México, un pobre exportador

Para la economía mexicana, el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) se ha traducido en una acelerada y desigual apertura de sus mercados, en donde los grandes perdedores han sido los campesinos y los trabajadores con escasos niveles de capacitación
En la última década, el número de asegurados permanente del IMSS en el sector rural presentó una caída de 23 4%, mientras que en los estacionales se registró un decremento de 34% Si bien la industria maquiladora generó más de 100 mil puestos de trabajo al año, a raíz de la crisis del 11 de septiembre la región fronteriza llegó a perder más de 500 mil fuentes de empleo
Por otra parte, entre 1992 y 2001, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos pasaron de 36 mil millones de dólares a 146 mil millones, un incremento superior a 300%
Para Raúl Hinojosa, director del Centro de Integración y Desarrollo de América del Norte de la Universidad de California, las que han crecido a un ritmo acelerado son las exportaciones de bienes intermedios, y en entrevista, explica que el problema es que las ventas al extranjero no son resultado de una industria nacional eficiente e integrada a la globalización de los mercados
“La realidad es que 75% de las exportaciones corresponde a compañías trasnacionales instaladas en México, con pobres niveles de inversión y que sólo aprovechan las ventajas arancelarias México se ha convertido en un exportador sin valor agregado ni mano de obra calificada que ya se enfrenta a competidores como China y la India, después de que se desperdiciaron 10 años de ventajas comparativas gracias a los bajos salarios
“Lo más grave es que ni el gobierno federal ni las empresas mexicanas están trabajando en esquemas de innovación para revertir el círculo vicioso en el que, al menos para México, se ha convertido el TLCAN; sin embargo, este acuerdo con Estados Unidos y Canadá sólo representa la última etapa del desordenado proceso de industrialización y apertura iniciado sin tomar en cuenta las desventajas y desigualdades sociales”
Raúl Hinojosa, que fue uno de los ideólogos del Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN), creado en 1994 en el marco del TLCAN con la misión primordial de proporcionar asistencia financiera para proyectos de infraestructura ambiental en la frontera, ahora asegura que en el TLC nunca se tomaron en cuenta las asimetrías a que se enfrentaba la economía mexicana respecto de sus desarrollados socios comerciales Dice que con excepción de la aprobación del BDAN en la administración de Bill Clinton, el gobierno estadunidense evitó cualquier estrategia que apoyara la eliminación de brechas en infraestructura, capacitación y tecnología en México
Sin embargo, el BDAN se ha convertido en un elefante blanco que, por diferencias políticas en la administración de sus recursos, no ha logrado cumplir con su objetivo Además, los criterios financieros del banco se dejaron de manera equivocada en manos de organismos como el Departamento del Tesoro y la Secretaría de Hacienda, los que han condicionado el ejercicio de sus recursos a estrictos requisitos de mercado
Para su constitución, los gobiernos de México y Estados Unidos han aportado capital pagado al BDAN, en partes iguales, por un total de 304 millones de dólares Además, se establecieron compromisos adicionales de “capital exigible” para aumentar la cartera crediticia del banco hasta por 2 mil millones de dólares Hasta el pasado 30 de septiembre, el BDAN había autorizado créditos y recursos no reembolsables por 4588 millones de dólares para 52 proyectos de infraestructura, con un costo total de mil 35 millones de dólares
En contraste, dice Hinojosa, la integración económica en Europa se gestó con fundamentos dirigidos a eliminar las desigualdades y a fortalecer la industria y los mercados internos
Por ello, Hinojosa asegura que el modelo del TLCAN se encuentra severamente en entredicho ante los saldos negativos en empleo y bienestar social
Con una de las economías más atrasadas en Europa, España, por ejemplo, destinó gran parte de su Producto Interno Bruto (PIB) a la capacitación de la mano de obra, al desarrollo de infraestructura y al desarrollo tecnológico
Agrega: Estados Unidos y Canadá deberían estar preocupados por los problemas sociales de México derivados de la arrasadora apertura; sin embargo, al menos en el caso del gobierno de Bush, no cuenta con las condiciones políticas para abrir a la discusión temas como el acuerdo migratorio pero tampoco para aceptar una renegociación de las condiciones para la apertura del sector agrícola Es más, ante la crisis política de su gobierno, ha incrementado los subsidios
Con la crisis que enfrenta el sector rural mexicano, dice Hinojosa, el gobierno de Bush tendría que estar analizando las consecuencias de políticas comerciales depredatorias, que acelerarán el flujo de trabajadores ilegales hacia regiones como California, Chicago y Nueva York México, por su parte, se equivocaría al promover nuevas políticas generalizadas de subsidios sin una adecuada diferenciación en la capacitación tecnológica, pues la apertura generó varios perfiles de productores: unos pocos asociados con trasnacionales en condiciones de aprovechar la apertura y la mayoría que depende de los cultivos de subsistencia
Además, sin un mercado interno lo suficientemente fuerte, las compañías estadunidenses perderán a sus mejores consumidores, pues a nivel mundial los mexicanos son quienes gastan la mayor parte de sus ingresos en productos elaborados en Estados Unidos
Hinojosa asegura que el gobierno de Vicente Fox sabía que para modificar los problemas que enfrenta el TLCAN era necesaria la negociación de un acuerdo migratorio, pues ningún esquema de integración puede funcionar sin la regulación del flujo de trabajadores que contribuya a eliminar las brechas sociales
“Fox tendría la obligación moral de buscar un acuerdo migratorio, pero cada día se percibe que el gobierno no quiere tocar este tema frente a Estados Unidos”
Para México, afirma el investigador, el mayor problema ahora se centra en el campo, un sector “que ha sido completamente abandonado” por las políticas públicas del gobierno mexicano y por los sistemas financieros que hoy se encuentran bajo el control de la banca extranjera
De vuelta a la comparación con Europa, Hinojosa refiere cómo en España los sistemas rurales lograron capitalizar el fenómeno migratorio, utilizaron gran parte de las remesas de los trabajadores que se encontraban en el extranjero para el desarrollo de proyectos productivos
El Centro de Integración y Desarrollo de América del Norte de la Universidad de California considera que el Banco de México no es exacto al informar que los trabajadores migrantes mexicanos envían al país 10 mil millones de dólares al año en promedio
Esa cifra, puntualiza Hinojosa, fácilmente supera los 13 mil millones de dólares y, hasta ahora, se dirigen a la compra de productos de consumo importados en su mayoría de Estados Unidos l

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