India y Pakistán: una desenfrenada carrera nuclear

Un conflicto de suyo peligroso, la disputa de India y Pakistán por la región de Cachemira se volvió explosivo a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre Los gobiernos de ambos países, poseedores cada uno de su propio arsenal nuclear, aseguran no querer la guerra, pero hacen todo en preparación para un choque bélico de alcances difíciles de imaginar

México, DF- “Antes del 11 de septiembre, el sur de Asia tenía todos los ingredientes para una guerra nuclear” entre India y Pakistán, afirman los investigadores MV Ramana y AH Nayyar

Y enumeran: “Posesión y desarrollo continuado de bombas y misiles, despliegue inminente de armas nucleares, inadecuadas precauciones para evitar el uso de estas armas sin autorización, proximidad geográfica, movimientos religiosos extremistas y líderes que no parecen darse cuenta de los peligros de una guerra nuclear”

Después del 11 de septiembre, la situación se tornó más peligrosa: ambas naciones entraron en una competencia para posicionarse mejor ante Estados Unidos y, a la vez, vulnerar a su vecino

“India ofreció rápidamente sus bases aéreas y apoyo logístico para los militares estadunidenses, así como para aislar a Pakistán Intentó vincular sus propios problemas en Cachemira (región que se disputan ambos países) con la preocupación global por el terrorismo) Autoridades de India amenazaron incluso con lanzar ataques sobre arsenales de Pakistán y sobre los supuestos campos de entrenamiento de los militantes islámicos que luchan en Cachemira

“Pakistán, por su parte, al darse cuenta de las ventajas geográficas que posee, decidió apoyar a Washington en su lucha contra el régimen Talibán (…) Pero la misma inestabilidad política en ese país, propiciada por el conflicto en Afganistán, hace que el peligro (de una guerra nuclear) esté más cerca que nunca”

Los hechos parecen darle la razón a estos investigadores: hasta el viernes 13, India y Pakistán se preparaban para una guerra que aseguraban no desear: desplegaron tropas y equipo militar en su frontera común y anunciaron que misiles con posibles ojivas nucleares estaban “listos” y “en posición” de ataque

Ramana y Nayyar son físicos que han estudiado el desarrollo armamentista en la región El primero es indio y el segundo es pakistaní Ramana es investigador del Programa de Ciencia y Seguridad Global de la Universidad de Princeton y miembro fundador de la Coalición India por el Desarme Nuclear y la Paz Nayyar es profesor de la Universidad Quiad-e-Azam de Islamabad y cofundador de la Coalición de Paz de Pakistán

Bajo el título de “India, Pakistán y la bomba”, la investigación de Ramana y Nayyar fue publicada por la prestigiada revista estadunidense Scientific American en su número de diciembre de este año En ella repasan la historia de la carrera armamentista nuclear de India y Pakistán y la posibilidad y peligro de una confrontación nuclear Describen además cómo Estados Unidos, Canadá y varios países de Europa ayudaron a convertir en potencias nucleares a estas naciones: les proporcionaron material, y sus científicos y técnicos se prepararon en las universidades y centros de investigación de occidente

“Con fines pacíficos”

India y Pakistán han librado tres guerras desde que en 1947 la India Británica obtuvo su independencia de Inglaterra y fue dividida en un Estado de mayoría musulmana y en otro de mayoría india

Desde entonces –dicen los investigadores–, ambos países iniciaron sus programas nucleares, primero bajo la lógica de la Guerra Fría y, después, bajo el argumento de la mutua defensa

Ramana y Nayyar recuerdan: en 1948 se creó la Comisión India de Energía Atómica (CIEA) y el entonces primer ministro indio, Jawaharlal Nehru, manifestó su deseo de desarrollar la energía atómica para “salvaguardar la paz” Durante las dos décadas siguientes la India comenzó a construir y operar reactores nucleares con “amplia ayuda” de Canadá, Estados Unidos y otros países “Para los líderes indios, este programa simbolizaba reconocimiento político internacional y modernidad tecnológica”

Después de la derrota de India en una guerra fronteriza con China en 1962, los políticos indios de derecha presionaron para desarrollar un arsenal nuclear Homi Bhabha, físico que dirigió la CIEA, declaró que su organización podía construir armas nucleares en 18 meses También prometió ganancias económicas con el desarrollo de “explosiones nucleares pacíficas”, para lo cual “muchos investigadores nucleares estadunidenses cavaron canales”

