“Proyecto Faros”

México, D F, 23 de octubre (apro)- “Proyecto Faros”, es el programa que la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal por mandato de la Asamblea Legislativa puso en marcha para la creación de tres Fábricas de Artes y Oficios en las delegaciones Tláhuac, Milpa Alta y Gustavo A Madero, donde la cultura fungirá como instrumento de gestión ciudadana en zonas de bajos recursos o marginales
Este programa es inspirado en el modelo del centro cultural Fábrica de Artes y Oficios Oriente (Faro de Oriente), cuyo director Benjamín González y su equipo de promotores y trabajadores, son los responsables de construir las estructuras para cada espacio, así como de transmitir la experiencia
Los Faros tienen como fundamento la conjunción de una escuela de artes y oficios con un espacio cultural y plaza pública, que mantiene una importante oferta artística y facilita la libre expresión Sus principios están basados en la gratuidad, la unión entre las artes y oficios, equidad en el acceso de bienes y servicios culturales, creación de espacios públicos para la convivencia urbana, además de preservar y difundir la cultura y las artes
Sobre las implicaciones que conlleva poner en marcha un plan de esta naturaleza, comenta Benjamín González en entrevista telefónica para la agencia Apro:
“Cuando empezamos a discutir el asunto de hacer más Faros, la primera preocupación fue no mandar el mensaje de que el Faro es una franquicia, de lo que funciona en Oriente funciona en otras partes Justo ése es el error que no queremos cometer Lo que sí creemos es que puede funcionar en todas las partes urbanas de la ciudad, incluso rurales
“La naturaleza del espacio es la educación no formal, el espacio público, gratuito y seguro para las artes, el lugar para los servicios culturales, los libros, las narraciones y todos estos servicios que están alrededor del proyecto Creemos que son necesidades aquí, en regiones diferentes del país, y me atrevería a decir que son necesidades de algunas regiones del mundo”
Desde hace dos años, el Faro de Oriente tomó el papel como una dirección de área dentro de la Secretaría de Cultura, esto tenía la intención de darle un nivel importante administrativo para que desde él se pudiera ir coordinando las aperturas de los espacios
Para 2007, cada institución tendrá su propia estructura, pero por cuestiones administrativas y presupuestarias, este año se designó un equipo para distribuirse dentro de los tres espacios
“Nosotros ponemos el piso y los contenidos empiezan a llegar En el caso de Milpa Alta tenemos que aprovechar y hacer visible que es uno de los pocos pueblos originarios que aún persiste en una zona como la Ciudad de México Cuautepec, por su parte, está en el marco de un programa de educación ambiental; por lo tanto no fue difícil acordar estas vocaciones, pero eso no quiere decir que los lugares no tengan autonomía ni dependencia, ni creatividad ni capacidad de tomar decisiones, al revés, lo único que se hace es marcar la vocación del lugar y partir de eso para generar nuevas situaciones”, puntualiza González
Los Faros
Los proyectos están fundamentados bajo los principios que dieron origen al Faro de Oriente, pero tomando en consideración las características particulares de cada zona Para efectuar esto, González y su equipo realizaron una investigación de los procesos socio-culturales que constituyen cada comunidad, privilegiando el diálogo y respeto de sus usos y costumbres:
“Aquí nos creímos que los procesos con la comunidad son los más importantes Tanto en Tecomitl, como en Olla de Piedra y Tláhuac, pasaron dos años para el desarrollo de la construcción de la obra, hablamos con mucha gente y nos fueron dando primeras certezas de por dónde empezar Eso no quiere decir que esos lugares estén cerrados a nuevas situaciones como el arte contemporáneo o debates actuales, sino que este primer piso da pie para la incorporación de otras redes de comunicación y participación artística para la ciudad”
La delegación Tláhuac se ubica en el sureste de la capital, es una zona semi-urbana y semi-rural, donde lo tradicional y lo contemporáneo se manifiesta debido al constante avance de la marcha urbana que trastoca las condiciones de vida de los pobladores
El proyecto arquitectónico de la Fábrica de Artes y Oficios en el Bosque de Tláhuac, al igual que el Faro Olla de Piedra, fue diseñado y supervisado por el arquitecto José Allard –integrante del equipo operativo del Proyecto Faros–, y tiene una extensión de 780m2 La instalación cuenta con un laboratorio fotográfico, salón de video, salón de usos múltiples, taller de grabado, de serigrafía, de papel hecho a mano, una bodega, galería, centro multimedia, mezanine y área de oficinas
Debido a las características de esa demarcación, que constituye el 80% de la reserva ecológica, en su proyecto Faro Cuautepec especifica contribuir con sus actividades a preservar y cuidar el medio ambiente, así como incentivar el fortalecimiento de las tradiciones e identidad de los pueblos
