La explosión en Guadalajara

Guadalajara – Ocho días antes de la explosión que partió las entrañas de un amplio sector de esta capital de Jalisco, Guadalajara, los técnicos de Petróleos Mexicanos empezaron a detectar en sus manómetros una descompresión en el fluido de gasolina a través del poliducto sur, proveniente de la refinería de Salamanca

Fue el primer síntoma de una fuga de grandes proporciones Cinco días más tarde, el domingo 19 de abril de 1992, era ya perceptible en casi todo el sector Reforma y en varias colonias del oriente y el sureste de la ciudad un olor extraño y picoso, “como a gas”, que emanaba de las alcantarillas callejeras

El martes 21 del mismo mes la alarma se había generalizado y los habitantes del sector denunciaban, a través de las radiodifusoras locales -e igualmente al otro día en algunos diarios-, la presencia del extraño e inquietante olor que ahora salía también de los caños y las coladeras domésticas Ninguna autoridad tomó una decisión al respecto

Y el miércoles 22, a las 10:09 de la mañana, ocurrió la primera de una decena de explosiones que destruyeron más de trece kilómetros de calles, causaron destrozos indescriptibles en un área de 20 manzanas, y provocaron más de 200 muertes, 1,800 heridos y la desaparición de un número indeterminado de personas, según cifras oficiales

Apenas un par de horas después del primer estallido, sin tiempo ni para hacer algún peritaje elemental, Pemex se apresuró a señalar como causante de la tragedia a una derrama de hexano realizada por la fábrica de aceite La Central

De inmediato, así, Pemex trataba de ponerse a salvo de cualquier responsabilidad en lo ocurrido Su versión fue adoptada también por el entonces secretario de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue), Luis Donaldo Colosio, que la misma tarde de ese día negro aseguró categórico que la aceitera en cuestión era la causante Y por el entonces gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, que abiertamente culpó a La Central

Poco a poco, sin embargo, la apresurada especie fue sepultada por un alud de evidencias sobre la verdadera naturaleza de la sustancia explosiva: gasolina

Hasta la noche del viernes 24, toda las pistas conducían a la planta almacenadora de combustible de Pemex, en la colonia La Nogalera, en cuyas inmediaciones fue detectada -y reconocida- cuando menos una fuga de gasolina, aunque la empresa argumentó que se produjo después de las explosiones y no que fue la causante

Mientras, todas las denuncias y protestas por la negligencia de las autoridades, que pese a los generalizados avisos no tomaron providencia alguna para poner a salvo a la población, se centraban cada vez más en el gobernador Cosío Vidaurri, a pesar de sus intentos de lavarse las manos y pese, además, a la virtual renuncia del alcalde tapatío Enrique Dau, que el viernes 24 de abril pidió al cabildo una “licencia temporal” mientras se realizan las investigaciones correspondientes

A la manera de Pemex, también el mandatario quiso curarse en salud al adelantar que “no hubo negligencia de ninguna autoridad”, aunque al día siguiente le echó la culpa a su alcalde

De hecho, como lo constató la comisión de diputados federales que viajó a Guadalajara para investigar la tragedia y sus causas, el gobierno del estado quedó “totalmente marginado” del manejo de la situación Lo asumió, en cambio, el gobierno federal directamente, al encargarse por orden presidencial la Procuraduría General de la República de la investigación y al convertirse el entonces subsecretario de Gobernación, Dionisio Pérez Jácome, en coordinador y vocero oficial del operativo

Harto significativa fue la respuesta de quien en ese tiempo estaba en la Presidencia, Carlos Salinas de Gortari -que viajó a Guadalajara la noche misma de los acontecimientos- a la pregunta de una corresponsal extranjera sobre las causas del accidente: “Esa información se las dará el gobernador”, dijo mientras señalaba a Cosío Vidaurri, parado a su lado

