Traductores mexicanos de la obra de Carl Orff

Los poemas, cantos y piezas breves Carmina Burana fueron hallados en Benediktbeuern, una abadía benedictina a 100 kilómetros al sur de Munich, en 1803
Fueron compuestos en latín monástico y alto alemán medieval a finales del siglo XIII y principios del siguiente por monjes poetas franceses y germanos, cuyos nombres se han perdido Su publicación data de 1847 gracias a Johann Andreas Schmeller
Sobre aquellos vates, Carlos Montemayor (Parral, Chihuahua, 1947), miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1985 y quien realizara su traducción La poesía de los goliardos, Carmina Burana (SEP, 1987 y Joaquín Mortiz, 2000) señala:
“Se autonombraron goliardos porque afirmaban descender del gigante Golias, emparentado con el Goliat bíblico, () el carácter errante de los goliardos facilitó la difusión de esa poesía, cuyo mejor ejemplo es el Carmina Burana, y cuyos autores fueron clérigos de ninguna manera anónimos, como el espléndido Hugo de Orléans y Pedro de Blois () Se trataba de escarnecer todo lo sagrado, puro o decoroso de la sociedad y de las letras”

A su vez, el profesor Tarsicio Herrera Zapién (Curintzio, municipio de Zamora, Michoacán, 1935), y así mismo miembro de la AML desde 1984, refiere en el texto que antecede a su versión de Carmina Burana (interpretada por la Filarmónica de la UNAM en su temporada 1988-89):
“El título de Carmina Burana dice Cantionibus profanae cantiribus et choris cantandae comitantibus instrumentis magicis Se trata de ‘Cantos mundanos para solistas y coro con acompañamiento de instrumentos e imágenes magníficas’ () Orff consigue dar la impresión de que su música, que pudiera pertenecer a cualquier época, se identifique completamente con el contenido original del texto contiguo, () es ingenua, () música para ‘cantar, bailar y tocar’ y con ello ‘teatro musical'”
Ambas traducciones poseen su propio sello Herrera Zapién realiza su traducción rítmica comenzando la primera escena, “La Fortuna, emperatriz del mundo”, de esta manera:
Oh, Fortuna,
como luna de estado variable,
siempre creces o decreces,
la vida execrable
Ora ataca, ora aplaca,
por juego, a la mente
La pobreza, la riqueza
con hielo disuelve
Montemayor:
Oh Suerte,
cual la luna con su ser variable,
siempre creces o decreces;
haces que la vida detestable
endurezca ahora, y después cuide,
jugando, la viveza de la mente,
y a la pobreza y al poder
como al hielo disuelves
Pero si esta cantata escénica de Orff ha sido favorita de directores y traductores mexicanos, el compositor alemán no ha corrido igual fortuna Críticos como el desaparecido José Antonio Alcaraz lo denunció como plagiario a raíz de su muerte en dos columnas intituladas Carmina gamada (Proceso 284 y 285):
“El logro más relevante de Orff es haber corporeizado los anhelos del Tercer Reich () ninguna invención, cero hallazgos Todas esas aceleraciones febriles corales, percutidas, masas vocales compulsivas, bloques rítmicos granulados estaban ya en Las Bodas (1914-1923) de Stravinski (1892-1971) mira del lado de Chaikovski (1840-1893) y entra de lleno a saco en su territorio () La hegemonía irrestricta del oportunismo artificioso, alienante, ejerce su imperio por sobre las filiaciones políticas” l

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