Pastrana impuso condiciones a las FARC

Bogotá – Desde su despacho en el Palacio de Nariño, el presidente de Colombia, Andrés Pastrana, tomó el teléfono y se puso al habla con Manuel Marulanda, el dirigente histórico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
–Es momento de decisiones No hay tiempo para una nueva oportunidad, le dijo
Era la tarde del lunes 14 y faltaban apenas unas horas para que se cumpliera el plazo que el propio Pastrana estableció para que las FARC abandonaran la zona desmilitarizada, creada con el objetivo de facilitar los diálogos de paz
Marulanda revisaba el documento que habían elaborado los embajadores del llamado Grupo de Países Amigos (Francia, México, España, Italia, Suiza, Suecia, Noruega, Canadá y Cuba), que ya contaba con el visto bueno del presidente Pastrana
Los diplomáticos -que se habían desplazado a la población de los Pozos, en la región del Caguán– esperaban la respuesta de Marulanda Después de tres horas, llegó Joaquín Gómez, uno de los voceros de las FARC, con el documento revisado por Marulanda, quien sólo cambió una palabra que, bajo la perspectiva de los embajadores de los Países Amigos, era favorable
A las 5:20 de la tarde del lunes 14, el embajador de España, Yago Pico de Coaña, se comunicó por teléfono con el Alto Comisionado para la Paz en Colombia, Camilo Gómez
–Ya llegamos a un acuerdo
–Perfecto, salgo para allá –contestó Gómez, quien se encontraba en un cuartel que anteriormente había ocupado el ejército, llamado batallón Cazadores, cercano a Los Pozos
Antes de salir, Gómez le habló por teléfono al presidente y le dio la noticia “Hay acuerdo”, le dijo, y se pusieron a hablar sobre las declaraciones que darían a la opinión pública
El proceso de paz se había salvado
Y es que, nunca, desde el inicio de los diálogos entre el gobierno y las FARC, Colombia había visto tan de cerca la inminencia de una guerra total De hecho, a esas horas y en medio de la incertidumbre y del temor de los habitantes de los cinco municipios del área de despeje, cerca de 23 mil soldados replegados en las zonas limítrofes esperaban la orden de Pastrana para recuperar los 42 mil 500 kilómetros cuadrados de territorio que se encuentran bajo el dominio del grupo guerrillero desde el inicio de las conversaciones de paz
Sin embargo, hasta el jueves 17 continuaba la incertidumbre Este domingo 20 de enero se vence la prórroga de la zona de distensión otorgada por el gobierno el pasado 7 de octubre Para mantener dicha prórroga, el presidente Pastrana exigió que las FARC se comprometan con un cronograma de discusión del cese al fuego y a las hostilidades Este cronograma incluiría temas como el secuestro, los ataques contra la población civil y contra la infraestructura del país “Aunque el reloj se ha detenido, no hemos llegado aún a la meta”, dijo Pastrana En su apoyo, la cúpula militar dijo que se mantendría en “alerta máxima” hasta el domingo 20
La cuenta regresiva
El proceso de paz dio sus primeras señales de crisis profunda el 3 y el 4 de enero El ambiente en Los Pozos -lugar de las negociaciones de paz– se caldeaba con el paso de las horas Tanto los negociadores del gobierno como de las FARC estaban enfrascados en el tema de los controles militares Dichos controles –un anillo de seguridad que cubre 1 mil 300 kilómetros alrededor de la zona de distensión– fueron fortalecidos por el ejército a raíz de las denuncias de irregularidades como el traslado de secuestrados y el tráfico de armas y de drogas en esta zona
Los voceros de las FARC insistían en que no estaban dadas las garantías para avanzar con las negociaciones y condicionaban su permanencia en la mesa a que se abolieran dichas medidas de seguridad El Alto Comisionado para la Paz insistió en que ese no era un tema negociable
El 9 de enero a las 4:30 de la tarde, después de varios días de debate concentrado en el mismo asunto, el Alto Comisionado para la Paz, Camilo Gómez, dijo que “el gobierno entiende que este grupo insurgente no continúa en el proceso de paz” y anunció que las FARC habían pedido las 48 horas pactadas desde un principio para abandonar la zona
