Mario Lavista: La ruptura con el nacionalismo (Primera de dos partes)

México, D F, 7 de febrero (apro)- Mario Lavista (Distrito Federal, 3 de abril de 1943) es considerado uno de los compositores mexicanos más importantes de la segunda mitad del siglo XX
En su estudio de los edificios Condesa, Lavista detiene el juicio de posible halago:
“Esa pregunta no la puedo contestar yo En términos muy generales no se puede, bajo ninguna circunstancia, decir que fulano es mejor, eso no existe Para mí lo importante en la vida musical mexicana es que convivimos muchísimos compositores e intérpretes con diferentes lenguajes La existencia de esta pluralidad es lo que da una riqueza a la vida musical en México, no la presencia de una o dos personas, sino la creación de músicas diferentes Eso da una vida sana a la música de México”
Precisamente este lenguaje plural destaca en el siglo XX musical de México:
“Es el siglo más luminoso, el más completo, donde realmente existen no sólo músicos, compositores e intérpretes, sino que México cuenta con las instituciones musicales adecuadas: conservatorios, departamentos de investigación, publicaciones de libros, de discos, de partituras; es decir, todo aquello que arma una infraestructura y permite que un músico se desarrolle y pueda llevar a cabo una vida profesional en un medio adecuado
“Y pienso, además, que ha dado a los mejores músicos; no podemos encontrar en la época de la Colonia, a pesar de que hay muy buenos músicos mexicanos, compositores a la altura de un Carlos Chávez No hay en la música una Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVII; en cambio, en el siglo XX sí hay músicos a la misma altura de los grandes escritores y pintores, de los muralistas Es el siglo de la música en México en su corta historia, pues son cinco siglos a partir de la Conquista”
Nacionalismo y ruptura
La amplia obra de Lavista comprende música para cine, danza, teatro, televisión y video láser; incluye solos, dúos, tríos, cuartetos, quintetos y conjuntos instrumentales, así como para orquesta sinfónica, de cámara, voz y piano, coro, música electroacústica y por computadora, ópera
Realizó estudios de composición con Carlos Chávez; fue becado por el gobierno francés, para tomar cursos con Jean Etienne Marie en la Schola Cantorum y asistió a seminarios impartidos por Henri Pousseur y Karlheinz Stockhausen En los años 60 fundó con otros compositores el grupo Quanta Obtuvo la beca de la Fundación Guggenheim y fue miembro de la Academia de las Artes (1987); recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes y la Medalla Mozart (1991)
En lo personal, si bien Lavista disfruta de las canciones de José Alfredo Jiménez, es proverbial su rechazo al mariachi, ya que “las condiciones sociológicas y sociales en las que se escucha, despiertan ciertos sentimientos, si así se le pueden llamar, francamente detestables” Aparte, como grupo instrumental resulta desquilibrado, pues el mariachi “tiene trompetas, las que se oyen demasiado en relación a las cuerdas” Tampoco le preocupa mucho el nacionalismo musical, pues para él, la patria del compositor es la música Añade:
“Diría que el nacionalismo tal y como lo practicaron fundamentalmente Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, fue un nacionalismo moderno Con esto quiero decir que fue un nacionalismo que era al mismo tiempo una crítica al propio lenguaje; no copiaron un lenguaje heredado, sino que fundaron una nueva gramática, una nueva sintaxis, y con ese nuevo lenguaje hablaron de un México moderno Cuando Moncayo y Blas Galindo están continuando el nacionalismo musical en los años 50, hay otros autores que no necesariamente lo siguen, como Joaquín Gutiérrez Heras, cuyas búsquedas van por otro camino; pero ambas músicas son mexicanas”
Aquel nacionalismo encuentra su final con dos acontecimientos: la muerte de Revueltas en 1940 y el abandono del movimiento por el propio Chávez, quien se convierte, a partir de los años 50, en “un compositor de una modernidad impresionante, de un vanguardismo extraordinario”
–No obstante, Galindo y Moncayo lo continúan
–La diferencia es que no se trata de un nacionalismo que, a su vez, cuestione el anterior, es un nacionalismo, yo diría, ya institucionalizado, suavizado en sus aristas Sones de mariachi y Huapango toman en ambos casos melodías prestadas, orquestadas de manera muy agradable No me sorprende, por lo tanto, que sean mucho más populares que las obras de Chávez y de Revueltas, mucho más fáciles de aprender, ligeras, nos remiten inmediatamente a una anécdota o a una geografía muy particular Creo que por eso tienen tanto éxito y Huapango casi debería suplir al Himno Nacional, me parece mucho más hermoso Sin embargo, musicalmente prefiero las obras de Revueltas y de Chávez, son obras de ruptura
Profesor del Conservatorio Nacional donde imparte cátedras de composición, análisis y lenguaje musical del siglo XX, Lavista cita a Octavio Paz:
“La única manera que tenemos para continuar una tradición es a través de una ruptura, pues si no hay ruptura hay institucionalización Así como el PRI, que institucionaliza la Revolución, los nacionalismos posteriores a Chávez y Revueltas institucionalizan el nacionalismo; la ruptura musical se lleva a cabo hasta los años 60 Es el comienzo de la vanguardia; pero también participa Chávez, lo cual es un caso sorprendente”
–¿Cómo vivió su generación la herencia del nacionalismo?
–Curiosamente, el propio Carlos Chávez funda en los años 60 un taller de composición donde van Eduardo Mata, Héctor Quintanar y otros compositores, yo estuve en ese taller durante cuatro años y ahí jamás vi una obra de él El fundamento del taller de Chávez era el análisis y la composición de obras de los grandes, desde Bach a Debussy El estudio de estos grandes maestros era lo que nos iba a permitir no sólo un gran conocimiento de la tradición, sino adquirir el oficio de compositor Escribí durante cuatro años mucha música, basándome en sonatas, sinfonías, minuetos El ritmo de trabajo era bestial, Chávez era como dicen un workoholic, obsesionado con el trabajo
“En los años 60 todavía está un poco vigente el nacionalismo, acaba de morir Moncayo, vive todavía Galindo y está una tercera generación de compositores que intenta seguir el nacionalismo con Mario Kuri-Aldana o Leonardo Velázquez; pero me parece ya totalmente fallido Ante esa generación surge la mía y otra algo mayor que la mía, la de Manuel Enríquez, la cual pugna por ejercer o componer una música muy revolucionaria y totalmente alejada del nacionalismo musical
“Es el reverso y empieza a darse en México a fines de los años 50, una música que hace suya todos los lenguajes que forman parte ya no de una nación sino de un movimiento mucho más amplio que es el de la vanguardia musical; pero esta música va a convivir con sus continuadores y con personas de otra escuela de origen modal, por ejemplo Joaquín Gutiérrez Heras, música muy fina, muy refinada que no tiene nada que ver con lo que hacíamos en la vanguardia ni lo que hacía la tercera generación de nacionalistas Otra opción, nada más”
–¿Cómo llama a su generación?
–Es una generación de ruptura, coincide con el surgimiento en México de la pintura abstracta, con Vicente Rojo, Manuel Felguérez, Arnaldo Coen, esa época que rompe con los muralistas Bueno, con José Luis Cuevas, y más o menos coincide con mi generación y con la de Enríquez, también rompiendo totalmente con la escuela nacionalista
“Señalo lo siguiente: quizás el destino de la música contemporánea del siglo pasado haya sido el mismo que el de la poesía Un arte que a mi juicio es superior, igual que la música; pero que simplemente lee una minoría No me preocupa en ese sentido que la música del siglo XX no haya sido escuchada por las mayorías Tampoco me parece grave”

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