Casino de la Selva, golpe al patrimonio artístico

*Insistirán intelectuales y ambientalistas en el rescate de murales
Cuernavaca, Mor , 15 de septiembre (apro)- En medio de severas protestas de intelectuales y ambientalistas, por el incumplimiento del rescate de murales considerados patrimonio artístico y cultural de la nación, el Grupo Cotsco-Comercial Mexicana abrió dos tiendas en esta ciudad
“Fuera Costco, fuera los destructores de nuestro patrimonio”, son algunas de las pancartas que desde el martes 9 de septiembre prevalecen en el lugar, donde los manifestantes colocaron un ataúd en memoria de miles de árboles destruidos y la “pérdida irreparable” de obras de arte
La apertura de Costco y Mega Comercial Mexicana se realizó en el exhotel Casino de la Selva, pese a una denuncia –que nunca prosperó– presentada por opositores al proyecto en julio de 2001 ante la Procuraduría General de la República (PGR), por la destrucción del inmueble

Los murales, que alcanzaban los 600 metros cuadrados, cubrían bóvedas y paredes, y eran principalmente obras del español José Renau y del mexicano José Reyes Meza, además de la obra inconclusa del Dr Atl y pinturas de Roberto Cuevas
En la averiguación previa, presentada en contra quienes resultaran responsables, aportaron –como pruebas de la destrucción– fotografías y un video del restaurador José Nau Figueroa, quien tuvo acceso al lugar los primeros días de junio de 2001
“El 28 de abril los murales estaban intactos, el 4 de mayo se realizó la compra-venta y, aunque la adjudicación fue hasta el 8 de junio, dos días antes los murales fueron destruidos”, aseguró en ese tiempo Rafael Segovia, presidente del Consejo Ciudadano para la Cultura y las Artes en Morelos (CCCAM)
Ese año, el Grupo Costco habría adquirido en condiciones extrañas el inmueble de 95 mil metros cuadrados de terreno en un remate de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)
En ese entonces, Sergio Ahedo Mendoza, representante legal del Grupo Costco, hizo pública la intención de aportar un millón de dólares para la restauración y traslado de los murales a donde las autoridades municipales indiquen “De ser necesario, construiremos un recinto especial para albergar los murales”
Explicó que con el proyecto crearían la tienda “Club de Precios”, con una inversión superior a los 30 millones de dólares, a fin de generar mil 500 empleos temporales y 500 permanentes, establecimiento que se suma a las 22 que tienen en México y las 485 en el mundo
“Nunca cumplieron con lo prometido, el daño al patrimonio es ya irreversible, aunque no dejaremos de manifestarnos para boicotear la tienda; derribaron árboles nativos con más de 80 años de antigüedad”, consignó Flora Guerrero, integrante de la agrupación Guardianes de los Árboles
La historia
En el libro Los murales del Casino de la Selva, el periodista y escritor Adrián García Cortés asegura que pocas veces una obra de arte alcanza objetivos múltiples y politizados como es el caso de los autores Renau y Reyes Meza, quienes pintaron en ese lugar
“Pocas veces ocurre que tanto el patrocinador de la obra como los autores de la expresión plástica logren integrarse en la emoción y en el pensamiento, para producir una lección de historia y una mensaje que suman valores de gran significación”
El autor relata que la antigua casa de juego fue construida con tres elementos básicos: la gran sala de juego con su bar anexo, la alberca y el área de recreo y dos zonas de habitación
En 1929, la empresa Hispanomexicana de Hoteles encomendó su construcción a Manuel Suárez, dueño de la firma Techo Eterno Eureka SA, quien lo compró dos años después, transformándolo en un hotel de gran turismo con casino y un jardín de arte, que lucía obras de Gerardo Murillo, el Dr Atl, David Alfaro Siqueiros y Silvio Benedetto
En 1931 se abrió al público con un reducido servicio de hotelería y comedor, pues sólo dispuso de 48 cuartos al frente, en dos secciones de 24 alojamientos en dos plantas, que flanqueaban un jardín de estilo francés y 20 cuartos más en el “Pabellón Lomas”, atrás de la nave principal, exclusivo para los clientes que acudían a jugar
Como casa de juego, el Casino de la Selva funcionó con éxito hasta 1934 Cuando el general Lázaro Cárdenas del Río asumió la Presidencia de la República (1934-940), prohibió el juego, por lo que el casino siguió funcionando sólo como hotel, pero ya sin el atractivo de las apuestas; los clientes dejaron de asistir hasta que sus dueños abandonaron el negocio
José Renau y José Reyes Meza
José Renua, pintor, cartelista y dibujante, nació en Valencia, España, en 1907 Hasta el año de 1939 se dedicó con preferencia al cartelismo en su país, ocupando siempre los primeros lugares por su gran capacidad de síntesis
Desde los 25 años hasta su expatriación fue profesor de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Valencia; y durante los años de 1936 a 1938, precisamente en la etapa más cruenta de la Guerra Civil española, fue director general de Bellas artes
Fuera de su país, en 1942, ganó el primer premio del concurso internacional de carteles organizado por el museo de Arte Moderno de Nueva York
Renau vino a México entre los inmigrantes a quienes el general Lázaro Cárdenas dio asilo Aquí sus dos obras más importantes fueron el mural, en colaboración con David Alfaro Siqueiros, en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y el del Casino de la Selva, éste ya con su propia personalidad
En 1950 obtuvo otro importante premio como cartelista en Alemania, a donde radicó definitivamente
José Reyes Meza, pintor, muralista, escenógrafo y grabador, nació en el puerto de Tampico, Tamaulipas, en 1924 A los 14 años ingresó a la Academia Nacional de Artes Plásticas; a los 18, al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en donde, en compañía de otros estudiantes, fundó el Teatro Estudiantil Autónomo (TEA)
Como pintor se ocupó preferentemente en la obra de caballete, con exposiciones colectivas dentro y fuera del país y nueve exposiciones individuales Participó en las bienales panamericanas de 1958 y 1960
Su obra se encuentra en colecciones oficiales del Museo de Historia de Chapultepec, el Senado de la República y el INBA, así como en colecciones particulares de México y el extranjero
El muralista, sin embargo, no descuella hasta 1956, cuando pinta los muros de la central de refrigeración Gilbert Frigoterm de México, y al realizar, tres años después (1959-1962) los frescos en el Casino de la Selva

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