González Calderoni, hilo de la maraña narcopolítica

Multimillonario, rodeado siempre de guardaespaldas y bellas mujeres, Guillermo González Calderoni, exdirector de Intercepción Aérea, Terrestre y Marítima de la Procuraduría General de la República (PGR), tras las rejas en septiembre de 1994, luego de haber sido detenido en McAllen, Texas, acusado de los delitos de enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad, tortura y contrabando, no obstante haber sido señalado como uno de los principales protectores del narcotráfico en el país
Brazo derecho de Javier Coello Trejo, exsubprocurador de la lucha en contra del narcotráfico, González Calderoni había huido a Estados Unidos a principios de 1993, cuando fue cesado de la PGR al comprobarse que, durante su desempeño como “uno de los más poderosos comandantes de la Policía Judicial Federal”, se enriqueció ilícitamente, hasta que su fortuna llegó, según cálculos de entonces, a poco más de 400 millones de dólares
Originario de Reynosa, Tamaulipas, e hijo de una familia acomodada y conocida en la región –pues su padre fue un importante funcionario de Petróleos Mexicanos y su madre era de origen italiano-estadunidense (una prima hermana de González Calderoni, Silvia Calderoni, es esposa del banquero Alfredo Harp Helú, secuestrado y liberado en 1994)–, el niño Guillermo estudió en las mejores escuelas y empezó a hablar inglés y francés desde muy joven
Para 1994 tenía 46 años de edad Fue ganadero, empresario editorial y administrador federal Ingresó en la policía como jefe de grupo en 1983, y trabajó desde entonces durante las gestiones de los procuradores Sergio García Ramírez, Enrique Alvarez del Castillo e Ignacio Morales Lechuga Fue primer comandante de la Policía Judicial Federal en Monterrey, Ciudad Juárez y Tuxtla Gutiérrez, así como subdelegado en Jalisco y Quintana Roo De allí pasó a la Dirección de la División de Investigación contra el Narcotráfico y luego a la Dirección General de Intercepción Aérea, Terrestre y Marítima Otro de los cargos que tuvo fue como delegado de la PGR en San Antonio, Texas, que impugnó el gobierno estadunidense por tenerlo en la “lista negra” del narcotráfico Su última responsabilidad fue como delegado de la Procuraduría General de la República en Chiapas
González Calderoni estaba al frente del grupo de élite “Palmas”, primero, y luego del grupo “Tiburón”, cuyos integrantes fueron acusados, a principios de 1990, del asesinato de los hermanos Jaime Mauro, Erick Dante y Héctor Ignacio Quijano Santoyo, hijos de Francisco Flavio Quijano Santoyo, exagente de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad y dueño del café La Habana, situado en el centro de la ciudad de México
Ligado al cártel del Golfo o de Matamoros, que encabeza Juan García Abrego –según Eduardo Valle, El Búho, exasesor de Jorge Carpizo McGregor en la PGR, García Abrego podría estar involucrado en la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta–, González Calderoni logró sus ascensos en gran parte gracias a las aprehensiones que hizo de los grandes capos de la droga en México
El periodista estadunidense Terence Poppa, en su libro El Zar de la Droga, lo describe así:
“González Calderoni se distinguía de la mayoría de los comandantes federales mexicanos de ese entonces Mientras que muchos de sus colegas eran de humilde extracción, se decía que él contaba con su propia fortuna Aunque sólo tenía tres años de trabajar como policía federal antes de ser asignado a Ciudad Juárez, el comandante, de rostro ovalado y cabello ondulado, se había ganado la reputación de ser un domador de pueblos en las conflictivas comunidades fronterizas cercanas a la costa del Golfo
“Se dice que el primer acto oficial del comandante fue dar a su predecesor `24 horas para salir de la ciudad’ El segundo fue tocar a la puerta de la mansión de Ontiveros, el más famoso narcotraficante de Ciudad Juárez, y arrestarlo junto con 12 de sus secuaces, después de pasar por las mascotas del narcotraficante: una boa, un tigre y varios cocodrilos”
Detuvo, entre otros, a Juan Manuel Pineda Trinidad, uno de los siete barones de la cocaína más buscados del continente americano; Pablo Acosta, El Zar de la Droga; Gilberto Ontiveros, El Greñas; Rafael Chao López; Frank Miller, y Miguel Aldana Ibarra, exdirector de la Interpol-México, así como a su compadre Miguel Angel Félix Gallardo, cuando en 1989 González Calderoni llegó hasta su domicilio, en la calle de Cosmos, en Guadalajara, acompañado de su grupo de agentes
–¿Qué pasó, compadre? –le dijo, asombrado, Félix Gallardo
–¡Qué compadre ni qué madres! –le respondió González Calderoni, al tiempo que le soltaba una cachetada
Félix Gallardo lo sentenció de por vida
Después de su participación en la captura de Félix Gallardo, el entonces subprocurador Javier Coello Trejo lo llamó para que asumiera la Dirección de la División de Investigación contra el Narcotráfico, y desde entonces se convirtió en su hombre fuerte
(Proceso No 934 / 26 de septiembre de 1994)

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