Calderón refrenda estrategia y encomia diálogo de Chapultepec

MÉXICO, D.F. (apro).- El presidente Felipe Calderón negó hoy que su gobierno oriente una guerra contra el narcotráfico, y ponderó el diálogo que sostuvo con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza el poeta Javier Silicia, realizado el jueves 23 en el Castillo de Chapultepec.
En el marco del Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, Calderón consideró que el dialogo abrió diferentes oportunidades, pero quiso referirse a la de involucrar a la sociedad civil en resolver los problemas que afectan a todos.
“La situación que vive el país en materia de seguridad, por otra parte, no debe darle paso, simplemente, a la crispación, al encono, al odio, más odio aún, sino debe darle paso al diálogo, al entendimiento, a las soluciones y al trabajo de todos.
“Sé, y estoy totalmente de acuerdo con ello, que la sociedad mexicana quiere un México con justicia y sin violencia. Yo también quiero un México con justicia y sin violencia; un México sin crimen, un México sin impunidad”, expresó.
Calderón destacó que el de Chapultepec “fue un diálogo muy franco, muy emotivo, muy difícil, pero que demostró que, por encima de cualquier diferencia, cuando hay buena voluntad, la sociedad y el gobierno compartimos la búsqueda de soluciones”.
También fue enfático al afirmar que la sociedad civil y su gobierno comparten “un sentido de urgencia en reducir la violencia criminal”, además de la impunidad y la ineficacia de las instituciones.
Agregó que lo ocurrido el jueves pasado fue importante, pues permitió que una sociedad participativa exija, no sólo a su gobierno, sino a los tres poderes, en el orden federal y estatal, así como a todas las fuerzas políticas, tener una definición clara en materia de seguridad
Además, expuso que como la sociedad civil, él también quiere un México sin violencia y con justicia, sin crimen y sin impunidad.
“Así que debemos transformar ese entendimiento social en un consenso activo de todas las autoridades, de todas las fuerzas para impulsar con hechos muy concretos la seguridad y la legalidad en todo el país”, expresó.
El evento se realizó en la residencia oficial de Los Pinos, al que asistieron el representante regional para México, Centroamérica y el Caribe de la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas, Antonio Luigi Mazzitelli, así como las legisladoras Yolanda de la Torre, presidenta de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables, y Claudia Edith Anaya Mota, quien encabeza la Comisión de No Discriminación de la Cámara de Diputados.
También, María Elena Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría; el gabinete de seguridad y del Sector Salud, así como la esposa de Calderón, Margarita Zavala, quien tuvo una intervención en el acto, donde habló sobre los centros de tratamiento “Nueva Vida” y el combate a las adicciones.
En la primera parte de su discurso, Calderón se limitó a considerar que el asunto de las drogas es un problema de salud, pero posteriormente se centró en defender su estrategia que –dijo– es más amplia que una guerra contra el narcotráfico, pues se orienta a proteger la seguridad de la población.
Según él, una cara del problema se ubica en las adicciones y, la otra, en el narcomenudeo que ha desatado la violencia en México.
Al respecto, insistió en que la violencia no es producto del actuar gubernamental, sino de las operaciones criminales, ante lo cual, consideró, existe un imperativo ético:
“Usar toda la capacidad del Estado para defender a las familias de esos criminales y, al mismo tiempo, trabajar para reconstruir instituciones de seguridad y justicia, y fortalecer el tejido social”.

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