MMH y Castro: mutuas condecoraciones

En el Palacio de la Revolución,en noviembre de 1998, Fidel Castro le impuso a Miguel De la Madrid la medalla de la Orden José Martí De la Madrid correspondió al día siguiente y, en la sede de la embajada mexicana en la Habana, le impuso a Castro la condecoración del Aguila Azteca
Dijo de Castro que era, en América Latina, el representante de la “defensa apasionada de la libertad de nuestros pueblos y del derecho a la autodeterminación”
Esta condecoración pudo tomarse como la señal de que De la Madrid aprobaba la visión de Castro en diversos temas, entre ellos, la opinión de que todos los países de América Latina debían renunciar a pagar la enorme e impagable deuda externa De hecho, el tema de la deuda que entonces agobiaba a México aún más que ahora, fue central durante la visita que MMH hizo a la Habana ese año
Pero un año antes, el lunes 9 de noviembre de 1987, el presidente Miguel De la Madrid condecoró también con el Aguila Azteca al que fue presidente del Sistema de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Paul Volcker, y a otro funcionario de la misma Reserva, Edwin Yeo Se les dio la condecoración “para destacar los servicios que ambos prestaron a nuestro país al apoyar el esfuerzo del gobierno mexicano ante la comunidad financiera internacional en el adecuado tratamiento de su deuda externa”

Desde 1982 y 83, cuando el Secretario de Hacienda Jesús Silva Herzog voló a Washington para anunciar la quiebra y la insolvencia mexicanas, Paul Volcker jugó un papel importante en el rescate de México México debía seguir pagando Volcker no perdió tiempo Tomó el teléfono y empezó a hablar con los bancos, con los organismos internacionales y con los gobiernos para instrumentar el rescate Entre 82 y 83 se le prestaron a México 6,000 millones de dólares para que siguiera pagando
El problema más difícil para Volcker fue convencer al Congreso de su país Pasó horas testificando ante los legisladores, que lo hostilizaron sin descanso Una y otra vez, Volcker les repitió su mensaje: “En todo esto debería ser obvia la mutua dependencia de la economía de los Estados Unidos y de la estabilidad del sistema financiero internacional Si no logramos manejar con éxito las presiones financieras internacionales inmediatas, sólo echaríamos a perder nuestras propias expectativas de recuperación, nuestros propios empleos, nuestros propios mercados de importación y nuestros propios mercados financieros” Los bancos y el gobierno -dijo- están tomando decisiones que afectan nuestras vidas de forma fundamental, en una democracia que es nuestra responsabilidad En otras palabras, México y los demás países deudores deben seguir pagando para financiar las expectativas económicas de los Estados Unidos
Dos visiones excluyentes de América Latina y de México Dos posturas contradictorias sobre la deuda externa de los países en vías de desarrollo Las dos recibieron el Aguila Azteca: Fidel Castro y Paul Volkcker
Un incidente curioso en las relaciones diplomáticas México Cuba
Ante De la Madrid, Fidel Castro se refirió a la Revolución Mexicana, que lo inspiró “No podemos poner fronteras a las ideas” Y denunció, sin nombrarlos, a terceros países “que intentan todo lo posible por hacernos la vida difícil”
Castro agradeció el Aguila Azteca, “uno de los más grandes honores de mi vida”, y dedicó la medalla a los combatientes cubanos que supieron perseverar en la lucha o murieron en ella Ninguno de los dos gobernantes regateó los elogios
Castro se refirió otra vez a la deuda: “Hemos estado pagando una parte de los gastos multimillonarios e improductivos que realizan los países industrializados” Urgió a los países latinoamericanos a trabajar y enfrentar juntos la crisis y los problemas económicos y la política actual, para garantizar un futuro “a cada uno de nuestros pueblos” La amistad entre México y Cuba “trasciende a los hombres y a los tiempos”
Miguel De la Madrid le dijo: “Usted tiene méritos más que sobrados” para recibir el Aguila Azteca, “este símbolo de amistad, la más alta condecoración que ofrece a los extranjeros el Estado mexicano”
Mensaje oblicuo