LA FUGA DE PEMEX

El 14 de abril de 1992, martes santo, los técnicos al cuidado del departamento de ductos de la planta almacenadora de Pemex se percataron de una constante pérdida de presión en los medidores del poliducto sur, que la abastece de gasolina El consumo diario en el área metropolitana es de unos siete millones de litros

Los técnicos que confiaron al reportero esta información confidencial, no precisaron las razones por las cuales no se actuó para corregir la anomalía, pero confirmaron que era atribuible a una fuga importante La sospecha se confirmó trágicamente una semana después

Sin cejar en su posición oficial de que la culpable de la explosión era la
fábrica de Aceites La Central, SA, Pemex destacó, en sigilo, diversas
cuadrillas de especialistas y trabajadores a la búsqueda desesperada del
desperfecto Según el boletín 152/92 de la paraestatal, el bombeo en el
ducto proveniente de Salamanca se suspendió las 12 horas del mismo día
de la tragedia Más de 30 horas después, al atardecer del jueves 23 de abril, la fuga fue localizada en la colonia Alamo Industrial, a menos de un kilómetro de los enormes tanques almacenadores de combustibles

La reparación de la ruptura del poliducto, de 12 pulgadas de diámetro, requirió prácticamente un día más, durante el cual la gasolina Nova siguió escapándose El combustible fue succionado hacia carros-tanque para su traslado En una hora fueron contadas 18 “pipas” con capacidad de 15,000 litros cada una, lo que significa que se extraían de la fuga alrededor de 270,000 litros por hora

El chorro, antes de su control definitivo, alcanzaba hasta cuatro metros de altura, según describió el reportero radiofónico Eduardo Mar de la Paz
La versión oficial de los técnicos de Pemex fue que un tubo doméstico conductor de agua friccionó durante largo tiempo el grueso poliducto de acero, hasta romperlo La empresa, sin embargo, informó en su boletín que la ruptura había sido consecuencia de las explosiones

Mientras esto ocurría, la versión original de Pemex sobre la responsabilidad de la aceitera La Central se desvanecía Esa versión fue rechazada desde un principio por la propia empresa inculpada y por ingenieros químicos consultados por estos reporteros

Emilio Vega Lazo, especialista en la materia y expresidente de la Cámara de la Industria Metálica de Guadalajara, dijo que el hexano es un combustible sumamente volátil y recuperable, que no va a dar a las alcantarillas, sino a recipientes de concreto especiales, en caso de fuga

Además, para causar una explosión de tales dimensiones, se requeriría haber vaciado a los colectores de aguas negras unos 500,000 litros y la aceitera apenas tendrá en almacenamiento unos 50,000 ó 60,000 litros

El ingeniero Alejandro Villaseñor descartó desde un principio que la pavorosa detonación se haya dado por la fuga de hexano, porque la primera destruida hubiera sido la fábrica Explicó que por las circunstancias como se dio, se debía a una filtración de gasolina hacia las cañerías de desagües, “porque hasta ahora todos los caminos conducen hacia Petróleos Mexicanos, pero desgraciadamente hay carencia de información y todo hace ver que las autoridades no quieren investigar, porque temen no salir bien libradas y no quieren ir al fondo de las cosas” Agregó que el hecho demostró la falta de una cabeza que no supo, no pudo o no quiso tomar la decisión de evacuar la zona “Hubo un vacío total de autoridad”

También exigió una explicación del director general de Pemex, Francisco Rojas, y calificó de afirmación desafortunada, hecha muy a la ligera y hasta en forma irresponsable, la de acusar a una empresa, aunque disculpó al titular de Sedue por acabar de llegar al cargo, por no ser técnico y por hablar desde el altiplano sin tener siquiera un peritaje mínimo que no requiere de sistemas sofisticados sino de voluntad

