Insensibilidad oficial ante los suicidios de niños

Siempre proclive a “ayudar a la gente”, como él pregona, el gobernador Emilio González Márquez se muestra insensible a los llamados que le hacen instituciones de salud y el ombudsman estatal para crear un área de salud pública que atienda a niños y adolescentes con trastornos psiquiátricos. Hace tres años que se comprometió a apoyar un proyecto encaminado a ese fin, pero hasta ahora no ha cumplido. Mientras, la estadística de suicidios infantiles se eleva peligrosamente. 

 

Se llama Ángel. Tiene 10 años y estudia el quinto de primaria. Desde hace un mes comenzó a manifestar su deseo de suicidarse, lo que lo hizo retraído y lo alejó de sus compañeritos de escuela.

Ausente su mirada, suele rascarse con frecuencia su pantalón de mezclilla. A sus padres les preocupa Ángel e intentan saber qué motivó ese comportamiento. Han visitado a los doctores de pediatría en el área de consulta externa del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, pero tampoco ellos los sacan de dudas.

La primera vez que auscultaron al menor, los dos psiquiatras del nosocomio se limitaron a observarlo y él ni se inmutó durante la consulta; tampoco lo conmovió el llanto de su madre cuando mostró a los facultativos los tres bosquejos a lápiz que él hizo en su escuela y en los que aparece muerto.

El caso de Ángel es similar al de muchos niños jaliscienses que padecen trastornos mentales. Al igual que a ellos, él tampoco puede ser internado en ninguna dependencia pública debido a que en todo el estado no hay ninguna clínica con un área específica para la hospitalización de menores y adolescentes con este tipo de desarreglos emocionales.

Hasta ahora él sólo ha recibido ayuda en forma ambulatoria en el área de consulta externa del Fray Antonio Alcalde a causa de la excesiva demanda de derechohabientes derivada de la sobrepoblación. Su próxima cita está programada para el próximo 20 de junio, lo que alarma a sus padres. Temen que sea demasiado tarde.

Los trastornos del desarrollo en los infantes son ya un problema de salud pública. Los casos se multiplican cotidianamente, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y de la Encuesta Nacional de Adicciones. Hoy, de los 33.5 millones de niños y adolescentes que existen en el país, 6.7% presenta alguna psicopatología.

Por lo que atañe a Jalisco, en los últimos 12 años se registró un incremento de 27.7% en materia de suicidios de menores y adolescentes. Actualmente ese rubro constituye la segunda causa de muerte en la entidad, después de los accidentes viales.

Y aunque la Secretaría de Salud Mental (Salme) no cuenta con datos actualizados sobre los suicidios durante 2010, estima que durante los primeros siete meses se registraron 177 casos.

Indiferencia gubernamental

 

El investigador Francisco Gutiérrez Rodríguez, director del Centro de Evaluación en Investigación Psicológica de la Universidad de Guadalajara, considera que las cifras de la Salme son falaces. Tan sólo en 2010, dice, se registraron 386 suicidios, de los cuales 75% ocurrieron en la zona metropolitana de Guadalajara.

De acuerdo con él, aun cuando las mujeres lo intentan más que los hombres, los suicidios se consuman en mayor proporción entre la población masculina. Recuerda que si bien el primer suicidio infantil en la entidad data de 1998, de entonces a la fecha el problema dejó de ser cosa exclusiva de adultos.

El año pasado, por ejemplo, hubo 21 suicidios de menores, de los cuales siete tenían menos de 12 años: “La cultura de violencia es un factor de riesgo para ellos, por lo que se comienza a apreciar una conducta autodestructiva en los niños de entre ocho y 12 años. 

“Y aun cuando desde temprana edad muchos de ellos presenten ideaciones de quitarse la vida, es difícil conocer con precisión cuántos menores de ocho años cometieron un suicidio como tal, ya que una muerte de esta índole se tipifica como accidente.”

Para Guadalupe Covarrubias de la Torre, directora del Centro de Servicios de Psicología de la Clínica para Niños, es lamentable que el IMSS y el ISSSTE no cuenten con áreas específicas para atender a los niños con trastornos mentales; le preocupa que la Salme, el Hospital Civil y las demás instituciones del sector salud también carezcan de ellas. Los niños están desamparados, comenta la especialista.

A ello se debe que todos los menores que llegan a cualquier clínica en situación de crisis sean canalizados al área de urgencias del Hospital Civil, y, una vez controlada su situación, los facultativos los den de alta. Nunca les dan un seguimiento a sus casos ni les prescriben una terapia adecuada, aun cuando presenten recaídas cíclicas, dice Covarrubias.

Un ejemplo de la desatención es el de Reina Guadalupe, de 11 años, quien llegó a la unidad de urgencias del Hospital Civil tras su tercer intento de suicidio. A su corta edad, la menor comentó a los doctores que la atendieron que había tomado una sobredosis del medicamento psiquiátrico de su madre, quien también presenta un trastorno mental orgánico. Llorando, les rogó que la dejaran morir de una vez por todas.