La visita de Miguel de la Madrid a Cuba cerró su quehacer internacional Un mes después, habría de entregar el poder a Carlos Salinas de Gortari Sus antecesores, los expresidentes Echeverría y López Portillo realizaron idéntico viaje En la intención, exacta reincidencia para el envío un tanto candoroso del mensaje oblicuo a los Estados Unidos de Norteamérica sobre la independencia y autodeterminación
El contenido del discurso se insertó en los marcos de esa tradición Al entregar la condecoración de la Orden del Aguila Azteca al Jefe del Estado cubano Fidel Castro Ruz el presidente de México le expresó que “representa en América Latina la defensa apasionada de la libertad de nuestros pueblos y del derecho de autodeterminación, valores que en México estimamos en alto grado: son el corazón de nuestra ideología, forman parte de nuestro profundo modo de ser”
El discurso del presidente De la Madrid en Cuba trajo a presencia y a reflexión una profunda contradicción entre el decir y el hacer en torno de las relaciones entre México y sus vecinos del Norte En un extremo, la política internacional mexicana ha estimulado coqueteos con países que han buscado la confrontación abierta con los Estados Unidos de Norteamérica
En ejemplos claramente perfilados, no ha disimulado profunda simpatía con los gobiernos de Cuba y de Nicaragua En el otro, con cuidadosa discreción en la comunicación noticiosa o publicitaria, durante los últimos 18 años ha incrementado los lazos financieros con su vecino poderoso La deuda externa, que a partir del presidente Echeverría -1970- se incrementó de 4,000 millones de dólares a 110,000 en 1988, ha sido contratada en una inmensa proporción con banqueros norteamericanos o con organismos internacionales en cuya administración y manejo los Estados Unidos retienen un fuerte peso específico En un extremo el rechazo teórico a la dependencia y en el otro la promoción constante al estímulo de las ataduras
La confrontación entre Cuba y los Estados Unidos de Norteamérica quedó saldada 1963 El incidente de los cohetes atómicos instalados por la Unión Soviética en territorio cubano, al definir los campos de dilucidar el equilibrio de las fuerzas, liquidó la polémica Cuba ató su economía, su quehacer y su ideología a la órbita de los países amigos de la entonces Unión Soviética No fue, en su tiempo, decisión de coyuntura o de necesidad convertida en virtud
Fue nutrida en profundas y respetables coincidencias ideológicas y fue correspondida en generosa y conveniente reciprocidad Fue un acercamiento que resultó bueno y fértil para las dos partes hasta el derrumbe, en 1991, del poderoso imperio soviético
En sus consecuencias laterales, quedó la ruptura entre Cuba y Estados Unidos Fueron, son, en las consecuencias de política internacional “agua y aceite” que no se mezclan Cuba optó libremente por un diseño de país en las definiciones de Marx y de Lenin Además, sobrevivió económicamente gracias a la justa y debida correspondencia de un socio cuyas coincidencias de identidad ideológica son evidentes y honorables La sociedad ha permanecido y se ha fortalecido a través muchos años de vigencia
A partir de esos hechos, reales, objetivos, incuestionables, la incorporación de la epopeya sobre defensa de libertades o voluntad indomable de autodeterminación, establecida por De la Madrid no pasó de ser un exceso oratorio o una ingenua cacería de sueños o de estrellas
Cuba dejó de ser, desde la década de los sesenta, motivo de irritación en las relaciones soviéticas-norteamericanas Ya no fue incorporada a la agenda de los tratados o de las negociaciones Fue transferida al inventario de los hechos consumados
Más allá de estas consideraciones de relaciones entre países y entre pueblos, de concepciones ideológicas, de interpretaciones épicas sobre soberanía y autodeterminación, la visita del presidente De la Madrid trajo a presencia entre brumas de recuerdos y nostalgias, los tiempos románticos de la revolución cubana victoriosa Fidel Castro y el Che Guevara fueron nombre y figura que recorren el mundo entre fascinaciones de leyenda La juventud inquieta, esperanzada, inconforme, que en la década de los 60 lanza a los vientos la frescura de los sueños, el propósito apasionado de dinamitar viejas y carcomidas estructuras, la voluntad de reconstruir el mundo para reintegrarlo a la justicia, encuentra en Fidel y en el Che liderazgo inspirador Sobre las pancartas, sus nombres y sus rostros
