Damasco, en la mira de Occidente

Siria se aproxima aceleradamente al precipicio de la guerra civil. La represión del régimen de Bachar al
Assad contra sus opositores ha llegado a tal punto que incluso los aliados tradicionales del mandatario ya empezaron a dejarlo solo o a pedirle que cese la violencia contra su pueblo. Hasta las potencias occidentales, que habían evitado comprometerse en este conflicto –atareadas en Irak, Afganistán y Libia–, ya alzaron la voz contra el baño de sangre desatado por Damasco y le piden al gobernante sirio que renuncie.

MADRID.- El aislamiento del régimen sirio se está profundizando, a pesar de sus intentos de convencer al mundo de que conserva el apoyo de la población y de que sus operaciones represivas sólo se dirigen en contra de los que denomina “grupos armados terroristas”.

Según las estimaciones de la prensa internacional, el número de víctimas fatales de este conflicto iniciado el 15 de marzo último oscila entre mil 800 y 2 mil, y se incrementó con las ofensivas militares contra diversas ciudades rebeldes: Aleppo, Hama, Homs, Deir es-Zor, Latakia y algunos barrios de la capital, Damasco.

El escenario para el presidente Bachar al Assad y su hermano Maher, quien se encuentra a cargo de la campaña bélica gubernamental, se ha complicado por enfrentamientos diplomáticos recientes con antiguos aliados, como Turquía; con rivales como Arabia Saudita, e incluso con dependientes, como la milicia chiita libanesa Hezbolá y el partido islamista palestino Hamás. Algunos observadores señalan que los Assad ni siquiera pueden dar por garantizado el apoyo del líder supremo de Irán, el ayatola Jamenei.

En entrevista desde Londres, Jaitam Malej, un veterano disidente sirio, dice a Proceso que el régimen podría caer “en semanas” y adelantó posibles escenarios de cómo ocurriría el derrumbe: desde uno “optimista”, con una revuelta dentro del ejército, hasta el más pesimista, que prevé una guerra civil entre numerosas facciones.

En las insurrecciones árabes de los últimos meses el momento clave para las manifestaciones era los viernes, día sagrado para los musulmanes, después de las oraciones de mediodía.

Todo cambió a partir del lunes 1, cuando comenzó el Ramadán. Durante este mes se ayuna durante el día y sólo se come al caer el sol. Este es el momento para salir a protestar.

La intensificación de las actividades de la disidencia se acompañó de mayor represión. Las tropas del ejército sirio entraron a las ciudades a sangre y fuego. Para ello contaron con el apoyo de tanques y artillería pesada. La población costera de Latakia fue devastada por disparos de cañón realizados desde buques de la marina. Los soldados actúan acompañados por los shabiha, milicianos armados al estilo de los basij iraníes.

Los ataques se han dirigido sobre todo a las zonas residenciales y comerciales donde actúa la oposición. Denuncias de grupos, como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, señalan que se realizan bombardeos indiscriminados, con fuego de francotiradores y allanamientos de hogares en busca de supuestos disidentes. “Lo que ocurre es gravísimo. Disparan contra todo lo que se mueve”, dijo un vecino de Latakia a la cadena árabe Al Yazira.

El miércoles 17 el gobierno anunció la salida de sus tropas de Latakia y Deir es-Zor; sin embargo, la oposición asegura que los tanques permanecen en las afueras de esas ciudades y desde ahí siguen disparando. Los rebeldes afirman que en cuatro días de ocupación las fuerzas gubernamentales mataron en Latakia al menos a 36 personas.

En declaraciones al diario The Guardian, un residente que pudo escapar de Latakia con su familia y refugiarse en las montañas dijo que en las azoteas había muchos francotiradores y por la mañana de ese miércoles los tanques dispararon contra la gente y hubo muchos muertos.

En esta ciudad se encuentra Al Ramel, un campo de refugiados palestinos fundado en 1948 por quienes fueron expulsados de territorios que ahora forman el Estado de Israel. De acuerdo con algunas estimaciones, la mitad de los pobladores de ese campo se vio forzada a huir.

“Una población olvidada se ha convertido en una población desaparecida, ya que no tenemos noticia del paradero de hasta 10 mil refugiados que escaparon de Latakia en los últimos días”, aseguró el martes 16 el vocero de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, Chris Gunness.

 

Potencias, al margen

 

El ataque contra Al Ramel le atrajo fricciones con Hamás y graves críticas por parte de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), cuyo secretario general, Yasser Abed Rabbo, se expresó el martes 16 en términos muy duros: “El bombardeo proviene de lanchas artilladas y tanques, y se realiza contra casas hechas de hojalata, contra gente que no tiene a dónde correr o refugio para esconderse. Es un crimen contra la humanidad”.

Hasta ahora las potencias occidentales se habían manteniudo cautas ante la sangrienta represión en Siria. Con su despliegue de tropas terrestres en Irak y Afganistán y envueltas desde el pasado 19 de marzo en una campaña de incursiones aéreas contra Muamar Gadafi, no habían querido comprometerse en una ofensiva contra un ejército más poderoso que el del líder norafricano, en un país mucho más poblado y topográficamente más complejo que Libia.

