Se deslinda Bartlett de tener vínculos con el Pemexgate

Puebla, Pue (apro)- El senador Manuel Bartlett Díaz aseguró el miércoles no estar implicado en el escándalo del Pemexgate, como sospechan las autoridades federales que lo obligaron a rendir declaración en calidad de indiciado los días 20 y 21 de octubre en torno a este caso, y en cambio acusó al gobierno de Vicente Fox de instrumentar una campaña de linchamiento en contra de figuras representativas del priismo y de ese partido en general
Al asistir a los cortejos fúnebres de José Brito Zaragoza, quien fuera funcionario del Ejecutivo poblano cuando el exprecandidato a la Presidencia de la República ocupó la primera silla de Casa Puebla, el legislador federal calificó el proceso en el que se le involucra como una farsa con fines electoreros, instrumentada por Fox y su gabinete
“Es evidente el clima de persecución y hostigamiento por parte del gobierno federal”, lanzó
Consideró por demás extraño que, a 14 meses de iniciado el llamado Pemexgate, no se dé celeridad a las investigaciones que también involucran al yucateco Emilio Gamboa Patrón; al exdirector de Aseguradora Hidalgo, Humberto Roque Villanueva; a la exlideresa del PRI, Dulce María Sauri Riancho, así como a la diputada federal Beatriz Paredes Rangel
“Si hasta la fecha no concluye, lo que podemos pensar es que la única finalidad que tiene es dañar la imagen del Partido Revolucionario Institucional al acercarse un proceso electoral”, refiriéndose a los comicios para renovar la
Cámara baja del Congreso de la Unión, a realizarse en 2003
En el peor de los casos, mencionó la posibilidad de que la estrategia del gobierno federal apunte a alargar el proceso legal hasta que estén próximos los comicios del año entrante y, mediante maniobras no muy claras, trate de que el Revolucionario Institucional pierda su registro ante el Instituto Federal Electoral (IFE)
Insistente, remarcó no tener nada que ver con el presunto desvío de 640 millones que el sindicato de Petróleos Mexicanos habría hecho para apoyar al PRI en el proceso que culminó con las elecciones presidenciales de julio de 2000
En el tono seco que le caracteriza, el también exsecretario de Gobernación arremetió contra el gobierno de Fox, tachándolo de intolerante hacia las críticas, e incluso sugirió que de permitir que siga actuando como lo ha hecho hasta ahora, no sólo no habría avance democrático en México, sino que se daría un enorme paso hacia atrás al entrar en un régimen autoritario
“Lo único que es cierto es que esta política de persecución podría provocar un Estado fascista, represor, pues cada vez se muestra más intransigente contra quienes le hacen observaciones”, dijo
Reforzó sus palabras al poner como ejemplo la negativa por parte de la Federación para aportar recursos a 20 universidades del país, entre las que se cuenta la Autónoma de Puebla (UAP) y la de Zacatecas, ubicadas en entidades en donde los gobernadores son de partidos distintos al que abanderó al guanajuatense en su camino a Los Pinos, el PAN
En Puebla, el mandatario es el priista Melquiades Morales Flores, mientras que en Zacatecas, Ricardo Monreal llegó impulsado por el Partido de la Revolución Democrática, y ambos pertenecen a la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que ha presionado al Ejecutivo federal para que destine mayores recursos a los estados del país
Ante la falta de argumentos para negarles recursos y, en cambio, otorgarlos a otras 20 instituciones de educación superior que también lo habían solicitado, Bartlett concluye: “Vemos que limitó los recursos para las universidades que han criticado el modelo educativo del gobierno foxista como en el caso de Puebla, donde el rector de la UAP, Enrique Doger Guerrero, se ha manifestado abiertamente en contra de la privatización de la educación, lo que nos hace pensar que las decisiones obedecen a una intención de perjudicar a sus críticos y, en el caso del PRI, tratar de denostarlo a como dé lugar” 27/11/02

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