La suerte de los hijos de la guerrilla en México

México, D F (apro-cimac)- La seguridad y cuidado de los y las hijas de quienes se integraron a diferentes grupos armados que surgieron durante los setenta y ochenta era parte vital de su estructura político-militar

Fue el caso de la Liga Comunista 23 de Septiembre, en que la protección de un número indeterminado de hijas e hijos de quienes habían sido capturados, desaparecidos o asesinados, se convirtió en una estrategia fundamental Esos menores, hoy adultos, se preguntan por su pasado

A decir de la exmilitante de esa guerrilla, Aurora Castillo Mata, quien fue detenida en 1977 por los cuerpos de inteligencia y amnistiada en 1982 tras cinco años de cárcel, los menores quedaban a resguardo de un grupo especial de la organización

Para el grupo, explicó, una de las tareas encomendadas a algunos de sus integrantes fue el cuidado de los y las hijas de los compañeros y compañeras desaparecidas o asesinadas por el régimen

La gente que aceptaba cuidarlos también sabía del riesgo que corría: temían ser apresados y torturados, poniendo en peligro la vida de los menores

?Es necesario que se ubique esta realidad, no es fácil decir: ?te doy un niño y tú ya lo adoptaste? Más que infringir leyes, hay que tomar en cuenta que, como militantes clandestinos, no podían hacer las cosas bajo formatos legales?, destacó la exguerrillera

La lista del terror

Entre 1970 y 1976, durante el gobierno de Luis Echeverría Alvarez, fueron desaparecidas al menos 300 personas, según datos presentados por Eureka

Luego, con José López Portillo, sumaron cien desapariciones, mientras que con Miguel de la Madrid Hurtado fueron 57 En la gestión de Carlos Salinas de Gortari se registran doce desapariciones y seis con Ernesto Zedillo

El informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), sin embargo, registra más de 500 desapariciones hasta la década de los ochenta

Un recuento durante la jornada ?La mujer y la guerra sucia?, realizada en la Cámara de Diputados, arrojó que al menos 169 mujeres sufrieron la persecución del Ejército Mexicano, la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la Brigada Blanca, la DIPD, el Grupo ?Jaguares? y otras corporaciones gubernamentales

Hijos de la ?guerra sucia?

Recientemente, Aleyda Gallangos Vargas se acercó a la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem) para conocer el destino de su hermano, quien hoy tendría 29 años

Ella fue separada de sus padres, Francisco Gallangos y su hermano, Luis Antonio En aquel entonces tenía cuatro años, y fue rescatada por compañeros de sus padres, cuando éstos fueron secuestrados y desaparecidos en 1974 por la temida Brigada Blanca, cuerpo clandestino creado por el Estado, encargado de asuntos de inteligencia en contra de las guerrillas

Así, Luis Antonio, de dos años de edad, fue herido en la pierna izquierda, sin que hasta hoy se conozca su paradero

En esa época, las corporaciones policiacas usaban a los familiares de los guerrilleros para obligarlos a confesar ?sus delitos? Sin respetar edades ni sexos, los agentes vejaban por igual a los niños, esposas, esposos, abuelos, etcétera

Es por ello que se mantenía a los niños en resguardo durante cierto tiempo, bajo cuidado y protección, la cual era una de las tareas encomendadas a ese grupo especial

Así, buscar los lugares más adecuados para ellos implicaba el compromiso de cuidarlos, independientemente de lo que le pasara a cualquiera de quien los cuidaba La gente que se hacía cargo de los menores no conocía nada sobre ellos, sólo el compromiso de protegerlos

Nacer en el encierro

Para David Cilia, también exintegrante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, a lo largo de esas décadas muchas mujeres sufrieron la persecución de parte de integrantes de la Dirección Federal de Seguridad, la Brigada Blanca, Grupo ?Jaguares?, entre otros cuerpos represivos

Así, destacó, las rebeldes Teresa Confreta, Ana María Rico Galán, Margarita Urías Hermosillo y Mika Seeger Salter, entre otras, vivieron la tortura de la detención policiaca y la cárcel ?Si era dura para los hombres, lo era más para ellas?, reconoció

Fuentes periodísticas dan cuenta de otra situación: el número indeterminado de los y las hijas que nacieron dentro de las cárceles clandestinas, partiendo del hecho de que las mujeres que estuvieron o están en encierro clandestino, corrieron el riesgo de ser violadas o maltratadas

Asimismo, la prensa de aquellos años dio cuenta de varias combatientes que fueron asesinadas estando embarazadas, o que cayeron heridas en ese mismo estado

Algunas notas informativas destacaron el caso de una guerrillera conocida como ?La Chinita?, quien luego de un enfrentamiento fue herida y, al ser trasladada en la ambulancia, decía: ?Salven a mi hijo, quiero que sea guerrillero?; hasta hoy se desconoce si sobrevivió, al igual que su hijo

Los excombatientes entrevistados coincidieron en que la guerra sucia en México fue distinta a la que se ejerció contra los pueblos argentino y chileno

Como ejemplo, dijeron que basta recordar que en esas naciones, los y las hijas eran robados por el Estado, bajo el argumento de ser ?reeducados? En tanto, las organizaciones armadas en nuestro país formaron un grupo especial para proteger a las hijas e hijos de quienes eran detenidos, desaparecidos o asesinados

Heridas abiertas

Hasta hoy, el Comité Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos ?Eureka?, fundado en 1977, ha encontrado a 148 desaparecidos vivos, presionó para liberar a mil 500 presos políticos, consiguió que 2 mil órdenes de aprehensión no se llevaran a cabo, y logró que regresaran 57 exiliados a México

De esta larga historia, mujeres –viudas, abuelas, madres, hijas, hermanas, nietas–, hombres –padres, viudos, abuelos, hijos, hermanos, nietos– vivieron los momentos más difíciles, por la represión ejercida de aquel entonces

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