Por su parte, Rusia y China manifestaron ente el Consejo de Seguridad de la ONU su rechazo frontal a asumir resoluciones como la que permitió el ataque contra Gadafi. Mientras tanto, Estados Unidos se muestra cauteloso, pues no quiere dar fundamento a las acusaciones del régimen sirio en el sentido de que su política intervencionista es la fuente real de la agitación opositora.

Finalmente el jueves 18 Estados Unidos y la Unión Europea alzaron la voz: Barack Obama, presidente estadunidense, exigió la renuncia de Al Assad, a quien acusó de “torturar y asesinar” a su pueblo en acciones que podrían catalogarse como crímenes contra la humanidad. Asimismo, en una medida coordinada la jefa de Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, llamó a al Assad a dimitir y dijo que la UE se está preparando para extender las sanciones del bloque contra Siria.

 

Sin aliados

 

El primer país en alzar la voz contra Al Assad­ fue Arabia Saudita, una monarquía que no sólo combatió a sus propios disidentes, sino que intervino militarmente en el pequeño Bahrein para aplastar la rebelión de la mayoría chiita contra sus emires sunitas. Además, expresó su apoyo al hoy derrocado presidente egipcio Hosni Mubarak y le brindó refugio al de Túnez, Zine el Abidine ben Ali.

El domingo 7, el conservador rey saudita Abdullah demandó “reformas veloces y amplias que no sean sólo promesas”. Planteó que a Siria sólo le quedan dos opciones: “O escoge la sabiduría o se desploma a las profundidades del caos y la pérdida”. De inmediato, Arabia Saudita, Kuwait y Bahrein retiraron a sus embajadores en Damasco. Con ello siguieron los pasos que ya había dado Qatar en julio.

Dos días más tarde vino el turno de Turquía, una potencia regional emergente que sostiene una política de “cero problemas” con sus vecinos y que comparte con Siria una frontera compleja. En contra del principio de no intervención que él mismo ha aplicado, el ministro turco de Exteriores, Ajmet Davotoglu, visitó Damasco para decirle a Bachar al Assad que a su país se le había acabado la paciencia. También le exigió que regresara a los soldados a sus cuarteles.

Incluso Hasán Nasrallah, líder de Hezbolá –considerado dependiente de Irán y de Siria–, le ha pedido a Al Assad que atienda las demandas de la población, según reveló Masoud Adrisi, exembajador iraní en Líbano.

El papel de Irán parece fundamental en esta crisis. Hasta ahora, el ayatola Alí Jamenei, líder supremo de ese país, ha brindado apoyo a Damasco. Sin embargo, los observadores han detectado signos de que no se trata de un compromiso total. Mencionan, por ejemplo, que los medios iraníes al principio sólo hablaban de los manifestantes para asegurar que eran manipulados por las potencias occidentales. No obstante, ahora reportan que las fuerzas de seguridad sirias han estado disparando contra la multitud y citan a defensores de derechos humanos que denuncian ataques contra civiles desarmados.

Uno de estos observadores es el analista internacional iraní-israelí Meir Javedanfar, quien en un artículo de opinión, publicado el sábado 13 en internet, advirtió que, aunque Jamenei es un amigo del presidente sirio, “él no se va a hundir con el barco de Assad. En el momento en que el líder iraní se dé cuenta de que Assad no tiene salvación, lo va a abandonar”. Esto se debe, continúa el autor, “a que es cierto que el régimen iraní es extremista: es extremista de su propio bienestar. Para Jamenei no hay nada más sagrado que esto. Está dispuesto a sacrificar cualquier cosa que signifique un riesgo para él, incluido al propio Bachar al Assad”.

Aunque es difícil anticipar cómo y cuándo caerá el régimen sirio, o si lo va a hacer, hay quienes lo consideran probable, como Jaitam Malej, un prominente defensor de los derechos humanos, de 80 años, que ha sido encarcelado varias veces por las autoridades sirias –la última en 2009 y liberado el 8 de marzo de 2011– y que se encuentra actualmente de visita en Londres.

Los problemas económicos, el agotamiento de las fuerzas de seguridad y la determinación de los manifestantes son, según él, los factores que llevarán a la caída del régimen. Ante ella, Malej prevé tres posibles escenarios:

Una revuelta del sector “normal” del ejército; es decir, el que tiene un carácter institucional y no está destinado, como el “otro” sector, a servir de guardia pretoriana de los Assad. Malej cree que hay altos oficiales del sector “normal” que desearían acabar con el baño de sangre y buscar la salida del presidente y su familia.

Una segunda opción es que la presión internacional consiga que Assad ceda el poder al vicepresidente Farouk al Sharaa, quien se encargaría de formar un nuevo consejo de gobierno que integre a la oposición.

La última “es muy peligrosa”, advierte Malej, pues “hay muchas armas en Siria y si la situación sigue degradándose, la gente se va a enfrentar y tendremos una guerra civil. No la necesitamos”.

Comentarios

Load More