Bancos vs. centros cambiarios: feroz competencia

Bancomer, Serfin, Santander, Banorte y Promex decidieron, de manera concertada, cancelar todas las cuentas de cheques de los centros cambiarios que operan en el país, con los siguientes argumentos: ” para evitar posibles operaciones de lavado de dinero”; por disposiciones de “carácter general”, impuestas desde sus matrices en el extranjero, y como resultado del “análisis de rentabilidad” o simplemente “por políticas internas”

Con lo anterior se violó la Ley Federal de Competencia, ante lo cual, y por una denuncia de los afectados, la Comisión Federal de Competencia, después de dos años y medio de análisis, concluyó que las mencionadas instituciones, que tienen una participación relevante en el sistema financiero mexicano, realizan prácticas monopólicas que eventualmente podrían sacar del mercado a sus pequeños competidores

Además, resolvió que los bancos abrieran de nuevo cuentas de cheques, de depósito, de inversión y cajas de seguridad a las empresas que se dedican al cambio de divisas, principalmente dólares y pesos

Después de analizar la denuncia hecha por la Asociación Nacional de Centros Cambiarios (Ancec) y las pruebas presentadas por estos bancos, que tienen el 45 por ciento de los depósitos del sistema financiero nacional, la Comisión también multó a cada uno de los intermediarios con dos millones 269 mil pesos

Héctor Rangel Domene, presidente de la Asociación de Banqueros de México, asegura que aquél no es un problema generalizado de la banca, sin embargo, expone que después de la operación “Casa Blanca”, con la cual la banca mexicana perdió 50 millones de dólares, se vio obligado a reforzar sus políticas, procedimientos y controles internos para evitar al máximo el lavado de dinero

En mayo de 1998, la administración del entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, acusó judicialmente a Confia, recién comprado por Citibank, Bancomer y Banca Serfin, por lavar dinero de los cárteles de la droga de Juárez y Cali, en tanto que la Reserva Federal de aquella nación amonestó a Banamex, Bital y Banco Santander, obligándolos a poner en práctica nuevas medidas preventivas

Jack Weizler Sacal, presidente de la Ancec, dice que “los bancos han hecho un buen trabajo en el sentido de hacer creer a la opinión pública en general que los centros cambiarios son el punto idóneo para lavar dinero Pero un narcotraficante no se acerca a un centro cambiario a lavar un millón de dólares, requiere mover montos arriba de 100 millones, y el mejor lugar para hacerlo sería un banco”, asevera

Beatriz Ventura Ibarra, subdirectora jurídica de cambios Candace –centro cambiario al que la mayoría de bancos le ha cancelado las cuentas bancarias– señala: “Si sospechan que lavamos dinero, que me lo comprueben Denuncien los hechos ante la Procuraduría Fiscal, la Procuraduría General de la República, y si me comprueban algún ilícito, asumo las consecuencias, de lo contrario están difamando mi nombre comercial”

Un mercado de 20 mil millones
El mercado de compra-venta de divisas y metales en México, ligado a las remesas económicas que envían mexicanos radicados en el exterior, representa, según la Ancec, un mercado anual de 20 mil millones de dólares, que es lo que, según Weizel Sacal, interesa a los bancos

Desde 1997, cuando la banca comenzó a cancelar toda relación de negocios con los centros cambiarios, los representantes de este sector han buscado el apoyo de diversas autoridades

“Hemos buscado ayuda de toda autoridad posible Pedimos audiencia con el entonces secretario de Hacienda, José Angel Gurría; con el Banco de México, y el procurador General de la República, Jorge Madrazo, sin ninguna respuesta positiva”, indica el presidente de la Ancec

En la presente administración, agrega, también se buscó la ayuda del secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz; la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), dirigida por Jonathan Davis; la Comisión Nacional de Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), con Angel Aceves a la cabeza, e incluso la oficina del presidente de la República, Vicente Fox, sin tener una respuesta positiva a las demandas planteadas

