Beatriz Sheridan iluminó el espectro teatral mexicano

* Esparcirán en el mar las cenizas de la directora y actriz mexicana
México, D F, 1 de mayo (apro)- Las cenizas de la directora en escena y primera actriz mexicana Beatriz Sheridan, cuyo verdadero nombre era Elizabeth Ann Sheridan Scarbrough, serán esparcidas en el mar de Cozumel, Quintana Roo, como fue su último deseo
Fallecida en la madrugada del pasado 30 de abril, debido a un infarto al miocardio, sus restos fueron velados en Gayosso de Félix Cuevas, y hoy fue cremada en el Panteón Español
Sheridan nació el 25 de junio de 1934 en el Distrito Federal, y estudió en la Universidad de Missouri con el reconocido profesor de arte dramático Seki Sano, con quien perfeccionó el método de actuación del ruso Konstantin Stanislavski, fundador y promotor del teatro de arte de Moscú e impulsor de la renovación sistemática del oficio basándose en el análisis psicológico que realiza el actor para identificarse con su personaje

Actriz de carácter, dueña de una voz ronca y profunda –propicia para los papeles dramáticos–, y de una figura atractiva, Sheridan iluminó el espectro teatral mexicano entre los setenta y ochenta
Debutó como actriz en la primera telenovela mexicana, Senda prohibida (1958), original de Fernanda Villeli Pero fue más una actriz de teatro Trabajó en La lección (1959), Penélope (1960), Fando y Lis (1961), Las troyanas (1963), Doce y una trece (1965), Diálogo entre el amor y un viejo (1966), La noche de los asesinos (1967) –que le valió un Heraldo como Mejor Actriz–, Un tranvía llamado deseo (1968) –con la cual obtuvo el Premio María Teresa Montoya a la Mejor Actriz–, ¡Ah, los días felices! (1977), Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1980) –con la que ganó dos premios a la Mejor Actuación–, Las tentaciones de María Egipcíaca (1981), De pétalos perennes (1982) y Jardín de invierno (1986)
Por Las amargas lágrimas de Petra von Kant, del alemán Rainer Werner Fassbinder, que la directora Nancy Cárdenas montó en el Teatro El Granero, recibió críticas positivas como protagonista El escritor Federico Campbell escribió en Proceso (28 de julio de 1980) que Beatriz Sheridan logró un papel muy creíble (acompañada de la joven actriz Vera Larrosa) y que Fassbinder se acercó al drama amoroso encuadrándolo en la alcoba cerrada de una modista enamorada de una muchacha
El público se sacudió literalmente con este ejercicio teatral, en el cual la Sheridan tuvo que mantenerse en un nivel etílico para representar a una Petra von Kant desesperada y dolida por el amor, cuando decía:
“No estoy loca, sufro”
La actriz formó parte del Sindicato de Actores Independientes (SAI), quien gustaba de citar una frase del escritor argelino-francés Albert Camus:
“El actor es un ser existencial Es mientras está vivo y en escena Fuera del escenario, sin empleo, está muerto”
También decía que Camus, en el Mito de Sísifo, ubicaba al actor como un ser absurdo por excelencia que, no contento con llevar a cuestas su propia piedra, carga con las de todos sus personajes que representa, pero sólo vive mientras pisa las tablas del escenario
Ella y su colega Enrique Rocha cautivaron al numeroso público que asistió en 1981 al Festival Internacional de Poesía de Morelia, recitando a grandes poetas del mundo en español a su manera, como al irlandés Heamus Seaney –quien luego obtendría el Premio Nobel–, al yugoslavo Vasco Popa, al inglés Martin Hamburguer o al holandés Bert Schierberg,
Su intervención en el cine mexicano no fue abundante pero escogió películas serias: Pedro Páramo (1966), de Carlos Velo; Recuerdos del porvenir (1969), de Arturo Ripstein; Jory (1970), de John Marley y Robby Benson; Confidencias (1982), de Jaime Humberto Hermosillo, con la que obtuvo el Ariel a la Mejor Actuación–, y Gaby Brimmer (1986), de Luis Mandoki
Desde 1987 destacó como directora de escena con Las tentaciones de María Egipcíaca, de Miguel Sabido, quien le rindió un homenaje en octubre de 2005 en Guanajuato
Intervino en un sinnúmero de telenovelas de Televisa como actriz y como directora Ella fue quien dirigió a la también cantante Thalía en María Mercedes, María la del Barrio y Marimar
Le sobreviven dos de sus hermanos, y siempre dijo que la isla de Cozumel era su lugar preferido

Comentarios