Antes y después del Batallón Olimpia

Desde hace décadas, el Batallón Olimpia ha sido objeto de conjeturas diversas, principalmente como presunta fuente de explicación y responsabilidad total de la matanza del 2 de octubre de 1968 Los documentos del general Marcelino García Barragán publicados por Julio Scherer García y Carlos Monsiváis asientan que el Batallón Olimpia era la responsabilidad esencial de la Secretaría de la Defensa El testimonio del general Gutiérrez Gómez Tagle publicado hace una semana en Proceso reitera ese aserto y sugiere ciertas líneas de investigación precisas
En principio, el testimonio reitera que la instrucción del Secretario de la Defensa para el Batallón Olimpia fue la captura de los dirigentes del comité de huelga sin que hubiera víctimas Así se le indica una vez al entonces coronel Gómez Tagle y tres veces al entonces capitán Héctor Careaga Aclara de manera también reiterada que en ese batallón sólo iban armados los oficiales, no los sargentos ni los cabos Señala que había elementos ajenos al batallón, particularmente policías judiciales, que no llevaban guantes blancos, sino pañuelos blancos Confirma que ocuparon el departamento 269, situado al otro extremo del 209 de la entrada C, que identificamos hace dos años como el sitio donde surgió la primera descarga contra la multitud
Aparte de lo que calla o elude, tres son los rasgos sugerentes al margen de los datos del batallón a su cargo: “desviándome yo a la Secretaría de la Defensa Nacional para informar personalmente al secretario () el jefe del Estado Mayor me aclaró que el señor secretario se había retirado a dormir, que yo ya daría mis novedades hasta el día siguiente Me incorporé a las 4:30 de la mañana a mi cuartel para descansar y dispuse que el personal lo hiciera también () A las 6:30 me enteré de que el secretario no se había ido a dormir, como me dijera el general Ballesteros, sino que estuvo en el Campo Militar Número 1, entrevistando detenidos” Más adelante afirma: “Al presentarme el general García Barragán con el señor presidente Díaz Ordaz como comandante del Batallón Olimpia, pude notar que su saludo fue frío e indiferente () me dio la impresión de que el presidente no estaba perfectamente informado del curso de la Operación Galeana y llegué a pensar que sólo estaba informado del magro resultado, pero no de la magnífica actuación del Batallón Olimpia con la captura -sin heridos ni muertos- del Comité Central de Huelga”
Un reporte del 24 de marzo de 1969 enviado a Inteligencia Militar de Estados Unidos, hace poco desclasificado, expone y comenta algunos puntos que dos informantes mexicanos, miembros de las fuerzas armadas, aportaron a los servicios de inteligencia militar de ese país Señalan que el general Mario Ballesteros Prieto, jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa, y el general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial, “han estado dando contraórdenes o equivocándose en la interpretación correcta de las órdenes dadas por el general García Barragán” Uno de los informantes aseguró que el avance militar en la Plaza no formaba parte de la actividad militar planeada y que “subsecuentes acontecimientos convencieron a García Barragán de que ambos generales, Ballesteros y Gutiérrez, se habían excedido en sus funciones y que en efecto habían cambiado deliberadamente sus órdenes” Que el nombre del general Mario Ballesteros, en ese momento jefe del Estado Mayor de la Defensa, aparezca en el testimonio del general Gutiérrez Gómez Tagle, es significativo Para explicarlo, es necesario recordar su contexto

