Tamaulipas: las narco desapariciones

En los últimos dos años, Tamaulipas se convirtió en la zona fronteriza más violenta del país En particular, Nuevo Laredo es una plaza dominada por las pugnas entre bandas de narcos que se manifiestan sobre todo con ejecuciones y “levantones”, término con el que se designa el secuestro y desaparición de personas relacionadas con el tráfico de estupefacientes Con la circunstancia adicional de que la narcoviolencia se ha extendido a la zona fronteriza de Texas
NUEVO LAREDO, TAMPS- La desaparición de 51 personas en los dos últimos años y la ejecución de 59 durante 2002, atribuidas en su mayoría a la disputa de los narcotraficantes por el territorio del cártel del Golfo, han convertido a esta frontera en la más violenta del país
Tan sólo de abril a noviembre del año pasado, hubo en esta ciudad 24 secuestros o “levantones”, cuyos ejecutores integran grupos bien organizados que, vestidos de negro y con armas de alto poder, interceptan a sus víctimas en la calle o los sacan de sus domicilios y los desaparecen
Y no sólo eso: el 27 de diciembre último, en el penal de Matamoros, irrumpió un comando de 50 hombres armados con fusiles de asalto Llevaban una orden de liberación, supuestamente apócrifa, y liberaron a cuatro sicarios del cártel del Golfo, tres hombres y una mujer
El comando llegó a las 2:40 de la madrugada y, luego de desarmar a los custodios, liberaron a los narcotraficantes Manuel Alquicides García, Daniel Pérez Rojas, Enrique González Rodríguez y Deyanira Flores Montellanos Vestían uniforme militar y dijeron ser elementos de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO)
En agosto, otro comando armado con rifles AK-47 entró al hospital San José de Nuevo Laredo a las 4:00 de la madrugada, amagó al personal y se dirigió a un cuarto para ejecutar a Ismael Flores Godínez, El Mayelo, miembro de la banda de narcos conocida como Los Chachos, quien convalecía en ese lugar También fue acribillado Silvano Ruiz Galdano, custodio del enfermo
El cártel del Golfo, actualmente comandado por el exagente federal Osiel Cárdenas Guillén, fue el que puso de moda en la región los “levantones”, que se multiplicaron el año pasado
En la mayoría de los casos, las víctimas no han reaparecido, aunque algunos cuerpos han sido hallados envueltos en sábanas, tirados en las carreteras o en las calles, e inclusive sepultados en predios de la periferia bajo gruesas planchas de cemento Así mismo, flotando en el río Bravo o tirados en basureros
El más reciente escándalo se desató la última semana de diciembre, cuando cuatro agentes federales que realizaban una “investigación encubierta” sobre el cártel del Golfo desaparecieron en el trayecto de Reynosa a Nuevo Laredo De acuerdo con las investigaciones, todo indica que otros policías ligados al narcotráfico filtraron información a los capos sobre las actividades de los agentes
El procurador de Justicia del estado, Francisco Cayuela Villarreal, sostiene: “Podríamos decir que 99% de las desapariciones obedece a deudas no liquidadas con algunas organizaciones dedicadas al narcotráfico, a venganzas entre grupos y a la guerra por el control de la plaza”
Con base en sus investigaciones, afirma que la violencia aumenta porque los cárteles de Juárez y de Tijuana, encabezados por Vicente Carrillo Fuentes y por la familia Arellano Félix, respectivamente, están intentando entrar a la plaza
Sin embargo, la hegemonía la mantiene el cártel del Golfo: “Este grupo sigue en el poder y libra una guerra interna”, afirma Cayuela, quien reconoce la ineficacia de la Procuraduría para resolver las desapariciones, pues señala que sólo 10 casos se han aclarado y no hay detenidos
Las sospechas
Uno de los casos más escandalosos fue la desaparición de cuatro policías municipales: Daniel Pacheco Vergel, Juan Durán Aguilar, Alfredo Casados Estrada y Juana Ludivina Sánchez, adscritos a la Base 3
La noche del 13 de abril de 2002, patrullaban la ciudad cuando un comando armado los interceptó y se los llevó Hasta la fecha, nada se sabe de ellos, aunque, de acuerdo con las investigaciones, el día en que desaparecieron estuvieron en la casa de Juvenal Torres Sánchez, El Juve, lugarteniente del ahora fallecido Dionisio Ramón García Sánchez, El Chacho, quien encabezaba una célula del cártel de Juárez y era el principal opositor del cártel del Golfo Ahora la organización es manejada por Eloy Treviño
El 17 de septiembre, a las 10:30 horas, el abogado Jorge Quintanilla terminó de desayunar con algunos colegas en un céntrico restaurante Al cruzar una calle cercana al palacio municipal, en pleno centro, fue “levantado” por varios hombres que viajaban en una camioneta Expedition guinda Desde entonces, “nada sabemos de mi marido”, dice Gloria Díaz