El pasado 4 de mayo, la coordinadora de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República, Laura Carrera Lugo, mediante una carta con folio 1032923-5, respondió a la Asociación de Centros Cambiarios que “el presidente Vicente Fox Quesada tiene conocimiento de sus denuncias ante el acoso que sufren por parte de algunos bancos” Sin embargo, la misiva de dos párrafos no aclara si se giraron instrucciones a alguna dependencia federal para atender el citado conflicto

Ante la falta de atención a sus solicitudes, la Ancec levantó en septiembre de 1998, en la Comisión Federal de Competencia –la autoridad federal encargada de investigar la probable existencia de prácticas monopólicas, violatorias de la Ley Federal de Competencia Económica–, una denuncia en contra de 18 instituciones del sistema bancario nacional

La CFC integró el expediente número DE-21-98 y, después de 30 meses de escuchar a las partes afectadas, concluyó, el pasado 16 de abril, que Bancomer, Promex, Banorte, Santander y Serfin realizaban prácticas monopólicas en contra de los centros cambiarios

En una resolución de 68 páginas, la Comisión, encabezada por Fernando Sánchez Ugarte, detalla que las instituciones bancarias son competencia directa de los centros cambiarios y que sus servicios son necesarios para la eficiente operación de los mismos

“El hecho de que un centro cambiario no cuente básicamente con el servicio de cuenta de cheques le genera una imposibilidad práctica para seguir operando, lo que origina su desplazamiento del mercado”, apunta la CFC

Con lo anterior, apunta la Comisión, la cancelación de operaciones “presuntamente se realizaba con el fin de bloquear el crecimiento de los denunciantes, disminuyendo, dañando o impidiendo la competencia y la libre concurrencia en el mercado en el que operan”

Los bancos, por su parte, presentaron sus argumentos a la autoridad Las instituciones multadas adujeron el establecimiento de una “política de carácter general”, bajo el supuesto de evitar el lavado de dinero, cancelando así todas las operaciones con casas de cambio y centros cambiarios

José Antonio Ramírez Rodríguez, presidente de la Asociación Mexicana de Casas de Cambio, informa que sus representados sí tuvieron ese problema, pero con el establecimiento de medidas preventivas en conjunto, los bancos abrieron de nuevo las cuentas, con excepción de Citibank, que no le presta el servicio a ninguna de las 26 intermediarias establecidas en el país

Serfin, dice Beatriz Ventura, ofrecía el servicio de manera regular, pero a raíz de su adquisición, en mayo del 2000, por parte de Banco Santander Central Hispano, canceló las cuentas

Y cuenta: al acudir a responder la denuncia que presentó ante la Condusef Cambios Candace, Serfin justificó la cancelación de las cuentas basándose en la política global de la institución española Santander no presta servicios a nadie que realice operaciones cambiarias, debido a un plan estratégico de negocios, se acentuó por escrito

La misma justificación dio Serfin a la Comisión Federal de Competencia, aduciendo el implemento de una política a nivel mundial Por su parte, la CFC determinó que “dicha práctica es más grave, toda vez que a sabiendas de que la Comisión se encontraba tramitando la denuncia, procedió a la cancelación de las cuentas de los centros cambiarios

También, los bancos adujeron de manera general que la cancelación de cuentas obedeció a “un cuidadoso análisis de rentabilidad y riesgo” Según sus manifestaciones, desde 1996 las instituciones detectaron serias deficiencias de rentabilidad y quebrantos, altos riesgos de captación de recursos, probablemente provenientes de actividades ilícitas

En el proceso, la CFC pidió la opinión de la CNBV, de la Procuraduría Fiscal de la Federación y del Banco de México Las dos primeras se pronunciaron en favor de los bancos Seña
laron que, a su juicio, los riesgos que asumen los bancos al celebrarse las operaciones con los centros cambiarios, por no pertenecer al sistema financiero mexicano, son potencialmente altos

