El futuro de la cultura en México

México, D F, 20 de agosto (apro)- De haber sido un país pionero en políticas culturales, al punto que algunos de los lineamientos de la UNESCO se basaron en sus principios, México corre ahora el riesgo de convertirse en un consumidor de productos y bienes culturales ajenos a sus tradiciones e idiosincrasia
Durante la pasada conmemoración por los 25 años de la llamada Declaración de México sobre Políticas Culturales, organizada por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, el pasado 6 de agosto en el salón Verde del Palacio Legislativo, la antropóloga Lourdes Arizpe advirtió:
“Sin una política de gobierno de gran apoyo a la creación de conocimiento científico y tecnológico, y a la creación de arte y cultura, México ya no tendrá nada qué ofrecer ni en el mercado, ni en los medios masivos de comunicación, las publicaciones, los museos, ni en las escuelas, y tendremos que comprar lo que viene de fuera que trae otros significados, que no son los de nuestra vida cotidiana y nuestra vida compartida
“Se ha repetido hasta el cansancio, desde el Banco Mundial hasta todos los proyectos de desarrollo, que sólo el conocimiento generado a nivel local es efectivo y si no logramos volver a generar esta producción –y tenemos todavía el talento para hacerlo– no vamos a lograr sostener este avance cultural”

Exsubdirectora general para Cultura de la UNESCO, miembro de la Junta de Gobierno de la Biblioteca de Alejandría en Egipto, profesora investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM y miembro del Comité de Políticas para el Desarrollo de las Naciones Unidas, la antropóloga habló en su intervención de los retos que deberá enfrentar el país en materia de política cultural
Recordó que a principios del siglo XX, durante los años veinte, José Vasconcelos “inventó la más moderna, la más social y la más aventurada política cultural, jamás imaginada para un Estado, en un país en desarrollo”
Más aún, en la Constitución Política de 1917 se plasmó “por primera vez, una visión política cultural, como marco mayor para el desarrollo nacional”
Es así que en 1948 se celebró en el país –en medio de “una gran efervescencia cultural”– la segunda Conferencia General de la UNESCO –organismo creado en 1945 y que había celebrado su primera conferencia general apenas en 1947–, en la cual no sólo hubo una destacada participación de los intelectuales mexicanos, sino que sus aportes fueron significativos para lo que conformaría después: los lineamientos sobre políticas culturales impulsadas mundialmente por el organismo internacional
“El secretario de Educación Pública, Manuel Gual Vidal, destacó el profundo sentido progresivo de la cultura; Jaime Torres Bodet organizó las sesiones sobre educación; Samuel Ramos presidió las pláticas filosóficas que dieron pie a la creación de Filosofía y Civilizaciones de la UNESCO; Carlos Chávez y Rubín de la Borbolla presidieron las secciones de música y de museos; Alfonso Caso presidió la sesión de clausura del recién creado Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés), que todavía funciona”, explicó
Además, agregó la antropóloga, se destacó en las distribuciones de la Conferencia General la impronta de las entonces nuevas instituciones mexicanas que en aquel momento eran muy originales: los institutos nacionales de Antropología e Historia, de Bellas Artes e Indigenista (este último desaparecido durante el gobierno de Vicente Fox)
Así, cuando para 1948 la UNESCO no contaba con un programa de cultura, para el siguiente año tuvo uno cuyos objetivos principales estaban dedicados: a) a la conservación del patrimonio arqueológico y monumental; b) al apoyo a los artistas; c) a la promoción de las artes y las artes folclóricas; c) a los derechos de autor
“Como premonitorio”, el capítulo II incluía el proyecto “Libre circulación de ideas”, en el cual se advertía que “los canales para la libre circulación de ideas no pueden y no deben ser usados para promover una cultura mundial uniforme El objetivo de la UNESCO es más bien la unidad en la diversidad, ayudar a usar esos canales para que la cultura pueda ser interpretada por otras culturas, para que los hombres puedan aprender primero esos elementos en la otra cultura, que puedan fundamentar acciones comunes y que puedan suscitar el respeto por los elementos divergentes”
A cien años de que se plasmó en la Carta Magna una visión de política cultural, la antropóloga consideró que los mexicanos “podemos enorgullecernos de muchos logros”; y como muestra mencionó las producciones culturales de los pueblos indígenas, las prácticas artísticas y patrimoniales, los museos, las políticas de apoyo a los artistas, la creación de una escuela artística como el muralismo, que es conocida en todo el mundo, y luego la antitesis y trasgresión de esa escuela, y el cine que tuvo un apogeo a nivel mundial
