Adiós a “Cachirulo”, héroe y amigo (Segunda de tres partes)

* Casi 17 años cautivó al público infantil a través de su Teatro Fantástico, donde hizo célebres sus frases
México, D F, 31 de agosto (apro)- “Cachirulo” llegó a la tele para quedarse semana a semana; pero siguió trabajando en su teatro infantil las mañanas dominicales y, entre semana, su amada zarzuela Fue entonces cuando La Azteca, fábrica mexicana creadora y elaboradora del chocolate Express, renovó el contrato del Teatro Fantástico Fueron casi 17 años en el mismo horario, domingo a domingo “para niños, par los papás de los niños y para los papás de los papás de los niños”
Los personajes fueron apareciendo poco a poco Primero fue la “Bruja Escaldufa”, actuada así mismo por Alicia Montoya Después el maloso “Fanfarrón”, con su hermano Carlos Alonso De las funciones teatrales incorporó a las tías de “Cachirulo”, Doña Altamira y Doña Altagracia; Altamira era Zoila Gracia, hermana de Haydée Gracia, tonadillera española muy de moda Y Arcelia Zamora, ambas fallecidas
Aurora Alvarado fue quien más actuó como Hada, aunque entre otras muchas el papel lo hizo María Rubio, quien años más tarde hizo temblar a las amas de casa mexicanas con su caracterización de Catalina Creel en “Cuna de lobos” El principado más largo fue para el actor Guillermo Aguilar Otro príncipe fue José Antonio Salazar, cuyo verdadero nombre era Rafael Etienne y que en el cine fue bautizado como Rafael Del Río

Entre los reyes estaban Roberto Antúnez y René Ascoitia La princesa Jacqueline Andere debutó en el Teatro Fantástico, al igual que María Rojo, como la niña que acompañaba a otro personaje del propio Alonso, “Pocholo”, en sus viajes a la luna “Cuqui la Ratita” renació en los años sesenta El personaje, representado por Ángela Villanueva, lo había creado Alonso para un cuento, “El país de los ratones” Pero Carlos Rojas, publicista de La Azteca, lo transformó en comercial, creando desde el sonido metálico del contratiempo rítmico de la batería, hasta una suerte de “comercial rap” de aquellos días con la voz de Ángela Villanueva:
Cuqui La ratita
dejó en el campo su casita
y se vino a la ciudad
su casa no es moderna
al contrario es antigüita
¡Ah, pero tiene en la cocina,
su Express vitaminado!

