El Centro Histórico, sin plan integral: INAH

Más allá de la renovación de infraestructura y el remozamiento que desde noviembre pasado lucen distintas calles del Centro Histórico, la zona requiere de un plan integral que le devuelva el equilibrio urbano y la calidad de vida
Así lo considera el arquitecto Raúl Delgado Lamas, coordinador nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien junto con sus colaboradores, el arquitecto Vicente Flores, director de Apoyo Técnico, y el abogado Dionisio Zavaleta, director de Licencias, Inspecciones y Registros, habla a Proceso de las acciones que el Instituto lleva a cabo como parte del programa de rescate del Centro
El arquitecto Flores explica directo:
“Un programa de rehabilitación del Centro Histórico tendría que partir de un programa de planificación que permitiera plantear a larga escala cómo encauzar el desarrollo de la ciudad Son planes que todavía no se han hecho, realmente no hay un plan integral de rescate del Centro”
En sus oficinas de la calle de Correo Mayor, sitiadas por una turba de vendedores ambulantes y compradores, Delgado Lamas responde a la pregunta de si el Fideicomiso del Centro Histórico (FCH), dirigido por Ana Lilia Cepeda, encargado del proyecto de recuperación, no cuenta con ese plan integral:
“No lo sabemos, pero es una aspiración de los técnicos, de los expertos en la conservación del Centro Histórico: que hubiese un plan integral que tome en cuenta la problemática social, el uso del suelo, la conservación de los referentes arqueológicos, históricos y artísticos, el ordenamiento del territorio, la reasignación del uso del espacio, de tal manera que se vuelva muy conveniente para una mejor calidad de vida del lugar, un mejor desarrollo social y se restablezcan los equilibrios urbanos en esta parte de la ciudad”
El arquitecto reflexiona: si la Ciudad de México tiene un “impacto brutal” en ciudades como Cuernavaca, Pachuca, Puebla y Toluca, hacia el centro las presiones no son menores y el uso del que llama el “corazón de la ciudad” es ya patológico:
“Vemos que muchas de las funciones que deben cumplirse dentro de los cascos arquitectónicos construidos se desarrollan en la vía pública: se compra, se vende, se hacen necesidades fisiológicas, se duerme”
Lamenta:
“Es un fenómeno inconveniente, insano para una calidad de vida en la ciudad, debemos revertirlo”
Recuerda el arquitecto que el Centro fue un “territorio polifuncional”, en el que se desarrollaban diversas actividades: comercial, educativa, cultural, de salud y de vivienda
Sin embargo, en la actualidad la comercial es mayor y ha desplazado a otras Y aunque destaca la existencia de más de 40 instituciones y recintos culturales, entre ellos los inmuebles históricos que ocupa el INAH —en los cuales se resguarda “buena parte de la memoria de México”—, deplora:
“Desarrollamos nuestras actividades con inseguridad, con riesgo, con incomodidades A veces tenemos el ruido de los discos de música de la gran pirateca a todo volumen, arriba de los 70 u 80 decibeles, en un lugar donde se hace investigación”
Por ello, insiste en el restablecimiento del equilibrio y la necesidad de un programa integral:
“Un plan que tenga un horizonte a unos 20 años, un plan que nos diga qué debemos hacer de aquí a 2006, y un plan que nos diga cuáles son las acciones emergentes para 2003; con coherencia, con planeación en todas las facetas: la complejidad humana, económica, urbana, física y tecnológica de mantener estables los edificios que se nos hunden”
Delgado Lamas machaca en la idea de que el patrimonio no son sólo los monumentos y piedras, sino también la gente, sus costumbres y la diversidad, y la pérdida de cualquiera sería una merma en el terreno cultural
Así, el plan que concibe tendría que dirigirse también a abatir las desigualdades económicas, sociales y culturales Y tendría que contar con la intervención del FCH, el Instituto Nacional de Bellas Artes, las universidades, los gobiernos federal, local y de las delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, así como de la ciudadanía:
“No es una tarea del INAH, es una tarea de todos, que se integren en un generoso plan que plantee el rescate de nuestra ciudad desde una visión integral y no partidista, no patrimonialista, no de un sector, no de un líder ni de un caudillo, sino en un trabajo realmente colectivo”
—¿El remozamiento de las calles es una partecita de lo que tendría que ser el plan integral?
