El danzón, según Arturo Márquez

Zacatecas, Zac , 17 de mayo (apro)- Fue en la pasada década cuando el músico sonorense Arturo Márquez se convirtió en el compositor más representativo de los contemporáneos clásicos de su generación, en buena parte gracias a que creó obras sinfónicas inspiradas en un popular género cubano: el danzón
Nacido el 20 de diciembre de 1950 en Álamos y desde 1994 perteneciente al Sistema Nacional de Creadores, Márquez viajó a la capital zacatecana para presentar el libro Desde Cuba con Amor Historia del Danzón en México, del músico local Simón Jara y fundador del Salón Colonia, durante el XX Festival Cultural Zacatecas 2006
Márquez habla con Apro en el restaurante “Mi Pueblo”, del Centro Histórico de Zacatecas, Patrimonio Cultural de la Humanidad Dice:
“Para mí, no ha sido ninguna carga que se me identifique como compositor de danzones, pues entonces jamás los habría escrito Uno hace una obra para que toque algún lugar en el corazón de la gente y mis danzones han logrado cierta complicidad, muchas personas se identifican con ellos

Danzón número V se toca bastante Mis Danzones III y IV ahí van; pero el Danzón II es el que más ha logrado que la gente se identifique, y por eso dicen que yo soy danzonero”
En 1986, Márquez compuso un Son para orquesta y en 1992, Son a Tamayo para percusión, arpa, video y cinta Dos años después, vinieron Danzón I (registrado en Discos Lejos del Paraíso/Ollesta GLPD 06) y Danzón II, de 12 minutos, cuya interpretación en el III Festival de Música Oaxaca 1994 mereció elogios del desaparecido crítico musical José Antonio Alcaraz en el semanario Proceso:
“Sin adentrarse en procedimientos de estilización, su autor opta por un elaborar sumamente discreto, que remite a una cita casi textual del devenir sonoro de dicha danza marcado por su elegante sensualidad, sin referirse por entero a la sabrosura que en ocasiones la caracteriza, sino a la línea y atmósfera de ondulante suavidad, tan ceñida que la distinguen”
También de 1994 data Danzón III para flauta, guitarra y orquesta de cámara El dueto Danzonete lo compondría en 1995 y Danzón IV para orquesta de cámara, en 1996, pero destaca Danzón II, que en 1995 apareció en el CD Música Sinfónica Méxicana con Ronald Zollman y la Filarmónica de la UNAM (serie Voz Viva de México) y que, al ser grabado en 2001 por Enrique Diemecke al frente de la Orquesta Filarmónica de Montpellier en el disco Concierto de Año Nuevo (AT 34104), el mismo José Antonio Alcaraz expuso:
“Lo más notable reside en una versión estupenda del Danzón II, de Arturo Márquez… En consecuencia, el resultado panorámico del álbum puede considerarse placentero, incluso magistral en el caso de Danzón II
Su más reciente es el Danzón según Márquez, alabado tras tocarse por vez primera el pasado 18 de febrero en el Palacio de Bellas Artes Dice Márquez:
“Se lo dediqué a mi compañera Laura Calderón de la Barca, bailadora y campeona nacional de danzón Le hice una versión muy personal de Nereidas, pues para ella como para mí, ese danzón del oaxaqueño Amador Pérez Dimas marcó nuestro gusto por el género Danzón VIII surgiría por unos pasos de danzón que me enseñó Laura De allí me nació esa forma de hacer los movimientos”
La pareja acaba de disfrutar los conciertos en Plaza de Armas Zacatecas ofrecidos por Acerina y su Danzonera, así como por la Orquesta de Beto Díaz Ella refiere:
“Soy del DF y nos conocimos porque tengo mucho apego a la música clásica, hacemos todo juntos Arturo y yo desde que nos conocimos hace cuatro años”
Legado sonoro
Arturo Márquez realizó estudios musicales como pianista en el Conservatorio Nacional de Música y en el Taller de Composición del INBA, con Joaquín Gutiérrez Heras, Héctor Quintanar, Federico Ibarra y Raúl Pavón
El gobierno francés lo apoyó para tomar cursos en París con Jacques Casteréde, en París Obtuvo la Beca Fullbright e hizo su maestría en composición en el California Institute of Art con Morton Subotnick, Lucky Mosko, Mel Powell y William Kraft Investigador del Cenidim y profesor de la Nacional de Música de la UNAM, ha escrito en revistas como Pauta y fue director de la banda Municipal de Navojoa
–¿Soñó de niño en ser el compositor más cotizado de México, como lo consideran algunos?
