Miguel Zacarías, ícono de la cinematografía nacional

* Tenía 101 años de edad
México, D F, 20 de abril (apro)- El 14 de abril de 2002 y el 27 de marzo de 2005, la revista Proceso publicó dos entrevistas con Miguel Zacarías, uno de los iconos de la cinematografía nacional, quien murió esta madrugada de un infarto en Cuernavaca, Morelos, a los 101 años de edad
A continuación se reproduce la primera de las dos entrevistas, realizada por Columba Vértiz
Miguel Zacarías descubrió a María Félix
Con 97 años de edad y más de 50 películas filmadas, Miguel Zacarías asegura que él le enseñó a María Félix todos los trucos para ser una estrella Y no olvida al descubridor de la actriz: “María trabajaba en el consultorio de un cirujano estético El cineasta Fernando Palacios, quien era muy atrevido, la encontró en la calle y la siguió hasta el consultorio y le dijo: ‘señorita, es usted tan bella, ¿quiere hacer cine?, yo soy amigo de varios productores, ¿qué usted va a ser sólo telefonista con esa belleza?'”
Ella –evoca el también novelista, poeta y amigo de los Contemporáneos– aceptó realizar cine: “Palacios la llevó a un estudio para una prueba Salió muy bonita mientras no hablaba, pero cuando tuvo que decir el diálogo, tartamudeaba”
Ahí, Zacarías, quien aún no se dedicaba al cine, conoció a María Félix, pero ya la había visto en Guadalajara, Acapulco y el café El Retiro de la Ciudad de México
El cineasta, descendiente de padres libaneses, nació en el Distrito Federal en 1905 Estudió teatro en la Universidad de Columbia, Nueva York Trabajó en los laboratorios Malcolm, donde aprendió las técnicas del montaje De regresó a México, realizó puestas escénicas para teatro Debutó en el cine como director de la tercera cinta sonora de la cinematografía mexicana: Sobre las olas (1932) Diez años después rodó El peñón de las ánimas, el primer filme de María Félix
El encuentro
Zacarías viste con piyama y bata Son más de las tres de la tarde En la casa de su hermana se efectúa la charla Está lúcido Cuando ya era productor y director, Palacios le presentó a María Félix:
“Le pregunté a María: ‘¿ya nos conocemos?’ Ella mencionó que en Guadalajara, cuando fue reina de los estudiantes de La Perla de Occidente Le recordé que los estudiantes sólo querían bailar con ella, y contó que le dio miedo porque no la dejaban Por eso se casó con Enrique Álvarez, para que nadie se metiera con ella, pero enseguida se embarazó y luego se divorció”
Entonces, el realizador le cuestionó por qué se había divorciado, y ella le contestó: “Huí de él porque no lo aguantaba Yo necesito un hombre espiritual, un gran músico, un gran poeta, un artista”
Después de tomar un sorbo a su café turco, Zacarías agrega: “Una de sus hermanas era pianista, pero María era una maravilla Nunca me interesó como pareja porque yo era muy feliz en mi matrimonio Le encantaban los toros y el box Y le propuse ser una artista” La incluyó en El peñón de las ánimas con Jorge Negrete, quien ya era una figura
Y resalta: “Antes de filmar tuve que enseñarle a María todos los trucos para que fuera una estrella Ocupamos tres meses para la preparación Primero la llevé a ver películas y le pregunté como cuál actriz quería ser y resaltó: ‘Ninguna’ Eso me encantó Luego la invité a la ópera y se la expliqué, y, además, traté de que se encariñara con los conciertos”