El tema instrumental del Teatro Fantástico fue un disco que Alonso compró en Europa Hace poco, relató a este reportero:
“Fue una grabación de esas de vinil que me traje de Londres, que me había gustado por otra cosa; pero del otro lado venía esa melodía y cuando se hizo el programa de televisión, Augusto Elías me pidió que le llevara música para temas y esa fue la que se hizo famosa: “Trumpet Boy”, ‘El muchacho de la trompeta’, por la que he pagado derechos toda la vida, aunque no me acuerdo quién la hizo”
En su regreso televisivo, TV Azteca usará el mismo “Trumpet Boy” Música y letra del “Trenecito Express” fue hecha por el tabasqueño Pepe del Rivero, compositor de “Vamos a Tabasco” y ducho en “jingles” publicitarios como “43 granos del mejor café tiene cada cucharadita de Nescafé” o el pegajoso “Agarra la jarra de Bacardí”:
Este es el trenecito del chocolate Express, alegre y muy bonito y qué rápido es; tomando muy contento mi chocolate Express, qué rico y nutritivo y qué sabroso es Choco-choco, late-late Express
Al terminar el programa, Alonso mandaba a toda velocidad saludos a los niños que le escribían y regañaba a los “del club de los chupadedos”; recomendaba casi como trabalenguas que todos los niños tomaran su “Chocolatote Express” y se despedía veloz al grito de guerra que esperaba la infancia con la boca abierta frente al televisor:
“¡Y adiós amigooooos!”
Las críticas a Enrique Alonso no vendrían por el lado de sus adaptaciones a cuentos de “Las mil y una noches”, Andersen, Perrault o los Hermanos Grimm; sino por enajenación al infante e invitación al consumismo “Las aventuras de “Cachirulo”” fueron satirizadas por Chucho Salinas, Héctor Lechuga y Alejandro Suárez en sus programas y de ahí a la invasión de la vida privada de Alonso sólo había un paso
Los chistes sangrientos, ad hominem contra Alonso, fueron obra del periodista Pérez Verduzco Nadie defendió su programa, ni el propio “Cachirulo” Y es que siendo muy joven, el historiador teatral Armando de Maria y Campos le aconsejó no contestar a una persona que se arrogaba la redacción de sus cuentos
“No contestes, porque la gente que nunca ha leído lo que se ha dicho va a leer tu rectificación y puede sembrarse la duda Como periodista, te lo aconsejo: nunca cuando se me ha atacado he respondido Tú que eres hombre público tampoco respondas, digan lo que te digan”
El programa acabó cuando La Azteca, “orgullosamente mexicana”, se vendió a empresarios gringos Alonso se burla:
“Prefirieron a Tarzán que a mí, pobre indio mexicano Nunca me parecí a Walt Disney”
En 1977, montó con su paisana, la actriz de teatro universitario Martha Ofelia Galindo, “La ópera de los tres centavos”, de Brecht, y obtuvo Premio al Mejor Actor de Comedia de la Asociación de Críticos de Teatro Con ella regresaría en los años ochenta para una nueva versión del Teatro Fantástico en “Erase que se era”
Nacido el 9 de septiembre hace 74 años, Enrique Alonso utilizó el dinero que ganó durante más de 16 en el Teatro Fantástico para escenificar su sueño: Gracias a aquella tontería que le sugirió Ortiz de Pinedo, luego del final del viejo Teatro Fantástico televisivo, Enrique Alonso “Cachirulo” pudo montar teatro de revista, zarzuela, opereta, y otros géneros que lo marcaron cuando se inició hace 50 años, marcando, a su vez, la vida teatral de México a través de varias generaciones
“Cachirulo”, abril del 2001
Enrique Alonso, quien en la década de los cincuenta se transformó en el héroe “Cachirulo”, estaba destinado a cambiar la historia de la niñez mexicana Fueron cientos de historias que domingo a domingo, durante 17 años…
Abrevó desde niño los libros de aventuras que le dieron eterna juventud como para retar al tiempo: si tuviera 100 años más para vivir, preferiría un volumen del cuentista danés Hans Christian Andersen a todo el oro de Alí Babá:
“Me niego a llevar una vida más tranquila porque me gusta mucho trabajar, yo no entiendo la existencia si no estoy activo Quiero morirme y después ya podrán hacer lo que quieran conmigo; pero mientras viva estaré en lo que me inquieta y quiero más: el teatro”
Es el príncipe bonachón del “País del Nuncajamás”, entronado en una banca de metal que compró durante una gira teatral hace más de medio siglo, con la compañía de María Teresa Montoya, y que toma el sol del patio de su casa en Cerro de la Libertad, en la colonia Campestre Churubusco:
“Para mí no hay nada mejor que leer y contar cuentos Primero lo hice para niños y adultos, y ahora, bueno, ya de adultos algunos son adúlteros pero siempre voy con un libro en la mano Yo leía “El tesoro de la juventud”, que fue mi gran libro de 20 tomotes”
Comenta que no hace mucho se le detectó mal de Parkinson, por lo que se fatiga y es tratado con medicamentos; sin embargo, a la revista Proceso dedicará más media hora sin dejar cabos sueltos:
“Ya sabes que estas dolencias son de carrera larga y latosillas, pero ni modo Cuando alguien me habla de la muerte, les digo que conmigo no cuenten, que me voy a morir cuando se me dé la gana Hay jóvenes que a los 30 están muertos, pues nunca sirvieron para nada; pero yo estoy con ganas de vivir y ayudar a la gente, ¿por qué he de morirme? Cuando me toque, el problema será para ustedes que me han querido tanto”
–¿Qué haría México sin Enrique Alonso?
–Pues, por lo pronto, mi hijo Gerzayn tendrá que arreglar esta casa porque yo ya comienzo a tirarlo todo
Los cuentos de Cachirulo
“Si no bromeas y no estás contento, eres un viejo amargado en un rincón Y tengo tantas anécdotas en mis vivires y en mi haber Soy una persona que siempre he vivido contento, con gente que me ha querido, como María Conesa; desde pequeño hasta que la deposité en el panteón, ella ya vieja y yo también, le prometí que mientras viviera, el mundo no olvidaría a María Conesa Por ella sigo haciendo exposiciones de sus vestidos que me heredó, para que el público mexicano no la olvide Es uno de mis caprichitos Tengo todos los trajes de la Conesa y los de Enrique Alonso en una casa fuera de México, y cuando quiero voy y saco lo que necesito para mis obras Es una bodega muy útil”
–¿Qué se necesita para contar un buen relato?
–Imaginación y punto Es otro de mis caprichitos: estoy luchando por concursos de cuentos para teatro, que los niños se enseñen a jugar al teatro, algo muchísimo más edificante que la mala escuela televisiva que cada vez tiene más maestros en picardía, prostitución y peladez con los programas de concursos y talk-shows Hay mucho que hacer para nuestros niños y ojalá aún me toquen algunos para verlos grandes, no viejos como yo, pues yo ya estaría convertido en el colmo del conservadurismo, ¿verdad?, pero creo que artistas y sociedad estamos obligados con los viejos y los niños, sean uno o muchos
–¿Cómo empezaba “Cachirulo” a hacer un cuento?
–Érase que se era Ya de ahí, cualquier cosa puede suceder
–¿Le gustó la ciencia ficción?
–Nunca Sólo la fantasía Desde niño leía cuentos, mi padre me llevaba con el dedo la lectura y un día descubrieron que yo ya leía a los seis años de edad No querían en mi casa que leyera tanto, por mis ojos, me apagaban la luz Entonces yo me echaba la cobija arriba, me metía la lámpara y seguía He gozado tanto leyendo, que pienso que es algo primordial para la formación infantil
–¿Qué da más fantasía, los sueños o la realidad?
–Las dos cosas Un niño puede hacer con su fantasía la narración de un cuento bellísimo con lo que ha hecho en el día, así, sin querer
–¿Algún cuento favorito?
–No me preguntes cuál es mi cuento favorito o cuáles llevé a mi Teatro Fantástico, mira que ya no me acuerdo ni de cuántos años tengo Mi favorito son todos y es ninguno, tal vez el mejor sea el próximo que voy a escribir antes de partir

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