–Son opiniones que no tienen que ver con mi quehacer De chavo tenía mis sueños guajiros Recuerdo cuando era muy joven que me llegaban frecuentemente las ideas de la música orquestal Soñaba con música siempre rondando por ahí, pero empecé a escribir a partir de que estuve muy involucrado en la música experimental y contemporánea”
Llevaba su destino en la sangre:
“Soy de una familia de músicos tradicionales de Álamos, Sonora Mi papá, Arturo Márquez, era violinista y guitarrista, y mi abuelo Otón tocaba con él los pitos, como les decía a los instrumentos de viento; había una flauta por ahí y un contrabajo en su banda
“Álamos era especial Allá en el norte se cultivaba mucho la música de salón, el vals, los chotises y mi familia tocaba la música de moda, la clásica y la de los bailes de salón Curiosamente, después tomaría la decisión de hacer música de fusión entre lo académico y lo tradicional, sobre todo con el son, el vals y otros géneros, o con ritmos latinoamericanos Claro, también lo hice con el danzón que es finalmente un baile de salón Así continué mi tradición familiar con la música de salón que sonaba en el norte”
Se le comenta que los más célebres danzones mexicanos han sido escritos por compositores no oriundos del DF: Nereidas, del oaxaqueño Dimas y Juárez no debió morir, del chiapaneco Esteban Alfonso, como consigna el poeta Roberto López Moreno, alias El rayo del sureste en su estudio Crónica de la Música en México (Lumen, 2001)
–Ahora, en la nueva centuria, han sido bien recibidos los danzones de usted, un sonorense
–Bueno, hay miles de danzones mexicanos y también de compositores veracruzanos o defeños El precioso danzón Mi consuelo es amarte es de un oaxaqueño De Chiapas, Juárez no debió morir tiene el acento prosódico mal, se canta ‘Jua-réeez… no debió de morir, ay de morir’, acentuando mal el apellido de Benito Juárez en palabra aguda y existe una partitura original cubana llamada Martí no debió de morir
“Pero yo de verdad no soy danzonero; más bien, digamos que escribo danzones para orquesta”
–¿Le pareció bueno el disco Tango mata Danzón mata Tango con el guitarrista Roberto Limón, la Orquesta de Baja California y la batuta de Eduardo Díaz Muñoz?
–Sí Trae mi Danzón III, son trece músicos en los 13 minutos de este danzón que varía en comparación del Danzón II, para toda una orquesta donde caben 80 músicos Tiene que ver en cómo lo orqueste y en el Danzón III busqué que esos 13 músicos tuvieran la fuerza con que identificara la música
–¿Como en la orquesta de charanga cubana?
