“Los Halcones” made in USA

El gobierno de Estados Unidos estuvo perfectamente enterado de que el presidente Luis Echeverría fue el autor intelectual de la represión del 10 de junio de 1971 y del papel que en ella desempeñaron Los Halcones Sin embargo, prefirió encubrirlo, pues de esa manera también se protegía: en marzo de ese año, en respuesta a una solicitud del canciller Emilio O Rabasa, comenzó a entrenar a un grupo de Halcones
En los primeros meses del sexenio de Luis Echeverría, el secretario de Relaciones Exteriores, Emilio O Rabasa, se acercó al embajador de Estados Unidos, Robert McBride, con una petición del presidente: ¿Estaría dispuesto Washington a organizar un programa de entrenamiento para un grupo de fuerzas de seguridad mexicano?
A la visita personal de Rabasa siguieron otras, entre ellas las del subsecretario de Relaciones Exteriores, José S Gallástegui, y del coronel Manuel Díaz Escobar, quien -según un cable de la embajada estadunidense enviado a Washington el 6 de enero de 1971- explicó que los mexicanos estarían particularmente entusiasmados en aprender “control de multitudes, para el manejo de manifestaciones estudiantiles y motines También estarían interesados en entrenamiento en tácticas de defensa personal y combate cuerpo a cuerpo”
Decía el cable:

De acuerdo con información de la embajada, Díaz Escobar es un coronel del Ejército Mexicano y, entre otras cosas, está actualmente a cargo de un grupo de individuos conocidos como Halcones Este grupo, aparentemente, fue el responsable de sofocar los mítines políticos de estudiantes (el 4 de noviembre de 1970) para celebrar la victoria electoral del presidente chileno Allende () Los Halcones utilizaron garrotes de bambú con ese propósito, fueron identificados por los estudiantes y descritos como “tipos duros del Ejército bien entrenados” La embajada entiende que el número de miembros de esta organización es de aproximadamente 2 mil individuos, quienes apoyan al gobierno mexicano de la forma arriba descrita ()
Al describir al grupo que iría a Estados Unidos, Díaz Escobar indicó que “cuatro o cinco” serían jóvenes oficiales de entre 20 y 30 años de edad, tres serían estudiantes universitarios de entre 18 y 19 años (observaciones de la embajada: probables “fuentes” del gobierno mexicano en el seno de organizaciones estudiantiles), y entre ocho y 10 de ellos tendrían poco más de 20 años de edad y se les entrenaría para ocupar “posiciones importantes” (comentario de la embajada: posiblemente para ser asignados después al departamento de policía como subjefes de Los Halcones) El grupo propuesto es totalmente ajeno al departamento regular de policía del Distrito Federal y su edad pudiera indicar que podrían utilizarse para dirigir y entrenar a Los Halcones
() Gallástegui dijo en confianza que este proyecto y la petición de asistencia al gobierno de Estados Unidos tenía la aprobación total del presidente Echeverría
La conexión entre Díaz Escobar y Los Halcones preocupaba a los funcionarios de la embajada, que se preguntaban si los hombres entrenados en Estados Unidos retornarían a México para “jugar algún papel en Los Halcones, actuando duramente y, quizás, incluso por encima de la ley contra las manifestaciones y los líderes estudiantiles”
En su telegrama de respuesta a la embajada, el 8 de enero de 1971, el Departamento de Estado también expresó su preocupación sobre las tácticas “políticamente impopulares” que los hombres entrenados podrían utilizar a su regreso a México:
Sin embargo, estamos de acuerdo con que debemos ser tan diligentes como sea posible en atender esta primera y esencial petición de asistencia del gobierno de Echeverría () Las potenciales lluvias de críticas antiestadunidenses, como resultado de las futuras actividades de los entrenados, deben ser atenuadas arreglando para ellos una visita a otros departamentos de policía del extranjero, por ejemplo, la Real Policía Montada de Canadá
Y comenzaron los arreglos para el entrenamiento El 8 de marzo, el primer grupo de cinco hombres -entre los cuales iba el hijo del coronel Díaz Escobar, Manuel Díaz Escobar Celorio- partió hacia Washington Su regreso estaba programado para el 9 de julio
El doble juego de Echeverría
Los informes de los funcionarios estadunidenses durante e inmediatamente después de la represión a la marcha de estudiantes el 10 de junio de 1971 -con un número indeterminado de muertos y heridos- fueron escasos, debido a la poca información que llegaba a la embajada Sin embargo, les quedó claro, desde el principio, que quienes habían atacado a los estudiantes eran Los Halcones y que habían actuado con la aprobación del gobierno
También quedó claro que el gobierno de Echeverría no iba a aceptar públicamente su papel en la represión Apenas unos días después del 10 de junio, la embajada caracterizó la respuesta del régimen como “encubrimiento”