En 1960, Bhabha envió a Francia al joven químico Vasudev Iya “para absorber tanta información como fuera necesaria sobre el polonio, un elemento químico utilizado para efectuar una explosión nuclear” Bhabha murió en 1966 y su proyecto nuclear “pacífico” comenzó dos años más tarde Para finales de los años 60, entre 50 y 75 científicos e ingenieros estaban desarrollando activamente armas El 11 de mayo de 1974 se efectuó la primera prueba atómica india: una arma de plutonio con un campo explosivo de 5 a 12 kilotones (la bomba lanzada en Hiroshima era de 13 kilotones)

Los investigadores dicen que la prueba causó entusiasmo dentro de India, pero consternación a nivel internacional Los países occidentales cortaron su cooperación en materia nuclear a India y formaron el Grupo de Proveedores Nucleares para restringir la exportación de tecnologías y materiales a las naciones que –como India y Pakistán– se rehúsan a firmar el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares

Pero, señalan, en los años siguientes India continuó con el desarrollo de armas más avanzadas En 1983 las presiones estadunidenses disuadieron a la entonces primera ministra Indira Ghandi de realizar otra prueba nuclear Sin embargo, India desarrolló un programa de misiles balísticos Abdul Kalam, un renombrado ingeniero en cohetes y director de este programa, lo abrió a la participación de la iniciativa privada

Así, comentan, “anticipándose a las restricciones para la importación, India siguió comprando giroscopios, acelerómetros y simuladores de señales a sus proveedores en Francia, Suecia, Estados Unidos y Alemania”

Los investigadores señalan el avance vertiginoso de la industria bélica india: en 1988 probó su primer misil de tierra a tierra de corto alcance Un año más tarde tenía un misil de alcance medio En abril de 1999 uno de largo alcance

La producción de reactores de plutonio de India ha operado entre 50 y 80 por ciento de su capacidad, pero ya tienen entre 55 y 110 armas de plutonio “La reserva pudiera ser mayor si los reactores comerciales destinados para generar electricidad también produjeran plutonio con fines bélicos”

Comiendo pasto

Según Ramana y Nayyar, “el programa nuclear de Pakistán surgió del deseo de empatar con India en cualquier cosa que ésta hiciera Creó la Comisión de Energía Atómica (CEA) en 1954, que comenzó a operar su reactor nuclear en 1965 y su primer reactor comercial en 1970”

Dicen que ante la escasez de personal preparado, el director de la CEA, el premio Nobel de Física Abdus Salam, envió a más de 600 científicos e ingenieros a Estados Unidos, Canadá y Europa occidental “Con la generosa ayuda de estos países –algunos de los cuales también ayudaron a India– Pakistán tuvo, a mediados de los sesenta, varios laboratorios de investigación nuclear”

Recuerdan que después de la guerra de 1965 con India, políticos, científicos y periodistas pakistaníes presionaron para desarrollar armas nucleares “El más prominente fue el ministro de Relaciones Exteriores Zulfikhar Ali Bhutto, quien hizo la famosa declaración: si la India desarrolla su bomba atómica, Pakistán también lo haría, ‘aun cuando tengamos que comer pasto u hojas o padecer hambre’”

Después de la derrota de Pakistán en la guerra de diciembre de 1971 con India, Bhutto se convirtió en primera ministra y avanzó en el desarrollo de armas nucleares: algunos científicos pakistaníes fueron a Bélgica para entrenarse en tecnología de reprocesamiento de plutonio Al regresar construyeron un laboratorio que es capaz de producir de dos a cuatro bombas al año

Además, comentan que los pakistaníes desarrollaron un programa para enriquecer el uranio En 1975, AK Kahn, un ingeniero metalúrgico pakistaní que trabajó en una planta de enriquecimiento en Holanda, se unió a este programa Con él llegó información clasificada y listas de proveedores de componentes en occidente, muchos de los cuales se mostraron dispuestos a violar las leyes de control a la exportación de estos materiales En 1970 llegó el éxito: Pakistán enriqueció pequeñas cantidades de Uranio

Ramana y Nayyar estiman que actualmente Pakistán ha producido de 20 a 40 bombas de uranio enriquecido y tiene capacidad para producir de cuatro a seis bombas al año

