Identifica El Compayito a presuntos plagiarios de Fernández de Cevallos

MÉXICO, D.F. (apro).- Óscar Osvaldo García Montoya, líder de La Mano con Ojos, confesó que, de no haber sido detenido, “hubiera hecho pedazos” al titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM), Alfredo Castillo.
En un video editado y distribuido por la propia dependencia mexiquense, el capo sinaloense conocido como El Compayito también reveló los apodos de los presuntos secuestradores del exsenador panista Diego Fernández de Cevallos, quien estuvo cautivo siete meses y seis días, del 14 de mayo al 20 de diciembre de 2010.
Por la noche, la Procuraduría General de la República traslado a El Compayito al penal de máxima seguridad de El Altiplano, en Almoloya, Estado de México.
Tranquilo, a veces hasta bromista y sonriente, García Montoya relató al procurador mexiquense, presente en el interrogatorio, que tenía mucho coraje contra él porque pensaba que un emisario, a quien había enviado para entregarle al funcionario un documento y 400 mil dólares, había hecho su trabajo.
Se puede escuchar la voz del procurador mexiquense decirle a García Montoya que él no lo traicionó, porque no recibió tal paquete y que quien le dio la espalda fue el mensajero, quien lo engañó al asegurarle que había entregado el dinero y el documento, del que no se revela el contenido.
En el video se escuchan otras voces, además de la de Castillo, quienes preguntan:
–¿Qué hiciste con esa persona?
–Lo maté
–¿Pero no validaste la información?
–Sí, lo agarré y lo levanté.
–¿Te dijo que había dado el dinero?
–Me dijo que había entregado el documento.
–¿Pero a quién se lo entregó?
–Pues ese es el problema, que yo ya no le pude sacar más información porque fue rápido la cuestión. No podía tener a una persona de tanto peso ahí conmigo en esos momentos, y ordené rápidamente, por el coraje y el engaño y todo lo que pasé, lo maté rápidamente.
–Ese es el que te quedó mal, al que tú le diste los 40 mil dólares.
–400 mil dólares –aclara El Compayito en el interrogatorio.
–¿Tú te quedaste con la percepción de que sí se habían recibido los 400 mil dólares?
–Exactamente, yo me quedé con eso en mi cabeza, yo por eso lo tomé ya personal contra usted (contra Castillo Cervantes). Yo no tengo problemas con la Procuraduría, sino que con usted directamente porque me hicieron pensar eso. Entonces ya me di cuenta que estaba mal.
–¿Qué hubiera pasado? —interrumpe el procurador.
García Montoya mira al funcionario mexiquense y responde:
“Te hubiera matado, te hubiera encontrado y te hubiera hecho pedazos, así de cabrones y de huevos te lo digo, porque es mucho el coraje que traía. Te iba a mandar un video dirigido a ti. Te iba a decir todas las cosas que estaban pasando en el estado, pero no me dejaste, mira, ya me tienes aquí. Ahora sí que le picaron los ojos a la mano”, bromeó.
Y como si fuera una charla entre amigos, El Compayito relata e identifica por sus apodos a quienes, según él, secuestraron a Fernández de Cevallos: El Ricalde y El Pelacas.
–¿A quién secuestró El Pelacas? —le preguntan al narcotraficante.
— Al barbón ése del PAN, hombre, al Diego Fernández de Cevallos.
— ¿Y tú por qué sabes que esta persona secuestró a Diego Fernández de Cevallos?
–Por la información que te digo, de todo se entera uno en esto. Uno anda en la maña, uno se entera de todo, quién hizo esto, quién no hizo esto, de todo se entera uno.
–Entonces El Ricalde está ahorita en la organización de secuestradores que opera El Pelacas…
–Y que siempre ha operado, y que son los que apoyan al Hongo, al cártel del Centro, financieramente —suelta El Compayito.
En ningún momento del interrogatorio muestra arrepentimiento por las 300 muertes que realizó personalmente y por las más de 300 que ordenó. “Yo soy kaibil, estoy entrenado para matar”, presume en el video que ya circula en la red de Youtube.
Además, confesó haber sido policía ministerial en La Paz, Baja California Sur, y agente municipal en Los Mochis, Sinaloa, y cabo en el Cuarto Batallón de Infantería de Marina. Relató que tomó en Guatemala seis cursos antibombas y anti-insurgencia.
Admitió haber participado en la masacre de La Marquesa, el 13 de septiembre de 2008, pero afirmó que sólo apoyó a Raúl con el levantón de las víctimas, y que fue el propio “Raúl” quien las ejecutó personalmente, porque “ya habían visto gente, ellos vinieron engañados, eran gente inocente pero ya habían visto las caras de uno, de mucha gente, entonces no podían dejarlos ir”, dijo.
García Montoya, de 36 años, aseguró que su área de operación abarcaba Naucalpan, Atizapán, Cuautitlán, Tultitlán, Huixquilucan y parte del Distrito Federal.
Huixquilucan y parte de Naucalpan es territorio que le fue “heredado” cuando agarraron a José Gerardo Álvarez Vázquez, El Indio.
“Cuando agarran al Indio me regresé con La Barbie y me dejó encargado de la estructura que tenía el Indio en su control, Huixquilucan y parte de Naucalpan”, y luego, acotó:
“Cuando ya me quedé con la estructura, fue cuando (José Jorge Balderas Garza) El JJ me quería quitar todo”.
A este último lo describe como un junior al que no le costó nada llegar a donde está. “Él nunca peleó, todo lo tenía a manos llenas. Uno no, yo no vengo de cortar chiles, yo vengo desde bajo, muy abajo y a mí no me gustan esas cosas”, señaló.
Cuando le preguntaron a quién odiaba más, no lo dudó y dijo que a El JJ, a El Ricalde y a El Pelacas.
–¿Te gustaría que te los trajéramos? –le dijeron
–‘Uta, me gustaría para matarlos, adentro de la celda, les traigo un coraje…

Al Altiplano
Por la noche, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que Óscar Osvaldo García Montoya, líder de La Mano con Ojos, fue trasladado al penal de máxima seguridad El Altiplano, en Almoloya, Estado de México.
El traslado estuvo a cargo de la PGR, que puso en marcha un impresionante dispositivo de seguridad.

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