Después le dio un texto con diálogos para que se los aprendiera de memoria:
“Le enseñé a trabajar su memoria, le recalqué que era lo más importante, que sin memoria uno es un muerto Le dicté trabalenguas para que se los aprendiera Respiraba muy mal Estábamos en su casa, la acosté para ponerle en el vientre cosas pesadas y le pedí que contara en voz alta y de corrido hasta el número que llegara Llegó hasta el 29 ó 30
“Le aclaré que conmigo tenía que llegar hasta el número 80, porque cada vez que tuviera un diálogo largo debía saber respirar para decirlo bien La puse de pie y le ordené que respira hondo y luego más hondo, así la tuve mucho tiempo hasta que se le cubrió el rostro de sudor Le indiqué que todos los días tratara de contar y respirar hasta que ya no sudara y adelantó mucho, logró contar hasta 60 y respiraba mejor; ya podía hablar sin que se le fuera el aliento”
Pero según el también director de Me he de comer esa tuna, Ahí viene Martín Corona y Escuela de música, María era muy orgullosa En un ensayo le ordenó arrodillarse y ella se negó:
“Protestó: ‘¿por qué tengo que arrodillarme en el ensayo? Cuando hagamos la escena sí me arrodillo’ Le especifiqué que era cuando yo se lo ordenaba, no cuando ella creyera que debía arrodillarse, y le advertí que no hablaría como ella quisiera, pues yo necesitaba gente con disciplina”
Un riesgo
Zacarías no quería lanzarla en cualquier película o darle un papel menor, entonces le dio el personaje más difícil
–¿Por qué se arriesgó a lanzar a una desconocida con Jorge Negrete?
–Mi reto era hacer estrellas Desarrolló una técnica de dirección que consiste en registrar en audio los diálogos de un argumento para definir intención, tono y variaciones, con la que facilitó el aprendizaje para intérpretes a los que él otorgaba sus primeras oportunidades, como Pedro Armendáriz, Jorge Negrete, Marga López, en fin
–¿A María Félix se le complicó actuar en la cinta El peñón de las ánimas?
–La hice muy fácil para ella
–¿Qué le dijo Jorge Negrete del proyecto?
–Le mostré el guión y le señalé que era mejor que Historia de un gran amor, de Julio Bracho, donde actuó con Gloria Marín Cuando se enteró que había rechazado a Gloria Marín para meter a una muchacha nueva, me advirtió que no haría el largometraje
“Le contesté que lo sentía por él, porque yo quería crear una nueva estrella para el cine mexicano, porque si el cine mexicano no tenía estrellas, estaba perdido Le expliqué que no andaba tras las enaguas de esa muchacha y aceptó actuar en la película por México, no por mí Éramos muy amigos”
Negrete trabajó en la película odiando a María Félix: “Además, era muy celoso No toleraba la cantidad de hombres que llegaba al set para ver a María A ella también él le caía mal
“Con El peñón de las ánimas la actriz ganó 6 mil pesos de esa época y Zacarías le escribió un soneto: Celestial y satánica hermosura Circe y hada a la vez, Ángel y Bruja En tus ojos la luz de un sol que embruja y amalgama crueldad con la ternura Misteriosa hechicera, blanda y dura, es tu beso dulzor de hiriente aguja que de gozo y dolor el alma estruja y quemante tu amor de mordedura Como Ulises, al mástil del orgullo amarrado esquivando el falso arrullo de tu encanto tenaz, suave y felino, voy huyendo de tí porque adivino tu intención de volverme siervo tuyo, ¡Vengadora del sexo femenino!
