Filman la obra y la lucha del blusista José Cruz

Hace poco más de un lustro cambió la existencia del líder fundador del grupo de rock Real de Catorce, el virtuoso de la armónica de blues José Cruz Camargo, debido al diagnóstico médico de esclerosis múltiple. Empero, no ha mermado el amor por la música en este popular artista nacido hace 56 años en DF, compositor de Azul, como lo documenta un filme sobre su vida y obra.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Leobardo Jacob Lechuga Aparicio retrata con la cámara cinematográfica, “lo más cerca posible”, la vida del músico, poeta, compositor, cantante, líder y creador de la agrupación mexicana Real de Catorce, José Cruz Camargo Zurita, quien desde 2005 padece esclerosis múltiple.

El documental de 79 minutos titulado José Cruz a 10 metros del infierno ofrece una revisión de las canciones del artista (nacido en la Ciudad de México en 1955) y muestra “un fragmento indispensable” del blues nacional; pero al mismo tiempo expone el intento del también guitarrista por remontar su enfermedad a través de la música.

Según Lechuga Aparicio, el filme nació por idea y la mano de José Cruz:

“Soy amigo de él desde 1985, soy un gran admirador de su trabajo. Cuando estaba en cama por su mal, lo visité con la idea de escribir un libro; entonces ya me dedicaba de tiempo completo al audiovisual, y de allí nació el plan de filmar la película, un estricto documento de José Cruz donde se revisa la historia de un músico independiente mexicano, su formación, sus demonios interiores, su desenvolvimiento, su estructuración y la tragedia que le ocurre: la esclerosis, porque de ella se sabe muy poco.”

Aclara que el documental, producido por el Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine) e Ilusión Media, “no pretende ser un instrumento clínico, sino un expediente sumamente humano, tratamos de acercarnos con todo respeto a la vida de José Cruz, y él colaboró formidablemente”.

Considerado como el mejor tañedor de armónica en México, José Cruz expresa a Proceso que le gustó el resultado fílmico, proyectado en el Festival Distrital, Cine Mexicano y Otros Mundos, concluido el domingo 5:

“Hay pocos documentales de músicos en México y el hecho de que Lechuga Aparicio ponga la parte musical-poética y la parte de la esclerosis que padezco, es interesante para el público que no conoce este padecimiento, el cual discapacita.”

Cruz Camargo creó bandas como Arrieros Somos, con Jaime López y Jorge Luis Cox Gaytán, y Banco del Ruido, con Carlos Tovar y Armando Montiel. Hacia 1985, formó la agrupación ochentera underground Real de Catorce. En sus tocadas siempre lleva maquillaje en su rostro, influido por la práctica de los marakames huicholes. Es profesor de armónica y blues.

En 2009, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal le entregó la Medalla al Mérito a la Ejecución Musical. Sus canciones más populares son Azul, El ángel, Al rojo de la tarde, Pago mi renta con un poco de blues, Blues del atajo, Dorina y Abel, El quinqué, Beso de ginebra, Mujer liviana, La venenosa, El anticuario, Agua con sal, No soy el hombre de tu vida, El gárgaras, Lila, Sola, Vacía, y Dramas para piano y violín.

En 2004, editorial Señales publicó su libro de poemas De los textos del alcohol.

Lechuga Aparicio (quien estudió dirección escénica en diferentes talleres que lo vincularon a Yuri Krasovsky y Alejandro Jodorowski) cuenta que para José Cruz a 10 metros del infierno efectuó 46 entrevistas, incluida una con el músico Jorge Reyes (quien nueve días antes de morir el 7 de febrero de 2009 conversó con el realizador), y otra con el también fallecido cineasta Sergio García (1945-2010): “hay una serie de personas que ya perecieron”.

Además, aparecen a cuadro Sergio Arau, María José Camargo, Tere Estrada, Betsy Pecanins, Paco Barrios, Nina Galindo y Armando Vega Gil, entre otros.

“Todos hablan de que José Cruz es un virtuoso de la armónica”, resalta el director Lechuga Aparicio, quien tuvo una serie de entrevistas con el fundador de Real de Catorce debido a sus dificultades de dicción:

“Las hice en los momentos en los cuales José Cruz estaba más o menos posibilitado para platicar, ya que su habla no es completamente clara. El documental nos generó muchos problemas en la parte del audio. Ocurre en él  lo mismo que los tartamudos. Las neuronas afectadas le impiden hablar bien;  pero puede cantar porque no usamos las mismas neuronas para cantar que para hablar, eso lo comprendí al investigar sobre la enfermedad. Así que cuando se podía, lo entrevistábamos.”

 

Documental y demanda

 

José Cruz Camargo lleva un itinerario “bastante extraordinario”; dice que, “le inyectan interferón los lunes, lo cual lo pone prácticamente en estado de coma.

Comienza a moverse hasta el día miércoles, entonces había que capturar todos los momentos en los que estuviera lúcido, por eso fueron varias las charlas.”