Se preguntó entonces si México será capaz hoy de sostener ese alto nivel de avanzada cultural en un mundo globalizado, y más aún: “¿Cuál sería para nosotros hoy la definición de la cultura?” Ella misma dio la respuesta:
“La cultura es: 1) Un factor primordial de unidad nacional, lengua valores compartidos e identidad 2) Un espacio para desarrollar una visión de futuro basada en el consenso y la negociación 3) Un sector económico en crecimiento, con industrias culturales 4) Un valor de presencia y prestigio de México en la conducción de interacciones económicas, políticas y culturales con otros países en el proceso de globalización”
A esa definición, según su recuento, se llegó no sólo tras los antecedentes mencionados, sino que fueron también determinantes otras experiencias como la creación del Museo Nacional de Antropología, hasta ahora citado en la UNESCO como uno de los mejores del mundo; la participación del INAH en la creación de la Convención del Patrimonio Mundial en 1972; la realización del primer encuentro, no indigenista, sino de indígenas, en 1975, impulsado por Guillermo Bonfil y Arturo Warman; y la creación de la Dirección General de Culturas Populares con Rodolfo Stavenhagen Y en 1982, la celebración en México de la Conferencia Intergubernamental sobre Política Cultural, llamada Mondiacult, de la cual surgió la iniciativa para crear la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo
Los nuevos retos
Sin embargo, a decir de la especialista México ha perdido liderazgo frente a otras naciones y ha fallado en diversos terrenos, entre ellos la protección de los conocimientos tradicionales, sobre todo de los indígenas y los artesanos, siendo que en el mundo la discusión de las políticas culturales abarca hoy temas como la propiedad intelectual:
Se ha cuestionado frecuentemente quiénes son los propietarios de las obras del patrimonio intangible y de los conocimientos tradicionales, pues es sabido que diversas compañías farmacéuticas internacionales saquean los conocimientos de países en desarrollo, los llevan a sus laboratorios, los patentan y los venden aquí y en estos otros países cómo medicinas
Cómo es qué México no ha logrado hacer este proceso Para la antropóloga se ha fallado en ayudar a las comunidades a salvaguardar esos conocimientos y habilidades para poder ofrecerlas al mundo y obtener nuevos recursos para seguirlos practicando y conservando No se ha creado pues, ese circulo virtuoso que contribuiría al desarrollo de las comunidades
En este orden, habló también del ataque tan grave que han sufrido las artesanías y las bases de sustento de las culturas indígenas con la aplicación de políticas que han destruido los aparatos de asesoría hacia los campesinos; y han permitido que sus tierras se privaticen, dejándoles como opciones únicas la migración hacia Estados Unidos o la incorporación al narcotráfico
Para revertir estas tendencias, Arizpe propuso varios puntos, entre ellos el reconocimiento a la herencia multicultural que requiere de la aplicación de una política de diversidad, pero con mucho cuidado, pues como la mexicana es una sociedad “escandalosamente” desigual, hay el riesgo de que varios grupos comiencen a reclamar para sí la prioridad y se concedan más derechos a unos sobre otros y “haya mexicanos que se queden como de segunda clase”
Así mismo debe reformularse una visión política como marco mayor para el desarrollo y atender, en ese contexto, aspectos como el ahora llamado capitalismo cultural que comprende las ideas, marcas, logotipos, que cada vez son más importantes en el mundo, cuando los mexicanos han permitido que salgan del país sin problemas
Para lo único que se ha logrado una protección, recordó, fue para el tequila que ya tiene la llamada denominación de origen Lo que no mencionó en este caso la antropóloga es que aunque tiene la denominación de origen, y se declaró al paisaje agavero de Jalisco y otras entidades como patrimonio cultural de la humanidad, algunas compañías destiladoras del tequila han sido vendidas a transnacionales estadunidenses
Otro tema es la llamada excepción cultural que algunos países como Francia aplican a su cultura e industrias culturales cuando firman convenios o tratados de libre comercio Están emergiendo, además, nuevas formas culturales como los blogs en internet, donde cualquiera puede dar su opinión, y la Wikipedia que es la enciclopedia hecha por todo el mundo:
“Dicho de otra manera: se nos vienen otros problemas en materia cultural cuando no hemos terminado de resolver los antiguos”
Así pues, propuso desarrollar el sector económico de la cultura, las industrias culturales, el empleo cultural y las actividades generadoras de ingreso:
“La diversidad cultural debe entenderse muy relacionada con los cambios políticos, económicos y de comercio por los que atraviesa México, porque en una democracia hay que darle participación a todos”

Comentarios