Proceso Jalisco visitó el Departamento de Paidopsiquiatría del Hospital Civil, en el cual se atiende a pacientes menores de 15 años, y confirmó que la población que requiere atención psiquiátrica se ha cuadruplicado desde 1997, cuando se abrió esa área. 

Al principio el departamento recibía 750 pacientes por año; ahora son más de 3 mil los que demandan atención. Hay casos en que el personal recibe hasta 18 menores por día. De ese total, alrededor de 800 presentan depresión infantil severa con tendencias suicidas.

La subdirectora de la Salme, Lorena Hernández Muñoz, refiere que el suicidio es un fenómeno social, por lo que es necesario crear en el estado una unidad de atención integral para niños y adolescentes: “Nosotros atendemos cerca de 7 mil consultas a menores anualmente y aquí vemos que los trastornos mentales se agravan cada vez a edad más temprana. Y es un factor que tenemos que cuidar, porque los niños son el sector más vulnerable de nuestro entorno”.

Los “ni-nis” del mañana

 

El director del Centro de Atención Integral en Salud Mental de Estancia Breve de la Secretaría de Salud, Eduardo Valle, dice que el compromiso del Ejecutivo para invertir en la salud mental de los jóvenes, así como en la construcción de un área integral donde se les dé la atención especializada no han tenido respuesta.

El doctor Valle asegura que “nomás dicen que sí, pero no dicen cuándo, ello pese a que el Instituto Jalisciense de Salud Mental propuso en 2007 la construcción de un área especializada en la que deberían invertirse 22 millones de pesos.

“Tenemos más de tres años insistiendo, ya les presentamos el proyecto y los beneficios de atender a tiempo este foco rojo, pero parecen ser más importantes otros eventos que la salud mental de los jaliscienses”, dice.

La representante de la Coordinación de la Red de Prevención y Atención al Suicidio en Jalisco, Yolanda García Ávila, refiere que a raíz de la participación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) en una sesión médica integral de la Red Interinstitucional para la Prevención y Atención del Suicidio, envió un pronunciamiento (2/2010) al gobernador Emilio González Márquez en el que le reclama por la falta de un establecimiento especializado para atender la salud mental de los niños.

El ombudsman estatal, Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, retomó la petición de la red –conformada por instituciones médicas, psicológicas y psiquiátricas, como la Salme, Organismos Públicos Descentralizados que incluyen Hospitales Civiles, Colegio de Psicólogos, Centro Diocesano de Atención en Crisis, DIF Jalisco, Cruz Roja, Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios, entre otras– sobre la creación de un centro en el que los menores de 13 años con problemas de salud mental y tendencias suicidas puedan ser atendidos por especialistas.

El 19 de enero último, tres meses y una semana después, la Secretaría General de Gobierno respondió por medio del oficio SAJ/27/2011 que las autoridades “buscarán los recursos” económicos para construirlo, pero no dijo cómo se los allegará ni cuándo empezará a funcionar la nueva institución.

El Congreso local también se ha mostrado indiferente. Consultado sobre esa situación, el diputado priista José Luis Ocampo de la Torre, presidente de la Comisión Legislativa de Salud e Higiene, respondió por medio de su secretaria que “estaba ocupado en otros temas”. 

Especialistas del área de psiquiatría del Hospital Civil aseguran que los casos de pacientes con ideación suicida no siempre se relacionan con maltrato o violencia intrafamiliar. No obstante, comentan que en tanto la familia es la base de la sociedad, el entorno social, político y económico no puede quedar aislado: 

“El reflejo psicosocioambiental se ve afectado en la salud mental de los niños. Por lo que vemos, existe un incremento en problemas emocionales y conductuales en los niños; si nuestra sociedad se está tornando cada vez más violenta, pues tendrá niños violentos”, afirma el jefe del Departamento de Paidopsiquiatría del Hospital Civil, Miguel Ángel Flores Tinajero.

Su colega Covarrubias de la Torre, directora del Cesepclin, sostiene que los estudios internacionales apuntan hacia una fuerte tendencia a la depresión y al suicidio en preadolescentes cuyas edades oscilan entre 10 y 14 años. La especialista insiste en que si la sociedad mexicana está deprimida, es factible que su juventud viva con desesperanza:

“Hoy es más recurrente que los niños digan: ‘Me quiero morir’. Es posible que lo hagan como un escape. Esta proclividad se presenta primero como una idea vaga, después se convierte en pensamiento racional y termina por realizarse.”

Covarrubias advierte que ante la falta de un sistema de salud adecuado, donde se dé atención personalizada a los pacientes, la sociedad pagará las consecuencias con una nueva y más extensa generación de jóvenes ni-ni –que ni estudian, ni trabajan– que hoy superan los 7 millones en todo el país.

“Estos niños con trastornos psicológicos severos serán los ni–nis del futuro, pero más neuróticos y poco fiables psicológicamente. Y como sus expectativas de vida son nulas, en ellos sólo habitará la desesperanza”, concluye la especialista. l

 

 

Comentarios