OCDE: Insuficientes, las políticas contra divergencias regionales

México, D F, 30 de septiembre (apro)- En el decenio de 1990, México reportó un impresionante desempeño en sus exportaciones, así como un considerable flujo de inversión extranjera directa, pero entre 1985 y 1992 –precisamente cuando adoptó el modelo neoliberal de apertura comercial–, revirtió su tendencia a reducir las desigualdades regionales y entre las personas

Un estudio de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico revela que después de este periodo, los análisis han confirmado una mayor desigualdad regional en México, así como la persistencia de disparidades en el ingreso

“La mitad de la década de 1980 fue un punto de inflexión El periodo anterior a 1985-1986 estuvo caracterizado por la convergencia regional (desde 1970) y el decrecimiento de las desigualdades entre las personas (desde 1950), mientras que, entre 1985 y 1992, el proceso de convergencia regional se revirtió en una divergencia”, señala

El “Estudio OCDE sobre el Desarrollo Territorial de México 2002”, que fue presentado por la Oficina de la Presidencia para el Desarrollo Regional, la Secretaría de Desarrollo Social, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la OCDE, incorpora un diagnóstico sobre la situación actual de México en materia de desarrollo regional, analiza la propuesta de políticas actuales y formula recomendaciones basadas en las mejores prácticas en materia de desarrollo local de los países miembros del organismo

La investigación señala que un examen de la distribución del ingreso en su totalidad demuestra que la posición del decil más pobre se ha deteriorado en relación con los deciles restantes

Menciona que el porcentaje de la población que vive en condiciones de pobreza se ha mantenido en niveles elevados a lo largo de la última década: la proporción de pobreza se estancó en cerca del 53 por ciento desde 1992 hasta el 2000, pero el número de personas que viven en condiciones de pauperización ha aumentado, debido al crecimiento de la población nacional (de 454 a 524 millones)

La incidencia desigual de la pobreza entre las diferentes regiones, señala la OCDE, también ha persistido

En 1992, la región del sur-sureste registró el porcentaje más alto de habitantes que viven en la pobreza (703 por ciento), seguido muy de cerca por el centro-oeste (592 por ciento); mientras que en el centro, la pobreza afecta a casi la mitad de la población (499 por ciento)

En contraste, las regiones del norte tienen, aproximadamente, sólo una tercera parte de sus poblaciones totales viviendo en la pobreza (en el noreste, 398 por ciento y en el noroeste, 32 por ciento)

Para final de los años noventa, continúa, el porcentaje de habitantes pobres en las regiones del sur-sureste y del centro permaneció casi sin cambio; aumentó a un ritmo constante en el centro-oeste y noroeste, y disminuyó únicamente en el noroeste

Comenta que durante casi toda su historia moderna, México estuvo caracterizado por un sistema político altamente centralizado en el que la toma de decisiones estaba concentrada en el nivel federal, había falta de continuidad en muchos de los programas gubernamentales y las estrategias económicas constaban, en su mayoría, de políticas sectoriales que sólo tenían efectos territoriales involuntarios

Las señales de cambio comenzaron a aparecer en la segunda mitad de los años noventa

Asegura que en los últimos años se han emprendido acciones en favor de un desarrollo más balanceado en el país que incluyen: mecanismos de coordinación horizontal y vertical, planeación territorial, una mejor distribución de las responsabilidades y recursos entre los niveles gubernamentales, una mayor rendición de cuentas y el control de la corrupción

La OCDE aplaude la puesta el cambio de política en este gobierno para revertir la divergencia regional, pero advierte que no es suficiente todavía

“Se pusieron en práctica nuevos mecanismos de coordinación horizontal y vertical, y el Programa Nacional de Desarrollo Urbano y Planeación Territorial refuerza –dice–, la perspectiva territorial actual del gobierno”

Sostiene que se han sentado las bases para un progreso significativo La descentralización que ha emprendido el actual gobierno puede ayudar a fomentar la rendición de cuentas al interior del gobierno

Además, la estrategia territorial emergente puede favorecer la identificación y valoración de las ventajas comparativas que existen en las diferentes regiones mexicanas, creando así sinergías en los proyectos de inversión pública

Sin embargo, señala, asegurar que las reformas actuales contribuyan a una estrategia coherente y ampliamente apoyada que favorezca el tan necesario proceso de convergencia en el desarrollo regional, requiere del cumplimiento de una serie de condiciones

Una de ellas es la coordinación e institucionalización

El estudio señala que la administración federal actual con una estrategia de desarrollo territorial requiere de una definición con claridad de las responsabilidades

Para este fin, es necesario poner en claro las tareas de los actores a cargo de la coordinación institucional vertical y horizontal, así como de aquellos relacionados con la planeación espacial

Otra condición es la capacidad administrativa y mecanismos de recompensa

En el marco del ya iniciado proceso de descentralización y delegación de atribuciones, la atención debe centrarse en aumentar las capacidades de las administraciones locales Así mismo, dice, se requieren acciones que fortalezcan el diseño y la planeación de proyectos en todos los niveles de gobierno

“Lo anterior deberá acompañarse de la puesta en práctica de un sistema apropiado de incentivos, para la cual, es necesario establecer tanto en el nivel federal como local mecanismos de monitoreo, premio y castigo”, explica

México es una tierra de contrastes, enfatiza
“Pese al crecimiento económico global, las disparidades regionales y sociales persisten dando lugar a muchos ‘Méxicos’ El potencial de las diferentes regiones del país es relevante pero no ha sido valorado de manera suficiente, en especial con relación a los recursos naturales, culturales y a las condiciones favorables para el desarrollo económico”, agrega

El organismo dice que los retos territoriales son igualmente importantes, comenzando, por un lado, con la alta concentración de la población y la industria en las grandes ciudades y, por el otro, por la gran dispersión de pequeños asentamientos rurales, especialmente en la región sur-sureste del país:

“Aunque se ha carecido de una estrategia comprensiva del desarrollo territorial, las recientes aciones de política abordan los retos mencionados y oportunidades del desarrollo”

En conjunción con estos temas, señala, la asignación de responsabilidades y recursos entre los niveles gubernamentales, así como la corrupción y la falta de rendición de cuentas deben seguirse tratando

Con respecto a las políticas públicas, la atención debe centrarse en: aliviar la pobreza (mediante el refuerzo de iniciativas exitosas, la gradual desaparición de programas ineficaces y la consolidación de la ya iniciada estrategia hacia un enfoque de formulación de políticas basadas en lo territorial); aumentar la competitividad y reducir la brecha entre el sector exportador y el interno a través de la formación de aglomeraciones, y fortalecer la conectividad entre las regiones de México, en términos de infraestructura de telecomunicaciones y transporte

En conjunto, asegura, “el objetivo principal es incrementar el acceso regional a la economía moderna en el marco de una gobernación más eficiente y responsable”

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