—Yo creo que es el inicio que nos debe convocar a todos Hay un fortalecimiento de la infraestructura urbana, la corrección de una serie de insuficiencias de todo el sistema nervioso que hace funcionar esta parte de la ciudad: energía eléctrica, comunicaciones, salida de los desechos, basura, drenajes
Insiste, al señalar que si bien estas obras mejoran la funcionalidad de la ciudad, son sólo el principio:
“Nosotros deseamos ir construyendo gradualmente una visión sobre el Centro Histórico y que, paralelamente, se vayan haciendo acciones que lo mejoren”
Para acentuar las cualidades del Centro Histórico, asentado en las ruinas de la antigua Tenochtitlán y dueño de numerosos inmuebles del México barroco, comenta que cuando en lo que ahora es Manhattan todavía corrían los búfalos, en la calle de Moneda ya existía la primera imprenta de América
Más que 34 manzanas
La pregunta es qué está haciendo el INAH para sumarse al rescate del Centro emprendido por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador
En septiembre pasado, Proceso cuestionó a Cepeda si el INAH tenía proyectos de restauración de inmuebles dentro del programa de rescate del Centro, a lo cual respondió lacónicamente:
“Eso habría que preguntárselo a ellos, pero sería muy bueno que tuvieran también un programa prioritario”
En la misma edición, el historiador Guillermo Tovar de Teresa lamentó que el INAH no contara con los recursos suficientes para emprender esas tareas:
“Está dotado de facultades impresionantes en relación con el patrimonio cultural, pero esas facultades no son proporcionales a su presupuesto aplicado de manera discrecional, antes por Educación (SEP) y ahora por Conaculta, que lo desprovee de recursos para actuar”
El abogado Zavaleta, cuya área se encarga de brindar asesoría técnica y legal a proyectos de intervención de monumentos históricos, afirma enfático que el INAH es una institución normativa, “no una constructora”
Por ley, añade, le corresponde intervenir solamente el patrimonio inmueble propiedad del Instituto En el caso de edificaciones de propiedad privada, federal o local, se encarga de la supervisión de las obras
Pero el arquitecto Delgado Lamas rechaza la idea de que supervisar sea lo único que hace el INAH en el Centro Histórico:
“La cosa no es tan simple ni tan mecánica de decir que el Instituto solamente supervisa las obras; supervisamos que las obras se apeguen al espíritu de la conservación de los bienes culturales con una doctrina que está universalmente aceptada”
Asegura que desde la promulgación en 1972 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, el INAH siempre ha trabajado en el Centro, y que fue este Instituto el que hizo las gestiones para que el sitio fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
Entre las acciones cita estudios sobre los vestigios prehispánicos encabezados por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, e investigaciones sobre la ciudad histórica, de la cual, agrega, tienen una fototeca que abarca más de 100 años del desarrollo
Conjuntamente con la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) del gobierno de la ciudad y las delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, se hizo el levantamiento, “en siete meses”, de 10 mil 600 fichas de inmuebles, de las cuales se entregaron 615 al FCH, correspondientes a las 34 manzanas del Centro
Se trata, explica Delgado Lamas, de una radiografía, calle por calle, del estado de conservación de los inmuebles, y toldos, anuncios y mobiliario urbano que está en el entorno, que permitió al INAH recomendar dónde deben colocarse casetas telefónicas y puestos de periódicos, a fin de que ningún edificio de valor histórico tuviese frente a sí alguno de estos muebles
Zavaleta hace mención, por su parte, de la creación de una mesa de proyectos constituida por el INAH, el INBA y el gobierno de la ciudad, en la cual se analizan las propuestas de la ciudadanía con el fin de simplificarle los trámites burocráticos
Y pone énfasis en que las acciones del FCH se basan en estudios técnicos del INAH Esgrime:
“También debemos confesar que el trabajo de la coordinación no se centra en 34 manzanas, está abierto a todo el país, específicamente para el Distrito Federal estamos atendiendo programas de menor escala, pero con la misma intención que el Fideicomiso en Xochimilco Tenemos programas también en Azcapotzalco, Magdalena Contreras y Coyoacán”
¿El INAH debe sumarse al rescate emprendido por el gobierno de la ciudad con la restauración de algunos edificios? El arquitecto Flores habla al respecto de las obras realizadas en el Centro Cultural de España, aunque los trabajos fueron una inversión del gobierno español
Y nombra también el rescate del templo de Jesús María, Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, cuyas obras corresponden en realidad a la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
Hace unas semanas, el INAH y el gobierno de la ciudad suscribieron un convenio de colaboración para el rescate del extemplo de Corpus Christi como parte del proyecto de la Plaza Juárez
El Instituto participa también de las reuniones del Consejo Consultivo para el Rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México, que preside el empresario Carlos Slim, y colabora en los trabajos de rescate de la Plaza del Aguilita, en la zona de La Merced, y en el programa de mejoramiento de fachadas de las 34 manzanas en las cuales trabaja el FCH
El Centro Histórico ingresó en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987; sin embargo, por los procesos de degradación a que está sujeto, el fantasma de la pérdida de esa declaratoria ha aparecido en varias ocasiones Para Delgado Lamas es una forma “diplomática” que tiene la UNESCO para reclamar a los Estados que no cumplen con la salvaguarda de los sitios considerados en ese rango:
“La Ciudad de México es considerada como tal por sus atributos y es obligación del Estado mexicano salvaguardarlo Ponerlo en la lista del patrimonio en peligro quiere decir que no tuvimos la capacidad suficiente para atenderlo, pero no creo que suceda, porque se están haciendo acciones”

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