Este año tocó fondo el cine nacional

Los cineastas se refieren a 2002 como un año dramático, desastroso y de los más tristes para el cine mexicano
Se produjeron, según Alfredo Joskowicz, director del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), 14 películas, de las cuales el Instituto sólo apoyó tres: La hija del caníbal, de Antonio Serrano; La tregua, de Alfonso Rosas Priego —ambas con financiamiento del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine)—, y Cigarros, desamores y 20 diamantes, de Hugo Rodríguez —respaldada por el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine)— La cintas restantes las realizaron productores privados
En 2000 se hicieron en total 28 largometrajes, y en 2001 sólo 21
El Foprocine, creado en enero de 1998 con 135 millones de pesos por voluntad presidencial, no ha vuelto a obtener dinero Este fondo apoya a las óperas primas, al cine más autoral y experimental Al Fidecine, el cual surgió con la Ley Federal de Cinematografía de 1998, se le otorgaron en agosto del año pasado 70 millones de pesos, cantidad cuestionada por la comunidad cinematográfica por insuficiente (Proceso 1295) El presupuesto de 2002 para el Fidecine no fue designado por la Cámara de Diputados

El Fidecine comenzó a asignar presupuesto a proyectos el 15 de abril de 2002 Cierra el año con 10 apoyos, a decir de Víctor Ugalde, secretario técnico de esta instancia
Éstos son: Cigarros, desamores y 20 diamantes, de Hugo Rodríguez, con guión de Martín Salinas; Secuestro express, de José Buil, quien también escribió el guión; Corazón de melón, de Luis Vélez, con guión de José I Valenzuela; Paso pendiente, de Carlos Bolado, una adaptación de Vicente Leñero; El Malboro y el Cucú, de Javier Patrón, con guión de Vicente Leñero y Guillermo Ríos; Sin ton ni Sonia, de Carlos Sama, con guión de Felipe Fabre; Club eutanasia, de Agustín Muñoz Tapia, quien también realizó el guión; Efecto péndulo, de Bruno Madariaga, con guión de Dauno Tótoro Taulis; Viva Frankestein, de Daniel Gruener, también autor del guión, y Tiempo fuera, de Rafael Montero, con guión de Enrique Rentería Respecto de este último proyecto, Rafael Montero mencionó a este semanario que aún no se había concretado el apoyo
Pero varios de estos realizadores aún no consiguen a los demás socios para comenzar a rodar
Durante todo el año, la comunidad de cinematografía habló en los medios informativos de la crisis del cine Dada la situación, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), por instrucciones del presidente Vicente Fox, trabajó junto con la comunidad del cine una iniciativa para incentivar a la industria cinematográfica, la cual consiste en que por cada boleto vendido en taquilla se destine un peso para la producción cinematográfica
La reforma fue aprobada por el Congreso y entrará en vigor el 1 de enero, aunque todavía no es publicada en El Diario Oficial Hasta entonces, la Secretaría de Hacienda deberá realizar un reglamento específico para establecer cada cuándo los exhibidores deben dar cuenta de la recaudación
Ese dinero se entregará a la Tesorería de la Federación y luego lo dará al Imcine, el cual se encargará de repartirlo en partes iguales al Fidecine y al Foprocine
A partir de que la propuesta se sometió al pleno de la Cámara de Diputados, los distribuidores y exhibidores, concentrados en la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Video (Canacine), manifestaron su rechazo a dicha iniciativa, por lo que trataron de convencer a los senadores de que era una ley anticonstitucional Lograron que la Cámara Alta la desaprobara Entonces la regresaron a la Cámara de Diputados, en la que se volvió a armar la fundamentación jurídica y se reenvió la iniciativa con los senadores Ahí la Canacine ya no pudo parar la aprobación, por lo que la industria de la exhibición estudia la manera de ampararse legalmente (ver recuadro)
Incentivos fiscales
Ha surgido otra propuesta Imcine ha redactado un decreto de incentivos fiscales, consensuado con la Asociación Mexicana de Productores Independientes (AMPI) y Gobernación, en el que cualquier persona o empresa que desee invertir en la producción cinematográfica pueda deducir fiscalmente hasta 3% de su Impuesto Sobre la Renta (ISR) El documento será entregado en enero a la Secretaría de Hacienda
Sin embargo, predomina la desolación en la mayoría de los directores Algunos creen que mientras el productor no recupere lo que invierta en una película —pues la mayor parte de lo que se obtiene en taquilla se queda entre los distribuidores y exhibidores— no habrá un avance
Felipe Cazals ve con agrado la reforma para designar un peso de cada boleto a la producción del cine, y sobre las protestas de los exhibidores, menciona:
“Ellos han subido 75% como les ha venido en gana, ¿qué significa un peso? Además, todo el público mexicano quiere a su cine, lo ha demostrado al paso de los años Faltan muchas cosas que resolver, pero esto es histórico”
El realizador de Canoa y Su alteza serenísima recomienda a los exhibidores que es el momento de que sean razonables y cautos
