CCE: el poder del dinero

A excepción de Manuel J Clouthier, que fue oposicionista, los presidentes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) han sido gobiernistas, asegura Francisco Calderón, quien como pocos puede hablar de la vida interior de la máxima representación de la iniciativa privada, ya que fue su director general entre 1976 y 1998

“Gobiernista no significa necesariamente priísta Estoy seguro que ahora (con el gobierno de Vicente Fox), como antes, lo siguen siendo Sí, hombre, esa es su función, porque no se trata de levantarse en contra del gobierno, aunque sea verbalmente Se trata de defender los propios intereses, y en México, los intereses de un gremio, cualquiera que sea -si no pregúntele al fantasma de Fidel Velázquez–, es tener el apoyo del gobierno”

Pero en sus 25 años de existencia, el mayor éxito del Consejo Coordinador Empresarial fue hacer que el gobierno, luego de varios lustros de insistencia y de cercanía con los mandatarios, se alineara y asumiera sus políticas y principios ortodoxos acerca de la conducción de la economía, que siempre había sostenido

Por eso, a partir del sexenio de Miguel de la Madrid, el Consejo Coordinador Empresarial “dejó de hacer crítica” al gobierno

Francisco Calderón explica que en los periodos de “economía dirigida” o “economía mixta” el diálogo con el gobierno era respetuoso pero implicaba una discrepancia fundamental en la concepción de la política económica; a medida que se fue liberalizando la economía las discrepancias fueron trasladándose a los detalles de cómo debe aplicarse la política económica

Sin embargo, se le dice que luego de la crisis de 1994-1995, algunos dirigentes empresariales reconocieron no fueron críticos con el gobierno de Salinas de Gortari y, por lo tanto, no percibieron los riesgos que estaba corriendo la economía, con la devaluación del peso, los tesobonos, etcétera El CCE se alineó, más bien, a la política del gobierno

“¿No es al revés, que fue el gobierno el que se fue alineando a las políticas ortodoxas que había sostenido siempre el sector empresarial? -revira Calderón- Al principio de su gobierno, Salinas era bien estatista Busque su tesis universitaria y si eso no es estatista, colectivista, que baje San Pedro y lo diga”

–Pero en ese tiempo el CCE no fue suficientemente crítico de la conducción económica –No, no Aplaudía porque estábamos de acuerdo El sector empresarial y, sobre todo, los economistas al servicio del sector empresarial

Sin sana distancia
Economista e historiador, Francisco Calderón acaba de publicar el libro “Libertad, responsabilidad y democracia”, editado por el CCE para conmemorar los primeros 25 años de esta organización Allí reseña cómo fue la coordinación de Juan Sánchez Navarro y participación de Jesús Vidales Aparicio en el inicio, y luego las presidencias de Armando Fernández (1976-1977), Jorge Sánchez Mejorada (1977-1979), Prudencio López (1979-1981), Manuel J Clouthier (1981-1983), Jorge A Chapa (1983-1985), Agustín F Legorreta (1987-1989), Rolando Vega Iñiguez (1989-1991), Nicolás Madahuar Cámara (1991-1993), Luis Germán Cárcoba (1993-1995), Héctor Larios Santillán (1995-1997), Eduardo Bours (1997-1999), Jorge Marín Santillán (1999-2000) y Claudio X González, actual presidente de la cúpula de cúpulas empresarial, quien ya lo había sido de 1985-1987
En esos 25 años, el CCE también ha vivido sacudidas, escisiones y reclamos de una mayor participación democrática en una organización dominada por el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), la elite del sector

Por ejemplo, en el sexenio pasado, el ideólogo del sector privado, Juan Sánchez Navarro, dijo que Claudio X González -actual presidente del CCE-“era del gobierno, asesor Su situación era equívoca Es excelente empresario, pero como tal no podía pertenecer al Estado Eso fue en el sexenio de Salinas de Gortari, pero creo que continuó como asesor de la Presidencia Era casi una simbiosis, que no es aceptable”

Al respecto, Francisco Calderón comenta: “Eso pregúntele al licenciado Sánchez Navarro No lo sé Al ingeniero Claudio XGonzález se le podría acusar por sus nexos con Kimberly Clark, pero de hecho es una empresa mexicana fuerte De sus nexos con el gobierno, fue asesor no pagado, no expensado, del licenciado Salinas De eso piden su limosna todos los dirigentes empresariales, de poder estar cerca del presidente de la República para darle sus opiniones Eso no es connivencia Eso es parte de su labor como dirigentes empresariales”