Guevara muere en las trincheras Su vida es ofrenda en los altares de su fe y de su esperanza Su Diario recorre el universo y se convierte en libro de cabecera que alienta la guerrilla y la clandestinidad, que atiza la hoguera de la violencia como recurso desesperado para el rescate Nombre, perfil, mística, pasión, entrega, inmolación, fueron incorporados al santoral revolucionario Murió en el instante exacto del relámpago que iluminó tiempo y gloria
Castro se quedó en Cuba, su tierra, su patria, su escenario Se autoconsagró presidente vitalicio En el calendario que registra la permanencia de los hombres sobre el poder, los puntos de referencia con el precarismo de los saldos se vuelven reproche frente a Castro Treinta años los del general Díaz, 40 los de Franco 30 los de Stalin, 34 los de Stroessner Y en el vértice del tiempo, la constante acusadora El poder en las manos de un solo hombre corre paralelo a la cancelación de libertades, al culto a la personalidad, a la esclerosis de la vida institucional, a la vanidosa constelación de medallas sobre el pecho, al reloj que detiene su marcha frente a los desafíos de la modernidad Tantos años en el poder erosionaron la gloria de Castro, restaron brillo a su aureola del líder, silenciaron el coro fresco y luminoso de la admiración inicial, acumularon en el corazón de los jóvenes que integraron la deslumbrante generación de los sesenta la certidumbre amarga de la desilusión o el sedimento rencoroso de la frustración Canjeó la gloria por el poder Y en el canje Castro resultó perdedor
La hegemonía estadounidense
Aún con todo, el gobierno de Miguel de la Madrid rompió con las expectativas conservadoras y aislacionistas que cultivaban algunos sectores derechistas mexicanos En lo general se ratificó la línea internacional seguida desde marzo de 1980 por la administración López Portillo y el secretario Jorge Castañeda que ubicaba a Centroamérica y el Caribe como zona natural de interés para México
Las posiciones mexicanas en materia internacional cobraron gran significado, si se tiene en cuenta que el sexenio delamadridista comienza signado por una grave crisis económica interna, que los Estados Unidos pretenden aprovechar a su favor en su política subregional
México, ratificó su solidaridad con la Nicaragua sandinista en su etapa de reconstrucción, con Cuba y Panamá, así como su posición en favor de una salida negociada, con participación de todas las partes en pugna, en el caso de la guerra civil salvadoreña Ello, a pesar del bien definido carácter de clase del Estado mexicano, inscripto en la órbita del capitalismo contemporáneo Una política exterior progresista no quiere decir siempre, como axioma, que corresponda necesariamente con lo que acontece en la realidad estructural del país que la impulsa Las razones y objetivos de tal política pueden ser varios y entre ellos pueden ubicarse la necesidad de preservar o ampliar la autonomía externa relativa del Estado mexicano; ganar presencia ideológica y política, mantener y reforzar el apoyo incondicional y acrítico de vastos sectores del pueblo mexicano, y abrir camino en la zona a la actividad económica de ciertos grupos de la oligarquía nacional
Pero, objetivamente, la política exterior de México en dicho sexenio se erige como un gran estorbo para las pretensiones hegemónicas estadunidenses
El excanciller Víctor Flores Olea lo señaló así: México “se opone al establecimiento de hegemonías mundiales o regionales, a la hostilidad de unos países hacia otros por razones ideológicas y a que la cooperación internacional se sujete a condiciones de carácter político y militar Tampoco podemos aceptar acciones que tiendan a desestabilizar y dificultar el desarrollo de sistemas que cuentan con el manifiesto apoyo del pueblo” La parte final de la cita es una clara alusión a la propaganda (aún en la gran prensa estadunidense) acción desestabilizadora de la CIA contra Nicaragua, desde sus plataformas de intervención en Honduras y Costa Rica
Las posiciones internacionales de México lograron entonces, además, reafirmar los nexos políticos con Venezuela, Cuba y Nicaragua y sumar a países como Colombia, Argentina, Panamá y Bolivia, llamados, algunos de ellos, por su posición geopolítica, a dar un nuevo giro a la correlación continental de fuerzas
(Proceso 392 / agosto de 1983 y 697 / noviembre de 1988)

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