Fox, “una nada llena de palabras”

La muerte del pintor guanajuatense José Chávez Morado pasó totalmente inadvertida para el presidente Vicente Fox, a pesar de que en el salón “Manuel Ávila Camacho” de la residencia de Los Pinos se encuentra un enorme cuadro del artista
Era pública la mala opinión que Chávez Morado tenía del actual presidente y la resumió en el prólogo del libro Ya, Fox 2000 al natural, de los periodistas guanajuatenses Arturo Miranda Montero y José Argueta Acevedo, publicado en plena campaña electoral
En el prólogo, firmado por su mano ya temblorosa, Chávez Morado responde a la pregunta sobre quién y qué es Fox:
“La respuesta, queridos amigos, es lamentablemente muy sencilla: Nada Una nada llena de palabras”
A continuación se transcribe el prólogo de Chávez Morado:
Ya he hablado sobre Vicente Fox Mucho se me quedó en el tintero y no por la importancia de dicho personaje, sino por el compromiso con mi comunidad, con México
Es triste ver, ya cuando la noche se acerca, que en esta lucha por realizar un nosotros mismos (¡qué si no es la democracia!) sigamos dejándonos llevar por las cuentas de cristal La palabrería —charlatanería, debería decir— ha sentado sus reales en nuestra comarca Si por lo menos por un momento nos pusiéramos a escuchar el silencio
La vorágine de este tiempo (¡que ojalá fuera más breve!) ha colgado la palabrería de los postes de las ciudades, de los puentes en las carreteras y hasta en los árboles en las zonas rurales Se dice, se ofrece, se critica Palabras palabras, como dice Hamlet Y aquí estoy, hilvanando con palabras un prólogo de un libro lleno de palabras Mis amigos, algunas veces confundiéndose con sus palabras, me conquistaron por su silencio
Personas admiradas y admirables se preguntan ante un fenómeno aparentemente poco comprensible: ¿Qué es Fox? ¿Quién es Fox? ¿Cuál es Fox? La respuesta, queridos amigos, es lamentablemente muy sencilla: Nada Una nada llena de palabras Por eso es capaz de decir algo un día para decir lo contrario el otro día, así va creando una telaraña de palabras que, sumadas a otras, están asfixiando a México están asfixiando la posibilidad del encuentro con nosotros mismos
Las palabras sirven para insinuar la realidad La telaraña para ocultarla El lenguaje representa nada de la realidad, apenas “una huella en la arena”
Sin embargo, hoy, estamos ante el compromiso de elegir, ante el compromiso de encontrar caminos que nos permitan descubrir el nosotros mismos que nos corresponde construir No vayamos por nada

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