Coahuila: Ante la alianza, estampida de panistas y perredistas

La imposición de una alianza electoral PAN-PRD en Coahuila, así como la de su candidato a gobernador, Guillermo Anaya, compadre de Felipe Calderón, ocasionó la renuncia de miles de perredistas y panistas a sus partidos. Muchos exmilitantes del PRD, que no conciben una alianza con la derecha y quemaron públicamente sus credenciales, acusan a Jesús Ortega y anuncian que apoyarán al candidato del PT-Convergencia, Jesús González Schmal. A su vez, son numerosos los expanistas que se están incorporando a las filas del PRI. Como sea, exmilitantes de ambas organizaciones políticas repudian los nepotismos y compadrazgos que están detrás de estas imposiciones electorales…

 

SALTILLO, COAH.- Durante las últimas semanas se han registrado en el escenario político de Coahuila dos estampidas: una de militantes perredistas y otra de panistas.

Se trata de alrededor de 7 mil integrantes del PRD y de alrededor de mil miembros del PAN que renunciaron a sus partidos por razones parecidas: las imposiciones realizadas por sus dirigencias con motivo del proceso que, el próximo 3 de julio, culminará con la elección del gobernador y de 16 diputados de Coahuila.

Inconformes con la alianza PAN-PRD que para la contienda estatal se les impuso desde el centro –se la atribuyen a Los Chuchos y al dirigente Jesús Ortega–, muchos de los renunciantes perredistas, que rechazan también al candidato aliancista, decidieron mantenerse al margen de la coyuntura electoral, mientras que otros optaron por respaldar al aspirante del Movimiento de Reconstrucción Nacional (Morena), Jesús González Schmal, abanderado de la alianza PT-Convergencia.

A su vez, los renunciantes panistas dijeron rechazar sobre todo la candidatura de la alianza PAN-PRD al gobierno del estado que, como una imposición, se le adjudicó a José Guillermo Anaya Llamas, senador de la República y compadre de Felipe Calderón.

Al respecto, el exdirigente municipal del PAN en Saltillo Juan Martínez –quien como muchos otros exmilitantes de Acción Nacional se acaba de afiliar al PRI– dijo que, a partir del encumbramiento del grupo del senador Anaya, hoy con licencia, los dirigentes históricos fueron excluidos porque la oposición a “el compadre” –quien colocó incondicionales en numerosas delegaciones federales y terminó tomando la dirigencia del partido en la entidad– se volvió inadmisible: “Se acabó la democracia. Aquí, estás con Anaya o no eres panista”.

Para los perredistas que dejaron su partido, la imposición de la alianza y del candidato por parte de Jesús Ortega se sumó a los conflictos entre las tribus locales, que acusan de nepotismo a la dirigencia estatal, bajo control de Mary Telma Guajardo Villarreal.

Así, tanto expanistas como experredistas denuncian que los partidos donde militaron adolecen de nepotismo, justamente lo que han criticado al PRI, cuyo candidato al gobierno estatal, en alianza con el Panal y el PVEM, es Rubén Moreira, hermano de Humberto Moreira, el gobernador con licencia de Coahuila y actual dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (Proceso 1781).

 

El éxodo

 

La intención de establecer una alianza entre el PAN y el PRD en el estado fue anunciada por los dirigentes partidistas desde enero, cuando Guillermo Anaya y el delegado de la Profeco, Eduardo de la Peña, realizaban la precampaña de donde surgiría el candidato panista a gobernador.

El 5 de enero, el PAN registró a ambos contendientes y rechazó el registro del diputado Manuel Villegas, originario de Torreón y personaje próximo a José Ángel Pérez Hernández, exalcalde de esa ciudad. Ahí se esbozaron las fracturas.

A finales del mismo mes, las asambleas regionales para elegir candidato a gobernador fueron desairadas, y en algunas de ellas no se completó ni 20% del quórum. No obstante, Anaya Llamas fue el elegido.

Para el 14 de febrero, presentó el PRI a sus aspirantes a diputados. En el acto destacó la asistencia de Ricardo Aguirre, exalcalde de Ramos Arizpe y cercano al senador panista Ernesto Saro. Pero sobre todo llamó la atención la presencia del industrial Manuel López Villarreal y su esposa, Teresa Romo.

