“Honoris Causa” a Pacheco y Florescano por la Veracruzana

XALAPA, VER -Hace 44 años los jóvenes José Emilio Pacheco y Enrique Florescano viajaron juntos a esta ciudad, “en una corrida nocturna de los autobuses ADO”, según el historiador
Pacheco, quien tenía 19 años, había sido invitado por el entonces estudiante de la Universidad Veracruzana, Florescano, quien dirigía la revista Situaciones, para dictar una conferencia, “la primera de mi vida”, dice el escritor
Sin ponerse de acuerdo, subrayó el autor de Las batallas en el desierto, ambos evocaron ese momento en los discursos que pronunciaron el pasado miércoles 4 de diciembre en el campus Xalapa de la Universidad Veracruzana (UV)
Por decisión del Consejo Académico, la institución educativa les confirió el grado de Doctor Honoris Causa, y fueron Miguel Alemán Velasco, gobernador de Veracruz, y Víctor Arredondo, rector de la UV, quienes, ante una concurrida asistencia en la cual se encontraba el escritor Sergio Pitol, les hicieron entrega de la medalla y el diploma correspondientes
Aunque no nació en Veracruz, sino en el Distrito Federal, Pacheco tiene estrechos vínculos con esta entidad:
“Mi infancia y mi adolescencia le deben casi todo al puerto de Veracruz Mi juventud, y con ella mi actividad literaria, resultarían inexplicables sin Xalapa”
Héctor Aguilar Camín —a quien tocó hacer la semblanza de los galardonados y calificó en ella al poeta, periodista, ensayista y narrador como “una piedra de toque de la literatura mexicana moderna”— leyó el poema Veracruz que Pacheco incluye en su libro Irás y no volverás:
Desde su orilla me está mirando el mar
Cuentas claras
Rinden las olas que al nacer agonizan
Y el sol vive de ahogarse en su violencia
Pero la ceremonia de investidura no fue sólo recuerdos de buenos tiempos pasados “Sin ánimo de aguafiestas”, Pacheco coincidió con Florescano en señalar la crisis que enfrenta la universidad pública
Miembro de El Colegio Nacional y Premio Nacional de Ciencias y Artes en la rama de literatura y colaborador de este semanario, habló de los flacos presupuestos y airado destacó:
“Los subsidios a la universidad pública diminuyen o no aumentan, que es otra manera de menguarlos Se olvida que el subsidio —es obvio pero hay que subrayarlo— no es una caridad del poder, sino el dinero del pueblo mismo que con sus impuestos paga la producción de su propia cultura y la educación de sus hijos”
Y es tal su preocupación ante la falta de oportunidades para las nuevas generaciones, que Pacheco, renuente siempre a las entrevistas, habló al término del acto con los medios para reiterar la necesidad de un cambio Así lo dijo en su discurso:
“Tenemos que hallar un modo aún desconocido de convertir la guerra contra los pobres en guerra contra la pobreza y de inventar otro pacto social y otras formas de convivencia”
Autor de Memoria mexicana y El mito de Quetzalcóalt, entre otras obras, Florescano, él sí originario de Veracruz, se desbordó al hablar de la UV, su alma mater, para llegar al punto de la situación actual:
“Nuestras antiguas casas de estudio padecen hoy el asedio conjunto del gigantismo demográfico, la penuria de recursos, el envejecimiento del plantel docente y la acometida de los intereses corporativos, llámense partidistas, gremiales o académicos Es decir, la crisis de la institución universitaria se ha sumado a la crisis general que afecta al sistema educativo, y esa combinación funesta proyecta una sombra en nuestras expectativas futuras”

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