El presidente del consejo de administración de la aceitera, ingeniero José Morales Doria, encaró de inmediato la situación Dijo que su empresa no registró fuga alguna de hexano, material reciclable usado para la extracción de aceite de las semillas oleaginosas Además, explicó, su empresa permaneció inactiva durante toda la Semana Santa y apenas el lunes 20 de abril reinició sus operaciones, las cuales, por cierto, son permanentemente supervisadas por la Sedue Adicionalmente, explicó que tienen su propio sistema de derecho interno y que las derramas de material industrial se vierten en un colector distinto al que explotó el miércoles 22 “Nos quieren agarrar como chivos expiatorios”, denunció

“ES GASOLINA”

La comisión investigadora de diputados federales, encabezada por el legislador perredista Alejandro Encino, hizo un amplio recorrido por las zonas afectadas Luego visitó la fábrica de aceites La Central “No encontramos elementos para presumir la posibilidad de que esa empresa esté involucrada en el problema”, dijo Encino en entrevista

Posteriormente, relató, el grupo de legisladores trató de visitar la planta de Pemex “Está bajo control militar y no nos permitieron la entrada, a pesar de identificarnos como diputados federales”

La comisión estaba integrada por 18 diputados: nueve del PRI, tres del PRD, dos del PAN, dos del PFCRN, uno de PARM y uno del PPS

Encinas, acompañado por los también diputados Fernando Ordorica (PRI), José Luis D Reveles (PAN) y Cecilia Soto (PARM), comentó que también hicieron un recorrido por la colonia Alamo Industrial, donde se ubicó la fuga en el poliducto de Pemex

“Constatamos que lo que había en el drenaje era gasolina”, dijo Encinas “Gasolina vil Las medicinas indicaron que ahí había 50 puntos de explosividad, a pesar de que el combustible se había diluido con agua Huele intensamente a gasolina”

El diputado perredista calificó la zona como “un polvorín, que puede estallar en cualquier momento” El y sus compañeros fueron informados de que la gasolina, absorbida por la tierra, penetra al sistema de drenaje y va a dar precisamente al colector que estalló

Los legisladores federales coincidieron en que se pudo haber evitado la magnitud de la tragedia si las autoridades locales hubieran actuado oportunamente “Faltó atención de la autoridad”, dijo Reveles

También advirtieron que la población no estaba suficientemente informada de que en esa zona “hay una situación francamente de emergencia”

En conclusión -aunque todavía sin tener elementos suficientes para una opinión definitiva- su presunción fue que el material que causó las explosiones fue la gasolina fugada de los ductos de Pemex

LA FUGA DE COSIO

La ley y los hechos atraron sin remedio al gobernador Cosío Vidaurri De acuerdo con el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación con fecha 6 de mayo de 1986, los gobernadores de los estados presiden los respectivos Consejos Estatales de Protección Civil, en concordancia con el Consejo Nacional, encabezado por el Presidente de la República

El periódico oficial del estado de Jalisco publicó el 21 de octubre de 1989 -siendo ya gobernador Cosío Vidaurri- el decreto que crea el Consejo Estatal de Protección Civil y define su estructura orgánica “consultiva, ejecutiva y participativa” En su artículo V establece que su presidente es el gobernador del estado y su secretario ejecutivo el secretario general de Gobierno del estado

Cosío Vidaurri era así, por ley, el responsable en última instancia de las tareas de protección civil en casos de desastre, como el ocurrido aquí el miércoles 22 de abril de 1999

En consecuencia, a él correspondía tomar las decisiones ante la evidencia de peligro detectada por la propia población en los días previos a la catástrofe No lo hizo Luego argumentó que ese día -el martes 21- se encontraba en la Ciudad de México y que no tenía “el don de la ubicuidad”

Luego reconoció, sin embargo, que el alcalde Enrique Dau Flores le informó que durante el día anterior a la tragedia y a raíz de las denuncias de los ciudadanos, técnicos del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) y del cuerpo municipal de bomberos, realizaron mediciones de los niveles de explosividad en alcantarillas de la zona afectada