López Villarreal fue diputado federal y el segundo alcalde panista de Saltillo. El primero fue su tío, Rosendo Villarreal, quien además fue dirigente estatal, senador y director corporativo de Administración de Pemex. Integrantes de la familia López del Bosque, propietaria del Grupo Industrial Saltillo, dirigían el panista Grupo Saltillo.

El matrimonio López-Romo acudió a respaldar la candidatura a diputado de su sobrino político, el priista José Luis Moreno, pero no anunció que se adhería al PRI. No obstante, sus colaboradores más cercanos y otros familiares terminaron haciéndolo días después.

Las renuncias al partido blanquiazul iniciaron con Julio Martínez, exdirigente juvenil en la entidad y luego alcalde por el PAN en Saltillo, partido en el que desarrolló casi toda su trayectoria profesional desde los años 90. El 2 de marzo, Martínez rindió protesta como militante del PRI, junto con Abraham Ramírez Estrada, César Rangel Barraza y Marco Antonio Perales.

(Meses antes, en distintas fechas, se habían convertido en militantes del PRI los expanistas torreonenses Javier Pérez Valenzuela, exdiputado, y su hermano Jesús, exregidor, así como los exregidores saltillenses Gabriela López Villarreal, Carlos Rodríguez Gámez y Hexiquio Gómez Ambriz.)

Luego, el 17 de marzo, rindió protesta en el PRI el industrial Hal Harold Pape Felán, exalcalde panista de Monclova, descendiente de Harold R. Pape, fundador de Altos Hornos de México y cuyo nombre se ha adjudicado a avenidas, escuelas, museos y espacios filantrópicos. Junto con Pape Felán se incorporó al PRI su hijo Hal Pape Villarreal, y lo mismo hicieron los hoy expanistas Francisco Torres Banda, Juana González Macías y Armando García Núñez, exregidores del municipio fronterizo de Hidalgo. Otro converso al priismo es Cutberto Solís, exalcalde panista de Ciudad Frontera.

La desbandada continuó. El desencanto del Grupo Saltillo y de los excolaboradores de José Ángel Pérez Hernández se reflejó en las renuncias de la exregidora Liliana Romo –cuñada de Manuel López– y Patricia Ibarrarán González, quienes rindieron protesta en el PRI el 28 de marzo. En tanto, 300 panistas de Monclova y 460 de Torreón y Matamoros hicieron lo mismo, encabezados por Mauricio Lumbreras, excolaborador de Pérez Hernández.

El acto del 28 de marzo, realizado en Matamoros, fue encabezado por el dirigente estatal del PRI, José Luis Flores Méndez. Reunidos en un auditorio, los flamantes nuevos priistas ovacionaron al diputado Manuel Villegas, ya converso al PRI.

Finalmente, el 4 de abril, el extesorero municipal de Saltillo, Armando Rubio Pérez –el colaborador más cercano de Manuel López Villarreal–, se hizo priista, igual que la exregidora Micaela Hernández González.

Al respecto, Julio Martínez manifestó que la imposición de Guillermo Anaya motivó la desbandada, que aún no termina, y señaló que a Eduardo de la Peña se le postuló internamente como patiño.

“Todo se volvió una farsa. Entrabas a la página en internet del PAN y lo que veías era a Anaya. Era una treta para posicionarse. Jamás apareció el oponente, y a quien sí deseaba contender, el diputado Villegas, lo excluyeron”, explicó Martínez.

 

Lo que quedó de la izquierda

 

El 9 de marzo, alrededor de 5 mil perredistas que renunciaron a sus siglas, encabezados por Abundio Ramírez Vázquez, exdirigente estatal del PRD y dirigente del lagunero Colectivo Morelos, realizaron un acto en el que quemaron sus credenciales.

Allí, en entrevista con Proceso, Ramírez Vázquez rechazó que él o sus seguidores del Colectivo Morelos vayan a afiliarse al PRI y aseguró que se encuentran analizando los requisitos para formar un partido estatal de izquierda.

Por lo pronto, comunicó Ramírez Vázquez, realizarán una asamblea para decidir si apoyarán a Jesús González Schmal, el candidato a gobernador del PT-Convergencia. Y remató:

“No me da gusto platicarte esto, pero no teníamos alternativa. Jamás aceptaremos ir en alianza con la derecha; mucho menos respaldar la candidatura de Anaya, un hombre que, por decir lo menos, quedó muy mal cuando fue alcalde de Torreón.”

