Denunciaron… y los desaparecieron

Tan flagrante como el delito ecológico y contra la comunidad pesquera de Cruz de Loreto fue la actitud de la Profepa, la Semarnat y la Conagua ante las denuncias: simplemente no actuaron. La consecuencia va más allá del intercambio de oficios y llamadas telefónicas que constituyen la vida burocrática: tres de los cooperativistas denunciantes están desaparecidos y decenas de familias temen por sus vidas.

 

CRUZ DE LORETO, TOMATLÁN.- Hace medio año el presidente del consejo de administración de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera La Cruz de Loreto, José de Jesús Romero Quintero, y sus compañeros Jorge Ruiz López y Rafael Espinosa Díaz, recibieron amenazas por oponerse a la destrucción de los esteros donde se ganan la vida con la pesca. El 24 de marzo pasado desaparecieron en Guadalajara. 

Sus familiares y socios viven en la incertidumbre porque suponen que fueron levantados después de asistir a una reunión en las oficinas de la Secretaría del Medio Ambiente (Semades). Lo peor, dice Aldo Espinosa, tesorero de la cooperativa, es que a las autoridades estatales y federales no les interesa localizar a sus compañeros.

Relata que les costó trabajo interponer la denuncia por la desaparición en la Procuraduría General de Justicia del estado; luego los cooperativistas le enviaron una carta al presidente Felipe Calderón, quien contestó y turnó el asunto a la Procuraduría General de la República (PGR). Sin embargo, después de un mes, nadie se ha presentado siquiera a recabar datos.

Los de La Cruz de Loreto señalan como posibles involucrados en la desaparición de sus compañeros a Giuliano Gasparotto, el propietario italiano de El Hotelito Desconocido, y a los ejidatarios de Portezuelos. La cooperativa tiene conflictos con ambos desde hace años.

Gasparotto ha sido denunciado en diversas instancias por dragar un canal en el estero El Ermitaño, específicamente en Boca Barra, y permite así que toda la fauna se vaya al mar y afecta de esa forma la producción pesquera. 

En un reportaje que este semanario publicó el 21 de noviembre pasado (Proceso Jalisco 315), el ahora desparecido José de Jesús Romero Quintero, presidente de la cooperativa, denunciaba a Gasparotto por las amenazas que profirió en contra de su organización y del presidente del consejo de vigilancia, Rafael Espinosa Díaz. En ese entonces, Romero Quintero se quejó de la indolencia gubernamental ante el problema y comentó que el empresario se ufanaba de su impunidad.

En la entrevista, el tesorero Espinosa informa que sus tres compañeros desaparecidos fueron convocados a una reunión en la Semades (aproximadamente una semana antes) por iniciativa de un funcionario del ayuntamiento de Tomatlán, cuyo nombre no recuerda. Aclara que esa vez no se habló de los problemas del estero El Ermitaño porque no llegaron todos los convocados. Romero Quintero les informó a los cooperativistas que una persona que se dijo representante de El Hotelito Desconocido y del ejido El Portezuelo dijo, palabras más, palabras menos, que como no había arreglos correría sangre.

El 24 de marzo fueron convocados a la segunda reunión en la Semades, que terminó alrededor del mediodía. Según la agenda de los cooperativistas en Guadalajara, a esa hora irían a las instalaciones de la Comisión Nacional del Agua. Nunca llegaron, y desde entonces se ignora su paradero.

Los cooperativistas dicen tener pruebas de las amenazas directas del italiano: un video y varios documentos que ya enviaron a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Según ellos, en ese material también se muestra que el estero El Ermitaño es un sitio Ramsar (convención relativa a los humedales de importancia internacional, firmada en esa ciudad iraní en 1971) y que está dentro del área natural protegida denominada El Playón de Mismaloya, ahora alterada por obras del Hotelito Desconocido.

En uno de los documentos, fechado el 20 de junio de 2010, la cooperativa solicita que se realicen visitas de inspección a las obras que realizan el Hotelito Desconocido y la empresa Cruzeto, colindante con los esteros. También pide que se revisen las descargas de aguas residuales “que se vierten sobre el estero en comento, la propiedad colindante conocida como El Hotelito Desconocido, el cumplimiento de las obras y actividades que están en la Manifestación de Impacto Ambiental y las actividades que se realizan por lo que respecta a los posibles daños ambientales que se pueden suscitar en perjuicio del ecosistema”.

Denuncia contraproducente

 

El 28 de septiembre de 2010 la cooperativa presentó un oficio ante el jefe del Departamento de Denuncias y Quejas de la Profepa, con copia a las autoridades de Tomatlán, al delegado de la Sagarpa, a la Semarnat y a la Conagua para informar que “el 28 de julio el empresario Giuliano Gasparotto trató de abrir con una retroexcavadora el sitio de Boca Barra, en el Playón de Mismaloya, sin permiso alguno. Además amenazó a un compañero nuestro de muerte. Todos los socios fuimos a pararlo en ese momento porque iba a dejar ir toda la producción de pescado que es de donde se mantiene nuestra cooperativa”.

En él oficio se añade que, el 17 de agosto del mismo año, Gasparotto, con 15 de sus trabajadores, consiguió abrir la Boca Barra y que las autoridades ni siquiera se dieron cuenta del ilícito. En el tercer párrafo los cooperativistas advirtieron: “Si a algún socio le pasa algo, qué se va a hacer en contra de esta persona. No deben esperar que suceda algo para actuar, ya que esta persona ni es mexicana y hace cosas dañando nuestra fuente de trabajo, hace daños al ambiente y no le hacen nada. En cambio, si fuéramos nosotros los que hiciéramos esto, ya nos hubieran sancionado”.

El documento está firmado por el consejo de administración, encabezado por Romero Quintero, y señala que el 21 de agosto él y seis elementos de la Marina se percataron de que trabajadores de El Hotelito Desconocido volvían a las andadas, pero “en cuanto nos vieron, todos corrieron y se subieron en la panga de motor que tiene el hotel, la cual se dirigió al mismo y nosotros vimos cómo la Boca Barra fue abierta”.

Durante la entrevista con Proceso Jalisco, Romero Quintero dejó claro que la cooperativa trabaja desde 1955 y que es la única fuente de ingresos de sus 62 socios, y contó que el 5 de febrero de 1996 ellos celebraron un convenio con los propietarios del Hotelito Desconocido, entonces representado por Ernesto Martínez Ortiz.

En el acuerdo se estipuló que el negocio particular promovería el empleo en Cruz de Loreto al contratar a su personal y daría preferencia a los cooperativistas y sus familias. Además, se comprometió a organizar anualmente programas de capacitación dirigidos a la comunidad y a la cooperativa. En el punto cinco, El Hotelito Desconocido se compromete a no afectar las actividades pesqueras.

Al principio el hotel cumplió; sin embargo, cuando llegó Gasparotto dio por terminado el acuerdo y comenzó a afectar la producción pesquera. En noviembre de 2010 Romero Quintero expresó en entrevista con Proceso Jalisco: “Nuestra sociedad cooperativa denuncia formalmente al italiano por los daños al medio ambiente en áreas protegidas, la zona federal, además del sitio Ramsar protegido por leyes internacionales”.

Desde entonces se quejó de que la Sagarpa, la Semarnat y la Conagua no quisieron actuar contra el empresario italiano a pesar de sus flagrantes violaciones a la ley.

Ahora, los 62 cooperativistas y sus familias temen que les pase lo mismo que a sus compañeros desaparecidos y que además los despojen de los derechos que tienen sobre el estero de El Ermitaño, a fin de abrirles paso a proyectos turísticos en la zona.  l

 

 

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