Los centros cambiarios, contrario a los bancos y casas de cambio, no están regulados ni supervisados por el Banco de México, Secretaría de Hacienda y CNBV Sin embargo, la única reglamentación que rige a los centros cambiarios es el artículo 81-A de la Ley General de Organizaciones Auxiliares del Crédito, con lo que se comprueba que tienen una existencia legal, indica Jack Weizel Mientras tanto, el Banco de México presentó una conclusión diferente Consideró que los riesgos (de operar con un centro cambiario) no son diversos a los de cualquier otra persona

Con todos los elementos presentados, la Comisión calificó de grave la infracción y destacó que existía un “paralelismo consciente” de las instituciones que llevaron a cabo las acciones en perjuicio de los centros cambiarios en un periodo específico (seis meses), y basándose en que existen reuniones periódicas en la Asociación de Banqueros de México, a las que asisten casi todas las instituciones denunciadas, “se puede inferir que existe un acuerdo entre las mismas, aun cuando no sea por escrito”

La apelación
A pesar de tener a su favor la resolución de la Comisión Federal de Competencia, las casas de cambio todavía tienen camino por andar Los bancos se acogieron al recurso de reconsideración para echar abajo la sentencia Y en el último de los casos, si no obtienen el resultado deseado, buscarán un amparo ante el Poder Judicial de la Federación

Proceso buscó a directivos de Bancomer, Banorte y Serfin para que otorgaran su versión Sin embargo, no hubo respuesta directa y se informó que las instituciones enfrentaban el problema de manera conjunta con un mismo despacho de abogados

Por su parte, la Condusef, organismo creado para dirimir las diferencias en el sistema financiero, aún no define una posición Angel Aceves, presidente del organismo, asegura que realiza un estudio profundo del caso, “para no proteger a algo que tiene un riesgo: el lavado de dinero”

Después de recalcar que los centros cambiarios han sido atendidos en la Comisión y que son un “mal necesario”, también destaca que estas empresas son parte de la economía informal, ya que no están reguladas por ninguna autoridad financiera

“Estamos llegando a una solución difícil; nosotros no podemos propiciar algo que suene a lavado de dinero No podemos tomar la decisión sobre las rodillas”, explica

Ante el problema, la banca mexicana pidió a las casas de cambio y centros cambiarios establecer ciertas normas y recomendaciones para continuar la relación de negocios entre ellos, una mayor vigilancia de sus operaciones y una auditoría llevada a cabo por despachos de corte multinacional como Deloitte & Touche o Pricewaterhouse Las casas de cambio aceptaron

“Banamex nos dio los nombres de los auditores que ellos aceptaban Todos de nombres rimbombantes que nos querían cobrar hasta 50 mil dólares, y no es justo que por tener nuestro dinero en el banco tengamos que pagar esa cantidad que no tenemos”, declara molesta Beatriz Ventura

Ramírez Rodríguez, de las casas de cambio, explica que en el proceso de negociaciones con los bancos, “que no fue una luna de miel”, se aceptaron las sugerencias, ya que esto ayudaba a tener un sistema financiero más sano

“Eso no implica que tengan toda la razón Hay algunos aspectos que son más razonables que otros, sin embargo, nuestra política ha sido basada en el diálogo”, añade

Por su parte, Weizel Sacal menciona que las condiciones que quieren imponer los bancos son una serie de requisitos incumplibles para ese tipo de empresas “Nos castigan por ser pobres, no saber hablar y no tener corbata”, dice

Y mientras Fernando Sánchez Ugarte, presidente de la Comisión Federal de Competencia, aclara que la decisión final sobre el recurso de consideración que pidieron los bancos no tardará mucho en conocerse, el presidente de la Asociación Nacional de Centros Cambiarios asevera que de no darse una pronta solución al problema, están en riesgo de perderse 100 mil plazas de trabajo directas e indirectas de 2000 centros cambiarios del país, o bien que se trabaje en la irregularidad

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