El parte militar del general Crisóforo Mazón Pineda titulado Informe de las acciones desarrolladas en la Plaza de las Tres Culturas los días del 2 al 7 de Octubre de 1968 describe la Operación Galeana El operativo se inicia cuando se desplazan hacia Tlatelolco tres agrupamientos: uno, situado en el monumento a La Raza; otro, en la calle de Manuel González e Insurgentes Norte, y uno más, en la Estación Buenavista Los agrupamientos estaban programados para apoyar las acciones de aprehensión del Batallón Olimpia; a partir del tiroteo, respaldaron a las tropas que estaban siendo atacadas por francotiradores El general Mazón Pineda informó lo siguiente:
“Al arribar las cabezas de los Agrupamientos a la Plaza de Las Tres Culturas fueron recibidos por fuego proveniente de la mayoría de los edificios que circundan la Plaza, notándose singular intensidad del que venía de los edificios: Chihuahua, 2 de Abril, ISSSTE, Molino del Rey y Revolución 1910
“El fuego obligó a las tropas a cubrirse, exhortando a gritos a la gente civil para que despejara la Plaza y evitar que fuera blanco de las balas que venían de los edificios ya mencionados; al propio tiempo, la tropa efectuó algunos disparos al aire en tanto se localizaba el origen del fuego que continuaba recibiéndose Una vez localizados los lugares desde donde se estaba disparando, parte del personal repelió la acción haciendo fuego sobre los balcones y ventanas desde donde se notaban los disparos, al propio tiempo otra parte del personal canalizaba la salida de las personas atrapadas dentro de la Plaza conduciéndolas a lugar seguro Un tercer grupo se lanzó sobre el edificio Chihuahua que parecía ser el más ocupado por tiradores emboscados
“El tiroteo se prolongó por espacio de 90 minutos aproximadamente, ya que era bastante difícil localizar a los tiradores apostados en las ventanas y azoteas de los edificios, debido a que aparentemente cambiaban frecuentemente de emplazamiento”
Notemos que la mayor intensidad de la agresión provenía de sólo dos edificios cercanos a la plaza de las Tres Culturas, el Chihuahua y el 2 de Abril, y de tres edificios alejados de la plaza: el ISSSTE, el Molino del Rey y el Revolución 1910 Observemos que los francotiradores apostados en estos tres últimos edificios de ninguna manera hubieran podido atacar la plaza ni a la población civil que intentara huir por el norte Debemos inferir que estaban emboscando sólo y directamente a los agrupamientos militares que actuaron esa noche en apoyo del Batallón Olimpia
Es posible comprobar con los registros fílmicos disponibles que una vez iniciado el tiroteo la multitud se dispersó y abandonó la plaza en no más de 10 minutos En ese lapso los francotiradores pudieron disparar contra la multitud indiscriminadamente Durante los 80 minutos restantes de los 90 que menciona el general Mazón Pineda, debemos reconocer que los francotiradores estuvieron disparando solamente contra los elementos del Ejército, como lo confirma el parte del general Mazón Pineda:
“Por lo que en particular toca a mi puesto de mando, y parte del 2º Agrupamiento, cuando avanzábamos a la altura del puente que se encuentra sobre la Avenida San Juan de Letrán y al Oeste de la Plaza de las Tres Culturas y cuando trataba de localizar un lugar más adecuado para controlar la acción, la intensidad del fuego obligó al suscrito y a mi Estado Mayor a permanecer al abrigo del puente, ya que en ese momento no era posible cambiar de ubicación”
Ese “puente” comunica el corredor proveniente de la Plaza de las Tres Culturas con los patios centrales de los edificios situados al poniente de la calle San Juan de Letrán, hoy Eje Central, que son precisamente los del ISSSTE, Molino del Rey y Revolución 1910 El tiroteo que describe el general Mazón Pineda provino de estos edificios Una emboscada al Ejército de esta dimensión no la efectuó un pequeño grupo de 10 francotiradores El ataque revela, como lo hemos explicado hace tiempo, la acción coordinada de diversos comandos
Un dibujo que aparece entre los documentos del general García Barragán muestra la mayoría de los edificios de la plaza de Tlatelolco y es utilísimo para entender la distribución de los francotiradores y el espacio que dominaban desde sus diversas posiciones, señaladas éstas por vértices cuyas líneas se abren en función del espacio dominado Los edificios donde los francotiradores disparan con mayor intensidad presentan dobles o triples vértices Pero es relevante que aparezca con dos vértices otro edificio no mencionado en el parte militar: el techo del templo de Santiago Tlatelolco En el centro del dibujo hay un triángulo negro que un recuadro identifica como “el lugar donde se exhortó por medio de un megáfono portátil” Se trata del punto donde se situó el general José Hernández Toledo; ahí exhortó a los asistentes al mitin a retirarse El general Hernández Toledo fue herido en la espalda por una bala de alto calibre con trayectoria descendente Si vemos con detenimiento el diagrama, observaremos que la única línea que se intersecta con el triángulo negro proviene del techo del templo de Santiago Tlatelolco El diagrama resuelve por ello un aspecto desconcertante de la agresión contra este militar: el disparo provino de un francotirador apostado en el techo del templo
En efecto, en el Batallón Olimpia, documento abierto, del Canal 6 de Julio, aparecen siete individuos sobre el techo del templo, en escenas tomadas por una cámara emplazada en el piso 19 de la torre de Relaciones Exteriores Distintas secuencias los muestran apostados en el techo, saliendo de la iglesia, corriendo por el costado poniente del convento y detenidos por un grupo de soldados
El general Mario Ballesteros Prieto no aparece mencionado en ningún pasaje del parte militar del general Crisóforo Mazón Pineda ni en la documentación del general García Barragán, lo que constituye una prueba más del manejo parcial de las “revelaciones” de los documentos Que su nombre aparezca, por primera vez, en el testimonio del general Gutiérrez Gómez Tagle, es significativo, porque figura como una autoridad que “miente” Pues bien, del parte del general Mazón Pineda se desprende que el avance del general José Hernández Toledo hacia la Plaza de las Tres Culturas no estaba previsto Pero en la Orden de Operaciones número uno elaborada por el capitán segundo Tomás González Mendoza y firmada por el general de brigada José Hernández Toledo, se establece que la misión de las unidades será: “Desalojar a los estudiantes de la Plaza de las Tres Culturas, empleando la prudencia”
Según los documentos del general García Barragán, a las dos de la tarde se concluyó la reunión en su despacho Pero el documento firmado por el general Hernández Toledo tiene un dato esencial: fue emitido a las tres de la tarde ¿Qué ocurrió entre las dos de la tarde y las tres de la tarde, cuando se elabora la Orden de Operaciones número uno firmada por el general Hernández Toledo? ¿Fue una instrucción del general Mario Ballesteros? ¿Fue un acuerdo entre los dos jefes de Estado Mayor, el Presidencial y el de la Defensa? ¿A esta decisión alude el reporte militar de Estados Unidos?
La documentación del general García Barragán es utilísima por la revelación de los francotiradores del Estado Mayor Presidencial, pero es insuficiente Cada vez hay más indicios de que no basta investigar la operación del Batallón Olimpia Hay lagunas de información en el tejido del Estado Mayor Presidencial y del Estado Mayor de la Defensa durante los acontecimientos de ese año

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