Los egresados de La Esmeralda

Una exhibición que por su potencial debería rebasar el trámite burocrático, es la que se realiza al final de cada ciclo escolar en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, en la Ciudad de México
Un evento que podría fomentar la discusión de los valores plásticos y estéticos que obtuvieron los estudiantes en su período formativo: influencias, impulsos, aspiraciones artísticas Sin embargo, a través de la muestra que ahora se presenta bajo el título de Exposición talleres de producción, se percibe que el proyecto carece de objetivos útiles tanto para los alumnos como para el público interesado en la creación emergente La escueta selección centrada en solamente una pieza por expositor y la deficiente museografía que en varios casos inhibe la comunicación del concepto formal de las propuestas, evidencian la pertinencia de reestructurar el sentido y organización de este tipo de exposiciones
Correspondiente a la generación 2000-2005, el evento de este año integra 42 obras del mismo número de creadores Aun cuando en el conjunto se encuentran instalaciones, objetos, ensamblados, expresiones sonoras, videos y fotografías, sobresalen especialmente los dibujos por sus propuestas y, por su abundancia, las prácticas pictóricas En el contexto de las temáticas, en varios géneros se incide en la interpretación del paisaje, ya sea urbano, celeste, campestre, ficticio o mental; en el ámbito de la fotografía, instalación, video y arte sonoro, se delata una fuerte debilidad creativa
Con un total de 12 piezas, las pinturas difieren en jerarquías estéticas, artísticas y lingüísticas, oscilando entre la fina experimentación y la burda expresividad En el primer rubro se encuentran, entre otras: la verde y casi abstracta vista campestre, de sutiles pinceladas de evocación impresionista de Maritza Jaimes; la extraña vista de un espacio cercano a la ciencia ficción, conformado por espirales que giran vertiginosamente exponiendo sus intensos azules, verdes y rosas de Alejandra Contreras y el deconstruido entorno geométrico de Rolando Martínez, relleno de formas orgánicas e imágenes de santos plastificadas En el segundo rubro, baste con mencionar la abstracción de Iván Lemus y, en el límite entre ambas clasificaciones, las vistas de piernas velludas realizadas por Miguel Ayala

Desde mi punto de vista, las propuestas más interesantes no se encuentran en la pintura sino en algunos dibujos y, muy especialmente, en un objeto de la factura de Leslie Kate Perteneciente a una serie denominada Zapathos -de la cual dos ya fueron galardonadas en la edición 2005 del Encuentro Nacional de Arte Joven-, la creadora presenta el número cuatro que corresponde a unos gigantes y blancos zapatos de agujetas, modelados en plastilina epóxica, cuya superficie está intervenida con finas líneas negras que dibujan paisajes ficticios y eróticos Con un humorístico concepto que se basa en la conversión de los objetos en un sentimiento, la artista convierte al zapato en el carácter de su posible portador: un ser aislado que se esconde en el gran tamaño y saturado ornamento del objeto
En el contexto del dibujo, destacan: la narración políptica de Alessa la cual, realizada en tinta, crayola y acuarela sobre varios papeles que se despliegan en un lienzo de 30×250 cms, cuentan la perversa historia de una hermana obesa y celosa que al ver que sus hermanas se besan en la boca, las convierte en siamesas de caras volteadas; el políptico de nueve cajitas blancas de Eric Vásquez Ornelas quien, al tratar de expandir conceptualmente el dibujo, representa con águilas, patineteros y referencias a las obras de Gabriel Orozco, diferentes escenas que remiten a un “vuelo suspendido”; y, por último, el pictórico y abstracto paisaje memorístico de Lorena Ancona, quien en su recuerdo sólo encuentra numerosas, variadas y ágiles líneas
Por su contenido restringido a una pieza por autor, la muestra provoca un acercamiento limitado al arte emergente En numerosos casos, las piezas forman parte de un proyecto que necesita completarse para comprenderse -como el ensamblado de Naomí Rincón-Gallardo- y, por lo mismo, hubiera sido conveniente presentar una exposición eficiente para los alumnos, para el público general y para los “cazadores” de nuevos valores l
Aclaración:
Por un lamentable error, la semana pasada no apareció en esta columna la fotografía de Andrés Ordóñez, exdirector de Asuntos Culturales de la Secretaría de Relaciones Exteriores, sino la de Francisco Piñón, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos Por nuestra confusión, pedimos una disculpa tanto a nuestros lectores como a los funcionarios involucrados
Carrillo: Natura arte

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