El 15 de junio, renunció el regente de la Ciudad de México, Alfonso Martínez Domínguez A pesar de que en la prensa circulaban rumores de que el poderoso jefe del Departamento del Distrito Federal había maquinado la represión del Jueves de Corpus, en un esfuerzo por debilitar al presidente, el segundo funcionario en jerarquía de la embajada estadunidense Jack B Kubisch desestimó esos rumores en un análisis escrito el 17 de junio:
La renuncia del regente del Distrito Federal, Alfonso Martínez Domínguez, el 15 de junio, puede ser vista mejor como una jugada del presidente Echeverría para poner en claro su indiscutible liderazgo político, un deseo común en todos los presidentes mexicanos Que la renuncia satisfaga una necesidad presidencial de encontrar un chivo expiatorio para lo que pasó el 10 de junio es, quizás, un factor relacionado pero no una explicación en sí misma ()
Martínez Domínguez es el político mexicano por excelencia, un maestro del compromiso, los acuerdos políticos y el subterfugio Él es, probablemente, más corrupto que la mayoría Tiene reputación de ser “un político sucio”, que no es adverso a usar la fuerza cuando las necesidades del sistema político y sus propios intereses así lo ordenan La mayoría de estas características están en discrepancia con la imagen de liderazgo que quiere proyectar Echeverría y por la cual ha estado trabajando muy duro durante los últimos seis meses ()
Kubisch sugirió que Martínez Domínguez pudo haber sido “engañado para provocar su caída” por el nuevo presidente que buscaba consolidar su poder dentro de su propio gobierno:
Es un hecho confirmado que Los Halcones son un grupo represivo financiado, organizado, entrenado y armado oficialmente, cuyo principal objetivo, desde su fundación en septiembre de 1968, ha sido controlar a los izquierdistas y a los estudiantes opositores al gobierno Su existencia y funcionamiento eran bien conocidos por todos las autoridades y políticos de alto nivel del gobierno mexicano Aunque no podemos estar muy seguros de esto, parece que Martínez Domínguez era el funcionario del gabinete que tenía el control más directo sobre Los Halcones Como se estila en la política mexicana, su responsabilidad era usarlos en la forma que considerara más acorde con los deseos presidenciales Ellos y el similar (si no idéntico) Grupo Francisco Villa han sido utilizados para intimidar (y algunas veces asesinar) a estudiantes durante los últimos seis meses Estas acciones no han levantado ninguna condena oficial y no hemos visto otras indicaciones de que Echeverría haya advertido a Martínez Domínguez o a otros sobre los posibles peligros políticos de una confrontación severa Esto nos hace imaginar que Echeverría podría haber forzado la disolución de Los Halcones si hubiera querido Y que estaba al tanto de los planes de reprimir severamente la manifestación del 10 de junio, con los consecuentes daños a muchas de las políticas que ha implementado desde que tomó el poder ()
Es difícil escapar a la conclusión de que algunas muertes se veían venir y pudo haber habido una decisión consciente de que era el mejor modo de prevenir que se repitieran las 10 semanas de manifestaciones que ocurrieron en 1968 y que terminaron en una represión aún más sangrienta, en Tlatelolco, el 2 de octubre de ese año
Basado en los informes que recibió de su embajada en México, el Buró de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado (INR) también preparó un análisis de lo sucedido el 10 de junio, en el cual también contradice los desmentidos del gobierno mexicano sobre su papel en la represión En particular, el documento del INR citaba un informe de inteligencia que ofrecía detalles de cómo el gobierno controlaba y manejaba a Los Halcones
¿Quiénes son Los Halcones? El gobierno ha estado afirmando que no hay conexión entre Los Halcones y alguna dependencia gubernamental y que son simplemente una manifestación de los disidentes derechistas, igual de repugnantes que los “comités de lucha” de los estudiantes izquierdistas Un informe clandestino, sin embargo, indica que los miembros de Los Halcones son reclutados entre estudiantes universitarios de la misma edad, hijos de personas amigas de los funcionarios del PRI () que gozan de la confianza personal del presidente Echeverría A los reclutas se les da cierta educación universitaria, más algún pago y la seguridad de un futuro brillante en el PRI Son entrenados por personal del Ejército y se les han proporcionado casi 200 mil dólares en armas y equipo, que incluyen 100 carabinas M-1
