Empleadas del hogar, tras la emancipación

México, D F, 3 de diciembre (apro-cimac)- A pesar de que el trabajo doméstico está regulado por la Ley Federal del Trabajo (LFT), las mujeres –en gran porcentaje indígenas– dedicadas a esta actividad son víctimas de violaciones a sus derechos laborales, abusos que toman diversos rostros como maltrato físico y verbal, discriminación, explotación, hostigamiento sexual, intimidación, amenazas, despido por embarazo, salarios bajos y un sinfín de arbitrariedades, por lo que es necesario que las trabajadoras conozcan y defiendan sus derechos en el marco de la ley
El Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) surgió con el objetivo de dar respuesta a tales injusticias, liderado por Marcelina Bautista, una mujer que durante 20 años se dedicó al servicio doméstico y hoy es su defensora incansable
La misión del CACEH, explica Bautista, es la promoción de los derechos humanos, entre los que se incluyen los laborales, de todas las mujeres que trabajan en el servicio doméstico, siendo uno de sus principales valores como institución la dignificación del trabajo doméstico El Centro inició su trabajo en el año 2000, aunque el activismo de Marcelina data de 1988, cuando creó el grupo de trabajadoras del hogar La Esperanza
A partir del 2002, el CACEH quedó constituido como asociación civil con la idea de replicar el trabajo de la organización no sólo en el Distrito Federal sino en otros estados de la República Mexicana, donde se encuentran dispersas cerca de dos millones de trabajadoras del ramo, cuya única opción es el trabajo en el hogar dado su bajo nivel de escolaridad
El CACEH promueve procesos y estrategias de capacitación, ejercicio y defensa de los derechos humanos, especialmente los laborales; a partir del diseño e implementación de talleres y cursos pretenden incidir en el desempeño laboral, social, cultural y personal de las trabajadoras
Hoy por hoy, la ambigüedad de la normatividad laboral y la ignorancia de las trabajadoras en cuanto a sus derechos son “caldo de cultivo” para la violación sistemática de la ley por parte de sus empleadores/as, que inicia con la trasgresión del horario de trabajo, pues lejos de laborar 8 horas, como lo establece la ley, las empleadas del hogar llegan a trabajar jornadas de 12 y hasta 16 horas diarias
Derechos ignorados
En esta larga lucha y por iniciativa de Marcelina Bautista se elaboró el Manual de Divulgación para Empleadas del Hogar en el Ejercicio del Trabajo y Servicio Doméstico: Marco Laboral, que constituye una guía para que las mujeres dedicadas al trabajo en el hogar conozcan y puedan defender sus derechos en el ámbito del trabajo
El manual representa un instrumento que permite a las empleadas del hogar adquirir conocimientos acerca de una relación laboral armónica y, en caso de violación de sus derechos, recurrir a las instancias legales correspondientes
A la fecha, cien mujeres han sido capacitadas en el CACEH para aprender a utilizar esta herramienta y acotar las exigencias de sus empleadores/as, con solo un recurso: la ley en la mano
El manual, financiado con recursos del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), pretende avanzar en la construcción conceptual de la equidad de género, creando las condiciones de cambio: capacitación, enseñanza y aprendizaje de las empleadas del hogar
El año pasado se editó el manual con el título de “Ha llegado la hora”, un documento único en su género que ha empezado a ser utilizado por decenas de trabajadoras luego de recibir capacitación para aprender a utilizar esta herramienta
“A partir de nuestra experiencia sabemos que no es suficiente conocer los derechos, es necesario aprender a defenderlos, porque muchas de nosotras no nos atrevemos ni a hablar, aunque vivimos injusticias Tenemos miedo”, dice el texto, que enseña a las empleadas a conocer sus derechos, pero también sus obligaciones
El documento de 42 páginas define lo que son los derechos humanos, los laborales, y plantea las diversas vertientes del trabajo que desarrolla el CECAH; resalta la importancia del trabajo doméstico, del cual economistas mexicanas han demostrado equivale al 17 por ciento del Producto Interno Bruto Pero también se refiere a todas las caras de la discriminación de que son víctimas quienes se dedican a esta actividad, así como a otros problemas que las afectan como mujeres pobres y en situación de desventaja
Pretende, además, compartir historias comunes a través de testimonios, “para que las trabajadoras sepan que hay otras mujeres en condiciones iguales”, apunta Marcelina
Explica la LFT en lo relativo al trabajo doméstico, e incluso contiene un formato del contrato que eventualmente podrían firmar las empleadas del hogar con sus empleadores/as, ya que en la mayoría de los casos el acuerdo laboral es verbal Igualmente detalla las diferentes formas del trabajo en el hogar que deben ser remunerados, pago que muchas empleadoras pretenden evadir con argumentos tales como: “Nada más tiene que asear un departamento y hacer la comida”, con lo que se disponen a emprender una serie de violaciones a los derechos de sus trabajadoras so pretexto de que les dan “casa y alimento”
Valorar el trabajo doméstico
Desde el CECAH, que cuenta con bolsa de trabajo, se negocian un sueldo de entre tres y tres mil quinientos pesos en el caso de las trabajadoras de planta; y de 180 y 200 pesos por las “de entrada por salida” con jornadas de 8 horas diarias
Se trata, igualmente, de negociar las prestaciones de ley, que en muchos casos se incumplen, como la seguridad social o indemnización en caso de despido, en ocasiones por embarazo
Las mujeres empleadoras demandan todo de las trabajadoras, hasta “afecto” para sus hijos, sin embargo mantienen a sus empleadas en condiciones de esclavitud, por lo que es necesario continuar trabajando por la sensibilización de los y las empleadoras en cuanto al trato que deben recibir las trabajadoras del hogar
Durante casi todo el año, el CECAH realiza cursos y talleres de capacitación para estas mujeres, quienes prefieren dejar de lado la confrontación y negociar mejores condiciones laborales dentro de un marco de respeto
Marcelina Bautista, mixteca, de 38 años de edad y quien en su infancia ordeñaba vacas y acomodaba mercancía en una tienda, vio nacer su activismo y liderazgo en pro de los derechos laborales de su gremio casi desde que llegó en 1980 a la Ciudad de México a trabajar y a enfrentarse a un mundo de humillación, explotación e injusticia, situación que le dio las armas para emprender una lucha que no termina
Entre los logros de la organización La Esperanza y del Colectivo Atabal –surgido en 1993–, destaca instituir en México el Día Internacional de la Trabajadora del Hogar (30 de marzo) y la realización, en marzo del 2000, de la consulta pública en parques y jardines de la Ciudad de México, en especial La Alameda Central –sitio predilecto de las trabajadoras-, donde decidieron ser denominadas “empleadas del hogar”, esto con la idea de erradicar términos discriminatorios con los que suelen nombrarlas sus empleadores/as
La tenacidad de Marcelina la ha llevado al ámbito internacional y a ocupar desde 1991 diversos cargos en la directiva de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar que el próximo año llevará a cabo su V Encuentro en Brasil y que contará con la participación de 14 países, con el propósito de reivindicar los derechos de las trabajadoras del hogar
El trabajo doméstico es un conjunto de actividades necesarias en todos los hogares para que las familias vivan mejor Éstas no son pocas, y el hecho de que haya “otras” mujeres que las realicen, es muy importante por el valor económico y social que representa, dice Marcelina, quien desde su trinchera aboga por las pobres, por las marginadas, por las violentadas en sus derechos laborales, por aquellas empleadas del hogar que por ignorancia y necesidad soportan todas las humillaciones, con el fin de conservar su empleo para poder subsistir junto con sus familias

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