Otras oportunidades
Después, rememora el cineasta, le ofrecieron a María Félix tres películas:
“Me buscó para ver cuánto debía cobrar Le recomendé que pidiera 50 mil pesos por cada una, 150 mil en total Ella les dijo que 150, pero le entendieron que por cada filme y le dieron un cheque de 450 mil Muy contenta me mostró el cheque
“Pero de los 450 mil perdió más de 300 mil porque se le echaron encima todos los parientes y amigos, le pedían prestado A sus hermanos y a su papá les dio dinero, les compró casa y se quedó bruja otra vez”
Las tres cintas después de El peñón de las ánimas fueron un fracaso: “Fue una estupidez hacer con ella La china poblana Le rasgaron los ojos para parecer una china y luego protagonizó a una espadachina Yo le cuidé los diálogos para que no tartamudeara y en esas cintas no Y se olvidó a María Félix”
La actriz protagonizó Doña Bárbara (1943), de Fernando de Fuentes, basada en la novela homónima de Rómulo Gallegos Zacarías, quien hace unos meses recibió la medalla Salvador Toscano, intervino para que el mismo escritor eligiera a María Félix para ser Doña Bárbara
Sobre eso narra: “De Fuentes, íntimo amigo, llamó a Rómulo para que lo ayudara, pues no quería críticas después Ya se había contratado a Isabela Corona para protagonizar al personaje, pero invité al escritor a ver El Peñón, vio a María Félix y dijo: ‘ésa es Doña Bárbara’
“Les propuse que le pagaran 20 mil pesos, era mucho dinero entonces, porque después de las tres pésimas cintas pedía 50 mil y la mandaban al demonio, era una fracasada, ninguno la contrató”
A Isabela Corona, dice el cineasta, le pagaron como si hubiera hecho la cinta Sin embargo, Fernando de Fuentes tenía miedo del tartamudeo de María Félix:
“Le dije: no te preocupes, yo te la ensayo Me ofrecí Trabajé con ella un mes e hizo un bello papel Tuvo mucho éxito el filme Ésa es la verdad, lo hice por ella y la única que lo entendió fue ella”
Después de haber filmado en Europa La bella Otero (1954), de Richard Pottier, haber ganado mucho dinero y ser muy famosa, encontró a Zacarías y, según él, le platicó: “Miguel, qué te he hecho, tú mi adoración, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué no me has ofrecido una película?”
El director le contestó que le iba a escribir la mejor película de su vida y le hizo Juana Gallo (1960), con la cual ganó el realizador 1 millón de dólares y en Rusia se sacaron 800 copias
–¿Por qué María Félix no fue a Hollywood?
–No le gustaba la lengua inglesa, sobre todo no le gustaba la competencia, y era el único lugar donde no podía ser la más bella y la primera En Italia, Francia, Argentina y México lo era, pero en Estados Unidos iba a ser una de tantas, porque había mujeres más bellas que ella
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Esta es la segunda entrevista con el cineasta Su autor es Oscar López, y fue realizada cuando el director, productor, novelista, cuentista, poeta y descubridor de estrellas, cumplía un siglo de vida
Cien años en el cine mexicano

Cuernavaca- “Soy el papá del cine mexicano, nadie tiene cien años como yo”, sentencia el cineasta Miguel Zacarías Nogaim, quien cumple años este mes Y refiere sobre sus compañeros que se han ido: “¡Traidores, me han abandonado!”