–Podría ser una charanga, pero de concierto con cuerdas y alientos, y de hecho es un ensamble de solistas, a diferencia de una orquesta grande
“Se trata de un ensamble de cámara, de solistas Cada uno tiene su papel y su manera de interpretar Hay que estar pensando que cada uno es importante con su instrumento Alguna vez alguien me comentó por qué no hacía un danzón dodecafónico y respondí asombrado: ‘¿Qué?, ¡se me hace de lo más absurdo! ¿Para que suene a qué o qué?’ No, para nada, lo puedo hacer basándose en la forma tradicional del danzón y mezclándolo con herramientas académicas”
Tradición y búsqueda
En octubre de 1988, sobre la obra Manifiesto para violín escrita por Márquez en 1983, José Antonio Alcaraz escribió en Proceso lo siguiente:

“Tiene el don de la especificidad Nada hay de superfluo o gratuito en su decurso, aun cuando Arturo Márquez sazona de manera muy imaginativa: enuncia y trama, alejado por igual de lo severo o rígido que de cualquier relación prolija Manifiesto posee un encanto vigoroso, rico en diferenciaciones y energía rítmica, así como texturas llenas de interés que caracterizan otras obras de este músico; entre ellos Ron-Do (1985) y Peiwoh (1984)…
“Suya es la fuerza del murmullo sonoro, donde hacen impacto las interjecciones colocadas con especial habilidad estratégica por Márquez Manifiesto alcanza, gracias al carácter genuino de tal gesto creativo, una plenitud cercana al colorido expresionista en sus manifestaciones mejores Testimonio múltiple de la riqueza, vigor e identidad que confluye y diverge, algunas veces –por fortuna– en franca disparidad, da cuerpo a un debate fructífero, contribuyendo así, mediante sus estipulaciones que se emancipan de patrones heredados, a la vitalidad de la música compuesta hoy en México”
Y citaba al sonorense:
“Todas mis obras son en un solo movimiento, cruel, pero conscientemente fragmentado, y a la vez unidos por pequeñas transiciones que me llevan con frecuencia a la unidad deseada”
–Háblenos de su generación musical, aquellos años con sus compañeros Federico Álvarez del Toro o Eduardo Soto-Millán ¿Qué tanto pretendieron romper con la música anterior de un Mario Lavista o de Manuel Enríquez?
–Yo formaba parte de esa generación de los años 50 y era el más grande Ahora ya se nota que soy el mayor, con Javier Álvarez, Roberto Morales, Del Toro, Soto-Millán y mucha gente que hacía sus cosas en los años 80 en la música experimental contemporánea, estábamos por la búsqueda de nuevas sonoridades
“Era la idea de estar en contra de los anteriores Ciertamente eso nos ha hecho caminar como artistas y pensadores del arte Formé parte de esa corriente y sigo formando parte de esa generación, pero a fines de los 80 tomé otro camino Así de sencillo”
–¿Cómo fue?
–Porque empecé a ver que el principio del ritmo me movía, formaba parte ya de la nueva música que estaba haciendo y para los años 90s, creo que la melodía y la armonía de la manera tradicional, inclusive con las nuevas búsquedas, era parte también de mi lenguaje
“Esa manera de hacer la música me colocó en lo mío, pero al principio no lo creía; pensaba que formaba parte de lo mismo”
Trenes y sueños
Siguiendo a Alcaraz, Márquez escucha del reportero algunos comentarios publicados del cronista en Proceso
Peiwoh (1984) está dotada de movilidad continua en sus texturas El discurso es impecable A lo largo de su trama despuntan numerosos hallazgos de color, especialmente la sección final La opulencia patente del material, a pesar de su naturaleza múltiple, tiene una clara fuente unitaria, lo mismo estética que de artesanado, como sucede una y otra vez en la música magnífica que escribe Márquez”
–¿Cuál es su método para componer?
–Escribo en piano, lo toco Uno escribe porque si no lo escribes se puede olvidar; pero si se olvida, entonces no valía la pena Si un material sonoro musical tiene sustancia, entonces se queda para siempre Por ahí tengo cosas, obritas en la cabeza desde hace diez años y que nunca he escrito
Alcaraz, de vuelta en 1997:
“La encantadora frescura que tipifica de un tiempo a esta parte la materia sonora de Arturo Márquez, permeabiliza por entero el fluido trayecto del Danzonete: atractivo eslabón, lleno de lozanía, en la serie nacida de los sabrosos e insinuantes veneros del danzón La prensa musical norteamericana se ha referido a este tipo de creaciones del compositor como ‘las elegantes danzas de Arturo Márquez’ Dicha partitura para arpa y clarinete demuestra de lleno la veracidad de tal aseveración”
Y por fín, en 1996 acerca de su Viraje para arpa y cuerdas:
“La estatura de Arturo Márquez se incrementa y expande: puede considerársele el compositor representativo de su generación, ocupando el lugar más destacado Esto que lo hace formar parte del grupo más selecto –y enjundioso– entre los creadores sonoros mexicanos al presente”
–¿Cómo obtuvo esa disciplina en su oficio combinando elementos musicales tan dispares?
