No todo lo que nos rodea es arquitectura: Agustín Hernández

México, D F, 26 de octubre (apro)- Hace 32 años cuando inauguraron las instalaciones del Colegio Militar en las afueras de la Ciudad de México, en la salida a Cuernavaca, sus creadores los arquitectos Agustín Hernández Navarro y Manuel González Rul, lo describieron así:
“El proyecto del Heroico Colegio Militar en su conjunto tiene una ‘reminiscencia’ en los centros ceremoniales prehispánicos donde se conjugan los espacios abiertos y los construidos formando plazas, y donde las montañas que lo circundan son un remate de los edificios y forman una muralla natural que enmarca las instalaciones del plantel: el carácter castrense del conjunto es apoyado por la topografía del área”
Años más tarde, en 1997, entrevistado en su casa-despacho de Lomas de Chapultepec –una estructura ideada como un árbol que nace de la barranca–, Hernández Navarro dijo a esta reportera:
“La obra más grande que he realizado es el Heroico Colegio Militar porque es un conjunto urbano con una estructura muy organizada Fue muy difícil conciliar los espacios, la volumetría, las áreas abiertas y el funcionamiento interno de todos los cadetes en formación, para que tuviera todo un orden”
El arquitecto nacido el 29 de febrero de 1924 en la Ciudad de México es –junto con el director de cine y teatro Juan José Gurrola– el ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2004, en el campo de las Bellas Artes Un reconocimiento que por segundo año consecutivo recibe un arquitecto El año pasado fue José Juan Francisco Alfonso Serrano y Cacho
A continuación se reproducen algunos fragmentos de la entrevista realizada hace siete años cuando el arquitecto –autor de la Escuela de Ballet Folclórico (de su desaparecida hermana Amalia Hernández), el Corporativo Kalakmul en Santa Fe y el hospital de Gineco-Obstetricia # 8 del IMSS ubicado en Río Magdalena, en San Ángel, entre otras obras–, celebraba 43 años de profesión
“Han sido 43 años de lucha –dijo entonces– de tratar de hacer lo nuevo Mi camino ha sido buscar la originalidad, tratar de hacer lo nuevo, causar sorpresa No podría repetirme porque no creo en los estilos El estilo existió cuando había un sólo sistema constructivo, un sólo material, pero hoy tenemos una gran cantidad de sistemas y de materiales”
Para él es esencial que las construcciones tengan carácter, “que un aeropuerto, parezca aeropuerto y un hospital, hospital” Y cuando se trata de obras en las cuales habitará alguien considera también otros factores:
“Se debe ser un psicólogo Entender al usuario, saber cuál es el especio que necesita, que se adecua con él, que llena todos los requisitos de confort Hay a quien le gustan los espacios cerrados, los muros artesanales, a otros lo moderno, los techos altos todo eso nos da idea de cómo proyectar una casa”
El problema, agregó, es que el 95% de la gente no sabe lo que quiere exactamente, sino acaso una idea de cuántas recámaras, qué estancia Por ello, indicó, se debe tener mucha sensibilidad e intuición para saber si la persona podrá vivir en determinados espacios Y calificó cada proyecto como un reto:
“Me reto a hacer cosas complicadas como muros inclinados o intersecciones de cuerpos con arcos, bóvedas con cilindros la casa que le hice a mi hermana Amalia me costó mucho trabajo Como es coreógrafa, quería un lugar que la invitara a la acción, a la danza, una casa que baila por dentro No la volvería a hacer nunca”
No obstante subrayó la idea del reto, del desafío:
“Todos los arquitectos debemos tratar de hacer algo actual, moderno y si no somos vanguardistas, estar dentro de los adelantos de la técnica de la construcción”
En su opinión las ciudades están llenas de construcciones, pero no significa que sean arquitectura, sólo aquellas donde estructura, forma, función y belleza, forman una unidad:
“Las que pasan a la historia, las que nos dan presencia internacional, son arquitectura, que es muy difícil Es una construcción elevada a un nivel superior, que es la del arte”
Su mayor satisfacción ha sido construir escuelas y hospitales, porque, dijo, “son para el uso social, y es más interesante que hacer una casa para una familia; implica un retro mayor y requiere de una conciencia social especial, para que le entre a uno el amor por el proyecto”
Relató entonces que esa “conciencia social” la adquirió en su formación en escuelas públicas:
“Yo estuve desde la primaria y las canciones que nos enseñaban eran de izquierda, era la época de Lázaro Cárdenas y se le queda a uno grabado aquí adentro el nacionalismo”
El Premio Nacional de Ciencias y Artes en Bellas Artes fue otorgado a Hernández y Gurrola por un jurado integrado por la pintora Betsabée Romero, el fotógrafo Héctor García, el arquitecto Juan Benito Artigas, la fotógrafa Graciela Iturbide, el director de orquesta Benjamín Juárez Echenique, el pintor Federico Silva y el director teatral Ludwik Margules Consiste en 450 mil pesos

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