Los enredos de similares

¿No es todo (la rara campaña del dueño de Farmacias Similares, Víctor González Torres, por llegar a la Presidencia) una especie de parodia de lo que puede llegar a ser la política si la dejamos en el deterioro en curso? ¿Un límite? ¿Algo que el Doctor Simi quiere mostrarse a sí mismo como lo peor que nos puede pasar de seguir la intemperie política? González Torres se extraña:
-¿Usted cree que esto es una broma?
-Podría ser, es pensable O también -le suelta el cronista de Proceso- una forma de usar la coyuntura en beneficio de sus negocios
Reparamos en el Doctor Simi desde algún coche a la deriva en el Periférico de alguna Ciudad de México: desde un espectacular nos miraba una mujer en bikini anunciando las Farmacias Similares Su nombre: “Teresita Milanés” Y las dudas nos asaltaban: ¿Quién es Teresita Milanés y por qué estaba en bikini? ¿Qué tenía qué ver su redondez bronceada con unas medicinas?
Días después la “conexión cubana”, me fue explicada en una fiesta en la que el tema era el Doctor Simi sólo para no emborracharnos de desesperación
-Es la sobrina de Pablo Milanés -aseguró un escritor cubano exiliado de Siberia
-¿El de “antes de hacerlo te dije que había que pensarlo muy bien”?
-Él mismo, nada más que ahora ya no lo piensa tanto y se pone el Simi-condón
Las dudas eran más que las respuestas ¿Los cubanos bloqueados cedían a Teresita Milanés a cambio del goce de una cafiaspirina similar?
Y todo se complicó en diciembre de 2003, cuando el dueño de Farmacias Similares, Víctor González Torres, se postuló a la Presidencia convocando a la gente para que votara en un teléfono 01-800 si querían que se postulara a la Presidencia Desde entonces, sus desplegados -antes concentrados en denunciar actos de corrupción en la seguridad social que no compraba sus medicinas similares- fueron cada vez más delirantes: con muestreos no representativos, indicadores de las ganas pero no de las posibilidades, en donde el personaje que paga el comunicado es el ganador de toda encuesta posible El caso, aunque complicado -farmacias, muchachas en bikini, encuestas similares a las encuestas válidas-, parecía delinearse: el Doctor Simi era la parodia de la política mediática, la única posible ahora, y había que pensarlo como un límite de lo que puede llegar a convertirse una elección en la que se gana rodeado de muchachas, prometiendo medicinas baratas para todos y autoinfligiéndose encuestas telefónicas en las que uno es el ganador y por mucho De todo ello había signos afuera de las Farmacias Similares, pero en el Doctor Simi llegaban a un límite paródico
Lo similar es mi clon que sabe hablar
Las oficinas centrales de Víctor González Torres, en la colonia Independencia de la Ciudad de México, tienen una puerta con un detector de metales y cada persona que ingresa es anunciada por teléfono con la persona visitada La oficina de González Torres -la “Simi Cueva”, imagino- no es muy grande y está dividida en dos A espaldas del líder farmacéutico el espacio está lleno de figuras del Doctor Simi en bronce, tela, plástico Frente al escritorio, los retratos de su bisabuelo, Francisco Garza González, quien puso su primera farmacia en 1875, y de su abuelo Ambas figuras, la inventada y la de sus parientes, tienen el aire del anciano bonachón El dueño de Farmacias Similares, en cambio, tiene un aire cansado, casi exhausto, las palabras salen de su boca enredadas, tanto que es fácil confundir cuando dice “Quintana Roo” y creer que ha dicho “Genaro” De existir, el subtitulaje en vivo obraría maravillas para un mejor entendimiento
-Me inspiré en Joaquín Pardavé -confiesa acerca del Doctor Simi, ese boticario de bigote que baila en la entrada de todas sus farmacias como si comprar medicinas fuera una cumbia- Él habla por mí, es mi clon, yo soy su ventrílocuo
Es curioso que mencione la ventriloquia como una forma de ganarle a sus propios enredos
-Y, ¿cuánto les paga a los que se disfrazan del Doctor Simi?