El de Tláhuac fue el primero en ser inaugurado (26 de mayo de este año), siguió el Proyecto Centro Cultural Faro Cuautepec (27 de septiembre) y por último la Fábrica de Artes y Oficios –FARO– Olla de Piedra Milpa Alta (22 de septiembre)
Por su parte, Faro Cuautepec tiene como sede el Centro Ecológico Joya de Nieve ubicado dentro del Área Natural Protegida de la Sierra de Guadalupe, en la delegación Gustavo A Madero Su propuesta se basa en la conjunción del arte, los oficios y la ecología, teniendo como concepto un observatorio cultural Maneja tres ejes fundamentales: un programa de talleres de artes y oficios, un programa de servicios culturales y otro de servicios a la comunidad, basados en la preservación de los recursos naturales y el desarrollo sustentable
El último, Faro Olla de Piedra, se encuentra al sureste del Distrito Federal, en la segunda planta de la actual casa de cultura Olla de Piedra, a la que se le ampliaron 600 m2 Ésta, se encargará de crear vínculos y puentes de comunicación entre los habitantes del poblado y comunidades aledañas Su eje, como todas las antes mencionadas, será el arte y la cultura, pero velará las manifestaciones estéticas y artísticas ya existentes
La decisión de que se hiciera en Tecomitl y en Tláhuac fue de la Asamblea Legislativa (ALDF), no del director del Faro de Oriente
Quince años de continuidad
La primera misión del Proyecto Faros fue conseguir recursos, convencer a muchas personas, entre ellas diputados, promotores culturales y funcionarios públicos, de que construir espacios comunitarios asociados a la cultura es una necesidad social
Entre los éxitos –enfatiza González–, además de celebrar el sexto aniversario del Faro de Oriente el 24 de junio pasado, fue precisamente lo anterior, captar interés y financiamiento público para abrir inversiones de dinero y equipamiento para su desarrollo; y de contar con un plan y un proyecto para esos espacios valorado en las experiencias pasadas, además de tener una continuidad
A este debate se sumó de una manera contundente el jefe de gobierno electo Marcelo Ebrard, que dentro de su gobierno –como se mencionó en los medios capitalinos— considera la posibilidad de crear cinco Faros más
“Estamos hablando de que si tenemos los cinco Faros, más los cuatro que ya están trabajando y tenemos un promedio aproximadamente de mil 500 alumnos en cada uno de estos espacios, son cerca de 20 mil estudiantes de artes en espacios periféricos en los próximos seis años”, añade González
El Faro es una de las pocas instituciones de proyectos de cultura en la ciudad que tuvo un origen en el primer gobierno electo, con una continuidad en la segunda administración de Andrés Manuel López Obrador, una tercera con Alejandro Encinas y ahora con Marcel Ebrard, ” Somos un proyecto –continúa– donde el equipo fundador ha estado presente en esas cuatro administraciones Eso ha dado una cierta madurez y permite que haya un periodo de tiempo para poder cerrar unos capítulos y poder abrir otros”
El primer ejercicio plástico de esta red de Faros se llevará a cabo a finales de noviembre, y se denomina “Mes del perro”, y trata de una exposición gráfica, plástica, en instalación y en arte objeto, de participación comunitaria que servirá para ir ejercitando esta forma de organización
Antecedentes
Su equipo estaba conformado en ese entonces por varios artistas como Gabriel Macotela, Jesusa Rodríguez, Eniac Martínez, Emilio Payan, Pacho –de Maldita Vecindad– y más Tenía que demostrar su viabilidad con la comunidad de la delegación Iztapalapa, zona denominada por un alto grado de marginalidad
En estos años el Faro ha pasado por tres etapas La primera tiene que ver con un reconocimiento con la comunidad y con el entorno La segunda, con redes locales; esto es, una vez construida una comunidad, el Faro comienza a atender una red de alianzas para proyectos culturales que pudieran encontrar sede en sus instalaciones
En este tiempo, como menciona Benjamín González, “el Faro ha demostrado que no es patrimonio de unos cuantos, es un programa para sociabilizar la belleza”, y quiere que la belleza esté al alcance de todos aquellos que tengan ganas de disfrutarla
El proyecto fundamental de este centro cultural tiene que ver con la cultura como instrumento de gestión ciudadana en zonas de bajos recursos o marginales Además de proponer un lineamiento que puede convertirse en una política de Estado de forma permanente
“Si somos nosotros u otros quienes llevan a delante esa política, eso no importa, lo importante es que la ciudad tenga esa reflexión, nuestro trabajo en seis años ha sido poner en la mesa esa discusión y es la verdadera aportación de este equipo”, puntualiza

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