–¿Qué conversación recuerda más?

–En una, dialoga muy amorosamente y con admiración de Agustín Lara, José Alfredo Jiménez y Toña La Negra; los escuchaba en la casa de su abuela Juana, quien lo crió, además era médium espiritista. Todas esas influencias impactan en el personaje.

“Pero a mí me generó una admiración especial que conversara de esos músicos porque puedo decir que, salvadas las distancia y diferencias en su rango muy personal, José Cruz también es un extraordinario compositor mexicano que se abrazó al árbol del blues, pero eso no quiere decir que sus canciones estén por fuerza atadas a ese género.”

Para el documental se realizaron producciones musicales y colaboraron músicos importantes como el flautista Horacio Franco, quien creó el track que da sentido a la película: la pieza Malo.

“César Olguín (Bandoneón y guitarra) hizo una milonga de una canción extraordinaria que habla sobre la realidad del país, y un músico muy joven, Tomás Palacio Ayala, efectuó los arreglos sinfónicos. No es un documental de blues, sino que habla sobre la realidad de José Cruz. Contiene una gama de ritmos, de arreglos y riqueza musical, un colorido, respetando evidentemente los cánones y los patrones que ellos fincaron en él.”

–¿Qué le dijo José Cruz al ver el documental terminado?

–Al regresar del 26 Festival de Cine de Guadalajara, donde vio la película, me dijo que entre más la ve, más se entiende, sus palabras fueron: “Me comprendo más”. Eso fue un halago muy amable de su parte.

A José Cruz le gustó el título… a 10 metros del infierno. Afirma:

“Lechuga Aparicio me comentó que considera ‘el infierno’ cuando la gente no entiende la enfermedad, como el caso de las personas con las que tocaba (Fernando Ábrego, baterista; Julio Zea, guitarra, y Neftalí López, bajo), con los que compartí mi proyecto Real de Catorce, y que ahora me demandan.”

–¿Por qué no se habla de la demanda en el documental?

–No era conveniente en ese momento. Incluso Lechuga Aparicio intentó entrevistar a Fernando Ábrego, pero se negó. La demanda sigue, lleva cinco años. En la demanda ponen, cuando siempre he sido independiente, ¡que yo era empresario!

“Es una demanda laboral, ni siquiera es por la marca o las canciones, es una demanda en la que piden patrimonio económico. Los abogados que llevan mi caso consideran que es una venganza, negligencia y una falta de interés de conocer la enfermedad. Prácticamente la tienen perdida. No pueden demostrar que Real de Catorce era un grupo de un empresario, salvo que presentaran un contrato falsificado.

“Me dice Jacob Lechuga que considera ‘infierno’ la insensibilidad hacia mi persona de los integrantes del grupo, quienes están empeñados en pedir dinero. Niegan que yo esté enfermo. Este documental da testimonio en qué nivel se halla mi enfermedad. Pero el abogado consideró que no era prudente meter en la cinta esa parte de la demanda.”

Los demandantes le piden salarios caídos, vacaciones, aguinaldos e Infonavit. Contento, relata el músico que hace cinco martes fue la junta con sus abogados “y todo apunta a mi favor, pero habrá una audiencia, y el abogado piensa que van a perder esos cuates”. Y acerca de su mal:

“Crea mucha insuficiencia respiratoria, me ponen oxígeno. La enfermedad es progresiva, no tienen cura. Va a avanzando poco a poco, tengo que tomar mucha medicina, por ejemplo, para el dolor del músculo; tengo descalcificación.”

Puede caminar 15 pasos, pero se fatiga, y mejor usa la silla de ruedas.

–Antes de 2005, cuando le descubrieron la enfermedad, ¿no notó nada?

–Me la diagnosticaron en 2005, pero según el doctor esas lesiones que encontró eran viejas. La enfermedad pudo haber aparecido a mis 18 años.

En junio de 2007 dio su primer concierto sin su banda Real de Catorce, con la que grabó 10 discos y el DVD De cierto azul.

–¿Cómo va su taller de blues?

–¡A’i la llevo…! Es los jueves. Mi disco Lección de vida lo vendemos en las tocadas para pagar medicamentos, consultas, en fin…

Pese a su situación física, la música ocupa el primer lugar en su vida: el pasado 10 de junio se presentó en el homenaje a los jóvenes caídos en 1971 del llamado “halconazo”, en el Instituto Politécnico Nacional. Expone:

“Es importantísimo mantenerme creativo, aunque me cuesta mucho trabajo. No puedo hablar bien, pero hago el esfuerzo de presentarme en vivo con mi grupo Los Híkuris, alumnos sobresalientes de mi taller de blues. También lo hago para mantener a mi hija María José, de 21 años, que canta conmigo, ella está bajo mi cargo.”

Así, José Cruz Camargo continúa escribiendo su gran música en la intimidad de su cuarto de la colonia Educación, al sur de la capital mexicana.  l

 

 

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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