Un país en venta

ATENAS.- “Europa nos ha dado un voto de confianza. Ha invertido su dinero sólo con una condición: que nosotros, los griegos, creamos en el futuro de Grecia. Por eso nosotros también tenemos que votar con confianza hoy. Las medidas de austeridad no son un fin sino la mitad del camino hacia un mejor porvenir.”

Así lo dijo el primer ministro griego, Georgios Papandreou, momentos antes de que los diputados decidieran si el país aplicará nuevas y más severas medidas de austeridad contenidas en el llamado Programa de Estrategia Fiscal a Mediano Plazo.

Antes Papandreou había dicho a los diputados que consideraran las consecuencias de no aprobar tales medidas: no habría servicios hospitalarios, el Estado no podría pagarle a sus funcionarios… en suma, advirtió, no habría esperanza: el país estaría en bancarrota.

A las 13:48 horas del 29 de junio comenzó la votación en el Parlamento. Luego de 20 minutos 155 diputados del Partido Socialista de Grecia, al que pertenece Papandreou, aprobaron el paquete de austeridad que estará en vigor los próximos cinco años. Los 138 diputados de Nueva Democracia, el principal partido de oposición, votaron en contra.

Pero fue la administración de Nueva Democracia –que gobernó de 2004 a 2009– la que ocultó los datos reales del déficit griego, que no era de 6% como informó a la UE en su momento –lo que ya era el doble de lo que permite el pacto de estabilidad regional– sino de 13.6%, uno de los más altos del mundo respecto al Producto Interno Bruto (PIB).

En Grecia la disciplina partidista es férrea: un voto rebelde es muy mal visto. Aun así, dos diputados de la oposición votaron a favor del plan de austeridad y un solo socialista, Panagiotis Kouroumplis, dijo “no”.

Dos horas después de la votación el portugués José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, y el belga Herman Van Rompuy, cabeza del Consejo de la Unión Europea (UE) que representa a los 27 gobiernos asociados, emitieron una declaración conjunta:

“Con la aprobación de hoy en el Parlamento griego del programa económico revisado, el país ha dado un importante paso adelante en el necesario camino de la consolidación fiscal y las reformas estructurales de crecimiento. Pero también ha dado un crucial paso atrás al grave escenario de la insolvencia. Fue un voto de responsabilidad nacional.”

No importaron el categórico rechazo de la ciudadanía y las violentas muestras de descontento popular a las puertas del Parlamento. Por primera vez en 37 años de democracia griega se convocó a una huelga general de dos días seguidos que prácticamente paralizó Atenas.

Las medidas que adoptó el gobierno son extremas y prevén aumentos de impuestos, recortes al gasto público y privatizaciones masivas.

Entre las nuevas disposiciones: los trabajadores independientes pagarán 300 euros más en impuestos anuales; se combatirá agresivamente la evasión fiscal; el IVA en bares y restaurantes subirá de 13 a 23%; será despedido uno de cada cuatro empleados del sector público; los salarios de los que permanezcan, que ya habían bajado 12%, se reducirán más y sólo uno de cada 10 funcionarios que se retiren será reemplazado. Estas medidas representan ahorros por 14 mil 100 millones de euros.

En los cinco años que cubre el paquete, el gobierno recortará 2 mil 100 millones de euros en el presupuesto de salud, 4 mil millones en prestaciones sociales, mil 200 más en gasto militar, 855 en escuelas, hospitales y cuarteles de policía y 500 en inversión pública… los ahorros ascienden en ese rubro 14 mil 300 millones de euros.

Esta última cifra, sin embargo, representa apenas 4% del total de la deuda griega, que alcanza el monto de 350 mil millones de euros.

 

Al mejor postor

 

Las privatizaciones pondrán a Grecia en barata. Este año el gobierno venderá la empresa postal (Postbank), la de distribución de agua de la ciudad de Salónica –la segunda más grande del país–, la agencia de apuestas y lotería (OPAP) y los puertos de Pireo y Salónica. Todo por 5 mil millones de euros.

Entre 2012 y 2015, el gobierno espera recaudar otros 45 mil millones de euros con la venta parcial o total de otras empresas estatales como refinerías, generadoras de energía eléctrica y el banco agrícola Atebank, así como la gestión de puertos, aeropuertos, carreteras y derechos para explotar minas. También liquidará terrenos e inmuebles.

A cambio el gobierno de Papandreou hace promesas que a sus ciudadanos les cuesta trabajo tomar en serio: prevé que el PIB, que se contrajo 3.5% este año, crecerá 2.7% en 2015; el déficit, de 7.4% este año, disminuirá a 1.1% en el mismo horizonte y la inflación pasará de 4.9% a 0.9% en el mismo periodo.

Tras la aprobación del paquete en el Parlamento, Grecia podrá contar con casi 12 mil millones de euros (17 mil millones de dólares) –parte del rescate de 156 mil millones de dólares autorizado el año pasado– con los que pagará deudas que vencen el próximo lunes 18.

Sin embargo, ese préstamo no fue suficiente para detener la caída y este domingo 3 el Eurogrupo –integrado por los 17 ministros de Finanzas y Economía de los países que usan el euro– preparará un segundo paquete de salvamento que evite la quiebra definitiva de Grecia y, probablemente, la de otros países vulnerables de la zona euro, como Portugal, Irlanda o España.

Una caricatura que aparece en la edición del pasado 28 de junio del diario griego Kathimerini ilustra la difícil posición en que se encuentra la sociedad griega: una mano apunta con una pistola a la cabeza de un hombre y se le pregunta: “¿Plan de austeridad o bancarrota?”. Con rostro resignado el hombre simplemente contesta: “Ya dispara”.

 

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