Triunfo dividido de Santa Anna, ópera de Fuentes

MÉXICO, D F, 21 de noviembre (apro),- Resultó un éxito dividido el estreno mundial de la ópera Santa Anna, con libreto del escritor Carlos Fuentes (quien recibió homenaje nacional por cumplir 80 años de edad) y música de José María Vitier, el pasado jueves por la noche en el Teatro de la Ciudad
Las palmas al concluir el segundo acto y final de la ópera Santa Anna se las llevaron el excelente tenor Fernando de la Mora, quien personificó a Antonio López de Santa Anna, y las sopranos Lourdes Ambriz en el papel de Inés, así como Verónica Alexanderson en el de Tosta (segunda y primera esposa de Santa Anna, respectivamente)
Pese a un lleno de 80% del Teatro de la Ciudad (debido a que jamás arribaron muchos invitados especiales para el estreno mundial por parte de la producción a cargo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México y la Universidad de Guadalajara), además de dar comienzo Santa Anna media hora más tarde, la ópera gustó en general (sobre todo por De la Mora y la música)
Sin embargo, el carácter híbrido del espectáculo escénico resultó un hueso artístico duro de roer para la opinión crítica asistente en general, ya que Santa Anna no se ciñe estrictamente a una ópera clásica (Fuentes mismo la señaló como “ópera ecléctica”), ni a un musical de Broadway ni a una obra de teatro experimental del absurdo o del imaginario mexicano arrancado del cine de oro nacional
Así como tampoco es un drama histórico con cuadros coreográficos y arias empalmadas al azar, entre sones jarochos y huapangos (a cargo del grupo Mono Blanco), diálogos perdidos y apariciones fantasmagóricas (como los personajes de “La Catrina”, por Hernán Riego, y “La Nana”, por la mezzo Grace Echauri)
En tal sentido, Santa Anna es ópera, musical, show escénico más todo eso y algo más, ya que de cualquier modo funciona como un espectáculo atractivo e histórico en torno de la figura de Antonio López de Santa Anna, destacando su actuación durante la invasión de Estados Unidos, justo cuando México perdió la mitad de su territorio en 1847
Fuentes salió al estrado del Teatro de la Ciudad para agradecer los aplausos con escueto y casi inaudible “Gracias, gracias”
Estaba feliz junto con su esposa Silvia Lemus Todo mundo lo felicitaba Aunque no faltó alguien quien cuestionara discretamente por qué había elegido a un cubano para hacer tanto “ruido” en escena
–Tal vez –alguien bromeó– debió contratar mejor a Tongolele…
Sin embargo, Fuentes jamás perdió el sentido del humor
Entre los asistentes que hicieron acto de presencia en la obra y, posteriormente, en el delicioso cóctel con vinos franceses y nouvelle cuisine mexicaine ofrecido a Fuentes en el Museo de la Ciudad de México, se encontraron el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard; los perredistas Jesús Ortega, la actriz Maria Rojo y el historiador Enrique González Pedrero; la plana mayor de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal (GDF), y artistas como el pintor Carlos Pellicer López
El poeta David Huerta señaló a Apro:
“Creo que hubo confusión en Santa Anna precisamente debido a que se insistió en que se trataba de una ópera y no es así; muchos textos no fueron musicalizados por el maestro cubano Vitier y quedan colgando sin peso específico en la parte sonora, a excepción de que son parte de un montaje Creo que a Carlos Fuentes le hubiera quedado mejor hacer una obra de teatro y no algo tan ambicioso que dispara la atención en varios géneros sin resolverse en ninguno
“Si bien existe un puñado de arias memorables en la obra de Vitier (partitura que él dirigió en vivo con la Orquesta y Coros de la Ciudad de México), confirmando que su trabajo halla justa fusión entre lo popular y la música clásica”, los arreglos coreográficos a la música folclórica de Mono Blanco resultan excesivos
Así mismo, por momentos hay vestuarios, monigotes y personajes de opereta (en escenas de la Guerra de los Pasteles, o el discurso de Abraham Lincoln) que recuerdan visiones estereotipadas de México a mediados del siglo pasado (como en el cine de Juan Orol) y rayan en lo ridículo
No obstante, la dirección de Lorena Maza sale triunfante El movimiento escenográfico permite gran atractivo visual en cicloramas donde el mapa geográfico de México se va desgajando en cortina de territorios que solapan la figura de Fernando de la Mora, triunfal en su papel al cien por ciento
–Maestro Vitier –le comentó este reportero de Apro al músico cubano autor de Santa Anna–, ahora lo que falta para usted sería escribir una ópera sobre Fidel Castro…
El pianista mostró rostro de espanto y respondió, sin perder el humor:
“No, no… Creo que se necesitan pasar al menos unos cien años o un periodo mayor a, digamos, un siglo para que algún personaje de la estatura histórica como Fidel sea entendido en su amplia perspectiva del reloj del tiempo Pero sin duda, el tema es excelente…”
Ahora, la ópera híbrida Santa Anna viajará a Guadalajara, Jalisco, donde se presentará el 1 de diciembre en el Teatro Diana La función será transmitida por televisión por varios canales culturales

Comentarios

Load More