–¿Y la sana distancia entre el poder político y el poder económico?
–No se tuvo sana distancia ni con Echeverría, vamos Parte de lo que debe hacer un dirigente empresarial es estar cerca del primer mandatario, sobre todo en el Presidencialismo, para tratar de influir en él
–¿El CCE no ha servido a los dirigentes como plataforma de sus intereses personales?
–Obviamente El sólo hecho de ser presidente del CCE los convierte en un personaje de la vida pública del país Es un señor que, obviamente, tiene derecho de picaporte con los secretarios de Estado, con los gobernadores, con el presidente de la República Obviamente, eso también los ayuda para promover sus intereses personales, legítimos, sin descuidar los intereses gremiales
–¿No hay contradicción entre los intereses gremiales y los personales?
–Los intereses gremiales son los intereses del gremio de los empresarios; los intereses personales son sus intereses como empresario Ahora, en algún momento algún presidente del CCE por lograr beneficios personales perjudicó a los intereses del gremio mmmm, no lo creo Pero puede ser De cualquier ser humano yo siempre pongo un granito de sal
–Con Vicente Fox, que es proempresarial, ¿el CCE se abstendrá de plano de criticar porque hay miembros del sector en el gobierno?
–Siempre es posible eso

Cambio de rol
El libro “Libertad, responsabilidad y democracia” queda evidente que los presidentes de la República tenían un pleno dominio sobre los dirigentes empresariales, hasta el gobierno de José López Portillo Luego, a mediados del sexenio de Miguel de la Madrid, con el inicio de la liberalización de la economía, los papeles se cambiaron: el gobierno complacía al sector privado, apenas protestaba
Francisco Calderón reseña algunos momentos clave en su libro: Cuando en el gobierno de José López Portillo se habló por primera vez de la necesidad de abrir el comercio exterior de México, hubo una gran cantidad de empresarios que se opusieron y no se diga cuando comenzó la apertura con el gobierno de Miguel de la Madrid Defendían los privilegios del aparato proteccionista: un mercado nacional totalmente cautivo, en el que podían fijar precios de monopolio u oligopolio

Los negocios y las riquezas se hacían al amparo de la relación política que lograban los empresarios con el gobierno “Después de décadas de intervención gubernamental en la economía se han creado redes de intereses y de clientelismos políticos que por razón natural se oponen a los cambios”, señala Calderón en su libro

Refiere que Jorge Sánchez Mejorada hizo una presidencia de definiciones Sostuvo que los organismos empresariales no podían apoyar a ningún partido político, pero pugnaba por la participación del empresario en la vida cívica y política y de defensa de la libertad, la dignidad humana y la democracia Palabras que “sonaban como herejías en los oídos de muchos políticos”

Pero lo insólito es que esas mismas palabras parecían como muy imprudentes para muchos empresarios, por lo que trataron de contenerlo, pues temían “verse arrastrados a un enfrentamiento con el gobierno”

La llegada de José López Portillo causó un optimismo generalizado, a pesar de que desde el primer momento manifestó a la comisión ejecutiva del CCE que no podía dar la imagen de virar a la derecha

López Portillo supo ganarse a los empresarios y éstos le hacían reconocimientos Pero también había presiones y veladas amenazas Por ejemplo, en agosto de 1997 les advirtió que “como no quería llegar al informe con recriminaciones, el sector empresarial debía hacer algo de impacto a favor de los desposeídos” Los empresarios anunciaron gratificaciones de 15 días, becas e inversiones

La cordialidad siguió, pero también amenazaba con tomar medidas “si los empresarios no me responden” Pero el sector privado ya se mostraban preocupado con las tendencias dirigistas de López Portillo, sobre todo después de descubrir que en México existía un océano de petróleo y de decir que debíamos estar preparados para administrar la abundancia

Prudencio López, al frente del CCE, le expresó a López Portilllo su preocupación por el creciente déficit público, el cada vez mayor número de paraestatales, el incremento del circulante y el aumento de la inflación