En un primer momento, dijo el mandatario estatal, detectaron niveles de hasta 100 puntos -máximo grado de explosividad-, pero en menciones posteriores se encontró que el nivel descendía a 15 puntos y que ya no representaba peligro alguno A las tres de la mañana del miércoles 22, los técnicos se fueron a descansar, porque “seguramente estaban exhaustos”, dijo Cosío Vidaurri

Pocos minutos después de las 10 de la mañana, el céntrico sector Reforma de Guadalajara y sus inmediaciones se convirtieron en un infierno En su primera declaración luego de la tragedia, el gobernador aseguró que “no hubo negligencia de ninguna autoridad” Pero al otro día, y luego de que el presidente Salinas de Gortari le tiró la pelota, responsabilizó tácitamente al alcalde Dau Flores, “a quien le corresponde por derecho propio atender este tipo de acciones de su municipio”

Dau Flores anunció al día siguiente su determinación de pedir licencia temporal, “para no entorpecer las investigaciones” Al hacerlo, se dijo “absolutamente seguro” de no tener responsabilidad alguna en lo ocurrido Aclaró que no le correspondía tomar una decisión sobre el desalojo de los habitantes de la zona en peligro, dado que él no tenía autoridad sobre la SIAPA, que es una entidad del gobierno del estado

Según una información de El Norte de Monterrey, Dau Flores habría culpado a Pemex del desastre, por haber vertido en el drenaje gran cantidad de gasolina Sin embargo, durante la conferencia de prensa que ofreció el viernes 24, luego de que su solicitud de licencia fue aceptada por el Cabildo, evitó reiterar esa declaración

Ocurrida la tragedia, la incapacidad del gobierno estatal se hizo evidente por la descordinación, la confusión y la falta de información, que acrecentaron el drama de más de 50,000 damnificados y que provocaron una sicosis colectiva en toda la ciudad

El viernes 24, mientras Cosío Vidaurri ofrecía una conferencia de prensa, varias decenas de damnificados tomaron literalmente el salón en el que el gobernador contestaba las preguntas de los reporteros, para denunciar la situación angustiosa en que se encuentran

“Para qué tanta investigación, si ya se sabe que el culpable fue Pemex”; gritaron Exigieron ayuda eficaz y detener la remoción de escombros con maquinaria pesada, ya que, dijeron, “todavía hay cientos de personas desaparecidas que pueden estar vivas o muertas bajo los restos de nuestras casas”

También pidieron que la planta de Pemex sea reubicada fuera del área metropolitana Y en su cara le dijeron al gobernador: “si no puede responder a nuestras necesidades, renuncie”

Gerardo Avalos Limón, diputado local del PRD, consideró que no solamente el alcalde Dau Flores debía renunciar, sino también el gobernador Cosío Vidaurri, “porque es el principal responsable” y porque cometió violaciones a los artículos Vl y Vll de la Constitución General de la República, al no informar oportunamente sobre lo ocurrido Además, violó la Constitución política del Estado en su artículo 35, que habla de las facultades y obligaciones del gobernador Incumplió, asimismo, el artículo I de la Ley de Responsabilidades de los Funcionarios Públicos por serias omisiones y “por obrar con dolo al tratar de eximirse de responsabilidades que debía afrontar”

A su vez, el legislador local panista Sergio Rueda Montoya dijo que el gobernador debió estar informado de la situación previa al desastre, dado que 36 horas antes era ya un clamor general el olor a gas o gasolina en amplio sector de la ciudad Y admitió que hubo negligencia de la autoridad al no ejecutar las acciones pertinentes del caso, como habría sido la evacuación de la zona

El Congreso del Estado resolvió por unanimidad la creación de una comisión especial para investigar las causas de la tragedia y exigir el castigo de los responsables

“Hay demasiadas preguntas que la ciudadana espera sean contestadas”, advirtió Gildardo Gómez Verónica, entonces coordinador de la fracción parlamentaria del PAN(Proceso No 0808 / 27 de abril de 1992)

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