Fallece el artista plástico Pedro Preux; indiferencia del INBA

MÉXICO, D.F. (apro).- El deceso del reconocido artista plástico Pedro Preux fue dado a conocer esta noche por su hija Mónica Preux, quien declaró a la agencia de noticias Apro que el fallecimiento ocurrió el jueves 16 en la capital, debido a una embolia masiva y que, no obstante, su muerte ha pasado totalmente inadvertida para las autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Profesora de canto en la Universidad de Sinaloa, Mónica Preux afirmó que ella desea organizar un homenaje nacional a su padre y por este motivo ha intentado comunicarse tanto con Teresa Vicencio Álvarez, directora del INBA, como con María Fernanda Matos Moctezuma, a cargo de la coordinación de Artes Plásticas de esa dependencia, sin que ninguna dé “color”, haciendo caso omiso de sus reiterados telefonemas.
“Pareciera que las autoridades actuales del INBA desconocen quién fue Pedro Preux y nada saben de la importancia que tuvo para el arte mexicano, cosa que no sucedió en el pasado cuando Teresa del Conde estaba al frente de la coordinación nacional de Artes Plásticas. Es en verdad lamentable esta falta de interés por informar acerca de su fallecimiento y su indiferencia absoluta para realizar un homenaje en su memoria”, acusó Mónica Preux.
Pedro Preux nació en París en 1932 y, en 1942, llegó a México, país que le brindó su nacionalidad. Inició sus estudios artísticos bajo la supervisión de sus padres, el pintor Roberto Preux y la escultora Sonia Lernau.

En 1961 incursionó en el estudio de la técnica del tapiz gracias a una beca del gobierno francés. Sus creaciones han sido expuestas en las más importantes galerías de México, Estados Unidos, Europa, Israel, Cuba, Polonia y Colombia.
En México, fue fundador del Taller Nacional de Tapiz en el INBA, puesto al que renunció en 1984. Fue maestro de la Escuela Nacional de Artes Plásticas y, junto con otros pintores, creó una colección de tapices contemporáneos considerada única en el mundo.
Mónica Preux colaboró con el Instituto de Cultura de Sonora para organizarle en 2009 una primera exposición a su padre, y aseguró que él continuó trabajando infatigablemente hasta el final.
“Sería muy importante que a través de Proceso se diera a conocer mi interés por hacer un merecido homenaje a su obra y que las autoridades del Conaculta y del INBA atiendan mi llamado, pues hasta ahora no parecen saber nada acerca de su deceso”, concluyó.
El periodista Armando Ponce, coordinador de la sección cultural del semanario, entrevistó al pintor, grabador, dibujante y escultor en marzo de 1980 (Proceso 177). Transcribimos a continuación para nuestros lectores aquel texto denominado “Pedro Preux: El arte se ha verbalizado mucho; hay que volver al oficio”:

