Llama Sicilia a “recuperar el Estado” y a ciudadanizarlo

CHIHUAHUA, Chih.- (apro).- La Caravana por la Paz llegó esta madrugada al estado de Chihuahua, el “epicentro de dolor”, como lo llama el poeta Javier Sicilia, luego de un viaje de casi 10 horas desde Torreón, donde hace un par de días fueron acribillados 13 jóvenes.

A pesar de la hora, el contingente encabezado por Sicilia fue recibido por un centenar de personas que colocaron una enorme cruz de madera frente a la sede del Ejecutivo estatal, justo donde fue asesinada, en diciembre pasado, la activista Marisela Escobedo.

Víctor Quintana, asesor del Frente Democrático Campesino y catedrático de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), dio la bienvenida a la Caravana y resumió con datos lo que sucede en la entidad, una de las más golpeadas por la violencia: “Hace unos años comenzamos denunciando 300 feminicidios, ahora lloramos 13 mil muertos, uno de cada 10 muertes cometidas en el país ocurre en Chihuahua”, expresó.

Comentó que hace tres años, antes de que llegaran a Chihuahua el Ejército y los federales, en la entidad se cometían 469 asesinatos; en 2010 fueron más de 5 mil homicidios, 11 veces más desde que hay operativos.

En tanto, el poeta Javier Sicilia se pronunció por pugnar el cambio en la sociedad y revertir la violencia, sobre todo en Chihuahua, estado al cual Javier Sicilia ha llamado “el epicentro del dolor”.

Durante el evento, varios de los asistentes cuestionaron la lamentable situación de inseguridad que prevalece en el estado, a pesar de lo cual dicen tener más miedo a los federales y al Ejército que a los delincuentes.

Sicilia y la Caravana hicieron una nueva parada en el poblado de Camargo, donde también fueron recibidos calurosamente y en el cual el poeta insistió en la necesidad de mover “los corazones” de los políticos para cambiar el rumbo de la estrategia contra la delincuencia.

Por la mañana, ya en esta ciudad, más de tres mil personas marcharon por las calles con una sola exigencia: paz y justicia.

Momentos antes de emprender la caminata, Sicilia informó a los asistentes que en Ciudad Juárez, la policía había detenido a Laurencio Barraza, coordinador de la Caravana por la Paz en esa ciudad, por supuestas violaciones a la Ley de Tránsito.

Dijo que con ese tipo de acciones el gobierno federal está enviado mensajes contradictorios a la Caravana que mañana llegará a su destino final: Ciudad Juárez.

Al llegar a la Plaza de Armas, Sicilia rindió un homenaje a Marisela Escobedo y colocó una nueva placa frente a Palacio de Gobierno en su honor.

Desde ese sitio, envió un mensaje a los manifestantes. Les dijo que juntos “somos más fuertes que los delincuentes” y los instó a recuperar el Estado “para hacerlo ciudadano”.

“Les recuerdo que esta placa es del pueblo. El Palacio, las calles, la plaza son del pueblo. Si la quita será un criminal, si lo hace lo demandaremos”, dijo Sicilia al pedir que todas las familias de deudos coloquen los nombres de sus muertos en placas frente al Palacio de Gobierno.

Posteriormente, escuchó testimonios de muertos y desaparecidos, la mayoría de ellos en los últimos dos años.

Sicilia dijo que después de una larga caminata, custodiado por las Mujeres de Negro, traemos muchos dolores.

“Le pregunto a Calderón si su guerra ¿ha valido la pena?  Le digo que está equivocada, porque las instituciones son cómplices y están llenas de corrupción”, dijo.

Por esa razón, pidió a los presentes unirse para reestructurar las instituciones e impulsar el Pacto para la Paz “y terminar así con esta guerra atroz, de impunidad y de sometimiento”.

Lucha Castro, defensora de derechos humanos, tomó el micrófono luego y dijo que la delincuencia se está apoderando de la entidad. Subrayó que ya no sólo trafica con drogas, armas y personas,  sino que ahora controla pueblos, comunidades, comercios y hasta la explotación forestal.

Además, denunció que la presencia de las Fuerzas Armadas ha sido contraproducente porque recordó que en 2007, cuando empezó el programa de seguridad del gobierno, había 469 asesinatos en el estado y actualmente se registran más de 5 mil.

Pero no es todo. Dijo que también se han presentados casos de violaciones tumultuarias y que los autores de ese tipo de agresiones son hombres armados, sicarios, policías y soldados.

Estela Ángeles, del ejido Baquiachi, hizo un retrato verbal de su caso. Comentó que por asesorar a los tarahumaras mataron a su esposo, Ernesto Rábago.

Asimismo, reconoció que la Caravana es una luz de esperanza ante tanta violencia y muerte.

“Nos llena de fortaleza saber que no estamos solos, somos mas fuertes que ellos. No más violencia, no más sangre, queremos un México en paz”, clamó la mujer ante las puertas del Palacio de Gobierno.

Yuriana Armendáriz, de Creel, recordó uno de los episodios más violentos ocurridos en la entidad el 16 de agosto de 2008: la matanza de 13 personas, entre ellas un niño de año y medio.

Y a la fecha, gritó, no ha llegado la justicia, no tenemos recibido ni una explicación.

“Ya queremos vivir en paz y en tranquilidad, no vivir corriendo por la balacera, no salir a la calle con miedo. Mis primos y mi hermano, asesinados, no merecen esto. El gobierno se olvidó de la primera masacre registrada en el estado”, dijo Yuriana.

Norma Ledesma, actual coordinadora del grupo Justicia para Nuestros Hijos, y madre de Paloma, asesinada en esta ciudad hace nueve años, envió un mensaje a secuestradores y asesinos: ¿Cómo pueden vivir?, ustedes están amparados por la impunidad del gobierno”.

Y al gobierno estatal le recordó su compromiso de resolver los casos de feminicidio, una constante en todo el estado. “Lucharé por esta causa hasta el final”, advirtió al tiempo que mencionó una decena de nombres, de mujeres asesinadas, cuyos familiares, dijo, aún siguen esperando justicia.

Selene Galindo, una indígena de Durango, denunció que en ese estado la policía estatal viaja en autos sin placas y reveló que las armas salen de las cárceles.

También dijo que los pueblos son quemados y que hay un terror que los tiene dominados.

En Durango, resumió, no hay ley.

Desde la tribuna, Olga Reyes, de Ciudad Juárez, quien ha perdido seis familiares en la guerra desatada por el presidente Felipe Calderón, pidió a los asistentes que se atrevan a salir a la calle y a romper el silencio para denunciar su dolor.

Julian Lebarón, quien acompaña a Sicilia desde Cuernavaca, Morelos, comentó que nunca se imaginó llegar a su propia tierra en calidad de víctima.

“He tenido que cruzar el país con otras víctimas, en busca de justicia”, planteó.

Y se explayó: “Acuso al gobierno federal por la muerte de Marisela Escobedo, también a los panistas, a los priistas, a los perredistas y a quienes no tienen partido, a las iglesias, a quienes no creen en Dios, a los presidentes municipales, los acuso a todos ustedes por la muerte de Marisela Escobedo, a mí también.

“Su sangre mancha mis zapatos, mis manos, todos debimos haber estado con ella, pero la dejamos sola y por eso la mataron. Por eso siguen matando a todos. Por eso he decidido mirar al futuro para detener esta guerra. Hoy me guardo el dolor, me bajo del autobús de las víctimas, quiero ser promotor de la paz”, manifestó entre aplausos.

La Caravana partió este mediodía rumbo a Ciudad Juárez, su destino final, donde firmará el Pacto por la Paz.

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