Para recibir información sobre su esposo, Gloria Díaz habilitó una línea telefónica Por ese medio, una persona que observó cómo detuvieron al abogado le aportó datos importantes que ella entregó a los agentes investigadores, pero extrañamente —afirma la esposa de Quintanilla— la información desapareció del expediente y cambiaron algunos detalles, como el modelo y el color de la camioneta
Quintanilla era defensor de Fernando Moreno, exagente de la Policía Judicial del estado, que se encuentra acusado de homicidio y de tener presuntos nexos con el narcotráfico
“Ya no sabemos qué hacer, nadie nos oye, ni el gobernador Tomás Yarrington”, se queja también la señora María de Jesús Camacho, esposa del ganadero Rogelio Cárdenas Pérez, desaparecido la noche del 24 de septiembre en el kilómetro 22 de la carretera Laredo-Monterrey Las investigaciones indican que el empresario tenía presuntos nexos con el narcotráfico
—¿Su esposo estaba metido en el narcotráfico? —se le pregunta a la señora Camacho
—Mi esposo era un hombre muy conocido aquí en Laredo, no se metía con nadie Le gustaba mucho organizar carreras de caballos en su rancho, pero no era narco
Los nexos
Nada se sabe tampoco del paradero de los cuatro agentes federales que envió la PGR a Tamaulipas para realizar una investigación sobre el cártel del Golfo Se trata de Gustavo Garza Martínez, Juan Remi Ortega Arellano, Norma Elsa Castillo Piñales y Eduardo Díaz Reyes Los primeros tres pertenecen a la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y el último es miembro de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO)
Habían llegado a Reynosa la segunda semana de diciembre con una orden de trabajo: realizar una investigación encubierta contra el cártel del Golfo y localizar a Osiel Cárdenas
Agentes federales consultados en Nuevo Laredo reconstruyen la ruta que habrían seguido los policías: salieron de la Ciudad de México y llegaron a Reynosa, donde se reportaron con el delegado de la PGR, Efrén Medina Marrufo, y con Jorge Rodríguez Almeida, delegado regional de la AFI, con quien mantenían comunicación
Realizarían una investigación entre el 11 y el 20 de diciembre, según datos de la delegación de la PGR en Reynosa Extrañamente, los cuatro policías no dispusieron de camionetas blindadas o Suburban, como se estila en la PGR, sino que prefirieron un Tsuru
Así, partieron de Reynosa a Nuevo Laredo, y en el trayecto desaparecieron, en virtud de que desde el 20 de diciembre ya no se reportaron
A pesar de que la PGR ha guardado silencio sobre el caso, existen dos versiones que están siendo investigadas: que otros agentes ligados al narcotráfico “les pusieron el dedo” en Reynosa, y que en la comunidad de Miguel Alemán fueron secuestrados por sicarios de Osiel Cárdenas, quienes los habrían ejecutado
Desde el 20 de diciembre, la PGR envió a Tamaulipas a un grupo de 300 agentes, quienes, apoyados por grupos militares, catearon residencias y hoteles de Miguel Alemán y de un poblado conocido como Los Ángeles, ambas comunidades consideradas como bases de operaciones del cártel del Golfo
Uno de esos domicilios pertenece, de acuerdo con la PGR, a un sujeto conocido como Manolo, presunto lugarteniente de Rolando López Salinas, El Roly, a quien se vincula con el negocio de las drogas; otra residencia pertenece a un familiar de Seferino Peña Cuéllar, quien es investigado por diversos crímenes en el estado de Nuevo León
El 9 de enero último, la PGR reforzó con otros 300 agentes el grupo que investiga la desaparición; por parte de la Procuraduría del estado, el grupo de apoyo en esta investigación lo encabeza Arturo Pedroza Gutiérrez En su columna Conversaciones Privadas, el periodista Jesús Blancornelas se ocupó del comandante Pedroza en julio de 2002 Con base en un informe de inteligencia federal, el director del semanario Zeta de Tijuana escribió que Pedroza tuvo en sus manos a Osiel Cárdenas, el 6 de julio de 1997, y lo dejó ir Desde entonces, dice, lo protege
Otro personaje bajo sospecha es Max Castillo Treviño, primer procurador en el sexenio del gobernador Tomás Yarrington Antes de asumir su cargo, en 1999, fue secretario del ayuntamiento de Matamoros cuando Yarrington era alcalde de esa ciudad
Max Castillo es un abogado famoso en Tamaulipas por defender a personas vinculadas con el narcotráfico Según datos confirmados por la corresponsal de Proceso en Ciudad Victoria, Gabriela Hernández, el exprocurador fue defensor del hijo de Raúl Valladares del Ángel, lugarteniente de Juan García Ábrego
Castillo renunció al cargo a los seis meses de gobierno, y ahora es asesor jurídico del gobernador y socio de Humberto Zolezzi, actual subsecretario de gobierno, en un despacho con sede en Matamoros, el cual litiga asuntos de narcotráfico