-Depende del baile Tenemos más de mil -ya exagera su modestia cuando agrega: -El Doctor Simi es uno de los tres símbolos del mexicano El primero, el más grande, es la Virgen de Guadalupe El segundo es el Ejército, que el pueblo respeta El tercero es el Doctor Simi, que denuncia la corrupción y ayuda al pueblo
-¿Como Superbarrio?
-Con más categoría: las mujeres que lo acompañan son las más guapas del país
-¿Quién es Teresita Milanés? -estallo, ávido de respuestas
-Mi novia de Cuba
Lo similar en el centro
Desde que abrió la primera farmacia en la calle de Antillas en la colonia Portales en 1997, el debate sobre las medicinas similares tiene dos contendientes: el dueño de Farmacias Similares y todos los demás “Lo mismo, pero más barato”, lema de la empresa, podría ser suscrito por cualquier pirata Y, como éstos, la farmacéutica similar es un negocio de 400 millones de dólares al año, que cuenta con 2 mil 500 locales y abre 100 farmacias cada mes Tiene el 20% del mercado de medicinas en México, pero el asunto deja muchas dudas En su lista de medicinas, el precio es dramatismo puro Por ejemplo, algo llamado Zovirax (aciclovir de 400 mg, 35 tabletas) cuesta mil 218 pesos El similar es Maclov y cuesta 175 pesos Es más dramático que los precios de los DVD Si me ahorro mil pesos, me tomo el Maclov aunque se me caiga una oreja El problema es que quienes producen estas medicinas similares -concediéndoles que, en efecto, le pongan las mismas sustancias que a las de uso comercial-, no invierten en investigación Sólo copian la receta A pesar de que el propio González Torres se defiende con que Farmacias Similares sólo distribuye y no produce medicamentos, su fábrica, Best, es una de las 50 que surten a la red de farmacias y a sus ocho almacenes, y la más importante Algún reportaje en televisión exhibió que las sustancias no eran exactamente las mismas, sino “similares”, como su nombre lo indica Pero el Doctor Simi, poco paciente para las preguntas sobre su negocio, se exaspera:
-Esto es una guerra comercial contra mi principal enemigo, la industria farmacéutica extranjera “Maicean” a los periodistas -dice, sin importarle que pudiera estarnos ofendiendo a mí y a mi proverbial clon
-¿Y por qué “similares”, entonces?
-La palabra la puse para que se entendiera Inventé al Doctor Simi para responder a las preguntas que usted me sigue haciendo
Y no terminé por entenderle del todo Había una posibilidad de que estuviera cambiando medicina por similar, remedio por remedo, y haciendo de la salud de los pobres una mera probabilidad O, en el mejor de los casos, había aquí un acto de piratería con la justificación del precio, los pobres, el bien común y un negocio de 400 millones de dólares al año
El Simi presidente
Metido a la “campaña presidencial” con sus desplegados -“621 mil 145 personas han expresado su preferencia de opinión realizada en 2000 puntos en todos los estados de la República Mexicana: 39% Víctor González Torres; Andrés Manuel López Obrador, 27%; Santiago Creel, 11%; y Roberto Madrazo, 10%”-, el Doctor Simi ha mezclado todo: sus farmacias son puntos de votación, sus consultas baratas y las reuniones para regalar medicinas son “fiestas cívicas”, el glamour de las edecanes de televisión, una caricatura de Pardavé y la candidatura a la Presidencia de la República Es tal la confusión del coctel que podría resultar electo Susanito Peñafiel o Teresita Milanés Pero González Torres, además, le ha agregado una teoría a su candidatura: el Simi Socialismo, que él define como lo que hacen los estados socialistas -educación, salud y seguridad para todos-, pero adivinando lo que les falta, caray: productividad La teoría del Simi Socialismo: “Ayudar al pobre para defender al rico”
-Como Cárdenas -agrega distraído
-El general Lázaro
-No, como Cuauhtémoc
De nuevo su claridad me abisma Le pregunto por tres medidas concretas que tomaría entrando, entrando a Los Pinos, que es lo que él dice proponerse
-Una lucha inmisericorde contra la corrupción a base de una campaña periodística, convenciendo a la gente de que la corrupción genera la pobreza, para que todo mundo la odie
