Behring es ultraderechista, islamófobo y loco, dice su abogado

MÉXICO, D.F. (apro).- Anders Behring Breivik es ultraderechista e islamófobo, y todo indica que “está loco”, afirmó Geir Lippestad, abogado del autor confeso de los ataques en Oslo y la isla de Utoya, en Noruega, que dejó un saldo de 76 muertos.
Sin embargo, el defensor de Behring aclaró que “aún es demasiado pronto” para realizar cualquier valoración sobre el estado mental de su cliente, por lo que habrá que esperar a que al menos dos psiquiatras realicen los exámenes necesarios en los próximos días.
En conferencia de prensa, Lippestad añadió que Behring se ve “como un guerrero” y cree que está en “estado de guerra”, por eso –dijo– considera que sus acciones están justificadas y son “necesarias”, aunque “Occidente no las pueda entender”.
Incluso “espera que esto (la doble matanza del viernes) desencadene la guerra”, señaló Lippestad, según la agencia EFE.

Según el abogado, Behring afirmó que su supuesta organización tiene “dos células” en Noruega y varias más en otros países, aunque también aseguró que el pasado viernes 22 actuó solo en el doble atentado.
Al preguntarle si el atacante considera que las supuestas células de su organización continuarán en el futuro con su plan, mismo que estableció en un manifiesto de mil 500 hojas, en el que dice estar comprometido en la lucha contra el islam y el marxismo, el abogado respondió:
“Su visión de la realidad es rara y es difícil de explicar. Está en una burbuja. Odia a cualquier persona que no sea un extremista. Odia a cualquiera que sea demócrata y que defienda los valores democráticos”.
El abogado defensor describió a Behring Breivik como una persona “muy fría” y “habladora”, sobre todo cuando se trata de su “manifiesto”, que el pasado lunes 25 pretendía explicar en su declaración ante el juez y medios de comunicación.
Ese día quería exponer los motivos por los que realizó los dos atentados, pero por seguridad y para no darle juego a su estrategia, la policía determinó que la audiencia se llevara a cabo a puerta cerrada.
Según el abogado, Behring “no es consciente” del número de muertes que causó ni de los sentimientos de la sociedad noruega por sus acciones.
Y detalló que los hechos del viernes 22 –el coche bomba contra los edificios del gobierno en Oslo y el tiroteo en el campamento de las juventudes socialdemócratas (AUF)– “fueron un ataque contra el partido laborista” (AP), que actualmente gobierna el país.
De hecho, añadió, el agresor se mostró “un poco sorprendido” de que su matanza, “planeada durante años”, saliera tal y como la había concebido, pues pensaba que la policía lo detendría antes.
En efecto, desde marzo pasado el servicio secreto seguía a Behring Breivik por la compra de los productos químicos, que almacenó y con los que al parecer fabricó la bomba.
Según el servicio secreto PST, el atacante levantó sospechas después de haber realizado un pago a una empresa polaca por 120 coronas (15 euros) en la compra de productos químicos.
Tras esa compra entró en la lista de sospechosos, aunque la cantidad no fue suficiente para pasar a una “vigilancia activa”, afirmó la titular del PST, Janne Kristiansen.
El viernes 22, Behring colocó una bomba de 500 kilos en el complejo gubernamental de Oslo, que al ser activada causó la muerte de ocho personas. Horas después de ese primer ataque, asesinó a tiros a 68 jóvenes que habían asistido a un campamento de verano de la juventud laborista, en la isla de Utoya.
Este martes, la Policía de Noruega divulgó los primeros nombres de los muertos en ambos atentados.
La lista incluye nombres, edades –entre 23 y 61 años– y poblados donde residían los fallecidos.
Por otra parte, la Liga de Defensa de Noruega –fracción de la Liga de Defensa Inglesa, que surgió en el país noruego en febrero de 2011, cuando organizó una manifestación en el exterior de la Catedral de Oslo–, señaló en un comunicado que el asesino que se adjudicó el doble atentado, Anders Behring Breivik, fue expulsado de ese grupo de extrema derecha.
El grupo que se opone a la inmigración decidió expulsar a Breivik debido a sus opiniones demasiado extremas, indicó Lena Andreassen, dirigente del grupo.
“Sentí pesar al pensar que él había estado en la organización”, dijo Andreassen, y añadió: “Pienso que actuó completamente solo”.

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