El 9 de julio, el periódico El Norte publicó una fotografía en la que Zolezzi aparece acompañado de tres reconocidos miembros del cártel del Golfo: Óscar Melherbe de León, Sergio El Checo Gómez y Ricardo El Gordo Lizardi
En la foto se aprecia a un grupo de cazadores con trajes de camuflaje reunidos en un rancho cinegético de China, Nuevo León Tras el escándalo por la publicación, Zolezzi fue abordado por reporteros de varios medios informativos, y arguyó que dicha foto había sido tomada hacía 14 años y que no tiene nada qué esconder
Paralelamente a este escándalo, el alcalde de río Bravo, Juan Antonio Guajardo Anzaldúa, puso al descubierto que El Checo Gómez, actualmente preso por narcotráfico en el penal de Puente Grande, Jalisco, es primo político del gobernador Tomás Yarrington, ya que —sostuvo— está casado con su prima, Olga Guillén Ruvalcaba
El poder de Osiel
En 1997, Santiago Vasconcelos, entonces coordinador de investigaciones de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos contra la Salud (FEADS), dijo orgulloso que el cártel del Golfo estaba desarticulado desde la captura de Juan García Ábrego
Tiempo después, surgió la figura de Osiel Cárdenas Guillén, un exagente federal que pronto alcanzó poder y logró revivir la organización criminal hasta convertirla en una de las más poderosas y con fuerte influencia ante la PGR y el Ejército
El poder corruptor de Osiel se hizo notorio en junio de 1998, cuando fue detenido y arraigado con Salvador Gómez, El Chava, pues ambos lograron fugarse de la casa de seguridad donde estaban recluidos Entonces se dijo que Osiel había corrompido a sus custodios
Los informes de la PGR describen a Osiel Cárdenas como “misterioso y escurridizo” y, según sus antecedentes inmediatos, está relacionado con Juan José Esparragoza, El Azul, con quien se habría asociado para reactivar el cártel del Golfo
El procurador del estado, Francisco Cayuela Villarreal, acepta que Tamaulipas es una plaza atractiva para los narcotraficantes, porque en ninguna otra parte del mundo se presenta el intenso tráfico de vehículos con Estados Unidos que se da en esta ciudad
Todos los días —dice— cruzan por esa frontera entre 5 mil y 7 mil vehículos de carga, y el más eficiente sistema aleatorio sólo podría revisar unas 500 unidades al día
Sobre la violencia, particularmente en Nuevo Laredo, explica: “Lo que nosotros percibimos es que las bandas locales no han soltado la plaza porque ellos, más que la gente de fuera, conocen su importancia y están conectados con aduanales, policías, transportistas, choferes y empresas exportadoras
“El problema de Nuevo Laredo es que hay cinco o seis bandas, y después de la ejecución de El Chacho no hay un liderazgo fuerte, además de que son personas de bajo perfil cultural; todos se sienten líderes, pero no saben planear, mediar o controlar”
—¿Y a qué atribuye, usted, tantas ejecuciones?
—El narcotráfico busca dejar un mensaje Un homicidio puede tener múltiples causas y líneas de investigación: puede ser una venganza pasional, odio personal o mil cosas más, pero cuando están “levantando” a una persona y la desaparecen, es muy claro el mensaje que envían: “no se vuelvan a pasar de listos y no traten de verme la cara de tonto”
Por su parte, Raymundo Ramos, director del Centro de Estudios Fronterizos y de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, dice que el gobierno del estado ha sido incapaz de aclarar las desapariciones y pide, con urgencia, la creación de una fiscalía que se haga cargo de todos los casos
Refuerza: “Vemos que hay cuatro agencias del Ministerio Público investigando los hechos y no se dan avances Mientras tanto, las familias viven en la zozobra y en la angustia por no saber nada de sus familiares”
Ramos refiere que, en su penúltima visita a Tamaulipas, el presidente Fox recibió la petición de que brinde apoyo a varias familias para aclarar las desapariciones, “pero nadie ve acciones concretas”
—Y el gobernador, ¿qué ha hecho al respecto?
—Nada Él sostiene que todas las desapariciones tienen que ver con el narco y que es la Federación la que debe actuar Lo cierto es que las desapariciones son delitos del Fuero Común, pero tienen relación con el narcotráfico Sin embargo, ni Fox ni el gobernador muestran interés en el problema
—¿A qué grado ha llegado el temor por la violencia?
—Con tantas ejecuciones y desapariciones, la gente vive con mucho temor Yo he hablado con policías locales y agentes federales y me han confesado que tienen miedo de meterse a fondo en las investigaciones porque en cualquier momento los pueden desaparecer (Con información de Silvia Álvarez y Gabriela Hernández)

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