Proyectan regresar el exArzobispado a la Iglesia

Al tiempo que el Antiguo Palacio del Arzobispado anuncia la exposición Los cuadernos de la mierda, de Francisco Toledo, se cierne sobre el inmueble del Centro Histórico la posibilidad de su regreso a la propiedad eclesiástica
El pasado 25 de diciembre, el arquitecto Jaime Ortiz Lajous publicó en su columna “Fortín” (El Universal):
“Corre el rumor, por cierto muy fundado, de que el presidente Fox emitirá próximamente los decretos correspondientes para desincorporar de la propiedad del Dominio Público Federal los antiguos palacios arzobispales de la República Mexicana, para entregarlos a la Iglesia”
Y anticipó que el primero será el de la Ciudad de México, construido en el siglo XVI sobre las ruinas del templo de Tezcatlipoca, a instancias del obispo de la Nueva España fray Juan de Zumárraga, y declarado como monumento histórico desde 1931

Actualmente, la Dirección General de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), dirigida por Juana Inés Abreu, realiza ahí diversas actividades culturales y exhibe obras de la llamada Colección Pago en Especie
Vía telefónica, Aurelio Bueno, director de Información de la SHCP, confirmó que, en efecto, existe el proyecto, pero “no ha avanzado y no hay más información”
Según Ortiz Lajous se crearía en el sitio, ubicado en la calle de Moneda 4, frente a uno de los costados de Palacio Nacional, un Museo de Arte Religioso, recobrando para ello el acervo que pertenecía a la Catedral Metropolitana y que actualmente se encuentra en el Museo Nacional del Virreinato de Tepotzotlán
Este semanario buscó infructuosamente tanto a Abreu como a los padres Armando Ruiz y Manuel Olimón, presidentes de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de México, y de la Nacional de Arte Sacro, respectivamente, para obtener información
Rubén Regnier, director de Medios de Comunicación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y el arquitecto Xavier Cortés Rocha, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), aseguraron a este semanario, por separado, no tener conocimiento del proyecto
Coincidieron al argüir que el edificio pertenece a la SHCP y ellos no tienen injerencia, pese a ser un monumento Cortés Rocha explicó que el área que dirige lo restauró hace ya 10 años y lo supervisa, porque presenta problemas estructurales:
“Nuestra Dirección intervendría en el caso de que sea necesario llevar a cabo trabajos, porque la estructura así lo requiriera, lo cual no es difícil, pero respecto al destino que vaya a tener el edificio, si es que es distinto al que actualmente tiene, realmente tendría usted que preguntar por otro lado”
El director del INAH, Sergio Raúl Arroyo, sostiene, por su parte, que el Museo del Virreinato es un recinto muy consolidado y descarta la posibilidad de su desmantelamiento
En entrevistas también separadas, el arquitecto Servio Zaldívar, quien dirigió las obras de restauración del exArzobispado, y Ortiz Lajous, hicieron hincapié en que se debe mantener la propiedad federal de los bienes religiosos y demandaron la intervención de la Dirección de Sitios y Monumentos, que en el pasado dirigieron en períodos distintos Dijo Zaldívar:
“No debe declinar sus funciones públicas, debe conducir con energía y claridad los proyectos que afecten a la propiedad de la nación en el campo de los valores histórico-culturales de nuestro patrimonio”
En tanto, Ortiz Lajous propuso que el equipo de Cortés Rocha haga un catálogo de todos los palacios arzobispales del país, así como un estudio sobre su estado de conservación y el uso que tienen actualmente, y sugirió que sean espacios para la cultura, como ya lo es el de la Ciudad de México
Viejo anhelo
Hace tiempo ya que la Arquidiócesis Primada de México acaricia el sueño de tener un museo de arte sacro
En 1999, con apoyo del entonces jefe de gobierno de la ciudad, Cuauhtémoc Cárdenas, y el donativo de dos obras por el historiador Guillermo Tovar y de Teresa, se inició un proyecto que tendría como sede un inmueble de la calle de Guatemala, ubicado detrás de la Catedral Metropolitana
En su despacho de la colonia Condesa, Ortiz Lajous cuestionó:
“¿De dónde van a sacar las piezas? Desvisten la Catedral o desvisten el museo que ya está, no se vale andar desvistiendo santos A mí me da mucho coraje”
Y es que desde la desamortización de los bienes de la Iglesia, decretada por las Leyes de Reforma, expedidas en el gobierno de Benito Juárez, los inmuebles religiosos construidos antes de 1992 y el acervo artístico e histórico que contienen son propiedad de la nación
En la página WEB de la SHCP se dice sobre el antiguo Arzobispado:
“Y aunque las Leyes de Reforma no incluían los inmuebles destinados a casas curales y para el servicio del clero —el caso del Palacio Arzobispal— el clima político y el ya grave deterioro del inmueble determinó que el último arzobispo que en él habitó lo abandonara”
Y asegura:
“La Iglesia nunca más reclamará esta propiedad”