Es directo, a su vez, el realizador Nicolás Echevarría (Cabeza de Vaca y Vivir mata):
“Lo del peso sólo puede ser una medida temporal, porque mientras el productor no reciba directamente los frutos de sus películas va a ser muy difícil que el cine mexicano pueda desarrollarse Hay gente que quiere producir cintas y no lo hace por mucho tiempo, porque es un mal negocio”
Hace énfasis en que fue un año desastroso, y recuerda:
“A partir de que el cine se incluyó en el Tratado de Libre Comercio (TLC) ha sido un desastre, porque nos están subiendo al ring con los largometrajes estadunidenses, y, pues, no duramos ni un round Precisamente por esta crisis la mayoría de los productores sólo quieren producir películas que de alguna manera sean taquillazos, aun así no se sabe si una cinta tendrá éxito o no Pero también el cine es cultura, no sólo es negocio, y porque es cultura, el Estado debe estar más involucrado en la producción de películas”
Lamenta que los realizadores filmen cada seis o siete años:
“Otros, a veces ni eso Realizan sólo una cinta en su vida Es muy difícil que una industria se mantenga como tal si no hay gente que viva del cine No se puede ser carpintero cuando haces una silla cada seis años Tampoco rodamos las películas que nosotros queremos, porque nadie nos las produce”
Para Marcela Fernández Violante, quien estrena en las salas comerciales Acosada, un peso no es nada:
“Los exhibidores deben entender que es un acto simbólico de restituir al cine, sobre todo a la producción, el sector más golpeado Tanto talento que tenemos que no se ha podido dedicar a la tarea de hacer cine Creo que hay una política internacional, derivada de los grandes consorcios de Hollywood, de asfixiar la cinematografía doméstica para quedarse con 100% del mercado Esto viene desde Jack Valenti, el líder de las majors, pasando por varios funcionarios de la Mution Pictures”
Subraya que falta pelear por estímulos fiscales para el distribuidor y exhibidor:
“Hay que darle incentivos para que no se queden las películas nacionales sin estrenar También habrá que formar una distribuidora mexicana fuerte, como lo era Películas Nacionales Fue una tragedia que se perdiera”
Menciona que la comunidad cinematográfica debe buscar puntos de conciliación con los exhibidores:
“Yo estoy por la conciliación, por el diálogo, por la fortaleza de los tres eslabones de la industria”
Afligido, Gilberto Gazcón —productor y director cuya última cinta, Rosa de dos aromas, fue filmada en 1989— ve muy mal al cine mexicano a pesar de que las pocas películas realizadas “son buenas y han tenido éxito”
Se necesitan, considera, rodar 50 o 60 cintas al año para que la industria vuelva a recuperarse
Se queja:
“Desde hace años luchamos por reconstruirla, pero por todos lados encontramos muros El primero en invertir es el productor y el último en recuperar es el productor Ahora, los directores de cine tienen que andar con su libreto bajo el brazo y promocionando a ver quién pone los pesos, a ver cómo junta 80%, porque nunca puede conseguir 100% de lo que debiera costar su proyecto Hacen su filme limitándose, no cobrando o cobrando un mínimo para apenas comer”
Pero no desiste:
“Me voy a morir peleando por el cine mexicano”
El director de Sobrenatural, Daniel Gruener, suspira, reflexiona y luego
comenta:
“La situación está muy clara: no hay suficiente dinero para apoyar proyectos La iniciativa privada no es capaz de ocuparse de todas las producciones o, por lo menos, de participar en varias; entonces todos los fondos que se crean para apoyar la inversión en el cine serán buenos”
Lleva cinco años tratando de levantar Viva Frankestein, apoyado por el Fidecine, y aún no tiene fecha para rodar:
“Por las características de la película no es suficiente el apoyo del Fidecine El Fondo te da un porcentaje del dinero y debemos conseguir el resto con otro socio mexicano, y si la producción es más grande, como la mía, hay que buscar socios fuera del país El Fondo ayuda a dar certeza para los que estamos negociando Es decir, con el Fondo se tiene una base de dinero real que, de alguna manera, alienta a los otros inversionistas”
Con dureza, dice:
“En estos momentos la producción nacional está, yo no diría en crisis, muerta Aquí ya se necesita revivir algo que está muerto Está en crisis Argentina, que realiza 50 largometrajes Crisis es cuando se hacen películas de bajo costo, pero aquí ya ni las de bajo costo se hacen”
Para él, desde hace dos años está muerta la industria del cine en México:
“Lo que pasa es que la industria tiende a la negación, al no querer ver las cosas como realmente son Siempre una película mexicana es la que funciona, pero eso no habla de ningún movimiento de nada”
El público
También Rafael Montero ve un panorama muy difícil:
“Ha sido uno de los años más tristes en relación con la producción Además, todas la películas, menos El crimen del padre Amaro, tuvieron muy poca respuesta Los espectadores siguen sin ir convencidos a ver las cintas mexicanas”
—Entonces, ¿el público no responde?