Es una convicción del pintor Pedro Preux la de que sólo el conocimiento del oficio puede llevar al arte. Por ello, cuando se le pregunta hacia dónde ha derivado la enseñanza artística en México, responde:
“El arte se está verbalizando mucho.”
El director del Taller Nacional de Tapiz (TNT) repite –y declara que debe repetirse hasta el cansancio– una palabra: “taller, taller, taller, taller, taller…”
Dos carreras imparte este centro de enseñanza en base a rigurosos, que no rígidos –explica– planes de estudio: tapiz (en técnicas de alto y bajo liso) y diseño textil. El TNT, fundado por él en 1973, será trasladado a Guadalajara (fecha no determinada aún), donde formará parte del gran proyecto Instituto Nacional Cabañas para lo cual esta adaptándose el Hospicio. En él, el taller ocupará una sección que contará con espacio e instrumentos suficientes para un óptimo funcionamiento.
Esta descentralización, que Preux llama “desconcentración”, responde a razones nada obvias, aclara, pues si bien es necesaria en todos los niveles, en el caso del Taller hay que tomar en cuenta que uno de sus objetivos fundamentales ha sido y es el de asesorar artesanos.
“Los artesanos de provincia son tan importantes o más que los urbanos”, señala.
La idea del traslado surgió, además, de una experiencia: cuando se invitaron artesanos del interior al Taller se dieron fenómenos contraproducentes: primero, que tales artesanos no lograban integrarse a la capital; segundo, caso contrario, que no regresaban a sus lugares de origen.
Se pensó entonces en Tlaxcala, debido al fuerte desarrollo de la producción textil-artesanal en la región.
“Pero ahí la infraestructura urbana es muy limitada –precisa Preux–; las instalaciones resultaban tan caras que ahí el Taller no sería un centro de enseñanza, sino una verdadera ciudad.”
Luego de un estudio completo, se determinó Guadalajara. Dice el pintor:
“Culturalmente es un centro de primer orden, con gente muy capacitada trabajando ahí, como Fernando González Gortázar, por ejemplo; siendo capital y gran ciudad, tiene un modo de vida que permite recibir gentes de fuera (modo, afortunadamente, provinciano, lo que no tiene nada de peyorativo); es también centro agrícola muy importante y gran polo de desarrollo industrial.”
Y para remarcar la buena elección, agrega: “Orozco trabajó ahí.”
El Taller, perteneciente al INBA, “ha recibido todo el apoyo de la SEP para esta desconcentración, hay que decirlo”, apunta.
–¿Qué tipo de enseñanza artística debe aplicarse en México? –se inquiere.
Es entonces cuando machaca: “Taller”; y explica:
“En el caso del diseñador textil es necesario, además del aprendizaje cultural, el conocimiento de la situación socio-económico-política del país y el acercamiento a la producción cultural de América Latina; por ello, la escuela imparte un taller de integración cultural, para que el estudiante pueda establecer vinculaciones de sentido entre su actividad profesional futura y la sociedad en su conjunto.”
En su oficina del Taller, en el exconvento de La Merced, agrega:
“Como consecuencia del 68 me tocó en una escuela de artesanías y diseño la experiencia de gente con ideas políticas seudo-progresistas que, al desconocer los problemas de los artesanos y del diseño, pusieron en una situación muy precaria a la escuela, por su misma ignorancia”.
Indudablemente la escuela a la que se refiere, sin nombrarla, es la EDA. Continúa:
“No estoy desde luego contra el 68. Pero a la distancia, en mi opinión hubo mucha automanipulación `romántica’ por desconocimiento de los problemas del país (y no me estoy excluyendo), debido en gran parte a la automarginación de la gente respecto de estos problemas. Con las excepciones conocidas de todos.
“En cuanto a conceptos del diseño tengo recortes periodísticos de declaraciones de esa escuela, que caen dentro de lo fantástico. Divorcian diseño de artesanía. Por otra parte, creen que son la mejor escuela de diseño en México, `nomás’. Pero no tienen idea, por ejemplo, de lo que es la escuela de diseño industrial de la UNAM o de la Ibero o de la UAM.”
Habla entonces de lo que llama “solidarización”:
“Si una persona conoce los problemas de equis lugar, puede ayudar quizá en su calidad de diseñador a ese lugar; si no los conoce, ni tiene posibilidades de análisis, si carece de técnicas de investigación y oficio, caerá fácilmente en la demagogia.”
A él le interesa –y lo dice a nombre del Taller– “que alguien se gane la vida con su tradición, su cultura, su gusto”.
Y en su opinión, el textil de sello mexicano llevado a lo contemporáneo puede tener un mercado “enorme” en el extranjero, especialmente en Estados Unidos, donde las fibras sintéticas han llegado a cansar.
Al cuestionársele si la enseñanza por taller no resulta necesariamente elitista (de 25 a 30 alumnos ingresan cada año al TNT), asiente:
“En un país como México ser estudiante es pertenecer a una elite; existen carencias económicas (no sólo del individuo, sino de las instituciones); no todos los estudiantes están dispuestos a asumir los riesgos de ser artista, debido a la subjetividad de la apreciación del arte; académicamente hablando, la enseñanza de arte es a nivel individual, no masivo.”
Retoma la importancia del oficio:
“En las escuelas de arte se habla mucho de `libertad’: pues ésta sólo se obtiene dominando el oficio. Si hay carencia de técnicas no hay libertad jamás. Cuando el pintor maneja forma, color y composición, expresará entonces lo que su capacidad imaginativa le permita expresar.”
Preux ha expuesto públicamente la necesidad de que los estudiantes de arte aprendan un oficio y o una artesanía paralelamente a su preparación académica, para evitar lo que llama “un lumpen-proletariat” artístico, pues un porcentaje reducido de artistas gana la vida con su trabajo.
“Pero no ha habido consecuencias”, dice.
De padres artistas, Preux ensayó antes de la pintura el estudio del violín y la arquitectura. Enfrentado a modos de vida artificialmente complejos, frente a la computadora, pues, ¿quién es y qué puede hacer el artista en nuestro tiempo?
“Yo creo en los dinosaurios –dice–, esos seres de tiempo completo en su oficio. Son vulnerables, fáciles de atacar. Pero sobrevivirán en su búsqueda de expresión plástica al abandonar este lastre que ha transformado la vida. La expresión artística no se perderá nunca. Es la expresión humana más vital, más genuina.”

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