Orlando Magaña sí participó en la matanza: padre del sobreviviente

México, D F (apro)- Orlando Magaña participó de manera inequívoca en el asesinato de la familia Narezo Loyola y dos empleadas domésticas, confirmó Alfredo Quintana y Topete, padre de Pablo Quintana Calles, único sobreviviente de la matanza
Así, en conferencia de prensa, en el hotel Royal, al sur de la ciudad de México, Quintana y Topete desmintió las declaraciones de Magaña Dorantes, en el sentido de que él no participó directamente en el homicidio de los cinco miembros de la familia Narezo Loyola y las empleadas domésticas Margarita Cortés y Cecilia Pacheco
Mediante un comunicado de cuatro cuartillas que leyó sin aceptar preguntas, detalló la forma como, según su hijo –quien convalece en un hospital privado por el disparo que recibió en el cuello—, sucedieron los hechos
De acuerdo con ese testimonio, el día 15 de noviembre Pablo Quintana asistió a las carreras de automóviles acompañado de su amigo Ricardo Narezo y el padre de éste Al término de las carreras los tres acudieron a un restaurante de comida yucateca de donde salieron a las seis de la tarde

Luego, los dos jóvenes regresaron a la casa de la familia Narezo, mientras Ricardo Narezo padre fue con un amigo a recoger un carro al taller
Cuando Ricardo hijo y Pablo Quintana llegaron a la casa marcada con el número 168 de la calle Cuitláhuac, colonia Toriello Guerra, de la delegación Tlalpan, Magaña Dorantes y su cómplice ya tenían sometidas y atadas con cordón de cortinas y cinta canela, a la madre, la hermana pequeña de Ricardo y a las dos empleadas domésticas
Contrario a lo que afirmó en su declaración ministerial, Pablo Quintana contó a su padre que Orlando Magaña no traía máscara para que no lo reconocieran; por el contrario, “manifestó que no le importaba que fuera reconocido, ya que su único interés era un automóvil”
En el documento que leyó Alfredo Quintana, señala que después de haber sometido a la madre, hermana y empleadas domésticas, Magaña y su cómplice hicieron lo mismo con Ricardo hijo y su amigo Pablo Al llegar el padre, también fue inmovilizado
Cuando Orlando se percató que faltaba Andrea, la joven de 14 años, los presuntos asesinos le pidieron a Ricardo hijo que fueran a recogerla para no hacerle daño a su familia Según el testimonio de Pablo, Orlando aprovechó la oportunidad para llevarse unas tarjetas de crédito y pasó por varios cajeros antes de ir por la niña
Una vez que tuvieron a la familia completa e inmovilizada, comenzaron la masacre:
“Orlando y su cómplice subieron al padre a la planta superior Se oyeron golpes y gritos de dolor
“A continuación, Orlando Magaña fue subiendo, uno por uno, a cada miembro de la familia Los que estaban abajo, en medio del terror, escuchaban gritos, llantos y disparos”, leyó Quintana y Topete
Añadió que en cada ocasión, según el testimonio de su hijo, quien bajó por las víctimas, con la ropa manchada de sangre, era Orlando Magaña
El último fue Pablo Quintana, pero ya no lo subieron con los demás, los dos presuntos asesinos bajaron, Magaña Dorantes con un cojín y una pistola en la mano y el otro sujeto con un cuchillo de cocina ensangrentado
“Mientras lo desataban –contó Quintana y Topete– Juan Pablo les suplicó que no lo mataran, pero Orlando Magaña le puso un cojín en la cabeza y, después que su cómplice le dijera ‘ya mátalo’, le disparó, pensando que le daban un tiro de gracia”
El joven fingió estar muerto, lo llevaron al jardín, sustrajeron el dinero de su cartera y lo cubrieron de ramas; oyó cómo sacaron el automóvil de la cochera y, sin moverse, esperó a que se fueran los sicarios
Luego, como pudo, entró a la casa para hablar por teléfono pero las líneas estaban cortadas y también se habían llevado los celulares Subió al segundo nivel y encontró los cadáveres de los padres en una de las habitaciones, y los de las niñas y las empleadas domésticas en el baño
Volvió a bajar y, cuando logró salir, pidió ayuda en un condominio horizontal donde había vivido con su familia, años antes
Después de detallar los hechos, “tal y como él (Pablo) los presenció”, a título personal, Quintana y Topete reiteró que tanto la familia Narezo como la familia Quintana “somos dos familias mexicanas, honradas y sin vicios”, como lo probaron –dijo– las necropsias practicadas a los cadáveres y las pruebas clínicas hechas a su hijo, “por lo que las afirmaciones de algunos medios, en el sentido de que podría haber un nexo con el narcotráfico, quedaron desvirtuadas”
Destacó la honestidad de Ricardo Narezo Benavides, el padre, quien no era rico y vivía de su trabajo, y la humildad de las empleadas domésticas que trabajaban de manera honesta en la casa
Hizo un reconocimiento a las autoridades judiciales capitalinas, “quienes han actuado con gran profesionalismo y diligencia”, y dijo tener confianza en que se aplique la ley y prevalezca la justicia para que Orlando Magaña y su cómplice sean castigados
Destacó los avances y la rapidez en las investigaciones, pues sólo en quince días capturaron a uno de los presuntos culpables y tomaron las medidas de seguridad necesarias para salvaguardar la seguridad del único testigo de los hechos y de su familia
Añadió que, por lo que respecta a la familia Quintana y en particular a Juan Pablo, “no guardamos ningún rencor contra los criminales Nuestra fe en Dios es más grande que los terribles sucesos que hemos vivido”, expresó
Comentó que su propio hijo le pidió buscar a Orlando Magaña y otorgarle su perdón, petición que –dijo– fue cumplida en presencia de las autoridades correspondientes
Al terminar de leer su comunicado, Quintana y Topete rehusó contestar preguntas de los reporteros y salió por una puerta trasera del hotel 06/12/02

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