Ha habido mucha especulación en la prensa respecto de que Los Halcones fueron desatados por altos funcionarios conservadores del gobierno, disgustados por la forma como Echeverría se humillaba ante las demandas de los estudiantes y deseaban forzar una confrontación con los estudiantes y provocar la caída de Echeverría También hay especulaciones en el sentido de que Echeverría estaba buscando deshacerse de Martínez Domínguez, el alcalde de la Ciudad de México, y por consiguiente maquinó la atrocidad a fin de tener una excusa para despedirlo Ninguna de estas teorías parece muy convincente Una explicación más probable es que Echeverría estaba jugando un doble juego, al cumplir con las demandas de los estudiantes al mismo tiempo que apoyaba a Los Halcones como una carta a jugar contra los “comités de lucha” de los activistas de izquierda Posiblemente, a causa de la rabia ante el hecho de que los estudiantes insistieron en sus manifestaciones, aun después de que él había hecho esfuerzos tan grandes para cumplir sus aspiraciones, Echeverría pudo muy bien haber dado su bendición para usar al grupo contra las manifestaciones del IPN
La zanahoria y el garrote
Antes del conflicto del 10 de junio, los funcionarios estadunidenses frecuentemente comentaron el deseo de Echeverría de mejorar las relaciones con los jóvenes de México En el informe Youth and the Echeverría Administration (La juventud y el gobierno de Echeverría), escrito el 28 de mayo de 1971, la embajada estadunidense describió los esfuerzos públicos del presidente para congraciarse con la comunidad universitaria El documento también describía la cara oculta de un régimen decidido a parar a los estudiantes opositores de izquierda
La postura pública de Echeverría es de una estricta no interferencia en las cuestiones universitarias () Más en privado, está claro que el gobierno está dedicando recursos considerables para controlar a los estudiantes Esto se ve mejor en la UNAM, pero puede ser cierto también en las universidades de provincia Como siempre, se juega con ambos recursos: la zanahoria y el garrote Según dicen, el gobierno ha dicho que brindará apoyo financiero a cualquier grupo de estudiantes que rechace las ideas marxistas y del sistema comunista y que apoye la Revolución Mexicana y los programas del gobierno Uno de los objetivos es quebrantar el poder de los Comités de Lucha que tienen dominado los asuntos de los estudiantes de la UNAM desde 1968 El garrote consiste en utilizar a estudiantes duros (el Grupo Francisco Villa), pagados y organizados por el gobierno del Distrito Federal, cuyo papel es intimidar a los líderes estudiantiles de izquierda y disolver las manifestaciones opositoras Algunos estudiantes fueron asesinados el año pasado y muchos más han sido heridos
Unos dos meses después del 10 de junio, el gobierno comenzó a tomar medidas enérgicas contra las “porras” que habían sido utilizadas durante años para intimidar a los estudiantes de izquierda como una forma de controlar sus acciones A pesar de que la decisión obedeció, en parte, a una reacción pública contra estos grupos, también fue, como lo describió un telegrama de la embajada estadunidense, fechado el 20 de agosto, un intento del gobierno de Echeverría para distraer la atención sobre el hecho de que la Procuraduría General de la República no había entregado un informe, prometido tiempo atrás, sobre los hechos del 10 de junio
Durante varios años, los elementos de derecha, que incluyen a administradores de escuelas preparatorias y facultades universitarias, y quizá también a políticos, han utilizado a grupos de jóvenes estudiantes y no estudiantes para mantener a los grupos de estudiantes de izquierda a raya El gobierno ha dado su apoyo tácito y ha animado a usar estos grupos para desequilibrar a los estudiantes, pero ellos no están tan directamente patrocinados por el gobierno como lo estuvieron Los Halcones () En estas actividades se ha ido más allá de simplemente mantener a raya a los estudiantes de izquierda También han aterrorizado a los estudiantes en general, demandando dinero por “protección”, presumiblemente sin la aprobación de sus patrones Las muertes de estudiantes han sido el resultado de varios incidentes, la mayoría a raíz de golpizas propinadas por las “porras” () La embajada cree que es muy probable que el actual esfuerzo concentrado por controlar a las “porras” es un intento por parte de gobierno mexicano de bajar la temperatura, dado que el procurador general no ha emitido ningún informe sobre los hechos del 10 de junio
El encubrimiento
Tan pronto como se supo que Los Halcones estaban detrás de la represión del Jueves de Corpus, un frenesí de cables comenzó a volar entre la embajada estadunidense en México y el Departamento de Estado, en Washington Se buscaba cómo ocultar el programa de entrenamiento puesto en marcha tres meses antes A pesar de que ninguno de los hombres aceptados para ser entrenados participó en el ataque del 10 de junio (regresaron a México en julio), los funcionarios estadunidenses reconocieron que su asociación con Los Halcones -en particular su estrecha relación con el líder táctico del grupo, el coronel Díaz Escobar- encendería la ira tanto en México como en Estados Unidos