Me quedé esperando las otras dos
Víctor, victoria
Un hombre tras unos barrotes clama por su suerte: “Dicen que estaba fuera de mí, que lo maté con mis propias manos” La toma se abre y, de un lado, una Simi Chica disfrazada de naughty nurse, y del otro un hombre disfrazado de Pardavé, lo consuelan: “Para que no te ocurran estas tragedias, nosotros te ayudaremos” De nuevo, el anuncio de Farmacias Similares no permite más comentario que las cejas levantadas y la mirada fija ¿Por qué ese hombre mató a alguien y no lo recuerda? ¿Y qué tienen que ver las farmacias en eso? ¿Y la naughty nurse? ¿Lo van a ayudar a conseguir al abogado de Cabal Peniche? No entiendo
El Doctor Simi compra bastante tiempo de publicidad en medios electrónicos Sólo en la televisión tiene un programa nocturno en Televisa y uno a las cinco de la mañana por Canal 2 Otro más por Televisión Azteca y pronto contará con un espacio de opinión política en Radio Fórmula Aunque en los horarios que compra, los únicos televidentes son los insomnes del infomercial, también paga millones en desplegados en medios impresos Y organiza mítines en los que habla sobre el Simi Socialismo, mientras las señoras pobres les dan con todo a sus hijos que insisten en correr por el lugar
En medio de esa confusión, está convencido de que ganará un puesto en la carrera presidencial de 2006 Confía en que 7 millones de clientes pueden traducirse en votantes Existieron el voto duro, el voto útil, el voto “verde” en el campo ¿Existirá el voto farmacéutico? Pero, ¿quién postularía a un personaje como el Doctor Simi?
-Dos partidos no: el PAN, porque no me gusta su carácter entreguista, y el Verde porque somos familia y hay que evitar los chismes Convergencia sería el más probable Ayudé a Dante (Delgado) en Veracruz y subió 15 puntos en la encuesta Si se hacen unas primarias para la Presidencia entre Jorge Castañeda y yo, le gano Me llevo bien con los pobres y soy parte de los ricos, así que creo que sí soy un factor de alianza entre clases sociales
La pregunta que me ronda está por salirse desde la mitad del discurso sobre el Simi Socialismo, y sobre todo cuando empezó con solemnidad a explicar el sinsentido de su extraña campaña: ¿No es todo una especie de parodia de lo que puede llegar a ser la política si la dejamos en el deterioro en curso? ¿Un límite? ¿Algo que el Doctor Simi quiere mostrarse a sí mismo como lo peor que nos puede pasar de seguir la intemperie política? González Torres se extraña:
-¿Usted cree que esto es una broma?
-Podría ser, es pensable O también una forma de usar la coyuntura en beneficio de sus negocios
-Si usted cree que yo voy a decirle al pueblo que todo esto de la campaña era para poner más farmacias, está equivocado
-Pero, al menos, concédame que tiene contenido de parodia
-Yo soy dicharachero Soy una mezcla entre Adolfo López Mateos y Ruiz Cortines Pero esto es en serio Tan serio como que a usted le griten: “Viva Víctor”
-Será porque yo no soy Víctor Usted es Víctor -me confundo entre clones y ventrílocuos
Me levanto de la silla porque ya no sé quién soy Pero hay algo urgente:
-No pierda el ojo (sic) de mi laboratorio electoral en Quintana Roo: es como un 2006 en chiquito: un populista como López Obrador, un priista de voto corporativo como Madrazo, y una candidata de Convergencia y el PAN que es como yo Una señora de una familia de muchos recursos Ella y yo somos similares
-¿Similares? -me brota la carcajada reprimida
Y, aunque no consciente para su creador, me queda claro que la política de similares es, en efecto, un límite: uno en el que el lenguaje no es lo que aparenta, en que se vale todo para la autopromoción descarada, uno en que los personajes se convierten voluntariamente en caricaturas A media cuadra, sobre la calle de Alemania, un hombre disfrazado del Doctor Simi baila una cumbia Cuando le pregunto cuánto le pagan, balbucea desde el fondo de esa cabeza con las proporciones de Betty Boop No es una cifra lo que contesta Creo que me insultó

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