Desde su casa en esta ciudad, el realizador fílmico comenta, entre otros tópicos siempre ligados al cine, su situación actual que, asegura, ya no es la misma”:
“Los gringos nos quitaron lo mejor que teníamos: el cine La Columbia primero se llevó a Cantinflas, luego acabó poco a poco con el cine nacional mexicano”
Para él no existen ahora actores como un Pedro Infante y una María Félix
Creo que soy el último
El director y productor expresa para Proceso: “Es una pena no haber hecho la última película con Cantinflas”
Se dice contento de llegar a los cien años, y rememora a los compañeros que se adelantaron: “Ya se fueron Ismael, María, Cantinflas Ni modo, todos se me han ido antes, yo quedo, soy el último”
En el homenaje que se le rindió recientemente, dijo: “Tanta paciencia para tener 100 años ¡qué horror!, yo mismo no lo creo”
Don Miguel Zacarías considera que durante sus inicios en el cine nacional trabajó siempre en pro del arte y la cultura mexicanos, aunque hoy en día el cine nacional se encuentre en una etapa difícil Como director y productor, asevera que dio a México “un legado importantísimo”:
“Ninguna película mía fracasó; cualquier título que pasó por las salas de cine y la televisión fue un éxito rotundo El peñón de las ánimas es un peliculón Una carta de amor ¡Que bonitas películas! El dolor de los hijos (1948) es mí película más perfecta, porque tiene más ternura, inteligencia y mensaje El éxito de esa cinta radica en que la gente la fue a ver como tres o cuatro veces”
A pregunta sobre su experiencia como director al lado de figuras como María Félix, Jorge Negrete, Pedro Infante, María Antonieta Pons, Elsa Aguirre, Gloría Marín, Fernando Soler y Libertad Lamarque, responde: “¡Le voy a decir una cosa! El actor y cómico más importante del mundo ha sido ¡Cantinflas! ¡Del mundo! caray, Cantinflas es más celebre que el mismísimo Charles Chaplín en el mundo entero No estamos hablando de México, sino del mundo
“Creo que Cantinflas cometió un error al hacer cine con los gringos, haberse ido con la Columbia Como actor fue una excepción en todos los sentidos Nunca ha habido un actor así de importante como él Cantinflas en los censos dio la vuelta al mundo”
A sus 100 años de vida, con 71 películas producidas y 51 dirigidas, Zacarías Nogaim es pionero del cine sonoro y uno de los pilares de la llamada Época de Oro junto a directores como Juan Bustillo Oro, Fernando de Fuentes, Gilberto Martínez Solares o los hermanos Ismael y Joselito Rodríguez, entre otros
De padres libaneses, Zacarías nació en la Ciudad de México el 19 de marzo de 1905, en las postrimerías del porfiriato Estudió en el Colegio Franco-Inglés de la Verónica, dirigido por maristas Más tarde se trasladó a la ciudad de Saint Louis, Missouri, para continuar sus estudios en un internado para varones; a principios de los años veinte regresó a la capital mexicana para ingresar en la universidad, pero es en Líbano en donde continúa sus estudios de bachillerato en Lenguas
Ya en ese tiempo habla francés, inglés, español, italiano y árabe, y es un asiduo lector de los clásicos franceses y de autores como Quevedo, Vasconcelos, Alfonso Reyes y Amado Nervo
Desde los siete años imaginaba y escribía historias, pasión que lo llevó a redactar más de cien argumentos Siendo apenas de 21 años regresó a la Ciudad de México, y en sociedad con un amigo estableció un negocio de bienes y raíces Desde muy joven, Miguel Zacarías se interesó en el cine, y sus preferidas eran las películas silentes italianas Al comenzar la etapa del cine sonoro en México intentó escribir historias que pudieran llevarse a la pantalla y realizó varios proyectos
El dramaturgo Martínez Sierra le sugirió tomar cursos en la Universidad de Columbia, en Nueva York, ya que ahí recibiría una sólida base para estructurar piezas teatrales y desarrollarse como argumentista y adaptador
Comenta que su primer acercamiento al cine se dio de manera casual, cuando leyó un anuncio solicitando guiones Redactó una historia en verso y la presentó, pero fue rechazada debido a que lo que se buscaba era algo de corte más comercial En 1931 viajó finalmente a Estados Unidos para matricularse en dirección, composición fotográfica, escenografía y arte dramático en Columbia