En sus ansias de esconder la conexión estadunidense con Los Halcones, los funcionarios estadunidenses animaron a los mexicanos a que borraran sus propios rastros en el asunto En un cable enviado a Washington el 17 de junio, la embajada resumió el papel de Estados Unidos y sugirió los primeros pasos para encubrirlo todo:
A pesar de esto, y atenidos estrictamente a los hechos, el gobierno estadunidense está completamente limpio en este asunto El secretario de Relaciones Exteriores nos solicitó, oficialmente, el programa de entrenamiento policiaco, el propio gobierno mexicano designó al coronel Díaz Escobar como coordinador del programa, todos los entrenados fueron descritos como oficiales de policía calificados y ninguno de los entrenados, hasta donde sabemos, ha regresado a México todavía Fue sólo nuestra propia información de origen confidencial la que ligó a Díaz Escobar con Los Halcones ()
Así mismo, creemos que sería muy útil, aun en el caso de que el informe nunca salga a la luz, dejarle saber al gobierno mexicano que estamos preocupados por un posible daño en las relaciones México/Estados Unidos debido a los intentos irresponsables e infundados de conectarnos con los disturbios del 10 de junio, ya sea por medio de una investigación oficial o por filtraciones a la prensa
También recomendamos firmemente que el Departamento (de Estado) haga todo lo que esté a su alcance para asegurarse de que no se haga público, inadvertidamente, por medio de la Academia Internacional de Policía o de alguien más el entrenamiento de policías mexicanos Estamos tomando medidas similares aquí para asegurarnos de que no haya ninguna filtración desde la embajada Obviamente, tampoco debería haber comentarios del gobierno de Estados Unidos sobre los actuales problemas políticos internos de México
El 25 de junio de 1971, el canciller Rabasa se reunió con funcionarios de la embajada para asegurarles que el gobierno mexicano haría todo lo que estuviera en su poder para prevenir la publicidad dañina sobre el programa de entrenamiento estadunidense
Él dijo que se habían tomado todas las medidas posibles para prevenir que se supiera sobre el programa de entrenamiento en Estados Unidos y yo deduje que las duras medidas fueron aprobadas en la medida en que la prensa se mostró preocupada () Yo expresé mi satisfacción por las medidas que el gobierno mexicano había tomado
Aun cuando la embajada urgió a los mexicanos a guardar silencio sobre el entrenamiento estadunidense a los miembros de Los Halcones, el embajador McBride lamentó la mala voluntad del gobierno mexicano por no revelar su papel en el asunto, como escribió en un telegrama el 22 de diciembre de 1971
(Se) está haciendo evidente que el gobierno de México no tiene intenciones de siquiera emitir un informe completo y sin duda espera que todo el asunto caiga lentamente en el olvido Las dificultades de emitir un informe exhaustivo son obvias Nadie creería en el informe a menos que éste reconociera que algunos funcionarios son responsables de Los Halcones () Sería muy difícil que el gobierno asumiera tal responsabilidad () Así, mientras el tiempo pasa, a pesar de que la tragedia no ha sido olvidada y vuelve a ser retomada públicamente, de manera ocasional, por los grupos de izquierda, se va haciendo cada día menos probable que el procurador emita un informe
Poco después de los acontecimientos del 10 de junio, la embajada estadunidense especuló sobre los efectos a largo plazo que tendrían para México Las observaciones fueron escritas el 17 de junio y ofrecen una visión precisa sobre la violencia que se desataría en México:
Si, como parece inevitable, Los Halcones son disueltos, podemos preguntarnos cómo intentará el gobierno controlar a los grupos de estudiantes subversivos Vale la pena recordar en esta evaluación que Los Halcones se formaron, al menos en parte, como respuesta a la demanda que hicieron los estudiantes en 1968 de que la policía antimotines uniformada fuera disuelta Muchos mexicanos responsables dudan que el llamado a la unidad hecha por Echeverría pueda disuadir a los estudiantes más politizados -a menos de que venga acompañada de cambios sociales y económicos más significativos que los que han caracterizado a su administración hasta ahora- y creen que la fuerza represiva será parte inevitable del sistema político mexicano durante algún tiempo por venir (Traducción de Midiala Rosales Rosa Investigación: Isaac Campos Los documentos en que se basa este reportaje pueden ser consultados en su versión original en la dirección de Internet wwwnsarchiveorg/mexico)

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