El vocero de las FARC, Raúl Reyes, ya había salido de los Pozos en su camioneta cuando el alto funcionario del gobierno se dirigió a la opinión pública Rápidamente regresó y redactó con sus compañeros –Simón Trinidad, Andrés París y Joaquín Gómez–, un comunicado en el que acusaba a Camilo Gómez de mentirle al país pues, según ellos, las FARC aún se mantenían en la mesa y no habían pedido plazo para dejar la zona
Sin embargo, para el gobierno la cuenta regresiva ya había comenzado Esa misma noche el presidente Pastrana se dirigió a los colombianos, reiteró el mensaje de Gómez y anunció que las FARC contarían con 48 horas para abandonar la zona de despeje
La noticia de la ruptura de los diálogos conmovió a la comunidad internacional En la mañana del jueves 10, el asesor especial del secretario seneral de las Naciones Unidas para el proceso de paz en Colombia, James LeMoyne, respaldado por los “Países Amigos”, llegó al palacio presidencial y solicitó a Pastrana un tiempo prudente para reunirse con las FARC
Tanto Pastrana como las FARC aceptaron la mediación de la ONU No obstante, el mandatario aclaró que daba de plazo hasta las 9:30 del sábado 12 para que las FARC cambiaran su posición y se produjeran resultados satisfactorios con las gestiones de la ONU Según fuentes cercanas a la Casa de Nariño, el funcionario de Naciones Unidas tenía muy claro el libreto que llevaría a su reunión con la guerrilla: no se negociaban los controles en los límites de la zona de distensión y las FARC debían comprometerse con el cese al fuego y de hostilidades
Ese jueves el teléfono de Pastrana no paró de sonar Era claro que cualquier esperanza para el proceso de paz vendría de la influencia que pudieran ejercer otros países sobre las FARC Pastrana sostuvo largas conversaciones con su homólogo de México, Vicente Fox, y de España, José María Aznar Intercambió puntos de vista con la embajadora de Estados Unidos en Colombia, Ann Patterson, y con Javier Solana, de la Unión Europea Se mantuvo al habla con el presidente de Cuba, Fidel Castro, quien -hasta el último momento- también estuvo en comunicación con la dirigencia de las FARC Luego, recibió a los embajadores de los 10 Países Amigos
LeMoyne viajó al Caguán e inició sus gestiones De ellas resultó un documento con 14 puntos, elaborado en las reuniones con las FARC Este, empero, no dejó satisfecho al presidente y se mantuvo el plazo de 48 horas para que la guerrilla abandonara la zona de distensión El sábado 12, Pastrana dijo al país que lo único que esperaba de las FARC es que aceptaran que hubiera garantías para los diálogos y saber si cumplirían su palabra respecto al cese al fuego y a las hostilidades
Las manecillas del reloj seguían corriendo
Presiones diplomáticas
El domingo 13 el vocero de las Farc, Simón Trinidad, dijo en un comunicado desde el Caguán que estaban dispuestos a entregar la zona de manera formal Los colombianos perdían la esperanza de paz; los preparativos militares avanzaban y las reuniones entre el Comandante de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias, el comandante del Ejército, general Jorge Enrique Mora, y el presidente Pastrana se hacían más frecuentes
Sin embargo, al mediodía de ese domingo una llamada telefónica al despacho del presidente Pastrana abrió una nueva posibilidad El embajador de Francia, Daniel Parfait, vocero del grupo de Países Amigos, le solicitaba al mandatario una audiencia con todos los embajadores Parfait le expresó a Pastrana su preocupación por la situación del proceso y le dijo que los diplomáticos querían hacer el último esfuerzo Por su parte, LeMoyne -con una vasta experiencia en los temas de conflicto y negociación– aún permanecía en Los Pozos Guardaba esperanzas y así lo manifestó a los medios de comunicación
Pasadas las 3 de la tarde, los embajadores llegaron a la Casa de Nariño En esa reunión hablaron sobre las implicaciones que tendría una guerra total en caso de acabar los diálogos con las FARC También dialogaron sobre las condiciones que impondría Pastrana para continuarlos El mandatario nuevamente reiteró la necesidad de que la organización guerrillera aceptara que existen las garantías para avanzar con las negociaciones, pues no estaba dispuesto a complacer a las FARC retirando los controles impuestos en las zonas limítrofes a la zona de distensión Así mismo, les dijo que era un imperativo que se pusiera en marcha el Acuerdo de San Francisco de la Sombra, firmado el 7 de octubre, mediante el cual se lograría un cese al fuego y a las hostilidades