Durante un año se dedicó a la teoría y práctica del cine, al tiempo que trabajó en los laboratorios fotográficos Malcolm, sitio en el que habría de adquirir gran experiencia Durante su estancia en Nueva York frecuentó a intelectuales y personajes relacionados con el ambiente cinematográfico Al volver a México, fundó la compañía productora Latino Films, en sociedad con su padre
Escribió Zacarías en un cuadernillo cuando recibió el premio Salvador Toscano 2001 al Mérito Cinematográfico: “Yo me dediqué a crear estrellas, y pude haberlas contratado en situaciones ventajosas para mí, pero preferí darles libertad y que ellas hicieran su camino María Félix embrujaba a los hombres con su belleza y en las mujeres despertaba la envidia, pero sólo hubo dos hombres que no caímos en su hechizo: Jorge Negrete y un servidor, pues incluso la hice que se arrodillara en una película, cosa que hizo a regañadientes”
Pero el trabajo de Zacarías es vasto, ya que fue apoyado por un gran equipo de colaboradores, entre quienes puede encontrarse al compositor Manuel Esperón, quien hizo más de 36 arreglos musicales para sus cintas; el editor “de cabecera” fue José Bustos, y más tarde la recordada Gloria Schoemann; en la fotografía contó con el apoyo de Gabriel Figueroa, Alex Phillips y Jorge Stahl Jr En el caso de foto, Gabriel Figueroa, “sin duda el más grande fotógrafo, él fue un gran creador”
Escritor, poeta y director
Sin embargo, confiesa Zacarías:
“Entré al cine porque tiene mucho de poesía Yo me considero escritor, poeta y director En aquella época eran importantes estas tres cosas para poder vivir como un buen bohemio de saco y corbata, ¿Por qué saco y corbata? Porque, la verdad, siempre me gustó la buena vida
“Los que creamos el cine sonoro mexicano no conocimos la fatiga: tampoco las palabras `desmayo` y `desaliento` No fue en nosotros el afán de lucro; fue una necesidad de dar salida a un hervor que bullía en nosotros, el anhelo de realizar un sueño: que México tuviera expresión de imagen y voz ante el mundo Además de nuestro denotado ímpetu de juventud, donde se conjuraron la osadía y la imprudencia
“La época de oro del cine mexicano fue resultado precisamente del talento, la creatividad, el interés y el entusiasmo que todos poníamos a nuestro trabajo, lejos de pensar en ser millonarios de la noche a la mañana en aquel entonces se notaba un amor por el arte
“Lo más importante en el cine es el ritmo interior y exterior: es ascendente, de emociones Porque no se puede emocionar al público y luego aburrirlo, al contrario, el cine debe fascinarlo: por ejemplo Marcel Proust, quien parece en sus obras aburridísimo, pero tiene un gran estilo Es lo que pasa con Juan Rulfo: te enteras hasta de cómo cacarean las gallinas; pero lo que se ha hecho de él en el cine está mal hecho Para traducir a un poeta se debe ser un poeta Emilio Fernández, por ejemplo, es un gran poeta No sabía leer, escribir ni hablar, y pese a su poca instrucción educativa llegó a ser un gran poeta”
Y sobre sí mismo, declara: “No soy cineasta La cinematografía me parece una industria, aunque se dice que es un arte y, efectivamente, tiene arte”
De tal forma que el director y productor se considera ante todo novelista, ensayista y poeta En su haber destacan obras literarias que abarcan más de cien novelas, cuentos y poesía
Por otra parte, en la opinión de Zacarías, Salma Hayek apuntaba para estrella, pero los gringos se la llevaron, como fue el caso de otros actores en su época:
“Salma pudo ser una gran estrella, pero ya no está aquí Ella es una mujer hermosa; pero tiene un detalle, que su nombre en italiano quiere decir ‘cadáver’ Sí, es un cadáver Ni modo, así es”
En el marco de un siglo de vida, Miguel Zacarías fue objeto de un homenaje a principios de año Al encuentro asistieron personajes como Manuel Esperón y Elsa Aguirre Sin embargo, para marzo el Cine Morelos anunció el Ciclo de cine Miguel Zacarías, el cual exhibió algunas de esas películas que hicieron historia en la época de oro, como El peñón de las ánimas
En su último homenaje realizado en el Jardín Borda, don Miguel Zacarías Nogaim expresó que como deseo antes de morir, y para despedirse “de este querido cine mexicano”, quisiera hacer cuando menos una película más

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