Mientras el comité nacional perredista imponía la alianza con el PAN, la dirigencia estatal se enfrascaba en su renovación. El 6 de marzo, durante el consejo celebrado en Saltillo, los perredistas terminaron fragmentados, ya que entre Los Chuchos surgieron dos dirigentes estatales que se dicen legítimos: uno es Luis Manuel de la Cruz Mejía, y otro, Alfredo Martínez Guajardo.

La alianza entre el PAN, el PRD y el partido estatal Unidad Democrática de Coahuila (UDC) –fundado por el extinto Evaristo Pérez Arreola– se concretó el 29 de marzo, al presentar su registro ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Coahuila (IEPC). Cuando los comités nacionales del PAN y del PRD celebraban el acuerdo, otro grupo de mil 500 perredistas, encabezados por Aureliano Sánchez Armenta, renunciaba en La Laguna.

A Ramírez Vázquez y Sánchez Armenta los siguieron los dirigentes sociales Manuel Saucedo Sánchez y Artemio Ayala Estrada. En los próximos días se espera la renuncia del líder municipal perredista en Torreón, Gaspar Vitela.

Ramírez Vázquez, fundador del PRD y presidente estatal del mismo de 2005 a 2008, expuso que la indignación fue por la imposición de la alianza y de su candidato.

“Apoyar a Anaya es apoyar a Felipe Calderón, quien llegó por la vía del fraude electoral a la Presidencia de la República y es el causante de tantos males que aquejan al país”, sentenció.

 

“Familiocracia vs. compadrocracia”

 

Jesús González Schmal, quien fue secretario general del CEN panista y candidato a gobernador de una coalición de izquierda en 1993, define la elección de Coahuila como un choque entre la “familiocracia” y la “compadrocracia”, en alusión a los hermanos Moreira y al compadrazgo entre Guillermo Anaya y Felipe Calderón.

Actualmente candidato de la alianza PT-Convergencia a la gubernatura de Coahuila, impulsado por el Movimiento de Reconstrucción Nacional, González Schmal calificó de “aberrante y patético” el momento electoral en Coahuila.

Respecto de la alianza y las desbandadas del PAN, observó:

“Estamos en un ámbito, no de pluralismo político, sino de un franco, burdo y descarado comercio político, donde las personas se arriendan en términos de su beneficio personal. No hay asideros ideológicos”, apuntó.

Para concluir: “La alianza PAN-PRD fracasó. Guillermo Anaya no tiene simpatía ni aceptación entre los panistas, porque sin el menor recato fue impuesto por Calderón. El PRD, con lo que queda de la cúpula, no tiene significado cuantitativo ni mucho menos cualitativo. Tenían la oportunidad de presentar un candidato que se opusiera a los Moreira, pues era un buen argumento aglutinador, pero prefirieron un candidato que no tiene características para liderar eso, porque en principio no tiene autoridad moral”.

A su vez, Abundio Ramírez dijo que otro de los motivos por los cuales continuarán las renuncias en el PRD es el control de ese partido en la entidad por parte de la diputada federal Mary Telma Guajardo.

“El PRD está en manos de una familia. Basta observar que el dirigente estatal, quien sustituyó a Mary Telma, es su sobrino Alfredo Martínez Guajardo”, destacó.

En el PAN la situación es semejante.

Julio Martínez aseguró que Eduardo de la Peña, el aspirante que contendió contra Guillermo Anaya por la candidatura a gobernador, es familiar del ahora candidato, además de socio del mismo en un despacho jurídico.

Pero ya desde que Guillermo Anaya fue alcalde, El Siglo de Torreón publicó (16 de febrero de 2003) una serie de relaciones familiares que existían entre los principales integrantes de su gobierno.

Entre los funcionarios de la administración de Anaya destacaban Jorge Handam, casado con una prima del actual candidato, y Mario Villarreal, jefe de Servicios Públicos, que era cuñado de un hermano de Guillermo.

A su vez, Eduardo Ortuño Gurza, quien fue oficial mayor, es hijo del panista José Luis Ortuño y primo hermano de Luis Gurza Jaidar, quien fue con Guillermo Anaya titular de Fomento Económico.

Los vínculos consanguíneos llegan hasta el círculo calderonista. La titular de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, Laura Gurza Jaidar, pertenece al mismo tronco familiar, que tiene parentesco con Mariana Gómez del Campo Gurza, la polémica sobrina de Margarita Zavala de Calderón.

 

 

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