¿Quién es Rivelino?

MÉXICO, D.F., 16 de febrero (Proceso).- Por la complejidad de su logística, el modelo de producción y su contenido estético, el proyecto de arte público Nuestros silencios delata contradicciones que inciden en la significación y recepción actual del arte contemporáneo: la dificultad que tienen numerosos valores artísticos del mainstream para comunicarse con el público masivo, el gusto popular por lo reconocible, la confusión entre monumentalidad artística y espectacularidad mediática, y los beneficios de la autogestión profesional.

Diseñado y producido por el escultor mexicano Rivelino (Jalisco, 1973), el proyecto se sustenta en un concepto que determina la percepción y valoración de la propuesta formal a partir de la pertinencia del tema, la significación del emplazamiento y la espectacularidad de la producción del montaje. Integrado por 10 esculturas en bronce de gran formato –3.50 x 2.30 x 1.10m– que no disimulan sus vínculos con los rasgos faciales y la frontalidad de la escultura antigua-arcaica, la monumentalidad de la escultura pública de Jaume Plensa y la repetitividad de algunas instalaciones de Antony Gormley, Nuestros silencios evoca todo aquello que no se ha dicho, tanto desde perspectivas personales como por acciones colectivas que inciden en la represión a la libertad de expresión.

Concebidas como un referente de la importancia social que tienen las minorías que no son escuchadas, las piezas sintetizan el pensamiento artístico que caracteriza la obra de Rivelino: reflexión sobre las características esenciales de la conciencia humana –concepción, amor, individualidad, libre albedrío–, vinculación entre las culturas originarias y la creación contemporánea, atemporalidad y permanencia de la humanidad a través de la comunicación cultural y verbal.

Autodidacto y activo desde los últimos años de la pasada década de los años noventa, Rivelino ha desarrollado una poética que se basa en la significación de los materiales, la potencia del signo, la intervención con grafías y la referencia constante de elementos semiabstractos. Creador de objetos bidimensionales en los que conjuga imaginarios industriales y primitivos a través del papel hecho a mano, el barro moldeado, el acero y el cobre cubierto con cera, el escultor ha creado una iconografía propia en la que predominan líneas, falsas escrituras, flechas, abstracciones de semillas y representaciones de capullos de mariposa.

Ajeno a los circuitos comerciales y museísticos que en México promueven el arte definido por el mainstream, Rivelino ha tenido éxito en un segmento de mercado que no busca moda sino obras que satisfagan sus gustos personales. Convencido y audaz en lo que respecta a la autogestión, el artista inició en 2009, con el apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y patrocinios privados, el proyecto de Nuestros silencios. Presente en Lisboa, Madrid, Postdamt, Bruselas –donde fue utilizada por la organización United for Irán como escenario de una protesta pública– y hasta el pasado sábado 11 en los jardines del Parlamento de Londres, la instalación estará en el Río Sena, frente al Gran Palais de París, durante este mes. 

Confrontante en la relación entre la promoción gubernamental del arte, la calidad artística, la superficialidad mediática y el interés del público, Nuestros silencios comprueba no sólo la existencia diversa del arte, sino también una contradictoria actitud que confunde la monumentalidad artística con el estruendo de la espectacularidad.

 

 

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