López Portillo le confesó que “se le “había acabado la cuerda” y su capacidad de negociación, por lo que era necesario que el empresariado hiciera algo espectacular para equilibrar el sacrificio obrero, como la congelación total de los precios de los productos básicos por seis meses; necesitaba “interlocutores básicos que adquirieran compromisos, no que hicieran recomendaciones” Se le hizo ver que la congelación de precios llevaría al cierre de las empresas, a lo que contestó “es preferible importar la leche a que aumente su precio”

A su vez, López Portillo transfirió recursos del petróleo a la importación de alimentos Cuando el CCE le mostró lo nocivo de los subsidios contestó “Más vale que las ollas chillen a que exploten”

Luego el presidente de la República presionó a los empresarios para que dieran a los trabajadores una gratificación extraordinaria de emergencia de 15 días de salarios

Ante la galopante inflación, el CCE recomendó al presidente de la República reducir el gasto público y someter a ajustes periódicos el tipo de cambio Pero el gabinete económico consideró que el auge petrolero sería permanente

“En general el ánimo que prevalecía en la mayoría de los dirigentes empresariales era de conciliación con el gobierno en vez de un enfrentamiento que se percibía como contraproducente; buen ejemplo de ello es que al discutirse el tenor del discurso que habría de pronunciar don Prudencio López en la Asamblea Anual de 1981 ante don José López Portillo, la mayoría de los consejeros rechazó que se trataran los temas de inflación y gasto público que se sabía irritaban al Presidente, y se inclinó porque se subrayara el espíritu de concertación y de confianza del sector privado en la planeación democrática e indicativa”

Cuando llegó Manuel JClouthier al CCE, en privado planteó a López Portillo su preocupación por la inflación rampante, el tipo de cambio fijo y porque pudiera bajar el precio del petróleo Pero los organismos empresariales, en cambio, seguían empeñados en no provocar un enfrentamiento con el gobierno

A principios de 1982 la situación económica se había deteriorado considerablemente: el precio del petróleo seguía descendiendo, la inflación se agudizaba y la salida de dólares se aceleraba como consecuencia del cada vez mayor servicio de la deuda externa y de la desconfianza generalizada del público

Cuando López Portillo afirmó que defendería el peso como un perro, nadie le creyó el público se apresuró a comprar cuantos dólares estuvieron a su alcance El peso se empezó a devaluar

El presidente decretó el control de cambios, pese a la oposición del director del Banco de México “Ansioso de salir de su descrédito, López Portillo soñó pasar a la historia como un nuevo Lázaro Cárdenas y en el más absoluto sigilo urdió la estatización de la banca, anunciada para estupefacción de todos en el curso de su último informe de gobierno”

Clouthier ofreció a los banqueros “ir hasta donde ellos quisiera” y planteó el proyecto de celebrar una magna asamblea con 12,000 empresarios en la Arena México Pero los banqueros le recomendaron que no se celebrara la asamblea proyectada, porque temían que el gobierno se radicalizara aun más y porque tenían confianza en que el presidente De la Madrid actuaría con justicia

López Portillo le aclaró a Clouhier que el país no iba al comunismo y le pidió que “¡hiciera gestiones para que regresaran los dólares!”

Para evitar que el gobierno los culpara del desastre económico, Clouthier organizó reuniones en todo el país que denominó “México en la libertad”, pero De la Madrid le solicitó al CCE suspenderlas

La sorpresa para los empresarios fue que De la Madrid, al asumir el cargo, modificó la Constitución para aumentar la participación gubernamental en la economía Les pidió que le plantearan los asuntos que les afectaran, pero no que cuestionaran la política económica Los organismos empresariales sólo podían hablar ante empresarios y sobre temas empresariales

Poco a poco las relaciones con los empresarios mejoraron y, en privado, les dijo que su propósito era reducir el déficit público, desincorporar paraestatales, dar una participación minoritaria a los particulares en los bancos, quitar importancia a las relaciones con el gobierno sandinista de Nicaragua e ir liberando los precios, comenzando por los del pan y la leche

Y lo empezó a hacer discretamente, sin informar al público, lo que motivó amenazas de oficinas de gobierno y protestas de los trabajadores El malentendido tardó meses en aclararse plenamente