“Golpe por golpe”

Los investigadores sostienen, sin embargo, que el verdadero aumento de la capacidad nuclear de India y Pakistán tuvo lugar después de la Guerra Fría
Explican: “En 1996 se firmó el Tratado de Comprensión para Prohibir Pruebas Nucleares Pero las cinco naciones nucleares –Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China– dijeron que mantendrían sus arsenales Esa irónica contradicción fortaleció los argumentos de los grupos que están en favor de las bombas nucleares tanto en Pakistán como en India”

Además, señalan, acontecimientos domésticos añadieron presión Fue el caso del aumento del nacionalismo indio que llevó al poder a partidos como el Bharatiya Janata, que se adhirió a la posición de ampliar la capacidad militar de este país y ordenó pruebas nucleares tras su llegada al poder, en marzo de 1998

Dicen que ello, a su vez, fue la perfecta excusa para que Pakistán también realizara sus pruebas Los extremistas religiosos las apoyaron al mismo tiempo que los militares pakistaníes buscaban armas nucleares para contrarrestar la poderosa fuerza india

En mayo de 1998 India realizó su quinta prueba nuclear en Pocharán, provincia de Rajasthan Tres semanas después Pakistán realizó seis explosiones nucleares

Para los investigadores estas respuestas de “golpe por golpe” parecen reflejar la carrera armamentista que protagonizaron Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, aunque con una significativa diferencia: “las dos superpotencias de la Guerra Fría estaban separadas por un océano y nunca lucharon abiertamente una contra otra”

Recuerdan que en mayo de 1999 hubo una encarnizada lucha entre indios y pakistaníes por una montaña cercana a la ciudad de Kargil, en la región de Cachemira Según Nueva Delhi murieron mil 300 personas, según Islamabad fueron mil 750 Por primera vez India y Pakistán utilizaron su fuerza aérea Aunque finalmente los gobiernos de ambos países firmaron una docena de tratados antinucleares, para Ramana y Nayyar quedó algo en claro: “La paz y la estabilidad que los políticos e historiadores atribuyen a las armas nucleares –ya que su uso hace temer una destrucción mutua segura– no estuvieron presentes” en la batalla de Kargil

No sólo eso Según los investigadores, “las pruebas han cambiado dramáticamente la situación militar en el sur de Asia; han estimulado el desarrollo de armas más avanzadas: misiles, submarinos, sistemas de misiles antibalísticos y sistema de comando y control”

Ejemplifican: en agosto de 1999, el Proyecto de Doctrina nuclear de India desplegó una tríada de “aviones, misiles de tierra móviles y bases oceánicas” para lanzar armas nucleares Tal sistema podría costar cerca de 8 mil millones de dólares Luego, en enero pasado el gobierno indio declaró que desplegaría su nuevo misil de largo alcance Un mes después, el jefe de la marina pakistaní anunció que su país estaba pensando en equipar al menos uno de sus submarinos con misiles nucleares

Ramana y Nayyar advierten que “el despliegue (de estas armas) incrementa el riesgo de que sean usadas en una crisis o en un accidente de cálculo” Explican que “con misiles que pueden volar en 3 o 5 minutos entre los dos países, los sistemas de aviso anticipado resultan inútiles Los líderes pueden no enterarse de un lanzamiento hasta que miren por sus ventanas y vean un rayo de luz cegador Ellos, por lo tanto, mantendrán sus dedos cerca del botón o autorizarán a otros, geográficamente dispersos, a hacerlo”

Y vislumbran dos posibles escenarios en una eventual confrontación nuclear entre estos países “El primero postula que India cruce el umbral durante una guerra –que sus tropas alcancen las cercanías de Lahore o que sus barcos impongan un bloqueo naval sobre Karachi– y que Pakistán responda con una táctica de armas nucleares como un tiro advertencia El otro escenario supone que, bajo las mismas circunstancias, Pakistán decida que un disparo de advertencia no funcionaría y, por lo tanto, atacará una ciudad india directamente”

Los investigadores comentan que en 1998 uno de ellos, Ramana, dirigió el primer estudio científico sobre cuánto daño causaría sobre Bombay una bomba de 15 kilotones: “En los primeros meses, entre 150 mil y 850 mil personas podrían morir”

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