Joaquín Murrieta: México en California

Año con año, los descendientes de los mexicanos a quienes se arrebató California realizan La cabalgata de Joaquín Murrieta Se trata de un ceremonial que conserva intactos los valores históricos de la resistencia mexicana a través de la memoria de Murrieta, El Patrio Manuel Rojas, autor de una detallada investigación sobre el personaje legendario, sociólogo y catedrático de la Universidad de Baja California, en Mexicali, realizó para Proceso el relato de la cabalgata efectuada la semana anterior
MEXICALI, BC- En el Valle Central o Valle de San Joaquín, en las enormes planicies que antiguamente anegadas y en condiciones climáticas diferentes fueron conocidas como los “Llanos de Tulares”, recién cumplió 56 años la celebración de La cabalgata de Joaquín Murrieta, acaso el festejo más auténtico y conocido de hoy en día en una California mexicanizada
Una California mexicanizada “invadida” por el gobernador del estado Arnold Schwarzenegger y los Minuteman, quienes decidieron extender sus operaciones desde Arizona, ante la complacencia de las autoridades de los Condados de San Diego y Valle Imperial; igual que la de la Border Patrol
The Joaquín Murrieta Ride es un festejo organizado por la Asociación de Charros Unidos de Madera, California, de cuya sede partió el recorrido el viernes 29 de julio, continuando el sábado en las poblaciones de Firebaugh y Mendota, concluyendo el pasado domingo 31 en el pueblo de Tres Piedras y en el famoso Cantua Creck (Arroyo de Cantua), situado en la intersección de la carretera 33 y la autopista interestatal 5

Ahí la bandera mexicana ondea ante una animosa multitud de aproximadamente mil personas, que vitorean la insignia de su nación de origen, a la par que los grupos trashumantes de música norteña repiten hasta el cansancio El corrido de Joaquín Murrieta, cuyo análisis de contenido explica y contesta el mito anglosajón del Murrieta “ladrón y asesino”
Igualmente responde a la falsa nacionalidad chilena del personaje, derivada de un plagio literario en 1864, cometido en Francia por el diplomático chileno Carlos Morla Vicuña, pues en realidad Murrieta es nativo de la Villa de San Rafael “El Alamito”, distrito de Altar, Sonora La cabalgata de Joaquín Murrieta es un evento que no ha sido suficientemente dimensionado, tal vez porque el evento persiste aislado de otras agrupaciones que bien pudieran hacerlo crecer todavía más; pues su naturaleza, colorido y significación guardan un potencial insospechado capaz de cohesionar otros esfuerzos importantes en apoyo a “La raza”, adjetivación coloquial que cubre a la comunidad mexicana, representativa de 70% de lo que la geopolítica estadunidense ha dado en llamar “latinos” o “hispanos”, en el mejor de los casos
Organismos como MAPA (Asociación Política Méxicoamericana) y MECHA (Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán), aún no han sido convocados por la directiva de La cabalgata de Joaquín Murrieta, que de fiesta popular bien puede derivar en un frente binacional de apoyo a los inmigrantes, considerando que en Trincheras, Sonora, se realiza también el “Día de Joaquín Murrieta”, auspiciado oficialmente por el ayuntamiento local desde 1988 y cuyas repercusiones trascienden ya hasta Arizona, California y Baja California
Esta nueva edición de la cabalgata reunió más de 300 jinetes procedentes de la ciudades de Fresno, Visalia, Merced, Wiltron, Madera y Coalinga, entre otras, según informa Víctor Valenzuela, quien preside The Joaquín Murrieta Ride zona norte, y quien participa invariablemente con su esposa y sus hijos a la usanza charra para transmitir el alma mexicana a la esperada fiesta
Uno de los aciertos de ésta es que aglutina a mexicanos y chicanos de estratos sociales diversos, pues conviven armoniosamente jornaleros agrícolas, vaqueros y obreros de la construcción con rancheros, abogados, académicos, ganaderos y empresarios de la construcción y, por cierto, muchos curiosos estadunidenses anglos La cobertura informativa está en la cadena televisiva Univisión, la más grande en habla hispana; Radio Bilingüe, con repetidoras en toda la Unión Americana y hasta Puerto Rico; igual que en los periódicos locales, exceptuando el Fresno Bee, cuyos dueños omiten interesadamente lo relativo a Murrieta, un personaje incómodo a la Early California History contada por los ocupantes del México cercenado
Aunque La cabalgata de Joaquín Murrieta registra su inicio formal en 1980, tiene su antecedente en 1978, cuando el finlandés Sigurdur Christopherson, conocido como el Mexican Sigui, estableció una “Jornada espiritual e histórica” con una peregrinación al Arroyo de Cantua, integrada por cincuenta familias, legando como tradición anual una misa en el templo católico de Nuestra Señora de Lourdes, que este último domingo fue oficiada por el padre Lucas Azpericueta, nombrado capellán oficial del evento
Tras la homilía final, la heterogénea concurrencia que abarrota el sitio aborda apresuradamente sus autos y “trailas”, mientras los jinetes (charros y vaqueros) montan los briosos caballos acicalados y aseados por la gala que representa mostrar el orgullo y origen de sus dueños
Así, parte una columna de vehículos y bestias con el estandarte verde, blanco y colorado, flaqueado por el de la virgen de Guadalupe y el pendón de las barras y las estrellas Permea en el ambiente el recuerdo perenne de los legendarios activistas Bert Corona y César Chávez Y se grita: Viva México! Viva Valle Central! Viva Joaquín Murrieta!
Como en la antigua California de los siglos XVIII y XIX, hay un espléndido fandango, que implícitamente guarda hoy una connotación política, pues Joaquín Murrieta, también llamado El Zorro de San Joaquín, será siempre un símbolo de resistencia al abuso y la opresión, vigentes a través de iniciativas de ley xenofóbicas como la propuesta 187 de Pete Wilson, y la más reciente, la 76 relativa a limitar los gastos del Estado en la educación pública (casualmente el instrumento de mayor defensa de las minorías, actualmente en repliegue y a la defensiva por los nuevos halcones del partido republicano)
Joaquín Murrieta El Patrio, el insurrecto real y no mítico “ladrón y asesino” que dibujaron infinidad de novelas y una filmografía de pésima factura en Hollywood, incluyendo la secuela reciente de La máscara del Zorro, emerge poco a poco en el esfuerzo notable de un puñado de ciudadanos californianos: Roberto Espinosa, Mike Semental, Mary Hernández, Arthur Cantú y Nash Orozco, cuyas raíces afloran en La cabalgata de Joaquín Murrieta, no sin intentos para dividirlos y confrontarlos, como externa con preocupación Víctor Valenzuela:
“Es muy importante permanecer unidos”, dice en una pausa
Los rayos del sol caen a plomo Se escucha cantar a Dante Hurtado (otro de los organizadores, cuya hospitalidad y atenciones a todos los visitantes foráneos, incluye la orientación para acordar el camino terrestre a México):
“Ya vamos de retirada,
regresamos al cuartel
con bastante caballada,
cien mil pesos en papel,
pero les dejo al Tres Dedos
que es mi compañero fiel”
No pues sí, al verlos a todos ellos, este observador cae en la cuenta de que Jesús Loroña Almazán, desaparecido compositor de El corrido a Joaquín Murrieta, tuvo una visionaria concepción al acuñar la estrofa:
“De México es California,
porque Dios así lo quiso”

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