En una sala de Palacio, los embajadores elaboraron un documento que llevarían a las FARC Como gran parte del problema en los diálogos ha sido conceptual, tuvieron mucho cuidado con el escrito, varias veces se reformó, aseguró una fuente de la Casa de Nariño El presidente lo revisó y dio su visto bueno A las 7 de la noche el documento estaba listo Sólo faltaba la aceptación de la organización subversiva
A las 7 de la mañana del lunes 14 de enero, los embajadores tomaron un vuelo hacia San Vicente del Caguán Estaban nerviosos Sabían que en sus manos estaba un acuerdo entre las partes o tener que anunciar al país el fracaso definitivo de los diálogos Aunque siempre han acompañado la mesa de negociación, por primera vez los diplomáticos participaban de manera directa y definitiva en el proceso de paz colombiano
Dos horas más tarde, Camilo Gómez, Alto Comisionado para la Paz, y Juan Gabriel Uribe, negociador del gobierno, también tomaban un avión hacia el Caguán El gobierno no estaría presente en la reunión de las FARC con el grupo de Países Amigos Pastrana ya había dicho que sería una decisión de la guerrilla aceptar o no las condiciones Así que Gómez y Uribe se trasladaron al Batallón Cazadores, un cuartel desalojado por el ejército cuando se estableció la zona de distensión y donde usualmente pernocta el Alto Comisionado
Los embajadores ya se habían desplazado hacia Los Pozos, ubicado a 45 minutos por un camino de terracería desde San Vicente del Caguán Allí sólo se encontraron con los voceros Raúl Reyes y Joaquín Gómez, pues el resto ya había salido de la sede de los diálogos Ante la inminencia de la entrada del Ejército, las FARC habían replegado a sus tropas y retirado sus retenes
Mientras los embajadores y los voceros de las FARC, Raúl Reyes y Joaquín Gómez, conversaban, el Comisionado se reunió con los pobladores del casco urbano de San Vicente del Caguán Todos temían una incursión paramilitar en caso de que los diálogos se rompieran Gómez los tranquilizó y agradeció que hubieran prestado su territorio para adelantar los diálogos El alcalde, Néstor León Ramírez, le pidió que no dejaran solos a los pobladores pues “la gente está estigmatizada, creen que en el Caguán todos son guerrilleros y no es así”
Mientras tanto, la población preparaba una marcha para subir hasta Los Pozos, donde dialogaban los embajadores con las FARC, y así presionar por una salida negociada al conflicto Con banderas de Colombia y otras blancas en señal de paz, los habitantes de la región entonaban el Himno Nacional
Los diplomáticos hablaron con los dirigentes de las FARC durante 13 horas LeMoyne consultaba directamente a Pastrana desde su teléfono satelital Camilo Gómez, esperaba noticias en el Batallón Sostuvo seis conversaciones telefónicas con Pastrana “Siempre hubo incertidumbre Aunque todo estaba previsto para cualquiera de las dos salidas, había nerviosismo”, comentó a Proceso una fuente del palacio presidencial
Raúl Reyes y Joaquín Gómez consultaron cuatro veces al comandante de las FARC, Manuel Marulanda A la una de la tarde los comandantes guerrilleros resolvieron que Joaquín Gómez iría hasta el lugar en donde se encontraba Marulanda para que explicara personalmente el documento de los Países Amigos Fue entonces cuando Pastrana habló por teléfono con Marulanda para decirle que era “momento de decisiones” y que no había “tiempo para una nueva oportunidad”
Para ese entonces, cancilleres de varios gobiernos presionaban a Marulanda para que aceptara la propuesta del Grupo de Países Amigos Según fuentes de La Habana, Fidel Castro estuvo en intensa labor de persuasión con el líder histórico de las FARC
Tres horas de espera marcadas por la tensión vivieron los diplomáticos en Los Pozos, hasta que volvió Joaquín Gómez con el documento revisado por Marulanda y anunciara a los embajadores la buena noticia: “Había acuerdo”
Al menos por ahora, se había salvado el proceso de paz y Pastrana se había anotado un triunfo Y es que, en dicho documento, las FARC aceptan que existen las garantías para continuar los diálogos con el gobierno y que, en el marco del llamado Acuerdo de San Francisco de la Sombra, acceden a hablar sobre el cese al fuego y de las hostilidades

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