A otras demandas empresariales -“soltar los precios, la paridad, las tasas de interés y los salarios”, el presidente les dijo que eran aceptables pero imposibles de aplicar porque seguía la escasez de dólares, ya que la negociación de la deuda no fue tan buena como se esperaba: fallaron Suiza, Japón y varios bancos pequeños de Texas y California

No obstante, al terminar su gestión en el CCE, Clouhtier expresó públicamente que en el país había falta de liderazgo

Cuando llegó Jorge A Chapa al CCE, aclaró ante el presidente De la Madrid: “Yo no soy como mi antecesor”

A partir de ahí cambió la actitud del gobierno hacia el CCE Chapa se ganó la aprobación del sector cuando logró que el gobierno devolviera los activos no bancarios a los exbanqueros, permitiera la inversión privada en 15% en los bancos y, sobre todo, que se mantuvieran en manos privadas el sistema financiero no bancario

Los empresarios también celebraron la liberalización del comercio, pero no estuvieron de acuerdo en que se hiciera de manera general y lineal

El gobierno aceptó los argumentos empresariales Pero la economía seguía con problemas, en virtud de que el gobierno elevó su gasto y el déficit público La parida del peso frente al dólar siguió en caída libre

Con Jorge Chapa, el CCE le pidió a De la Madrid que reconociera los triunfos de la oposición “Si ustedes reconocen que perdieron donde perdieron, perdiendo ganan” “En este tema no se metan”, les contestó

A la asunción de Claudio XGonzález en la presidencia del CCE, asistió el presidente de la República y todo el gabinete económico “Daba a entender que las relaciones entre el gobierno y el empresariado entraban en una nueva era de cordialidad”

Las tesis empresariales se siguieron aplicando: recorte al gasto público, paridad cambiaria libre, reducción del déficit externo

La imposible democracia
En la presentación del libro, Claudio X González dice que el CCE actuó en forma destacada para que México alcanzara la democracia, “nada más y nada menos”
Sin embargo, Francisco Calderón considera que si bien el CCE contribuyó a la liberalización de la economía, no fue así en la democratización del país, a pesar de que siempre ha hablado desde su fundación de la necesidad de un sistema democrático operante

El mismo Consejo Coordinador Empresarial ha sido cuestionado por algunas de sus organizaciones afiliadas por la falta de democracia y la toma de decisiones vertical, piramidal, y corporativista Por ese motivo, al arribar por segunda vez Claudio X González al CCE, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanco) dejó de pertenecer al organismo

Además, uno de sus presidentes, Eduardo Bours, se declaró abiertamente a favor del priísta Francisco Labastida Ochoa, en la pasada contienda electoral por la Presidencia de la República

Su sucesor, Jorge Marín Santillán, un mediano empresario que le ganó la presidencia a Claudio X González en 1999, denunció al Consejo Mexicano de Hombres de Negocios por entorpecer su dirigencia y renunció Pudo llegar entonces, por fin, González por segunda vez, en el año 2000

–El poder del dinero, en el mismo Consejo Coordinador Empresarial, es
–Obvio -completa Calderón, y no niega que el CCE sea una corporación piramidal “¿A quien agrupa el CCE? A 7 organizaciones Punto Esas siete organizaciones votan democráticamente”
–¿No es legítimo el reclamo empresarial de que el CCE se democratice, acorde con los tiempos?
–Todo eso yo lo acepto Nada más que me digan cómo, cuál es la alternativa ¿La alternativa sería que votaran todas las cámaras y todas las asociaciones y no nada más las confederaciones? Ahí sí se retirarían Concanaco, Concamin y Coparmex ¿Cuál otra sería? ¿Voto diferenciado para darles más votos a los que tienen más afiliados? Todos los presidentes serían de la Concanaco Además, el CNMHN y la Asociación de Banqueros no estarían de acuerdo porque sólo tienen unos cuantos votos y la Concanaco 100 mil ¿La votación va a ser un voto por cada 100 mil pesos que aporte al CCE? Pues el CMHN siempre tendría la presidencia
–¿En el CCE la democratización o la unión es imposible?
–Pues lleva 25 años No es tan imposible

Algunos empresarios -se le comenta-aseguran que el CCE es el juguete de Claudio X González: a toda costa quiso ser su presidente por segunda vez, porque él ha contribuido a sostenerlo durante muchos años Calderón da una respuesta muy suya: “Eso pregúnteselo a él”

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