Zaldívar consideró que no se pueden revertir las Leyes de Reforma, que además, dijo, “no son contrarias a la Iglesia”, pero no ve mal la idea de hacer del ex Arzobispado un museo de arte sacro Aclara, sin embargo, que para ello no hay necesidad de entregar la propiedad a la Iglesia, sino que puede hacerse mediante un convenio
Juzgó que la SHCP no tiene competencia para realizar actividades culturales y que sería mejor que esos recursos se destinarán al Conaculta o a los institutos nacionales de Bellas Artes y de Antropología e Historia
En su opinión, la creación de un museo de arte sacro no debe dar pie para que se retiren de las iglesias sus elementos artísticos e históricos ni se pretenda modificar sus valores arquitectónicos, como se intentó hace un par de años en la Catedral Metropolitana, donde se quería modificar el presbiterio (Proceso 1260 y 1263)
La pregunta es de dónde saldrá el acervo para hacer un museo de arte sacro Ortiz Lajous advirtió:
“Ahorita, como se supone que las relaciones entre la Iglesia y el Estado son muy positivas, pueden tener el apoyo del presidente, de las altas autoridades, pero yo no estoy de acuerdo”
Incultura y destrucción
En enero de 2001, la Comisión de Arte Sacro, presidida por el presbítero Ruiz, propuso una reunión para reflexionar sobre el estatus jurídico de la propiedad de los bienes culturales en uso de la Iglesia católica (Proceso 1263)
Enfático, Ortiz Lajous subrayó que “todos los monumentos religiosos de México son de la nación, y aunque ésta detenta la propiedad, son del pueblo de México”
Concuerda con Zaldívar en el sentido de que la Iglesia debe respetar los valores arquitectónicos de los inmuebles y pedir autorización al INAH y a la Dirección de Sitios y Monumentos para intervenirlos, además de participar en su conservación
Se ha señalado, sin embargo, el deslinde de la Iglesia, que argumenta que son bienes del Estado:
“¡Ah!, pero, ¿qué tal lo usan y qué tal lo usufructúan económicamente hablando? Entonces, quieren que todo se les regrese Ése es el punto de partida contra el cual estoy totalmente en desacuerdo”, esgrimió Ortiz Lajous
Habló de la “destrucción bestial” que en varias iglesias y catedrales han hecho “sacerdotes incultos”:
“Ha sido una masacre verdadera Tiene que participar el Estado y puede hacerlo perfectamente en concordia con la Iglesia, no tienen por qué ser dos entidades que se odien o que choquen Estamos en la época del diálogo, en la época de la comunicación”
Aunque calificó a la Reforma como una gran “tranza”, que provocó gran destrucción —documentada en los libros de Tovar y de Teresa—, destacó que es una parte de la historia del país y se debe respetar
“Yo creo que no se puede, de la noche a la mañana, cambiar el uso de la propiedad federal, aunque hay muchos intereses bastardos atrás de ello”
—¿Si se regresan los exarzobispados se violan las leyes de Monumentos?
—No, porque por ley el presidente de la República es el único que tiene facultades para hacer lo que quiera con la propiedad federal
—Pero no es su propiedad, es de la nación
—Sí, pero tiene esa facultad Hay decretos que firma el presidente para ceder territorios federales, entonces, si decide regresarle a la Iglesia el Palacio del Arzobispado, legalmente lo puede hacer
—Si se devuelve el de la Ciudad de México, ¿se abrirá la puerta para que la Iglesia reclame los demás?
—Sí, porque no sería justo que devolvieran nada más uno Pero yo creo que esta nota va a ayudar a que se tenga una conciencia de que aunque he señalado toda la destrucción que se hizo en la Reforma, es una parte de la historia que, nos guste o no, hay que respetar
Afirmó que el proyecto de devolución va muy avanzado, pero confía en que se despierte “cívicamente una conciencia para defender nuestro patrimonio cultural en todo el territorio nacional”
Por su parte, Zaldívar aseveró que desde hace años la Iglesia ha comenzado a reclamar los bienes que le pertenecieron antes de la Reforma y en parte, acusó, porque “hay un abandono casi delictivo” de las funciones de las instituciones de gobierno que se encargan de su resguardo
Indicó que la misma SHCP ha afectado el patrimonio cultural Como ejemplo, mencionó la intervención que el área de Juana Inés Abreu realizó en el antiguo Recinto Parlamentario, ubicado en Palacio Nacional (Proceso 1211), para darle un uso de “teatro”
El segundo ejemplo citado por Zaldívar fue el desmantelamiento que se hizo en el mismo Palacio, en 2001, de las galerías de arte para volver a instalar oficinas de Hacienda
Además de albergar la colección de Pago en Especie, creada con obras que diversos artistas entregan a la SHCP como tributo fiscal, el Antiguo Palacio del Arzobispado guarda en su sede el monolito Temalácatl-Cuauxhicalli, encontrado, junto con los muros norte y oriente del templo de Tezcatlipoca, durante las obras de restauración del edificio, en la década pasada
En su fachada, remodelada en el siglo XVIII, se lee una frase que, explica Ortiz Lajous, está tomada del Apocalipsis de San Juan, “muy indicativa del poder de la Iglesia en esa época”:
“Aquí está la sede de aquél que está en el trono”

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