La crítica del mundo y el mundo de Barthes, en el Pompidou

PARÍS – El Centro Pompidou de esta ciudad evoca a Roland Barthes a partir de una jornada a través del fracaso del mundo
La historia de la moda, la literatura, la publicidad, la pintura, la voz, el teatro, la lucha libre, el cine, la poética japonesa, los hermanos Marx, el automovilismo, son sólo algunos de los elementos que se encuentran dentro de la impactante exposición dedicada al escritor nacido en 1915 en Cherbourg y muerto -paradójicamente- por una camioneta en 1980
Son 11 las secciones en las que se divide la muestra Todas ellas son instalaciones plásticas individuales y parten de la idea de que nuestra vida cotidiana se nutre de los mitos: “La lucha libre, el striptease, el automovilismo, el turismo, nos desbordan Aislados de la actualidad que les hizo nacer, aparecen después como lo que son: la ideología de la cultura de masas de hoy en día”, sentencia Barthes con una cita de su famoso libro Mitologías de los años cincuenta
Y a partir del análisis sobre los mitos, dentro del espacio se exhibe un ring y escenas filmadas de luchadores que se aplican sistemáticamente todo tipo de llaves, observados por un público enardecido que festeja el rito arcaico de la lucha del bien contra el mal Ahí se exhibe publicidad sobre jabones, fotos del Grand Tour de France, toda una muestra de los objetos creados por un universo social etnográfico
Para las comisarias de la exposición Marianne Alphant y Nathalie Léger, se trata de hacer visual que “Barthes inventó la semiología como un medio de análisis e interpretación crítica de la cultura burguesa”
En su perspectiva, los objetivos de Barthes tenían un fundamento eminentemente político: “Desmenuzar el mecanismo de naturalización de la cultura por la ideología burguesa, a través del prisma de la literatura (El grado cero de la escritura), una reflexión crítica sobre el ensamblaje de los discursos que sustentan a una sociedad”
Sobre una pared, la cabeza de una mujer con ojos brillantes y feroces y serpientes en lugar de cabello sentencia las palabras de Barthes: “La doxa es la opinión general, el sentido repetido, el sentido común que no se cuestiona Es la Medusa: petrifica a todos aquellos que la miran”
En los años sesenta, Barthes definió que “todo fenómeno humano funciona como un lenguaje El estructuralismo se encarga de hacer entender sus articulaciones y sus reglas de funcionamiento Clasificar, nombrar, sistematizar, dar sentido, es casi un acto poético”
Para evidenciarlo, los curadores se valieron de lo que el autor llamó “sistema de la moda” y que muestra la retórica de las revistas dedicadas a esta actividad
A su lado, sobre una pared negra, se proyectan escenas del filme Madre coraje Para Barthes, el descubrimiento del teatro de Brecht y de la escritura de Alain Robe-Grillet son el punto clave para entender cómo se desarrollan nuevas formas de construcción de sentido El distanciamiento del objeto, la visión casi didáctica, obligan al espectador a reflexionar sobre los textos que se exponen a través de pantallas y computadoras
Un enorme alfabeto, pintado con alargadas y hermosas figuras femeninas, junto con dibujos japoneses y algunas obras de Mondrian forman la entrada a una galería donde se exhiben aquellas pinturas y dibujos que impactaron a Barthes y lo llevaron a disertar sobre la reflexión del gesto y la materia del arte plástico Una instalación alba rompe el espacio; adentro, el piso consiste en pequeños cantos pintados de blanco Y a manera de una pagoda circular, aparece el universo japonés que marcara de forma definitiva la obra del escritor en los años sesenta
Se reproduce el gabinete de trabajo del escritor: su biblioteca, escritos de puño y letra garabateados o en cuartillas escritas a máquina con cortes y tachoneos Fotografías, retratos de Barthes pintados por Klossowosky Ahí se encuentran también sus autores favoritos: Michelet, Gide, Balzac, Sade, Rousseau y Tolstoi, entre otros
Inning es una instalación plástica-sonora La composición musical fue encargada al joven compositor italiano Andrea Cera, lector apasionado de Barthes Un largo corredor en profunda obscuridad lleva a ocho espacios Al recorrerlos, se vive la transformación de un sonido complejo y uno simple Al final se pueden escuchar algunas notas de Kreisteriana, de Schumann, interpretada al piano
En 1971, en un mismo libro, Barthes estudió a Sade, Fourier y Loyola: El escritor maldito, el gran utopista y el santo jesuita juntos Para él, todos ellos creadores de palabras que definió como porno-gramática sádica, clasificaciones de la pasión fourianas y nombramientos ignacianos La sección muestra textos con “los ejercicios espirituales de Loyola, los pequeños cuadernos del Nuevo Mundo Amoroso de Fourier y la obra de Vincent Corpet sobre los 120 días de Sodoma”
El enamorado y el amigo también están Se evidencia en esta sección “el extraño campo en el que las ideas se llenan de afectividad, con todo el cortejo amoroso que acompaña la vida permanentemente
al pensar, escribir o al hablar” Abierto por L’ Endymion de Girodet, todo lo que marca el sufrimiento amoroso puede verse e incluso tocarse Estan ahí las fotografías de Boudinet, Saloff, Facon, Von Gloeden y el texto del Werther, de Goethe También Fragmento de un discurso amoroso, del mismo Barthes, a quien puede vérsele en algunos filmes y fotografías rodeado de sus amigos
Por último, un conjunto de fotografías que busca la recuperación del tiempo perdido Un homenaje proustiano con fotos de la infancia, juventud y madurez de Barthes La presencia de su proyecto Vita Nova, título de la obra romanesca en la que Barthes intentaba hacer un giro absoluto a sus ideas y la presencia emblemática de Orfeo, para significar la relación del autor con la literatura
A la salida esperan al vistante todos los libros de Roland Barthes, para quien quiera sumergirse en ellos l

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