—Pensé que ahí las cosas estaban marchando bien, pero algo no termina de cuajar, y creo que las películas tienen calidad La gente prefiere ver churros gringos
Considera necesario obtener más incentivos a nivel fiscal para la gente que quiere invertir en el cine, porque está seguro de que la división del peso en taquilla jamás se va a resolver
“Es un año desastroso Todos los proyectos que estaban por hacerse se han quedado parados, incluso estudios grandes, como Altavista, truenan prácticamente”, exalta Agustín Muñoz Tapia, quien prepara Club eutanasia
Comenta que como el Fidecine no puede poner más que 49% del presupuesto de la cinta, queda 51% por levantar con los productores independientes, pero, destaca, por la crisis financiera y la falta de credibilidad del cine mexicano “nos encontramos ante un vacío de financiamiento privado o alternativo para el cine”
A la realizadora de Danzón y El jardín del Edén, María Novaro, le parece bien la idea de que un peso por cada boleto se destine a los fondos:
“De los 100 millones de mexicanos que somos, 95 millones ya no van al cine El público mexicano ya no tiene oportunidad de acudir a las salas por los altos precios de la taquilla Es un problema muy serio, que se debe resolver Me parece una mala estrategia de mercado que no vaya la mayoría de la gente Pero los 5 millones que vamos al cine sí podemos pagar un peso más”
Sobre el estado del cine nacional, la directora de Lola rememora:
“Desde la firma del TLC creo que se dejó al cine mexicano muy desprotegido, en el sentido de que no funciona como el cine francés, el argentino o de cualquier otro país, porque cuentan con un respaldo estatal por ser un producto cultural En México no se consideró así, se dejó como el maíz, el azúcar y el café, y yo no lo veo igual
“Nos aventaron a los leones tal cual Significa que los largometrajes que se pueden hacer son absolutamente comerciales en el sentido más descarnado de la palabra Los productores privados consideran que tienen su inversión segura si van a un público de un rango determinado, de tal edad, y que van a ser vistos en Cinemex y Cinemark de zonas chic Con ese tipo de criterio se producen las películas”
Advierte que se ha creado “como un cierto tipo de censura”, pero por la vía del mercado, y una supresión del cine de más riesgo, del cine joven Detalla:
“Muy pocos jóvenes están empezando sus carreras en el formato comercial Siempre ha sido difícil rodar películas y ahí se puede uno atorar, pero en este momento el asunto es de un libre mercado salvaje y ninguna política cultural seria para proteger el cine mexicano”
Fernando Sariñana, realizador de Ciudades oscuras y Amar te duele, no está convencido de que haya un triunfo con los exhibidores, y piensa que este problema tardará en resolverse
Los productores independientes del cine nacional están en vías de extinción Así lo advierte Federico González Compeán, presidente de la AMPI Y explica:
“Las películas nacionales cuestan entre 15 y 20 millones de pesos Se están vendiendo 140 millones de boletos El problema no es sólo la distribución del peso en taquilla, también está que el mercado no es lo suficientemente grande todavía Hace 15 años se vendían 430 millones de boletos”
Resalta que en el mundo la repartición del peso en taquilla es muy parecida a la de México, aunque acepta que hace falta un ajuste:
“En algunos países es de 50% para el exhibidor y 50% para el distribuidor y productor Hoy en México está 60%-40% En algunos casos, dependiendo de las películas, está 55%-45%, aun así no hay suficientes espectadores Las cintas generan 800 mil o 1 millón 200 mil espectadores, que no son suficientes para recuperar la inversión Le llega nada al productor”
Finalmente, señala que los incentivos fiscales ayudarían al productor a enfrentarse al mercado del cine

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