El ABM y el futuro del desarme nuclear

El pasado 12 de diciembre, el gobierno de Estados Unidos presentó formalmente al gobierno ruso la notificación de denuncia del Tratado ABM o Tratado de Misiles Antibalísticos de 1972, que tendrá efecto 6 meses después Posteriormente envió la misma notificación a Bielorrusia, Ucrania y Kazakhstán
Si bien era una medida esperada tanto por Rusia como por la comunidad internacional en general, no dejó de ser desalentadora por las implicaciones que tiene La principal, el abandono del tratado que se considera el fundamento de los esfuerzos de desarme nuclear bilateral expresados en los tratados SALT I y II (Tratados sobre la limitación de armas nucleares) y START I y II (Tratados sobre la reducción de armas nucleares)
La denuncia del tratado ABM, permitirá a Estados Unidos desarrollar el Sistema de Defensa de Misiles (en inglés National Missile Defense System) El tratado ABM especificaba que ni Estados Unidos ni la entonces Unión Soviética podían desarrollar sistemas de defensa antimisiles Se basaba en el concepto de “destrucción mutua asegurada” Es decir, ambos países asumían que ninguno podía ganar una guerra nuclear y que, por lo tanto, era innecesario e inconveniente desarrollar sistemas de defensa El poder de destrucción de ambos era tan grande que la sola existencia de armas nucleares en niveles nunca vistos harían impensable su uso
Con base en el tratado ABM se negociaron primero los acuerdos de limitación de armas estratégicas SALT I y II y después los de reducción de dichas armas En particular, estos últimos condujeron a una disminución sustancial de dichas armas de más de 27 mil a cerca de 13 mil armas nucleares, de las cuales aproximadamente 6 mil corresponden a Estados Unidos y 7 mil a Rusia, aunque algunas de las armas nucleares quedaron desplegadas en territorio ucraniano, bielorruso y de Kazakhstán
La denuncia del tratado ABM se enmarca en una nueva doctrina estratégica militar de Estados Unidos, que pretende privilegiar los sistemas defensivos nucleares sobre los ofensivos, pero sin abandonar el uso de armas nucleares como elemento central de su estrategia Por ello, el presidente Bush propuso al presidente Putin en la pasada reunión cumbre que Estados Unidos disminuirá el número de sus cabezas nucleares de 6 mil, que tiene en la actualidad, a 1,500 o 2 mil, en un plazo de aproximadamente 15 años
Si bien esta reducción parece impresionante, no hay que olvidar que el perfeccionamiento técnico que se ha alcanzado en materia de armas nucleares implica que esas pocas armas nucleares pueden tener la misma capacidad destructiva que las 27 mil que se encontraban desplegadas hace algunos años Se estima que hay bombas nucleares tan pequeñas hoy en día que pueden caber en un puño y que un solo misil puede tener varias armas nucleares
La oferta de Bush a Putin es buena en principio, pero también engañosa, pues las armas nucleares continuarán siendo un peligro para la humanidad y sólo su eliminación total bajo un control internacional eficaz garantizaría que esa amenaza desapareciera
Hay otras implicaciones de la denuncia del tratado ABM La primera de ellas es la posibilidad de una nueva carrera armamentista nuclear por parte de otros países, en particular China, India y Paquistán que buscarían acrecentar su arsenal nuclear y perfeccionarlo para evadir el Sistema de Defensa Antimisiles La segunda es la muy probable militarización del espacio ultraterrestre ya que el despliegue del sistema antimisiles va a implicar colocar no sólo satélites de detección sino que podría llevar a la colocación de armas de destrucción masiva Esto no se sabe con certeza, puesto que aún no se ha explicado con claridad cómo funcionará el NMD, pero no es un escenario descartable
La denuncia del ABM y el desarrollo del Sistema Nacional de Defensa Antimisiles, pone en tela de juicio la razón misma de existir de la OTAN, puesto que si uno de sus miembros tiene capacidad de defenderse de un ataque nuclear, para qué necesita entonces a la Alianza y su despliegue de armas nucleares en Europa
Por último, hasta donde se sabe, los Estados Unidos no han consultado la opinión de sus vecinos sobre el despliegue del Sistema Nacional de Defensa Antimisiles ¿Es que acaso dicho Sistema va a cubrir el territorio nacional y el de Canadá?, o por el contrario ¿los misiles nucleares desviados o sus desechos en caso de ser destruidos podrían terminar en aguas y tierras mexicanas?
Uno de los puntales de la política exterior mexicana ha sido su esfuerzo a favor de un desarme nuclear general y completo Quisiéramos oír la posición de la Cancillería sobre la denuncia del ABM por parte de Estados Unidos, sus consecuencias en los esfuerzos de desarme y si se ha conversado con nuestros vecinos del norte sobre las probables consecuencias para México, o ¿es que acaso nos vamos a quedar callados de nueva cuenta en aras de la nueva política exterior pragmática?

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