–No me había visto como si fuera muy disciplinado Es decir, sí trabajo mucho, pero no soy disciplinado Sí formo parte de toda esa corriente de música tradicional en muchas cosas, pero pienso que no quería romper Inclusive ahora no pienso que quería romper con nada o que quiera proponer nuevas cosas en la cuestión estética”
–Por lo visto, ha tenido mucha chamba últimamente…
–Pues he estado muy ocupado escribiendo con presentaciones, estrenos y no he acabado; me falta un montón de cosillas por ahí
“Estoy terminando una obra sinfónica que se llama Las Cuatro Estaciones que tiene que ver con cuatro estaciones de ferrocarril de Puebla, Aguascalientes, San Luis Potosí y Veracruz Es una obra que tiene que ver con ese mundo nostálgico de los trenes que me tocó vivir de niño y viajar, cuántas veces no lo hice en tren a México”
–¿El tren Chihuahua-Pacífico, el Tapatío…
–Sí, ese mundo que se ha ido acabando Y para muchos de nosotros ojalá un día regrese, porque la idea de viajar en tren es muy atractiva, pero bueno, Las Cuatro Estaciones es una obra que hice por especie de encargo y proyecto de creadores del Fonca
“Pero lo novedoso es la Cantata a los Sueños que me tardé bastante, con textos de Martin Luther King o Gandhi y un escrito zapatista, que es el sueño de Zapata y mío, se llama Madre Tierra, la tierra como un ideal Hay una décima de Guillermo Velásquez, fundador del grupo Los Leones de la Sierra de Xichú, que termina con: El sueño de mi país es un sueño todavía…
Son dos versos que resumen mi obra Y está el sueño de un gran brasileño Cristóbal Buarque, ministro de Educación del Brasil, en un documento de lo más reciente, su contestación que hace a un periodista en Estados Unidos en una universidad quien le pregunta lo que piensa como humanista de la internacionalización de las Amazonas Sabemos que los gringos han querido meter las manos ahí desde siempre, y Buarque contestó: ‘Como brasileño sólo estaría en contra, por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio; la selva Amazónica es nuestra…’
“Estuve investigando con el poeta Eduardo Langagne, cancionero y trovador El habla portugués y en todo caso él fue quien se encargó del guión, puso en verso muchas cosas, yo acomodé la letra en música, un trabajo interdisciplinario entre un poeta y un músico”
La cuestión ideológica posee alta significación para sus obras:
“Por ejemplo, en Sueños mi rompimiento es total porque es un encuentro con todos mis sueños o más bien, con mi ideología de tantos años
Y el utilizar esos nuevos recursos de la música es eso: armonía tradicional y el ritmo del danzón que son también recursos técnicos, pero todo se tiene que mezclar con el corazón Madre Tierra es un lenguaje armónico distinto, pero seguro Está la parte rítmica”
–Después del triunfo de los danzones, ¿qué sigue, a qué le tira?
–¡Caramba, si yo ya le tiré a dar…!
“No, como artista anhelo continuar componiendo Simplemente quiero tener esa fuerza de adentro para seguir creando y llegar al momento en que se concreten las cosas Hay muchos proyectos; tengo pensado un concierto de violín, y mi esposa Laura quiere que haga una ópera, porque se la pasó toda la vida en la ópera y nos encanta ir la ópera”
–¿Un mensaje a los jóvenes compositores?
–A veces puede ser difícil ponerse en el papel de maestro, pero simplemente diría al muchacho que encuentre su voz, que se sepa ver a sí mismo como es él y eso a veces no se enseña, si bien se puede despertar
“Lo que pasa es que luego las corrientes de la música contemporánea impulsan al muchacho a que siga el camino anterior, el de su maestro y que no se aparte de él, que no se atreva Hay muchos casos Pero realmente lo valioso es cuando los jóvenes empiezan a buscar su propio yo”

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