Narco pone en jaque al gobierno de Guerrero

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- La batalla por la plaza de Acapulco, que se ha recrudecido en las últimas semanas a partir del desmantelamiento del grupo denominado Cártel Independiente de Acapulco (Cida), no sólo ha incrementado la ola de ejecuciones, secuestros y extorsiones en este destino de playa, sino que ha puesto en jaque al gobierno de Ángel Aguirre Rivero, quien de manera reiterada es señalado de brindar protección a esta banda criminal.

Este grupo, escindido de la estructura del capo Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, luego de su detención en agosto pasado, está integrado por operadores locales que se formaron en el extinto cártel de los hermanos Beltrán Leyva y se ha convertido en el objetivo de la Policía Federal (PF).

De los cinco principales líderes de la banda criminal, Isidro Juárez Solís, El Kirri; Benjamín Flores Reyes, El Padrino; Moisés Montero Álvarez, El Koreano; Carlos Barragán, El Melón, y Víctor Aguirre, dos han sido detenidos, uno abatido en un extraño enfrentamiento con agentes federales y dos más se encuentran libres.

Sin embargo, la ofensiva que ha desatado la PF contra El Cida ha beneficiado directamente al grupo que se asume como La Barredora, que se encuentra al servicio del cártel de Sinaloa y disputa el control de la plaza de Acapulco.

Esta banda escindida del Cida es liderada por Cristian Hernández Tarín, El Cris, hijo de Arturo Hernández, El Chaky, un exjudicial de Guerrero durante la época de la guerra sucia, formado por el general vinculado con el narco, Arturo Acosta Chaparro, y exlugarteniente de los capos Ismael El Mayo Zambada y Amado Carrillo, quien fue detenido en 2003.

Sin un solo tiro, la PF detuvo el 7 de marzo a El Padrino y, posteriormente, el 1 de agosto, de la misma forma fue aprehendido El Koreano. Este hecho ha marcado una nueva ola de violencia en el puerto que no cesa y ha dejado decenas de muertos y evidenciado la indolencia gubernamental.

Previamente, en octubre pasado, Isidro Juárez, El Kirry, fue abatido por agentes federales en una extraña operación policiaca donde el narcotraficante y el jefe del operativo quedaron en el asiento trasero de un auto, ambos con un tiro en la cabeza.

Mientras que los dos cabecillas del Cida que aún se mantienen operando en el puerto son Carlos Alberto Barragán, El Melón, y Víctor Aguirre, un expolicía federal del sector Caminos que estuvo preso en el penal porteño por narcotráfico y, desde hace dos años, ha sido vinculado como primo del mandatario estatal, de acuerdo con reportes oficiales.

Los señalamientos

Apenas este jueves por la tarde, en Acapulco fueron colocadas cuatro narcomantas atadas con extremidades de un hombre descuartizado en el paso vehicular “Bicentenario”, y en tres puentes peatonales más, con una leyenda donde responsabilizan al gobernador Ángel Aguirre de la estela de muertes y atentados contra bares que se han registrados en las últimas semanas en este puerto, pues presuntamente proporciona escoltas y armas a “su primo” Víctor Aguirre.

En el mensaje firmado por “El Comando del Diablo” se advierte al gobernador: “Sólo tú vas a detener la guerra deteniendo a tu primo Víctor Aguirre; de no ser así, esta guerra seguirá”.

La primera ocasión que se exhibió públicamente la supuesta relación familiar entre el exconvicto y el gobernador fue el 23 de septiembre de 2009, cuando fueron colocadas dos mantas en distintos puntos de Acapulco.

El mensaje señalaba que Víctor Aguirre, estando preso, se asumía como primo “del político Ángel Aguirre Rivero” –que en ese tiempo se desempeñaba como senador priista–, por lo que presuntamente gozaba de protección oficial y fue señalado de controlar la venta de droga al interior de la cárcel de Las Cruces y ordenar la muerte de internos señalados como pistoleros que estuvieron al servicio del cacique priista de Petatlán, Rogaciano Alba Álvarez, detenido en febrero de 2010 por sus nexos con el narco.

En ese momento, Alba Álvarez, compadre del exgobernador Rubén Figueroa Alcocer, había decidido permanecer al lado de los líderes del cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada y Joaquín El Chapo Guzmán, cuando éstos rompieron con Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, y se desató una ola de violencia que persiste hasta la fecha y es considerada como el punto de origen de la debacle y atomización de la estructura de los Beltrán en Guerrero.

La segunda ocasión que Aguirre Rivero fue vinculado con el narco fue el 27 de enero de este año, cuando siendo candidato de la izquierda a la gubernatura, y a tres días de la elección, fueron colocadas dos narcomantas en zonas públicas de Acapulco.

El mensaje atribuyó los hechos de violencia, que se registraron en esa fecha, al Cida, y uno de los fragmentos textualmente decía: “Víctor Aguirre estuvo preso 17 años en el penal de Las Cruces por los delitos de secuestro, extorsión y delincuencia organizada, actualmente se encuentra operando en el municipio de Coyuca de Benítez, con el apoyo de su primo hermano, el candidato a gobernador Ángel Aguirre Rivero y la célula de los ‘Z’ que operan en Zacatecas. Atentamente, El Fantasma”.

Luego, seis días después de que un grupo armado incendió el mercado irregular “Acatianguis -asentado en la zona conurbada del puerto y fundado por el exregidor priista Antonio Valdez, que fue ejecutado en octubre de 2010 y vinculado a La Barbie-, el 11 de abril comerciantes del establecimiento bloquearon el bulevar Vicente Guerrero y responsabilizaron del siniestro al Cida; además exigieron al gobernador Ángel Aguirre Rivero que “detuviera a su primo” Víctor Aguirre.

A pesar de que el gobernador se ha deslindado de cualquier vínculo con el líder del Cida, la mañana del viernes 5 un comando atacó con ráfagas tres residencias ubicadas en el fraccionamiento Las Playas, una de ellas marcada con el número 71 y la leyenda “Casa Aguirre”, señalan reportes oficiales.

La casa atacada es propiedad de Rafael Aguirre Añorve, primo del gobernador Ángel Aguirre y del actual alcalde priista Manuel Añorve Baños, indican los mismos reportes, donde se advierte que el ataque podría estar relacionado con la cacería que han emprendido grupos antagónicos contra Víctor Aguirre, uno de los dos líderes del Cida que siguen operando en la zona.

Sin embargo, el domingo 7, a manera de deslinde, el secretario de Gobierno, Humberto Salgado, declaró a medios locales que el inmueble “perteneció” al familiar del mandatario y fue vendido a un particular.

Cuatro días después de las declaraciones del funcionario aguirrista, las narcomantas en Acapulco volvieron a reiterar los posibles vínculos entre el gobernador y el narco, en un contexto donde políticos, autoridades de los tres niveles de gobierno y jefes militares han sido exhibidos de brindar protección a las bandas del crimen organizado que han colapsado la estabilidad social y económica de la entidad.

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